Uso racional del medicamento

Última modificación: 02-03-2015 10:11:57

“Uno de los primeros deberes del médico es instruir a la gente para que no tome medicinas de forma indebida”

Sir William Osler

 

Uno de los aspectos que más me llamó la atención al llegar a mi nuevo Centro de Salud fue la medicación de los pacientes. En general, y en mi modesta opinión observaba que tomaban muchos medicamentos, sobre todo las personas ancianas y muy ancianas y que el uso de ansiolíticos, gastroprotectores y estatinas eran de empleo casi general.

Muy probablemente, como decía el Sir William uno de mis principales deberes debía ser intentar instruir a pacientes y familias para evitar el empleo indebido de medicamentos. Sabemos, que el uso irracional del medicamento es un grave problema, que más del 50% de los medicamentos se recetan, dispensan o venden de forma inadecuada y que los principales errores son la polifarmacia (demasiadas medicinas por paciente), el uso inadecuado de antibióticos, la automedicación inadecuada, el empleo excesivo de inyectables cuando sería más adecuada la vía oral y la receta no acorde a las directrices médicas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió en 1985 el uso racional del medicamento en los siguientes términos: “los pacientes reciben la medicación adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes a sus requisitos individuales, durante un periodo de tiempo adecuado y al menor coste posible para ellos y para la comunidad”.

A la hora de hacer un uso racional del medicamento hay que tener en cuenta:

1.- Prescribir solo los medicamentos que sean necesarios.

En numerosas ocasiones el problema de salud consultado puede resolverse o mejorar con medidas no farmacológicas como la dieta, el ejercicio físico y un correcto consejo sobre determinados hábitos en relación con motivos de consulta frecuentes como el estrés o el insomnio. Quizás la prisa del médico y paciente, la impaciencia por obtener resultados, y sobre todo la medicalización de la sociedad establece el vínculo de consulta-medicamento.

2.- Seleccionar principios activos eficaces-efectivos y seguros.

Es relativamente frecuente que médico y paciente compartan la idea de que lo nuevo y lo caro son siempre lo mejor, y esto es un grave error. La experiencia de décadas nos demuestra que lo más seguro y prudente es elegir en primer lugar medicamentos que hayan demostrado a largo plazo el mayor margen de seguridad (menos efectos secundarios e interacciones) y de eficacia conocido por estudios científicos (ensayos clínicos) o efectividad por la experiencia del profesional.

Todos los años nos encontramos con la desagradable sorpresa de la retirada de un nuevo medicamento muy caro y prometedor por graves efectos secundarios. De modo que debemos desconfiar o al menos ser prudentes con los nuevos fármacos.

Una buena opción, también sería informar sobre otras alternativas, como puede ser la homeopatía, ya que no se han descrito efectos secundarios asociados a su toma.

3.- Revisión periódica de toda la medicación que toma el paciente prescrita por cualquier médico y automedicación, para comprobar duplicidades, interacciones, contraindicaciones y cumplimiento. Si tuviera que dar prioridad a alguna medida para mejorar la salud de las personas que toman varios o muchos medicamentos sin duda la primera sería conocer de modo frecuente y exhaustivo que es lo que toman. Es necesario para ello tiempo, paciencia y conocimiento. Pero es tan útil y gratificante que deberíamos poner el máximo empeño en ello. En los pacientes crónicos especialmente es frecuente encontrarnos con problemas de salud relacionados con la falta de cumplimiento del tratamiento. Es conocido, que hasta un 50% de las personas que toman medicamentos para la tensión arterial, el colesterol o el asma por ejemplo, no lo hacen de forma adecuada o simplemente no lo hacen, y aunque los motivos son múltiples, en gran medida tiene que ver con la falta de información y compromiso de los profesionales sanitarios.

Otros motivos frecuentes de preocupación es la duplicidad (el empleo de un mismo medicamento con nombre diferente) recetado generalmente por especialistas distintos que con facilidad puede condicionar efectos negativos, las interacciones por el uso de medicamentos incompatibles entre sí por el mismo motivo, y cada vez más la automedicación no responsable. El médico de familia, puede y debe detectar estos problemas y errores para conseguir que todos sus pacientes, y en especial el paciente crónico utilice los medicamentos apropiados.

4.- Informar al paciente de la indicación de cada fármaco, cuándo y cómo debe tomarlo y para qué, compartir las dudas, dificultades para cumplir el tratamiento y conocer la automedicación para informar de sus posibles riesgos. Es conocido, que la mitad de los pacientes desconocen el término interacción y con frecuencia observamos que se comprenden con dificultad y con frecuentes errores los prospectos de los fármacos. En resumen, podríamos decir que cuantos menos fármacos y con mayor perfil de seguridad más fácil es un uso racional del medicamento.

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

2 Comentarios

Comentar
  • Excelente post. El consumo de fármacos aumenta cada día más, y lo peor es que en muchas ocasiones hablamos de automedicación, casi ya por inercia o antes de tener alguna dolencia, para «prevenir». Un saludo.

    • MUCHAS GRACIAS POR VUESTRO COMENTARIO.
      Esperemos construir entre todos un entorno laboral, familiar y social más libre de medicamentos y un uso apropiado de ellos, que cuando son necesarios y bien prescritos pueden ser de gran ayuda,

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