Exceso de Sudor o Hiperhidrosis y su Tratamiento con Homeopatía

Última modificación: 05-09-2018 12:45:43

Si buscamos el término hiperhidrosis (sudoración excesiva) en Google encontraremos infinidad de posibles tratamientos, caseros, “naturales”, inyectables, quirúrgicos, psicológicos, homeopáticos y de farmacología convencional.

Me gustaría en este post adentrarnos en la importancia del sudor como característica constitucional en el interrogatorio del médico homeópata a su paciente y repasar de un modo conciso las distintas  posibilidades de tratamiento, y que podemos esperar de ellas.

Pero, ¿qué es el sudor?

El sudor es un líquido compuesto por agua en su mayor parte, pero también cloruro sódico (sabor salado), urea, ácido úrico y láctico y otras sustancias. Producido por las glándulas sudoríparas que se encuentran situadas debajo de la piel, tras comer algunos alimentos como el ajo o sardinas puede adquirir un olor peculiar.

Es curioso que, contrariamente a lo que se suele pensar, las zonas con mayor presencia  de glándulas sudoríparas no son las axilas, sino las palmas de las manos, las plantas de los pies y la frente, donde podemos llegar a tener entre 600-700 glándulas por centímetro cuadrado, disponiendo en total de  entre 3 y 4 millones de estas glándulas.

Es importante señalar que las glándulas sudoríparas son especialmente sensibles a los estímulos psicológicos

¿Por qué sudamos?

Los seres humanos, las aves y los mamíferos somos homeotermos, es decir regulamos la temperatura corporal sin depender del medio externo, a diferencia de los poiquilotermos que no regulan su temperatura corporal, sino que la adaptan a la del medio en el que viven como les ocurre a las lagartijas, peces, etc.

Sudar es una necesidad fisiológica y la principal función del sudor es regular la temperatura corporal ya que cuando se evapora en nuestra piel reduce el exceso de calor, por este motivo sudamos cuando tenemos calor, durante el ejercicio físico o en situaciones de tensión nerviosa. También interviene en la eliminación de sustancias nocivas para la salud.

Normalmente sudamos algo más de un litro al día en condiciones de reposo, pero este volumen puede aumentar hasta un litro por hora si realizamos algún ejercicio intenso. Esta cantidad no es estable a lo largo de la vida, ya que los niños y los ancianos sudan menos que los adultos.

¿Qué es la hiperhidrosis?

En condiciones normales sólo deberíamos sudar en exceso si practicamos deporte o la temperatura ambiental es elevada, sin embargo, hay personas cuya transpiración es muy intensa en cualquier circunstancia, bien de manera generalizada: axilas, manos, pies, rostro y cráneo, o bien localizada.

Hablamos de hiperhidrosis.

Cuando afecta a manos o axilas, parecen constantemente empapados, hasta el extremo de que para estas personas es un problema que condiciona su vida social, laboral y afectiva.

La hiperhidrosis o producción excesiva de sudor es un trastorno traumático para quienes lo padecen, y no tiene nada que ver con una higiene deficiente.

Interés de la sudoración en la historia clínica homeopática

En toda historia clínica hay una primera parte que se denomina en medicina anamnesis y que se conforma con los datos clínicos iniciales que el médico recoge cuando examina al enfermo que lo visita por primera vez; pero, además y sobre todo, cuando pide al enfermo que describa los síntomas o molestias que ha sentido desde el inicio del padecimiento.

Para el médico homeópata, la presencia de sudor, su cantidad, viscosidad, temperatura y localización, tanto en patología aguda como crónica, y como  expresión de una reactividad puntual o más ampliamente constitucional, son de interés a la hora de escoger los medicamentos a utilizar en el paciente.

Tenemos un muy buen ejemplo de lo que digo en un síntoma frecuente, la fiebre.

Un cuadro febril tiene mucho que aportar al médico. Tradicionalmente ha sido así, sobre todo cuando la práctica médica era más observacional y menos tecnológica y fármaco-técnica.

La postración o actividad, el estado de la piel, la presencia de agitación, sed o apetito son, entre otros, cambios que el médico homeópata valora y sobre los que interroga al enfermo. Estoy convencido de que los médicos exclusivamente convencionales (terapéuticamente hablando) también tienen en cuenta estos cambios que experimenta y verbaliza el paciente a la hora de prescribir.

Entre estos síntomas/cambios, el sudor ocupa un lugar importante a la hora de elegir el tratamiento del paciente:

  • Cuando la piel esté seca y caliente utilizaremos ACONITUM
  • Si la sudoración es intensa pensaremos en BELLADONA, ACONITUM, GELSEMIUM, NUX VOMICA o CHAMOMILLA
  • Si es intermitente recordaremos APIS MELLIFICA, ARSENICUM ALBUM o FERRUM PHOSPHORICUM.
  • Su olor nos orientará hacia MERCURIUS SOLUBILIS, HEPAR SULFUR o BAPTISIA TINCTORIA.

El resto de síntomas objetivos y subjetivos terminarán de conformar la elección del medicamento apropiado para nuestro paciente.

Desde un punto de vista de la práctica médica es un ejercicio mental muy interesante se lo aseguro.

