En el tratamiento de la Hipertensión Arterial, mejor personalizar con homeopatía

Última modificación: 28-05-2019 12:43:04

Creo que hablar de los síntomas de la Hipertensión Arterial (HTA), de sus factores de riesgo y de la forma habitual de tratarlo, sobra en este post porque tenemos sitios de internet especializados donde encontrar esta información.

Sin embargo hay un enfoque en el que no se suele pensar, y deberíamos hacerlo en esta época en la que cobra cada vez mayor protagonismo la idea de la Medicina de las 4P”: Personalizada, Predictiva, Preventiva y Participativa. Aunque este enfoque se ha hecho particularmente popular en el caso del cáncer y a costa de los análisis genéticos, podemos y debemos intentar aplicarlo a todas las áreas. La HTA es tan relevante que merece la pena intentarlo en este campo. Creo que la homeopatía puede ayudar mucho a conseguir acercarnos a este enfoque, y de eso quiero hablar en este post.

Seguro que muchos lectores piensan que a continuación enumeraré los tratamientos homeopáticos de la hipertensión arterial. Y en efecto, los tratamientos homeopáticos pueden ser personalizados según el tipo de HTA y las manifestaciones sintomáticas de cada persona, que pueden ser diferentes (sensación de sofoco, cefalea, irritabilidad, mareos… no todo el mundo tiene los mismos síntomas, cuando tiene síntomas). La Homeopatía es predictiva, porque una vez diagnosticado el perfil del paciente podemos diagnosticar una tendencia a padecer problemas cardiovasculares o metabólicos. Es preventiva, porque podemos usar tratamientos que ayuden al organismo a ser menos vulnerable y también otros que ayuden a la persona en el cambio de hábitos (que a menudo resulta estresante). Sin duda es participativa, porque la homeopatía involucra al paciente en el tratamiento y porque es una terapia de fácil cumplimiento, con lo difícil que resulta en las enfermedades crónicas (y más si son asintomáticas) conseguir una buena adherencia al tratamiento a lo largo de los años.

Pero en este caso he elegido centrarme en un aspecto diferente, en que ni siquiera los médicos homeópatas solemos pensar. Escribía en una entrada del blog que uno de los aspectos que más me sorprendió en el congreso internacional de homeopatía que se celebró en Chicago fue éste: “los diagnósticos homeopáticos pueden ayudar a elegir no sólo el medicamento homeopático apropiado, sino también el fármaco convencional más acorde a las características del paciente, o mejor dicho de la enfermedad en ese paciente”.

Cuando una persona llega a la consulta, lo primero que debe hacer el médico homeópata es establecer o confirmar el diagnóstico y complementarlo con el diagnóstico homeopático, más holístico. En seguida, determinar cuál o cuáles son las terapias adecuadas y prioritarias (por ejemplo, siempre empezaría a tratar la ansiedad con homeopatía para evitar problemas de sedación y dependencia, pero en cambio priorizaría los fármacos convencionales en un problema del ritmo cardiaco, de cáncer o en determinadas infecciones, en los que la homeopatía se situaría como un buen complemento). La evolución observada tras el tratamiento pautado nos anima a reajustarlo, tanto si la evolución es desfavorable como si tenemos éxito. Y no sólo debemos ajustar el tratamiento homeopático, sino también el resto de las intervenciones (sobre todo las farmacológicas) cuando tengamos competencias para ello; otras veces pediremos al paciente que acuda a otro especialista para que ajuste según los cambios observados y/o previsibles.

El enfoque adicional que se propone ahora es aún más ambicioso: los médicos a menudo observamos que los pacientes responden de forma muy diferente a los mismos medicamentos, lo cual obliga a hacer ajustes de dosis o a cambiar de fármaco para poder conseguir los resultados deseados. Los factores genéticos se han estudiado bastante bien para algunos medicamentos, los más novedosos y caros (por lo que hay que tratar de garantizar al máximo la respuesta) y en particular los que tienen el cáncer por diana. Sin embargo, la variabilidad existe también para los medicamentos más antiguos y en relación a todo tipo de enfermedades: por eso todos comentamos en nuestras conversaciones cotidianas que tal o cual medicamento nos hace más efecto o nos sienta mejor en relación a las molestias menstruales, los dolores de cabeza o los síndromes gripales. Las “guías de práctica clínica” que elaboran las sociedades científicas y las autoridades sanitarias intentan ayudarnos a elegir el mejor tratamiento según el estadio o la severidad del problema del paciente. Sin embargo, no suelen hablarnos del paciente, de quién es cuando es observado en su totalidad. Como ya hemos comentado, el “diagnóstico homeopático” sí que nos dibuja un perfil individual del paciente, y este perfil nos permite entender cómo es, por qué es así, qué podemos esperar en su futuro, y de ese modo adaptar las recomendaciones y tratamiento.

