Qué son los disruptores endocrinos, cómo afectan a nuestra salud y cómo la Homeopatía puede ayudarnos.

En 1991 un grupo de científicos acuñó el término de «disrupción endocrina» haciendo referencia al efecto perturbador que muchos compuestos químicos sintéticos tienen sobre el funcionamiento de nuestras hormonas y que afectan gravemente a la salud, tanto de personas como de animales. A estos compuestos químicos se les denomina disruptores endocrinos.

En este post vamos a saber qué son los disruptores endocrinos, dónde se encuentran, qué efectos tienen sobre nuestra salud, qué podemos hacer para evitarlos y cómo la Homeopatía puede ayudarnos a restablecer nuestro equilibrio y nuestra salud.

Vamos a comenzar con un estudio científico.

El grupo de investigación de Oncología Básica y Clínica del ibs.GRANADA, liderado por Nicolás Olea, ha encontrado una relación directa entre niveles altos de Bisfenol A en niños de 9 a 11 años y problemas cognitivos (de pensamiento) y de comportamiento que se manifiestan a lo largo de su adolescencia.

Nicolás Olea, coordinador de este grupo de trabajo e investigación, es catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada, médico en el Hospital Clínico San Cecilio y evaluador de los programas de investigación en Disrupción Endocrina de Dinamarca, Francia y la UE.

Según cuenta él mismo, todo comenzó cuando trabajando sobre el cáncer de próstata se dio cuenta de que el plástico que se encontraba en las muestras de las personas analizadas, que hasta entonces se consideraba inocuo, estaba directamente relacionado con el desarrollo de estos tumores. A partir de ese momento comienza a investigar sobre la relación entre estas sustancias sintéticas y los problemas de salud que pueden generar.

El Bisfenol A es un conocido disruptor endocrino que fue diseñado como estrógeno sintético en 1936 y que actualmente está presente en muchos de los elemento y utensilios de plástico que forman parte de nuestra cotidianidad. Este grupo de investigación granadino a demostrado que el Bisfenol A puede ejercer modificaciones del ADN humano que afectan a su comportamiento, al sistema inmunitario, al metabolismo general y al sistema reproductor. Además se relaciona también con determinados cánceres hormonodependientes.

Pues bien, en todas las muestras de orina de niños analizadas por este grupo de investigación aparecían cantidades importantes de plásticos. Hay que tener en cuenta que el bisfenol A se encuentra en plásticos como el policarbonato, usado en envases de zumos, leche y agua, en utensilios para comer y hasta en biberones.

No puedo dejar de recomendar su libro Libérate de los tóxicos. Guía para evitar los disruptores endocrinos a todos aquellos que quieran profundizar en este tema de la mano de un pionero y auténtico experto en el tema como es el Dr. Nicolás Olea.

Un dato más: La Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana, en la que participan la Comisión Europea, la Agencia Europea de Medio Ambiente e instituciones de 28 países, ya ha adelantado algunos datos sobre los niveles de exposición de la población europea al Bisfenol A derivados de un estudio que se está haciendo con ciudadanos de 11 países. Pues bien, después de realizar 2756 análisis se ha comprobado que todas las muestras tomadas superan la concentración de bisfenol A que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera segura.

Y estamos hablando del bisfenol A, tan solo uno de los cientos, posiblemente miles, de sustancias disruptoras a las que estamos expuestos.

¿Qué son los disruptores endocrinos y dónde se encuentran?

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que se introducen en nuestro cuerpo a través de lo que comemos, respiramos e, incluso, a través de nuestra piel y que acaban interactuando con nuestros sistemas hormonales, alterando su equilibrio y provocando diversas enfermedades.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en un informe publicado en 2013, elaboró una lista en la que se contemplaban unas 800 sustancias químicas sospechosas de actuar como disruptores endocrinos. Y este número irá en aumento en la medida que se vayan estudiando los más de 100.000 productos químicos que están presentes en nuestras vidas desde hace ya décadas.

Una de las primeras sustancias químicas identificadas como disruptor endocrino fue el DDT, insecticida utilizado masivamente en el control de plagas en los cultivos y que actualmente está ya prohibido. Pero este no es el caso de cientos, si no miles, de otros disruptores endocrinos que están presentes en nuestras vidas.

Algunas de los disruptores más presentes y mejor conocidos son:

  • Dioxinas.
  • Furanos.
  • PCB.
  • Bisfenoles.
  • Ftalatos.
  • Hormonas sintéticas usadas para engordar ganado.
  • Pesticidas y herbicidas.
  • Metales pesados como el mercurio.