También en patología crónica y de repetición, la presencia del sudor forma parte de la naturaleza del individuo, de su modo de reaccionar a la enfermedad o bien es una característica constitucional y será de interés a la hora de conformar un tratamiento eficaz. Así:

  • CALCAREA CARBONICA mojará la almohada con el sudor frio de la cabeza y el cuello.
  • SANGUINARIA CANADIENSIS tendrá la cara roja y sudada
  • SILICEA tendrá una transpiración abundante y maloliente de cabeza y pies.
  • NITRICUM ACIDUM sudará por ansiedad, por estados de ansiedad creados por anticipación, por coger un avión, por hablar en público, etc., debido a su personalidad.
  • SULFUR sudará caliente con facilidad y tendrá ardores localizados.
  • ANTIMONIUM CRUDUM, THUYA, SEPIA o CARBO VEGETALIS son otros ejemplos entre muchos de modos particulares de sudar y que el médico homeópata pondrá en valor en la consulta.

¿Qué puede ofrecer la homeopatía en la hiperhidrosis?

La hiperhidrosis es un trastorno con un elevado impacto psico-social sobre el paciente, ya que el aumento del sudor en zonas visibles como la cara o las axilas, o bien en zonas con mucha actividad social como las manos, pueden afectar a la autoestima y a las relaciones interpersonales, además de que puede suponer un problema potencial en la ejecución de algunas maniobras domésticas o laborales (dar la mano, dibujar, conducir, cocinar, escribir…)

LOS MEDICAMENTOS HOMEOPÁTICOS OFRECEN UN TRATAMIENTO DE CONJUNTO AL PROBLEMA Y CON RESULTADOS MÁS ESTABLES EN EL TIEMPO

Seamos realistas, la hiperhidrosis es un problema complejo de tratar. Las características constitucionales, tanto genéticas como de personalidad o comportamiento, hacen de la hiperhidrosis un problema médico que hay que abordar tanto en el ámbito físico como en el psicológico. Recordemos la influencia del estado nervioso en la producción de sudor.

Remedios caseros, químicos como el conocido hidróxido de aluminio y otros, fitoterapia, medidas dietéticas, iontoforesis (técnica que introduce iones a través de la piel con corriente continua), la toxina botulínica, o la cirugía en los casos más severos, los  tres últimos con altas tasas de efectividad a corto plazo,  plantean  una solución habitualmente centrada solamente en el exceso de sudor y con una duración  limitada en el tiempo, dejando de un lado la estructura  psicológica del paciente que influye en muchos casos en la aparición de una transpiración excesiva.

Los medicamentos homeopáticos, si bien no son la panacea, ofrecen un tratamiento de conjunto del problema aunque como es lógico no de manera inmediata, pero sí pueden ofrecer resultados más estables en el tiempo.

Medicamentos como CHAMOMILLA, OPIUM, JABORANDI, CAUSTICUM, GELSEMIUM, THUYA, CALCAREA CARBÓNICA, SILICEA y un largo etcétera, son medicamentos muy útiles en el tratamiento del exceso de sudoración que el médico homeópata prescribirá tras un concienzudo estudio del paciente en su vertiente física y psicológica.  Su compatibilidad con otros tratamientos, si se estimara conveniente, nos permitirá  conseguir una menor recurrencia del problema, espaciando por tanto el uso de tratamientos potencialmente más agresivos y no exentos de posibles efectos secundarios.

Como afirma la escritora danesa Karen Blixen:

La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar”

Sobre el Autor

Dr. Jorge Manresa
Dr. Jorge Manresa

Soy Jorge Manresa, pediatra y Experto Universitario en homeopatía desde hace mas de 25 años, y sobre todo curioso, muy curioso. Trabajo en un Centro de salud de Cartagena (Murcia) y en mi consulta privada. Como el resto de mis compañeros de blog, me pierde el transmitir a otros compañeros y a todo aquel que quiera oírme, las satisfacciones que me aportan los medicamentos homeopáticos en el trabajo diario.

Por eso, participo en Cursos de Experto Universitario, Seminarios, Congresos…y en todos aquellos foros en los que puedo comunicar mi experiencia. Y os lo advierto, soy incansable

6 Comentarios

Comentar
  • No se imagina lo agradecida que estoy a su artículo. Me ha abierto un abanico de posibilidades desconocidas para mí antes de descubrir su blog. Enhorabuena por la excelente labor divulgativa que están realizando para con los pacientes.

    • Hola Raquel

      Me alegro haber colaborado en poner un poco de luz en el tratamiento de tu problema, ese es nuestro objetivo desde que iniciamos el blog. Espero haberte sido útil.

      Un cordial saludo.

  • Un artículo muy interesante sobre un tema de consulta frecuente y con pocas opciones terapéuticas convencionales.
    A guardar y estudiar. Útil para nosotros también.

    Muchas gracias, Jorge.

    • Gracias Alberto, que te voy a contar que ya no sepas.

      Me llama la atención el que se piense que los homeópatas solo vemos enfermos con “enfermedades fáciles” cuando es todo lo contrario, es muy frecuente que nos vengan pacientes que no han resuelto sus problemas de salud con otros tratamientos.

      Un abrazo.

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Actualizado el 16-11-2018 14:47:06 - © 2014-2018 Hablando de Homeopatía

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