¿Remedios homeopáticos o medicamentos homeopáticos? Lo correcto es…

La historia de la medicina es apasionante, conociendo un poco se puede saber mucho de medicina y a la vez descubrir muchas curiosidades. Es muy oportuno mirar hacia atrás para poder comprender ciertas acciones o pensamientos de nuestros antepasados. Es por ello, que vamos a conocer el contexto histórico en el cual surgió la Homeopatía.

Lo primero es que, ciertamente, no tengo clara la fecha en la que podríamos decir que la homeopatía fue descubierta, pero sí tenemos una aproximación histórica. Fue en 1796 cuando Samuel Christian Hahnemann postuló los principios básicos de la Homeopatía, pero no fue hasta 1808 cuando se empleó por primera vez el término Homeopatía como tal. Este médico alemán pudo comprobar durante su periodo estudiantil que el aprendizaje de la medicina se basaba en opiniones y teorías, careciendo así de los conocimientos fundamentales derivados de la experiencia clínica. Esta situación le hizo buscar a aquellos médicos o centros donde la enseñanza tuviera mayor sustentación científica. Esta peregrinación en búsqueda del conocimiento de la medicina científica le llevó por la Universidad de Leipzig, posteriormente acude con el Dr.Quarin (médico de la emperatriz María Teresa y director del Hospital de los Hermanos de la Misericordia). Empleó muchos años para aumentar su conocimiento, en la lectura de los grandes médicos del momento Georg Ernst Sthal (Catedrático en la Universidad de Halle y médico de la Cámara en Berlín) y del pasado como Paracelso, entre otros.

S.C. Hahnemann en su largo periplo por la búsqueda de una “medicina mejor” publicó su primera obra original en 1784 titulada “Guía para el tratamiento de las viejas llagas y úlceras” donde recomienda el aseo, ejercicio al aire libre, baños y todas las medidas higiénicas que pudieran contribuir al bienestar del paciente, frente a la cauterización de las heridas (típico de las películas) o la utilización de alcohol, café y emplastos de plomo. Algo realmente novedoso para la época.

Llegó un momento en que sintió una gran insatisfacción en su trabajo, que aumentó por no poder resolver los problemas de salud de sus familiares. Esta sensación de fracaso le animó a estudiar y profundizar más en el conocimiento de la química, traduciendo libros… Hahnemann buscaba distintos “remedios” para conseguir la curación de las enfermedades y en esta búsqueda comenzó a realizar distintos experimentos según la traducción de los libros que pasaron por sus manos. En 1799 en plena epidemia de escarlatina, describió cómo la Belladona podía producir en el individuo sano las mismas manifestaciones que la escarlatina.

Hahnemann decepcionado de la medicina de su tiempo investigó sus errores e intentó buscar un método eficaz para conseguir los “remedios” adecuados. En la época de Hahnemann (1755-1843), no existían los medicamentos como tales, no existían prospectos, ni compañías farmacéuticas. Por ello, los tratamientos que utilizaban los médicos de la época adoptaban el término de “remedio”. Este término es mantenido en la actualidad por muchos médicos que desean mantener “vivo” el concepto de Hahnemann, intentando ser lo más fieles posible a los principios descritos por él.

Pero en la vida parece que todo evoluciona y la medicina lo hace de una manera vertiginosa. El momento actual en el que vivimos, el término correcto, adecuado y legal sería el de medicamento homeopático. Igualmente, la homeopatía también ha ido evolucionando. Se inició en base a la experimentación y se ha ido adaptando al método científico del momento y a las normativas de la legislación vigente. El término “medicamento homeopático” es el término que hoy día puede usar cualquier persona y es fácil entender que implica que al ser medicamento sólo se pueden vender en las farmacias.

En la actualidad hay una clara legislación sobre el medicamento y el homeopático es igual que el resto de los medicamentos según Belén Crespo, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Existe un comunicado muy claro sobre la legislación vigente del medicamento homeopático y puedes verlo en el enlace que os dejo aquí.

Como conclusión personal de la documentación consultada, os puedo decir que ambos términos son correctos. Si hablamos de “remedio” hacemos referencia a la tradición hahnemaniana más pura del siglo XVIII. Pero desde un punto de vista actual, el término más correcto y para que la sociedad entienda mejor de lo que estamos hablando, lo ideal sería denominarlo como “medicamento homeopático”. Estoy convencido que si Samuel Christian Hahnemann fuera contemporáneo mío, emplearía el término “medicamento homeopático”.

Algunos documentos revisados y que recomendamos son:

  • La Homeopatía en España, cien años de historia. Dra. Inmaculada Glez-Carbajal García, 2004.
  • Libro blanco de la homeopatía.
  • Acercamiento al Pensamiento de Samuel Hahnemann. Fernando Domínguez Vello. LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 85, número 702, mayo-junio 2016, p. 14-20

Sobre el Autor

Dr. Alberto Sacristán
Dr. Alberto Sacristán

Alberto Sacristán Rubio. Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, con máster en Nutrición y Experto Universitario en Actividad Física. Desde 2015, ocupo el cargo de Presidente de la Sociedad Española de Médicos Homeópatas (SEMH).

Desde que tenía más o menos 10 años, acudía al “ambulatorio” donde mi padre trabajaba de ATS y estaba con él durante las últimas horas de su guardia de los sábados y algún día entre semana. Él me enseñaba como entonces se hervían las jeringuillas de cristal y las agujas metálicas para desinfectarlas. Era todo un proceso artesanal. Incluso iba con él a hacer los domicilios, pero claro, yo me quedaba en el salón esperando. Aquí surgió la semilla de mi vocación y desde entonces este fue mi objetivo, ser médico y además médico de familia.

Un tiempo después estaba haciendo la especialidad y a punto de terminar descubrí la homeopatía como paciente. Acudí a un compañero por un esguince y mi sorpresa fue que no me prescribió un antiinflamatorio, me prescribió un medicamento homeopático y con unos resultados para mi, novedosos. Estudié homeopatía y a la vez ejercicio y nutrición para realizar una medicina más integral, y tratar a mis pacientes lo mejor posible.

Además de ser feliz con la familia que tengo y aprovechar con ellos el mayor tiempo posible, disfruto haciendo deporte como el triatlón o ciclismo.

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