¿Qué es y para qué sirve Tuberculinum y T. Aviaire?

Última modificación: 25-03-2022 09:55:14

Apasionante, así podríamos definir al medicamento que vamos a conocer hoy. Se trata de Tuberculinum y de Tuberculinum Aviaire que es otra de las tuberculinas más utilizadas en homeopatía.

Hoy, 24 de marzo, se celebra el día internacional de la tuberculosis y en este post repasaremos brevemente qué es la tuberculosis, su historia, para centrarnos, después, en los aspectos físicos y emocionales del medicamento y sus indicaciones clínicas.

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis  es una infección bacteriana causada por el germen Mycobacterium tuberculosis. Esta bacteria suele producir lesiones en los pulmones pero también en otros órganos como los huesos o las articulaciones, los ojos, el cerebro, etc.

El germen se transmite por el aire cuando una persona infectada tose, habla o estornuda.

Historia de la tuberculosis

La tuberculosis es una infección conocida desde al menos 4000 años. Hay signos encontrados en momias del antiguo Egipto con lesiones tuberculosas en pulmones o huesos.

Hipócrates, también hace mas de 2400 años, ya decía que la ptisis era la enfermedad mas común en los humanos y sugería que su desenlace era fatal.

Pero fue en el siglo XVII cuando la tuberculosis fue reconocida como enfermedad infecciosa.

El nombre viene de tuberculoma que es una de sus lesiones principales. Es una estructura celular donde los bacilos están encerrados y actúa como barrera contra la diseminación microbiana. Otra lesión es la caverna (necrosis, destrucción).

El bacilo puede permanecer latente en el organismo hasta que en una bajada de defensas se producen los síntomas. Los bacilos son aerobios estrictos y crecen mejor en órganos con mayor presión parcial de 02 como los vértices pulmonares, el riñón, las metáfisis de los huesos…

Durante la revolución industrial del s. XIX con el crecimiento de las ciudades y el hacinamiento subsiguiente, la Tuberculosis alcanzó una difusión extraordinaria hasta el punto de que se la responsabilizó de la muerte del 25% de la población europea. En el año 1900 Naegeli halló lesiones tuberculosas en el 97% de las necropsias.

Desde mediados del siglo XIX y principios del XX el 80% de la población estaba infectada antes de los 20 años.

Actualmente, desde los años 80 del siglo pasado, la tuberculosis está resurgiendo de nuevo y la OMS la declaró emergencia global en 1993. Han contribuido a esta epidemia global el SIDA, los viajes intercontinentales y los gérmenes multirresistentes.

Tuberculosis y Arte

El movimiento del Romanticismo es la actitud filosófica y artística de Occidente durante el siglo XIX. Hay que mencionar este movimiento y este contexto porque muchos de sus rasgos característicos es como si se traslucieran en esta enfermedad.

Es más, tanto se ha relacionado la tuberculosis con la capacidad artística que algunos críticos han adscrito un supuesto declive artístico del siglo XX a la disminución de la tuberculosis en el mundo occidental.

El arte romántico se caracteriza por esforzarse en explicar los estados de ánimo, sentimientos intensos y místicos. Predomina la imaginación sobre la razón, la emoción sobre la lógica, la intuición sobre la ciencia y los artistas, tanto en sus obras como en su vida personal, tienen tendencia al frenesí, a la melancolía, al hastío del mundo y a la autodestrucción.

El escritor E. Hoffmann definió la esencia del Romanticismo como la “infinita añoranza”. Algunos artistas del siglo XIX muertos por tuberculosis fueron: Chopin, Mendelsohn, J. Austen, Keats, P.B. Shelley, E. Brontë, R.L. Stevenson, E.A. Poe, Chéjov, Kafka, D.H.Lawrence, Modigliani…

Fuentes de origen de las tuberculinas y usos

Se conocen diversos tipos de tuberculinas utilizadas también como medicamentos homeopáticos:

  • Tuberculina de Koch: obtenida de bacilos TBC humanos triturados con lactosa y dinamizados,
  • T. Aviaire: bioterápico obtenido a partir de pollos TBC. Es una de las tuberculinas más utilizadas, sobre todo en niños.
  • Otras tuberculinas son: Baccilinum, T. Bovis, T residual, T Denys, T Marmorek

Apariencia física

Aunque la apariencia física en homeopatía es tan solo una guía siempre nos puede dar alguna pista. En este caso, el paciente suele ser delgado, con el pecho estrecho o hundido, pelo sedoso, pestañas largas, piel clara, pálida, a veces pecas. Rasgos parecidos a una “muñeca de porcelana”. Las figuras y caras ovaladas y alargadas de los cuadros de Modigliani nos dan una idea bastante aproximada.

Tuberculinum suele ser pálido, anémico, delicado… Se cansa fácilmente, al menor ejercicio. Tal como dice Coulter, “aquellas frágiles heroínas literarias del s. XIX que se sienten exhaustas y se desmayan simplemente por pasear por el jardín, y necesitan el apoyo de un brazo (preferiblemente de un varón), muestran la típica debilidad del medicamento”.

Una debilidad por la que los pacientes Tuberculinum tienen una afección física tras otra y que, a pesar de luchar contra la enfermedad, aceptan esos ataques con resignación por el descanso que supone, la atención que recibe. En la cama se alivia la irritabilidad general que surge de esa debilidad.

Aspectos emocionales de Tuberculinum y T. Aviaire

  • Insatisfacción, Experimentar

“Quemar la vela por los dos lados”. Vithoulkas, uno de los autores de la bibliografía, menciona un poema de la escritora canadiense Edna St. Vicent Millay que, en mi opinión, expresa la esencia más profunda de este medicamento:

“Quemo mi vela por ambos lados. / No durará toda la noche./ Pero, ¡ah amigos y enemigos!,/ será una luz deslumbrante”.

