Una Navidad diferente con un plus de estrés

A mis amigos Perico y Vicente, por hacerme sentir que cada día es Navidad

Este año 2020 las navidades podrían ser el momento del reencuentro de familiares y amigos, de todas esas personas queridas que han estado tanto tiempo separadas por las circunstancias especiales que aparecieron hace meses y que muy a nuestro pesar persisten en nuestro entorno.

Sin embargo, si consideramos la situación en la que estamos viviendo actualmente, es posible que al llegar la Navidad podamos estar confinados o con limitación de reunión y movimientos, de modo que muchas familias no puedan reunirse por vivir en países distintos o comunidades autónomas con normas que impidan desplazarse. Y estas circunstancias, sin duda, ocasionaran diversas emociones y sentimientos.

Ha habido tres emociones clave en estos meses que seguirán siendo protagonistas en lo que queda de año y del año próximo sin duda: la tristeza, el miedo y la ira.

La infoxicación, la incertidumbre, la inseguridad en un contexto de décadas de inmadurez social y personal nos está abocando inexorablemente a sentirnos tristes, asustados y coléricos.

Sentirse así, es mucho más fácil porque estamos inmersos en la sociedad del cansancio1, del exceso, incluso del exceso de positividad. Un tipo de sociedad occidental en un país como el nuestro, que en gran medida, se parece más a una sociedad playmobil en la que todo se compra y vende y en la que se pueden intercambiar las piezas al antojo del usuario, pero que como sucede con los muñecos de plástico que le dan nombre, carece de alma.

La sociedad playmobil

La ausencia de liderazgo y gobernanza, la búsqueda constante de culpables (adolescentes, fumadores, negacionistas, críticos a la gestión de los poderes públicos) y las poco realistas expectativas de la vacuna2-4 como solución definitiva han creado el caldo de cultivo del MIEDO y el ODIO de manera que estamos instalados en una especie de Look Back in Anger5 (mirando atrás con ira o recordando con ira).

Look Back in Anger, obra de teatro de John Osborne. 1956. Adaptación cinematográfica de 1958

La PENA y sus múltiples caras.

Es previsible que en el seno de muchas familias exista una situación de DUELO tanto duelos normales como patológicos y muy especialmente duelos congelados por la imposibilidad de una despedida del familiar y por los sentimientos de ira, culpa o remordimiento asociados.

Duelo que podemos asociar con PHOSPHORICUM ACIDUM.

Antes incluso de la pandemia las navidades para muchas familias, se transformaban en días tristes por ser casi obligatorio estar felices y con ganas de compartir y celebrar a pesar de las dificultades inherentes a diferentes tipos de pérdidas.

Además, en algunos casos, encontraremos familias en las que por motivos personales, familiares o laborales alguno/s de sus miembros presenten problemas de DEPRESION o trastornos adaptativos con ánimo deprimido que estén siguiendo tratamiento y supongan una dificultad a la hora de celebrar una fiesta familiar.

Una depresión que nos sugiere SEPIA.

La MELANCOLIA, la añoranza, la morriña, el volver la vista al pasado para aquellas personas que por razones relacionadas con la pandemia van a vivir unas fiestas en soledad y lejos de la familia, con la sensación de falta del calor y el cariño de los suyos.

La melancolía de PULSATILLA.

El MIEDO y sus acompañantes.

Los médicos estamos asistiendo a una oleada de miedo en nuestras consultas. Las personas con enfermedades graves no quieren acudir al hospital, los ancianos rechazan acudir a las consultas, los enfermos con patologías psíquicas no quieren realizar actividades al aire libre ni tener relaciones sociales por miedo al contagio.

Es el tiempo de los pacientes invisibles6, todos aquellos que nos necesitan y para los que parece que no estamos. Personas con diabetes, enfermedades cardíacas y respiratorias, problemas de salud mental, dificultades sociales, laborales y familiares. Ancianos con dificultades de movilidad con la única compañía de la soledad

Son tiempos de ARSENICUM ALBUM y sus “apocados” LYCOPODIUM y CALCAREA CARBONICA.

