¿Qué papel juega la Homeopatía en la vejez?

Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver”…

(atribuida a James Dean aunque parece que no es de su autoría)

Leo con atención e interés, como siempre, el post de mi colega José Ignacio sobre la vejez. Y como siempre también, viniendo de él, lo veo lleno de calidez, humanidad y sabiduría. Igual que el posterior comentario de Gualberto.

Así que me da un poco de grima. Decidme cenizo, pesimista a ultranza o lo que queráis pero tengo para mí que ser viejo (en esta sociedad al menos) es una putada (con perdón).

Sí, ya sé que es una etapa en la que uno tiene más experiencia y puede disfrutar con tranquilidad de la vida y de su merecida jubilación, ir al parque y entretenerse en echar comida a las palomas, jugar con los nietos, levantarse tarde…

Pero lo malo es que tu experiencia no la quiere ni la valora nadie, la jubilación está más que en entredicho, no hay palomas en los parques o son un nicho de infecciones, los nietos no son algo a disfrutar sino que se convierten en una obligación con un horario peor que el del trabajo, tus órganos de los sentidos van muy a menos, tu aparato locomotor también, tus otros aparatos ni te cuento…

Y esa es la realidad de la mayor parte de personas mayores que conozco. Y es que con los viejos y los niños nos sabemos muy bien que hacer, por eso a unos los metemos en residencias y a los otros en ¿actividades extraescolares?.

Pero, aún más, por encima de todos los sinsabores de la vejez creo que el mayor es el de la soledad. No sé quién dijo que cuando llega un momento que no entiendes ya muy bien el mundo que te rodea te haces viejo. A mí ya me pasa algo de eso jaja. Imagínate todo este desenfreno informático lleno de smarts, whatssapp, leds y demás cuando tú te alumbrabas en tu niñez con candiles y lo más que llegaban en la escuela era a saber leer y escribir no sin ciertas dificultades. Sí, ya sé que hay viejos que se ponen a estudiar informática a los noventa años, felices y lozanos. O los que pintan o bailan country. Chapeu! para ellos porque han buscado o encontrado su amante, lo que por fin les gusta y les hace disfrutar. Esos son los que salen en las noticias y nos hacen sonreír y congraciarnos con el género humano. Pero la mayor parte de los que yo conozco, como el título de la novela de García Márquez, no tienen quien les escriba, ya sean coroneles o civiles… No, no les escribe nadie, ni les llama nadie… Si acaso una llamada desganada de compromiso el lunes o el miércoles y una comida algún domingo sin contar Navidad y otras fiestas de guardar.

Y es que los viejos más bien molestan. Y ya no te digo cuando empiezan a perder la memoria. Nos recuerdan que más tarde o más tempranos nos pareceremos a ellos igual que nuestros padres se parecen (tristemente) a nuestros abuelos a los que ellos mismos criticaban por las mismas cosas que ahora hacen. Y debe ser muy duro mirar alrededor y ver que tu pareja ya no está, ni tus familiares, tus amigos, tu mundo en suma… Y por si fuera poco ahí está también la muerte en toda su incertidumbre como quien no quiere la cosa. Y la muerte no encaja nada bien es esta sociedad tan dinámica, guapa y eternamente joven.

Así que decidme cenizo y pesimista (me lo merezco) pero así es como lo veo. Y así también veo, ahora ya en plan terapéutico, que casi cualquier patología de la vejez y en todos o casi todos los ancianos, habría que tratar sobre todo la soledad (que casi siempre está presente). Y aquí viene la homeopatía. Un poco de matute, de acuerdo, pero con mucho fundamento. Y es que cuando tratamos cualquier patología crónica (muy propias de esta edad) tenemos muy en cuenta las circunstancias emocionales y vitales de la persona. No es tanto el nombre de la enfermedad, sino los síntomas y, sobre todo, cómo los vive y cómo siente y vive su vida.

Por eso, además de lo que ya enunciaba José Ignacio en cuanto a la polimedicación, los efectos secundarios adversos, etc., la homeopatía tiene un papel tan importante en esta etapa.  Va a lo esencial y lo esencial aquí, como en el resto de fases de la vida, es la persona.

Siempre la persona.

¿Es diferente vuestra experiencia personal y profesional con los ancianos?

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

9 Comentarios

Comentar
  • Gracias por esas palabras tan bonitas al referirte a las personas mayores “mirada profunda” de agradecimiento.
    Si, reconozco esa mirada en los mayores, mirada desde el más profundo interior, allí donde está la fuerza del ser, la fuerza que necesitan para seguir viviendo.
    Un abrazo.

    • Hola Ros,
      ahi sí que estoy totalmente de acuerdo. Y lo bueno que es discrepar para ponerte en el punto de vista del otro. Estoy convencido que es así y que todos los comentarios anteriores dicen verdades.
      Encantados de que participes en la web
      un abrazo

  • Estimado compañero, soy Geriatra, Médico de Familia y, al igual que tú ,Homeópata. Me da un poco de pena la visión que das del hecho de hacerse mayor.
    Desde mi trabajo con las personas, creo que seguimos hablando de los mayores desde la perspectiva que nosotros tenemos de ellos e igual hablamos de los niños, como si nosotros no lo hubiesemos sido.
    Deberíamos preguntarles a ellos Cómo se ven así mismos. ..