Y estas sustancias las encontramos habitualmente en:

  • Pesticidas e insecticidas utilizados en el cultivo de verduras, frutas, cereales y todo tipo de vegetales, tanto para el consumo humano como para alimentar a los animales de granja que luego consumiremos.
  • Productos de limpieza e higiene personal. Cosméticos.
  • Ambientadores.
  • Detergentes para la vajilla y el hogar. Hay que pensar también que estos productos químicos acaban pasando al agua de ríos y mares y acaban acumulándose en los animales y plantas que luego comemos. Por no hablar del agua que directamente bebemos.
  • Materiales de construcción y de decoración.
  • Utensilios de plástico, desde cubiertos, platos y vasos hasta juguetes.
  • Embalajes de plástico, latas de conserva, botellas y vasos de plástico, cajas de leche, zumos, agua…Por supuesto, todos esos disruptores pasan a los alimentos que envuelven y contienen.
  • Electrodomésticos y aparatos electrónicos.
  • Ropa y textiles (mantas, cojines, peluches…)
  • Menaje de cocina recubierto de material antiadherente.
  • Los tickets de compra de las cajas registradoras o de los cajeros automáticos también contienen bisfenol A y éste puede ser absorbido a través de la piel.

Solo por poner un ejemplo, los ftalatos son ablandadores de plásticos y también se usan en cosmética para retener los aromas y hacer que el perfume dure más. Actualmente ya están prohibidos en los plásticos de las tetinas, mordedores y chupetes para niños, pero se mantienen aún en muchos productos de cosmética.

Como podemos ver, estas sustancias están por todas partes y convivimos permanentemente con ellas. Han pasado a formar parte de nuestra vida de forma habitual, ya sea en el hogar, el trabajo, en la calle o incluso en el campo.

¿Qué efectos tienen los disruptores endocrinos sobre nuestra salud?

Lo primero que hay que saber es que afectan a todas las personas pero que en las mujeres y en los niños tendrán un impacto mayor.

En las mujeres porque muchas de estas sustancias químicas tienen un efecto estrogénico al que la mujer es especialmente sensible.

En los niños, los momentos de mayor susceptibilidad son durante el desarrollo embrionario, dentro aún de la madre, y también durante la primera infancia, cuando los sistemas hormonales son más frágiles y se están formando. Hay que tener en cuenta que se considera que lo que ocurra durante los dos primeros años de la vida de una persona, incluyendo la fase intrauterina, serán claves para todo lo que va a pasar en su vida adulta, tanto en su salud física como emocional.

Estas alteraciones del sistema hormonal están relacionadas con muy diferentes patologías:

  • Problemas reproductivos tanto en el varón como en la mujer.
  • Pubertad precoz.
  • Diferentes cánceres (mama, próstata, tiroides…)
  • Diabetes, obesidad y otros tipos de problemas metabólicos.
  • Alteraciones en la función de la tiroides.
  • Enfermedades neurológicas como el Parkinson.
  • Problemas emocionales y de comportamiento como la hiperactividad y el déficit de atención, entre otros.
  • Trastornos cardiovasculares.
  • Osteoporosis y otras dolencias óseas y articulares.

Pero a este simple listado hay que añadir un par de matices. Y es que parece ser que un grave problema de estos disruptores endocrinos es que sus efectos sobre el organismo pueden llegar a ser acumulativos e irreversibles y que pueden llegar a transmitirse de una generación a otra.

Otro grave problema es la lentitud con la que se investiga y se reacciona y los miles de productos químicos a los que estamos expuestos. Desde que los científicos dan la voz de alarma sobre los efectos nocivos de cualquiera de estas sustancias hasta que las administraciones hacen algo al respecto, pasan años si no décadas. Años y décadas de impacto de estas sustancias sobre nuestra salud.

En este sentido, el propio Dr. Nicolás Olea, en una entrevista concedida a El País, declaraba que “una de las cosas que hemos visto con los niños es el alto nivel de mercurio. Peces como atún o pez espada, emperador, tiburón, marrajo, cazón, pintarroja… tienen muchísimo mercurio. Hemos visto que muchos niños con déficit de atención o hiperactividad han tenido más exposición al mercurio durante el embarazo. Hasta el año pasado en Valencia se ha recomendado a las embarazadas comer emperador dos veces en semana. El Mediterráneo está contaminado de plásticos y metales, y esto pasa sobre todo a los peces más grandes y más longevos. Ahora van a hacer 400.000 carteles para ponerlos en los centros educativos y avisar de que no conviene comer estos pescados”.

“[…] los cambios son muy lentos. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan) desaconsejó la pasada semana el consumo de pescados grandes para embarazadas y niños menores de 10 años, porque los niveles de mercurio que tiene el pescado son elevados. Pero hay estudios que ya lo demostraban hace 20 años. La Unión Europea ha presionado a España para lograrlo. Los niños están orinando más mercurio del recomendado”.