La IRA y sus consecuencias.

El miedo viene a menudo acompañado de ira. Una ira que a veces se transforma en odio (al oponente político, al sanitario, al diferente con cara de inmigrante, adolescente, extranjero, madrileño y muchas más) provocando malestar físico, psíquico y social. Una ira que se expresa o nos corroe por dentro.

Una ira que nos recuerda a NUX VOMICA, COLOCYNTHIS o STAPHYSAGRIA

Deja vivir, Temor, a mi esperanza,

que apenas nace cuando a penas muere;

y si no ha de lograr, deja que espere,

ya que está el bien del mal en la tardanza.

Catalina Clara Ramírez de Guzmán (1618-1684)

Cuatro propuestas para esta Navidad

En primer lugar, intento compartir con mis pacientes un baño de realismo social.  En el año del centenario de Miguel Delibes, es necesario e incluso imprescindible volver la vista atrás y beber de las fuentes de la vida real a través de la literatura y la pintura.

La vida es una aventura peligrosa pero apasionante. Merece la pena disfrutarla día a día independientemente de las dificultades y de lo que nos rodea.

En segundo lugar, aconsejo que procuremos evitar la infoxicación.

Javier Marías habla en un reciente artículo de Terrorismo informativo7. Y es que en estos meses hay muchas personas que están pegadas a la radio, la prensa o la televisión de la mañana a la noche rodeados de noticias negativas, catastrofistas, contadas de forma parcial, sesgada y a veces intencionadamente perversa. En tercer lugar, el empleo de dos medicamentos sencillos, poderosos y sin efectos secundarios conocidos, que están en las manos de cualquier profesional de la salud parar ser recetados: ACEPTACION y AGRADECIMIENTO.

Realismo social. Joaquín Sorolla. https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/aun-dicen-que-el-pescado-es-caro/

Vivimos instalados en la queja8, especialmente en este país llamado España, sin darnos cuenta de que todos tenemos motivos para estar agradecidos: a nuestros padres, pareja, familia, hijos, amigos, compañeros, la naturaleza y a la vida en definitiva. El agradecimiento es un poderoso motor de emociones positivas, salud, compasión y altruismo. Una gran ayuda en el proceso de duelo y en las dificultades. Por eso, a menudo en la consulta lo prescribo y en general, después de la perplejidad inicial es un medicamento bien recibido por los pacientes.

Nenúfares de Monet en Paris.  En el Museo de la Orangerie

Y la aceptación es la mejor forma de empleo del sentido común: Así son las cosas. No puedo cambiarlas. Tengo que aceptarlas y poner mi granito de arena en mi beneficio y el bien común con mi trabajo bien hecho, con el respeto por mí mismo y los demás. Las tradiciones orientales y la práctica del mindfulness han sido de gran ayuda en la introducción de la práctica de la aceptación como método de autoconocimiento y de terapia.

Y en cuarto lugar, el empleo de todo aquello que nos hace sentir bien. La música, el baile, las caricias, el teatro, el cine, la poesía, una partida de cartas, de parchís o de ajedrez, la ópera, el cariño y afecto de los próximos, la amistad, la naturaleza, la pintura, los paseos por la ciudad, el sexo, el chocolate, el deporte, la sonrisa y los juegos de los niños. Y todo lo demás.

Estas cuatro recetas que he querido compartir pueden ser mucho más potentes en un contexto de respeto. Pararnos y sentarnos a pensar. Pensar en nosotros, porque pensar en nosotros ayuda a pensar en ellos. En todos los demás seres humanos, que independientemente de su raza, cultura, ideología, país, región, identificación sexual, religión o equipo de fútbol, son mucho más parecidos a ti de lo que imaginas. Lo dice el sentido común, la historia común compartida e incluso la ciencia.