    Comentar que, la Homeopatía en el mayor aporta un montón. Aporta solucionar o mejorar síntomas y problemas de salud que ni 4 Especialistas juntos han sido capaces de mejorar. Y, decir que, en general, mis pacientes mayores han abierto su mente a su uso mucho antes y mejor que otros de mis pacientes más jóvenes. Para que luego digamos que, hacerse mayor es malo. ..

    • Hola Rosana,
      de acuerdo en lo bien que va la homeopatía para los mayores y creo que precisamente lo reflejo en el post al comentar que con los medicamentos homeopáticos tienes la oportunidad de ir más allá de la patología concreta y abordar al mismo tiempo y con el mismo medicamento el asunto de la soledad por ejemplo o cualquier otro aspecto emocional.
      Siendo geriatra además seguro que tienes más experiencia que yo pero si les preguntáramos a ellos cómo se ven (pregunta en la que coincido totalmente) ¿qué crees que contestarían? Yo creo que habría un poco de todo, unos más así y otros más asá e incluso en la misma persona dependiendo del momento. Algunos, no sé si muchos o pocos, se verían reflejados en el post, otros por supuesto que no ( y yo que me alegro).
      En todo caso, mi modesta intención era más hacernos más conscientes de ese estado de soledad de muchos de nuestros mayores para que nos sea más fácil reaccionar.
      Gracias por tu comentario
      un abrazo

  • Pues si Gonzalo realmente te digo ” cenizo” y pesimista, porque si bien es verdad que la vejez puede ser así como la pintas, a mi”los viejos” ( personas con bastantes años) que me visitan en la consulta y los que me rodean no son así, ¡¡ a lo mejor aun cuando tengan ochenta y tantos es que no son viejos ¡¡¡. Para empezar yo creo que estos pacientes que me ( nos) visitan a estas edades son la mar de positivos , Imagino que estar abiertos a la homeopatía les da ya un plus respecto a otras personas de su misma edad, pero es que ademas son capaces de venir a ver sus patologías desde otro punto de vista, son capaces de tomarse ” las bolitas” incluso de aprenderse esos nombre tan ” raritos”, capaces de cambiar muchas veces hasta sus hábitos dietéticos ,son receptivos, y están esperanzados en poder mejorar su estado de salud.
    Y que decir de esos abuelos que me traen a sus nietos ( no los padres, no, me los traen los abuelos) convencidos de que el niño no debe tomar tanta medicina cada dos por tres por estar enfermos. tendría un montón de cosas mas que contar pero no me voy a poner pelma, así que posiblemente como tu dices ” ser viejo (en esta sociedad al menos) es una putada (con perdón)”, pero no es lo mismo ser viejo que tener muchos años, y lo que si que es una putada es ser viejo de espíritu con 20 años .

    • Pues de acuerdo contigo Blanca…. Y de acuerdo también con esos ancianos maravillosos que describes de las consultas, tomen o no homeopatía, y la calle. Y los que traen a los nietos y los disfrutan. Yo también los veo y eso es reconfortante. Pero esos ya los habían descrito José Ignacio y Gualberto que son más buenos que yo…
      Pero tú misma dices que también están (o pueden estar) “los otros”, a los que yo me quería referir con respeto y ternura para intentar entenderlos más y que eso nos ayude también a tratarlos de esa manera (con respeto y ternura)
      De todas formas si me tengo que llevar un collejón por cenizo en este post lo acepto… Aunque no puedo prometer enmendarme jj…
      un abrazo y gracias por tus comentarios

    • Como dices, Blanca, seguramente muchas de esas personas “con muchos años” no son tan “viejas”. También vemos pacientes más jóvenes cuya actitud (falta de energía y rigidez) nos recuerda eso que tradicionalmente hemos llamado vejez (y que, como digo, ya no se corresponde con la edad de la manera que lo hacía antes!).

      Coincido bastante con Gonzalo, mi experiencia es que:

      – Como vienen a la consulta enfermos, quizás algunos tenemos una visión incompleta de su estado y circunstancias, ¡pero es que les conocemos desde su sufrimiento!

      – Los desplazamientos familiares, la desaparición de allegados (por muerte pero también por problemas de movilidad o por demencia) y una menor habilidad (pienso en la media) para el manejo de las redes sociales digitales hacia las que se han movido buena parte de las relaciones, condiciona con mayor frecuencia problemas de soledad.

      – Es importante sondear su estado de ánimo y la forma que tienen de percibirse a si mismos, y también cómo creen que les valora su entorno. Y desafortunadamente vivimos en un entorno cultural que promociona la belleza fisica y la juventud (por supuesto que vemos iniciativas maravillosas, como el SeniorLab de mi amigo Carlos Bezos: https://healthcocreation.wordpress.com/2011/06/03/talleres-de-creatividad-para-la-innovacion-con-seniors/).

      Así que sí creo que hay que tener en cuenta estas circunstancias especiales (aunque no exclusivas del envejecimiento) para sondear su presencia con interés y abordar sus consecuencias con toda la atención que merecen. Y por cierto, al terminar la carrera no me ilusionaba demasiado el abordaje terapéutico de las personas mayores (esa falsa idea de que “ya nunca van a estar del todo bien”) y mira por donde, ahora y desde la experiencia, me reporta satisfacciones inmensas: la gratitud en la mirada profunda de esas personas aporta un calor especial y se puede aprender mucho de ella.

      Abrazos!

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Actualizado el 25-06-2019 10:20:04 - © 2014-2019 Hablando de Homeopatía

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