¿Qué podemos hacer para librarnos de los disruptores endocrinos?

A pesar de lo extendidas que están estas sustancias químicas (ropa, alimentos, cosméticos, hogar, aire, agua…) también es cierto que con algunas medidas fácilmente asumibles podremos librarnos de la exposición a una gran parte de ellos:

  1. Elige, siempre que puedas, alimentos de cultivo y de crianza ecológica, libres de pesticidas y sustancias químicas. Recuerda que los productos lácteos y la grasa animal acumulan concentraciones especialmente altas de estos disruptores.
  2. Restringe el consumo de peces grandes (bonito, atún, pez espada…). Viven más años y acumulan más tóxicos en su organismo.
  3. No consumas alimentos envasados en plásticos y evita también las latas de conserva con recubrimiento interior. Y mucho cuidado con calentar la comida en recipientes de plástico.
  4. Procura igualmente que los productos de limpieza del hogar tengan la certificación Ecocert que garantiza que están libres de estas sustancias. También puedes utilizar productos naturales como el jabón natural, el vinagre, el limón o el bicarbonato.
  5. De igual manera, procurar que los productos de higiene personal, cosmética y maquillaje estén libres de productos químicos. En verano, especial cuidado con las cremas solares y los insecticidas y repelentes de mosquitos.
  6. Los tejidos naturales (algodón, lana…) son siempre más recomendables que los textiles con fibras sintéticas. Especial cuidado en la ropa de los bebés y en los peluches y todo lo que puedan y suelan llevarse a la boca.
  7. Evita las ollas y las sartenes recubiertas con antiadherentes tipo teflón.
  8. Elige materiales nobles para tu hogar; madera, cristal, cerámica y metal en lugar de plástico.
  9. Si tienes que hacer alguna reforma en casa, mejor materiales ecológicos (pinturas, barnices…)
  10. Evita manipular tickets de compra, en la medida de lo posible.

Entiendo que llevar acabo todas estas medidas no sea siempre fácil para muchas personas, por diferentes motivos, pero también es cierto que solo con tener en cuenta algunas ya estaremos limitando en gran medida el contacto con estos disruptores endocrinos. Que el no poder hacer todo no evite el que hagamos algo, al menos lo posible.

Cómo utilizar la Homeopatía para ayudarnos a eliminar los disruptores endocrinos.

En este mismo blog, El Dr. Gualberto Díaz publicaba hace tiempo un interesantísimo post titulado Drenaje y detoxificación con Homeopatía. En él explica de forma clara y sencilla de qué manera los medicamentos homeopáticos pueden ayudarnos a eliminar los tóxicos, como es el caso de los disruptores endocrinos, que vamos acumulando en nuestro organismo.

Aquí transcribo algunos párrafos que pueden daros una idea del contenido de este artículo:

“Nuestro organismo posee la capacidad natural de neutralizar y eliminar esas toxinas a través de procesos que las hacen menos tóxicas, las aíslan o favorecen su eliminación. El organismo hace un gran esfuerzo diario por eliminar el exceso de sustancias tóxicas, pero ante un exceso de toxinas, es posible que nuestros “filtros” y nuestros órganos detoxificadores no den abasto. Cuando sobrepasamos la capacidad natural de eliminación, empezamos a acumular los desechos que no podemos evacuar, apareciendo entonces síntomas y enfermedades”.

“Llamamos drenaje (depuración, detoxificación) a la canalización de las toxinas que perjudican y bloquean al paciente a través del órgano especializado en su eliminación”.

“Lo que es quizás menos conocido por la gente es que los propios medicamentos homeopáticos, usados adecuadamente, son también muy útiles para el drenaje y quizás, el mejor complemento a su tratamiento individualizado”.

En mi experiencia, las ventajas (por supuesto, el Dr. Díaz habla también de este aspecto en su post) de los medicamentos homeopáticos a la hora de ayudar a depurar el organismo son tres:

  1. Seguridad. Hasta tal punto que podemos utilizarlos con total confianza en mujeres embarazadas y en bebés. Esto es además de especial interés en estos casos pues, como ya hemos visto, son precisamente las embarazadas y los bebés y niños más pequeños las personas más sensibles a estos disruptores endocrinos.
  • Posibilidad de combinarse con otros drenadores. La alimentación, las plantas medicinales y algunos suplementos nutricionales, en otros, pueden actuar estimulando nuestros mecanismos de detoxificación. La suma de distintas vías y estímulos a la hora de drenar pueden crear profundas sinergias que mejoren el resultado de nuestro drenaje de tóxicos. Yo, personalmente, es una estrategia que suelo usar habitualmente con mis pacientes.
  • Diferentes niveles de acción. Además de poder utilizar los medicamentos homeopáticos del terreno propio de cada persona, individualizando el tratamiento como siempre intentamos hacer en Homeopatía, también podemos contar con medicamentos que tienen una acción específica sobre las diferentes vías de eliminación de nuestro organismo.

