Sobrepeso y obesidad: qué es, síntomas, causas y consecuencias

Hoy vamos a  tratar en este video-post el problema del sobrepeso y la obesidad.

Y, más en concreto, el sobrepeso y obesidad femeninos.

Y, más aun, las consecuencias personales y sociales, de la propia imagen, la autoestima, etc. que, a veces, son más devastadoras que la propia afección en sí.

¿Por qué este post?

Todo vino a raíz de unos tuits que Blanca Rodríguez, @bandarrita, escribió hace unos meses. Esta misma autora publicó, más tarde, relacionado con ese hilo tuitero, un artículo en eldiario.es  en su sección de micromachismos. Y es que la presión social sobre la imagen que recibe e interioriza la mujer hace que sea particularmente intenso y demoledor este problema.

En mi vídeo leo algunos de esos tuits que también os dejo aquí.

Estos dos últimos tuits son especialmente terribles (por lo que suponen) y expresan muy bien todo lo que yo quería decir en este post.

Hay que agradecer, antes de nada, a Blanca, este hilo tan fresco, tan triste, pero no por ello exento de humor, tan sincero…

Y a eso iba, a cómo un problema, cualquier problema, se puede convertir aún en algo mucho peor.

A cómo, ya no solo en este asunto, ridiculizamos, apartamos, marginamos, humillamos, incluso, al diferente, al que se sale de la norma, de la media, al raro.

Niños obesos, gordos, niñas obesas, gordas, sordos, ciegos, enanos, gigantes, con demasiada inteligencia o demasiado poca, poco habilidosos, torpes, feos, con granos, albinos, negros o azules, calvos, despistados, maniáticos, que les gustan la cosa más rara del mundo, con la nariz torcida, que no pronuncian bien la erre o la jota… en fin, cualquier cosa, cualquier enfermedad, “defecto” o característica que parece es mejor esconder. Y es curioso porque, a veces, no siempre, muchas de esas características son las que nos hacen más nosotros mismos, las más íntimamente nuestras.

Es esta una sociedad homogeneizadora. Ya desde pequeños queremos que los niños tienen que haber aprendido a hacer pis a una edad determinada, tienen que saber hablar, leer, a esa otra, tienen que haber adquirido según qué hábitos a la de más allá. Sin darnos cuenta que cada niño, cada niña, tiene su propia y gradual maduración y que, unos meses de diferencia, en esas edades, pueden ser decisivos para alcanzarla o no.

Queridos lectores, seguro que estaréis de acuerdo conmigo en que un poco más de comprensión y tolerancia nos hace a todos mucho mejores.

¿Qué es la obesidad?

Según la OMS, la obesidad se define como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

El sobrepeso y la obesidad no solo es un problema en sí mismo sino que es un factor de riesgo comprobado en numerosas afecciones, algunas graves, entre las que pueden citar la diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos respiratorios, neurológicos, dermatológicos, artrosis, algunos tipos de cáncer, etc.

Estamos pues ante un problema de salud de primer orden.

Por otro lado, y como también comenta la OMS, cada vez está más clara su relación con países de ingreso más bajos y, en concreto, sus áreas urbanas más depauperadas donde predomina la “comida rápida” y la vida sedentaria.

Un nuevo ejemplo de que la medicina, para ser verdadera, no es solo, o no  debería ser, un tratamiento “individual” sino global, incluyendo factores, en principio, aparentemente lejanos a ella como los sociales, educacionales y  políticos.

Obesidad y obesidad mórbida

La medida más habitual para saber el grado de obesidad es el IMC (índice de masa corporal) que es la relación entre el peso de la persona (en kg) y el cuadrado de su altura (en m.). Aunque esta medida es cuestionada en algunos aspectos es la que más se utiliza por las sociedades científicas y se aplica de tanto de manera individual como a la población en general.