Como nos decían de forma muy inspirada en esta conferencia:

  • Háblame de tus enfermedades y te diré quién eres(para poder tratarte);
  • “Dime quién eres y podré hablarte de tus riesgos de padecer enfermedades(para poder prevenirlas)”;
  • Dime quién eres y te describiré tu tipo de hipertensión arterial primaria y tus riesgos cardiovasculares
Es la Medicina de la Persona, la Medicina de las 4 P

El paso adicional que se propone es el de utilizar el conocimiento que la homeopatía nos da sobre el paciente, para elegir y ajustar el tratamiento farmacológico convencional. En el caso de la hipertensión arterial, el abordaje integrado con homeopatía y fármacos convencionales consistiría en las siguientes posibilidades, que enumero de forma simplificada porque pretendo hacerme eco de esta manera más completa e integrativa de hacer las cosas, y no enseñar al lector a tratar la hipertensión con homeopatía.

Sobre el pronóstico y la evolución:

  • Podemos anticipar que un paciente podrá recuperarse (dejar de ser hipertenso) si hemos diagnosticado que está en una fase Nux vómicaSulphur,  pero solo podremos esperar detener o aminorar la progresión si ya está en una fase Lachesis y sólo podremos tratar de reducir los daños ocasionados por la hipertensión en una fase Aurum.
  • En el primer caso podremos empezar tratando sólo con homeopatía, pero en las últimas los fármacos convencionales y la homeopatía tendrán que ayudarse: los primeros reducirán la tensión arterial y los homeopáticos podrán ayudar a proteger los órganos que sufren a consecuencia de la misma.

Sobre la elección y ajuste del tratamiento farmacológico:

  • Podemos anticipar la respuesta a los fármacos, por ejemplo evitando dar vasodilatadoresa un paciente en estado Sulphur, al que le sentarán mejor los betabloqueantes y los diuréticos. Tiene toda la lógica, porque a este paciente le caracteriza la “congestión” (se pone rojo en seguida al hacer esfuerzos o emocionarse) y los vasodilatadores empeorarían ese aspecto del paciente mientras que los otros medicamentos le ayudarían.
  • Al contrario, a una paciente en estado Natrum murle perjudicarían los calcioantagonistas y los diuréticos, y será preferible darle IECAs o betabloqueantes, pero siempre empezando por pequeñas dosis para evitar problemas.
  • En cambio, en un paciente al que decidimos dar Lachesiscomo medicamento homeopático evitaríamos darle esos IECAs porque será muy probable que le causen tos, los diuréticos porque producirán hipotensión o los calcioantagonistas porque entonces tendrá sofocos.

A donde quiero llegar es a la idea de que ese tratamiento “holístico” o “integral” del que tanto hablamos, va más allá de sumar diferentes tipos de terapia: hay que darles sentido y coherencia, hay que utilizar unos para enriquecer los otros. La homeopatía y otras intervenciones se complementan no sólo porque suman beneficios, sino porque nos ayudan a comprender mejor al paciente y su problema, y de esa manera podemos ayudarle de la manera más completa posible, que es lo que se merece que intentemos hacer por él.

Sobre el Autor

Dr. Gualberto Díaz
Dr. Gualberto Díaz

Soy médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y Diplomado Universitario en homeopatía clínica. Además de pasar consulta, he tenido oportunidad de adquirir experiencia en investigación y comunicación través de mis empleos en un departamento de sanidad, en empresas tecnológicas y editoriales y en laboratorios farmacéuticos. Eso me ha permitido entender que el gran problema de la homeopatía es que en general no se habla de ella con la claridad que la gente necesita, y tampoco los profesionales sanitarios son conscientes de las evidencias científicas con las que cuenta.

Desde mi experiencia clínica y de investigación, procuro difundir una visión científica e integradora de la Homeopatía. En este blog quiero aportar información sobre la actualidad y la investigación de una forma accesible, incluso divertida o sorprendente, y basada en publicaciones científicas y fuentes fiables.

2 Comentarios

Comentar
  • Buenos día, soy hipertensa y desde hace años tomando atenolol, pero siempre estoy con valores altos 15/ 8,5 podría seguir un tratamiento homeopático?

    • Por supuesto, inicialmente añadiendo medicamentos homeopáticos tanto sintomáticos como constitucionales, y quizás ajustando el tratamiento convencional según la constitución Homeopatica
      El control del estado de ánimo o la mejora de los hábitos, en lo que la homeopatía puede ser de ayuda, es también de gran ayuda.

      Te animo a intentarlo. Un saludo

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Actualizado el 17-10-2019 17:13:00 - © 2014-2019 Hablando de Homeopatía

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