Y en esa identidad compartida, volver a tratarnos con respeto a través de la mirada atenta9como nos aconseja el filósofo Josep M Esquirol. Una mirada que reintroduzca en nuestra sociedad el valor de lo pequeño como saludar, sonreír, reconocer y escuchar, verbos que en nuestros días resultan complejos de conjugar y raros de recibir. Entonces, y solo entonces, si nos detenemos un instante, comprenderemos que la Navidad, independientemente de creencias y costumbres no es ni más ni menos que un lugar de encuentro. Un espacio y un tiempo de respeto, de escucha, de compasión y afecto por nosotros y con nosotros por todos los demás.

La pintura y la música unidas en la exposición de Antonio de Felipe en la Casa de Vacas del parque de El Retiro de Madrid

El mejor modo de aunar ritual, tradición y encuentro sin saltarnos las normas y a la vez ser libres como aconseja Manuel Vilas, es cenar en Nochebuena con todos nuestros seres queridos que no están físicamente aquí, pero permanecen en nuestra alma y memoria; los abuelos, padres, tíos y amigos que nos visitan desde la otra orilla. Una cena multitudinaria hermosa e inolvidable. Una celebración para poder mirar el mundo de nuevo, sin los prejuicios del paso del tiempo en nuestras pupilas.

Cuando muchas personas, entre las que están numerosos sanitarios de Atención Primaria y de los hospitales (especialmente en las unidades de cuidados intensivos) han llegado a sentirse como juguetes rotos10, intento poner en estas líneas una pizca de esperanza, aderezada con la alegría de estar vivos y cocinada a fuego lento con el altruismo, la compasión y la capacidad innata de cada ser humano de ser por y para los demás tanto en Navidad como el resto de los días del año.

Mientras termino de escribir estas líneas pienso en los que no están pero viven en mí, en mi hija Marta que llegará de Londres para estar con nosotros en estos días y en el concierto de Nick Lowe11 compartido con mis amigos Perico y Vicente en una cercana Navidad escuchando entre otras canciones Christmas at the airport.

Bibliografía

  1. Byung-Chul Han. La sociedad del cansancio. Herder. 2012
  2. https://blogs.bmj.com/bmj/2020/11/26/peter-doshi-pfizer-and-modernas-95-effective-vaccines-lets-be-cautious-and-first-see-the-full-data/
  3. https://blogs.bmj.com/bmj/2020/11/27/covid-19-vaccines-where-are-the-data/
  4. Posicionamiento REAP ante la vacuna del COVID. 5 de diciembre de 2020.
  5. http://blog-reap.blogspot.com/
  6. https://www.youtube.com/watch?v=YZG7z4FOn0g
  7. https://nacho-vallejo.medium.com/el-paciente-invisible-cuidar-a-los-que-no-tienen-covid-19-5f81d4d4cdb3
  8. https://elpais.com/elpais/2020/09/01/eps/1598973767_214184.html
  9. https://elpais.com/elpais/2018/12/05/opinion/1544013820_870498.html
  10. Esquirol JM. El respeto o la mirada atenta: Una ética para la era de la ciencia y la tecnología. Gedisa. 2009
  11. https://proyectohuci.com/es/juguetes-rotos/
  12. https://www.youtube.com/watch?v=B7Yof-18KUM

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

4 Comentarios

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  • Querido José Ignacio, qué preciosidad de post y cuánta sabiduría reparte esa luz. Feliz Navidad, de esa que se vive cada día, sobre todo cuando se trabaja sirviendo a la humanidad en los planos más sensibles y delicados, como hace la verdadera Medicina integrativa e integradora.
    Un abrazo bien grande, querido doctor, maestro y amigo!

  • José Ignacio: como siempre es un placer y una medicina leerte. Es que con tus palabras emergen los buenos sentimientos. Así que a ver que hacemos en Navidad. Gracias.

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