Según este parámetro, la OMS clasifica la obesidad en grados (para adultos mayores de 18 años)

  • IMC menos de 18,5 seria peso insuficiente.
  • IMC de 18,5-24,9 peso normal
  • IMC de 25,0-29,9
  • IMC de 30,0-34,9 obesidad grado I.
  • IMC de 35,0-39,9 sería obesidad grado II.
  • IMC de 40,0-49,9 o más, sería obesidad grado III, grave (o mórbida).
  • IMC de 50 o más, sería obesidad extrema

Incidencia

Estamos, como decíamos más arriba, ante una verdadera “epidemia”. En todo el mundo su incidencia ha aumentado, y sigue aumentando, de forma notable. Como ejemplos podemos citar la obesidad en México, que afecta a 7 de cada 10 adultos. En Estados Unidos llega a casi un 40% de la población total. En España se calcula que en 2016 había unos 24 millones de casos de sobrepeso. Es, por tanto, como decíamos, uno de los principales problemas de salud publica en todos los países.

Causas de la obesidad

Aunque se citan factores de tipo genéticos, metabólicos, hormonales, incluso medicamentosos es, sobre todo, el estilo de vida caracterizado por un consumo excesivo de nutrientes y un tipo de vida sedentario la principal causa del aumento exponencial de esta afección.

Síntomas de la obesidad

Son variados pero pueden citarse entre los más frecuentes:

  • Trastornos cutáneos
  • Exceso de sudor
  • Somnolencia durante el día y dificultades para dormir durante la noche
  • Apnea del sueño
  • Sensación de ahogos respiratorios
  • Dolor en las articulaciones
  • Etc.

Tratamiento de la obesidad

El tratamiento es sobre la causa, si existe y se conoce, pero el fundamental se basa en una dieta adecuada, ejercicio adaptado a la situación de cada persona y apoyo psicológico.

También hay fármacos específicos (orlistat, liraglutide…) y tratamiento quirúrgico en los casos más graves.

Papel de la homeopatía en el tratamiento de la obesidad

Al principio de este post hablábamos de las rarezas y las diferencias.

Precisamente la homeopatía tiene en cuenta las diferencias, las cualidades propias y únicas de cada individuo en su proceso de enfermedad. Eso que, aún perteneciendo a un mismo diagnóstico, representa una reacción diferente en cada persona.

Pongamos un ejemplo. Soy una persona obesa grado III. Tengo dolores articulares, dificultades para dormir y sudo mucho. Todo esto es bastante común, como hemos visto.

Sin embargo, cada persona tiene los dolores en una zona determinada, esos dolores tienen una cualidad diferente (punzantes, sordos, quemantes, etc.), el sudor es en zonas diferentes y en momentos diferentes, igual que las dificultades para dormir.

Además, hay personas que tienen la convicción que todo empezó tras un acontecimiento en su vida que le desestabilizó (una ruptura amorosa, quedarse sin trabajo, la pérdida de un ser querido). Otras a las que la obesidad no les afecta nada emocionalmente (al menos en apariencia) o les afecta tanto que es como si les fuera la vida en ello. Esa idea, en fin, de que todos somos diferentes y reaccionamos de forma diferente aunque tengamos el mismo diagnóstico.

Bien, pues estos síntomas, un tanto particulares y, a veces, incluso raros (para lo que es la media), que son los que nos hablan de la reactividad de esa persona concreta, junto con los propios de la enfermedad (los comunes que hemos hablado), más las circunstancias vitales que la persona está atravesando (si son relevantes) y los propiamente emocionales, son los que vamos a valorar en homeopatía para prescribir el medicamento más adecuado.

Y, en el caso del sobrepeso y la obesidad, igual que sucede con todas las enfermedades que afectan a toda la persona, en la que están implicados múltiples factores (físicos, pero también emocionales) una terapéutica holística como la homeopatía puede ser de gran ayuda.

Mencionar también que, por supuesto, es compatible con los medicamentos convencionales, los que sean.

Por otro lado, en mi experiencia, me parece clave el soporte psicoterapéutico (en mi caso, terapia breve estratégica) para acompañar al paciente.

Acompañarlo estableciendo objetivos terapéuticos en todas esas derivadas y consecuencias de la obesidad que Blanca explica tan bien en sus tuits.

Gracias a ella nuevamente y a todos los respetuosos y tolerantes que hacen de este mundo un lugar más habitable.

En realidad, de las diferencias aprendemos.

¿No pensáis lo mismo?

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

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Actualizado el 22-11-2019 09:49:55 - © 2014-2019 Hablando de Homeopatía

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