Así tenemos como medicamentos homeopáticos a base de Lycopodium, Berberis, Nux vomica, Chelidonium, Taraxacum, Carduus marianus o Phosphorus serán de gran ayuda a la hora de estimular da detoxificación hepática.

Solidago y Sarsaparrilla, junto con Berberis y Lycopodium que también tenían acción a nivel hepático, son algunos de los medicamentos homeopáticos que habitualmente podemos usar para activar la función de drenaje renal.

Un medicamento homeopático que me gusta utilizar para drenar las mucosas digestivas es Antimonium crudum.

No debemos olvidarnos de la función de limpieza y eliminación de tóxicos de nuestro organismo que tiene la piel y de como medicamentos homeopáticos como Caléndula, Avena sativa o Graphites pueden ayudarla en este cometido.

Y por último Sulfur, el gran drenador universal del organismo. Es un gran estimulador de todas las vías de eliminación del cuerpo por lo que es muy interesante tenerlo siempre presente en todos los procesos de detoxificación.

Hay otro aspecto de los medicamentos homeopáticos que aunque aún poco estudiado, sí que tenemos evidencias científicas y experiencia suficiente como para considerar esta vía de acción como una posibilidad en el intento de minimizar los daños de estos disruptores endocrinos en nuestro organismo. Sin duda un camino en el que seguir investigando.

Sabemos que en Homeopatía utilizamos sustancias que provocan en una persona sana una serie de síntomas para curar esos mismos síntomas cuando aparecen en otra persona en el contexto de una enfermedad. Es algo que se hace habitualmente en medicina, usar sustancias que a unas concentraciones producen unos síntomas para tratar esos mismos síntomas o similares utilizando concentraciones más bajas. De hecho, durante mucho tiempo se recomendaban pequeñas cantidades de café para intentar calmar a los niños muy agitados, por ejemplo.

En este sentido, existen ya dos estudios que demuestran el interés de la Homeopatía en la eliminación y el tratamiento de los problemas que causan los tóxicos en nuestro organismo, en concreto el arsénico.

Así, en dos estudios sobre poblaciones de la India sometidas a una alta exposición a arsénico a nivel ambiental (A Follow-Up Study on the Efficacy of the Homeopathic Remedy Arsenicum album in Volunteers Living in High Risk Arsenic Contaminated Areas y Can homeopathic arsenic remedy combat arsenic poisoning in humans exposed to groundwater arsenic contamination?: a preliminary report on first human trial) se ha demostrado el efecto positivo de Arsenicum album 30CH y Arsenicum album 200CH a la hora de tratar los síntomas de las personas intoxicadas y de bajar la concentración del arsénico en sus organismos.

En estos momentos en los que comenzamos a entender el coste para la salud global de la humanidad que supone la sobreexposición a químicos a la nos enfrentamos, creo que sería de inestimable valor seguir investigando hasta que punto el uso de esas mismas sustancias en forma de medicamento homeopático podría contribuir a la desintoxicación de la población. Sin duda es una tarea compleja, tan compleja como el reto al que nos enfrentamos como humanidad.

Ya contamos con medicamentos homeopáticos de uso frecuente, como Mercurius solubilis o Alumina, que se obtienen a partir de metales (mercurio y aluminio) que sabemos que están relacionados con problemas de salud muy concretos. Investigar, como se está haciendo con Arsenicum album, la utilidad de estos y otros medicamentos homeopáticos en este sentido creo que debiera ser una prioridad viendo los tiempos que corren.

Algunas reflexiones.

En las últimas décadas nuestros hábitos de vida nos han llevado a vivir sumergidos en un “océano de tóxicos”. El aire, el agua, la tierra, los alimentos, la ropa, los productos de higiene y de cosmética, los utensilios de uso cotidiano, la pintura de nuestras casas y de nuestros muebles. Simplificando, no existe prácticamente un aspecto de nuestra vida en donde los productos tóxicos no estén presentes.

A este respecto cada uno de nosotros puede hacer, básicamente, dos cosas:

  • Cuidar nuestros hábitos de vida y de consumo.
  • Exigir a las instituciones y administraciones, que sostenemos y que pagamos, que hagan su trabajo; cuidar de nuestra salud por encima de cualquier otro tipo de intereses.

Mientras tanto la Homeopatía y sus medicamentos, los más seguros para el organismo entre todos los medicamentos, seguirán ayudándonos a proteger y a desintoxicar nuestro organismo.

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

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