Este es el estado interior de Tuberculinum. Están excitados de tal modo que desean vivir su vida entera en pocos años. Apurarla. Hay sobrexcitación y, al mismo tiempo, tienen la profunda sensación que hay algo más allá que lo actual; que hay algo más allá… Tienen el incansable deseo de experimentar tanto como sea posible antes de morir, experimentar en el menor tiempo posible, como si ellos corrieran contra el tiempo. Si la vida es tan corta hay que probarlo todo.

  • Deseo de cambio

No soportan la rutina a menos que este llena de excitación. Cambian fácilmente de trabajo o de parejas (a pesar de estar muy enamorados) porque viven en una especie de insatisfacción constante y sienten que tiene que buscar algo más allá.

Viven muy intensamente, lo que están haciendo en el presente no es suficiente y tienen que ir y encontrar otra cosa, y después otra, y después otra. Están en un sitio concreto y miran más allá de ese lugar, y se imaginan a sí mismos yendo a otro; eso estimula una especie de sensación romántica de alejarse.

  • Espíritu romántico:

Tienen enamoramientos fáciles y profundos, deseos románticos con exclusión de cualquier otra cosa, con dificultad para comer y dormir tal como les puede pasar, también a Ignatia o Phosphorus.

Puede haber aumento del deseo sexual, “consumido por la pasión”, como el mito de la enfermedad representa, pero también poca vitalidad y poca energía sexual, lo que puede producir un conflicto emocional. (Recordemos de nuevo que en el Romanticismo son numerosas las muertes de héroes y heroínas por tuberculosis por amores frustrados como, por ejemplo, “La dama de las camelias” de Dumas que también sirve de argumento a “La Traviata” de Verdi).

Esto no solo se ve en las relaciones amorosas sino en sus intensos deseos de viajar y la creencia de que alcanzar su anhelo aliviará al final su íntima inquietud e insatisfacción. Pero nada le satisfará por mucho tiempo, y otra vez reanudará su romántica búsqueda. Nunca encuentra contento interior.

  • Deseo de viajar

Tal como hemos mencionado los pacientes Tuberculinum suelen ser son cosmopolitas, nunca satisfechos en permanecer por largo tiempo en un lugar. Jóvenes que salen a “descubrir América”, los que viajaban a la India en los tiempos de la contracultura, o se “buscan a sí mismos” viajando por Europa, Nepal, etc.

Es el espíritu errante e inquieto siempre buscando contento en algún otro sitio.

Recordemos aquí algunos autores como Robert Louis Stevenson, que viajó y murió en el pacífíco sur, en una isla de Samoa: “Por mi parte, yo no viajo para ir a ningún sitio, sino por ir. Viajo por viajar. La gran cuestión es irse.

O Paul Gauguin, escritor, antiguo corredor de bolsa que rompió con su vida burguesa y huyó de Europa, y todo aquello que le parecía convencional, hasta que llegó a Tahití, donde vivió, pintó y falleció.

Es interesante apuntar también que no siempre Tuberculinum puede viajar físicamente. Entonces hay que preguntar por hobbies o aficiones, porque muchas veces el viaje es más mental o emocional a través de libros de viajes, revistas, televisión, etc.

Aviaire en niños

Los niños que necesitan Aviare o tuberculinum son muy difíciles de manejar, no parecen nunca satisfechos, no importa cuánto se les trate de complacer. Son muy obstinados, desean hacer lo que quieren. Les das esto o lo otro y no están satisfechos o sólo unos pocos minutos, pronto quieren otra cosa.

Es un tipo de insatisfacción o descontento. Desean otra cosa y no saben el qué. Cuando son adultos, es lo mismo, hay un descontento con la situación actual y quieren irse. Son niños muy gruñones, malhumorados a momentos. Cogen las cosas y las rompen o ellos mismo se golpean contra la pared.

Por otra parte, pueden ser encantadores y, de hecho, lo son, apasionados, sensibles, etc. pero aquí mencionamos más su faceta menos positiva.

Otros síntomas

  •  Extrema irritabilidad de mañana al despertar.
  • Grita durante el sueño, sobre todo antes de las reglas.
  • Miedo de perros y sobre todo gatos. Optimista. Esperanzado.
  • Peor antes de las tormentas, peor por tiempo frío y húmedo, sensible al mar.
  • Mejora al aire libre, aunque sea friolero. Está peor en una habitación cerrada.
  • Intenso deseo de ahumados, grasas y leche fría.
  • Hambre canina de noche, que le hace levantarse de la cama.
  • Transpiración profusa, de noche, por el menor esfuerzo.
  • Tendencia a resfriarse. Intensa predisposición a trastornos respiratorios.
  • Rechina los dientes durmiendo.
  • Cambio constante de síntomas.
  • Cefaleas periódicas, semanales o cada 15 días.
  • Cefalea como una banda de hierro alrededor.
  • Pelo oscuro a lo largo de la columna (en niños).
  • Balancea la cabeza para dormir. Golpea la cabeza contra la cama (en niños).

Correspondencias etiológicas

 Podemos considerar, pues, Tuberculinum o Aviare cuando la causa de la afección sea:

  • Afecciones virales o bacterianas de repetición
  • Malas condiciones higiénicas y dietéticas
  • Tuberculosis (o afecciones respiratorias crónicas o alérgicas) en la historia familiar
  • Consecuencias patológicas de vacunaciones inoportunas

Indicaciones clínicas

Estas son algunas de las indicaciones que nos harán pensar en Tuberculinum. Después habrá que concretar los síntomas para ver si, finalmente, se corresponde con este medicamento.

  • Rinitis alérgicas
  • Otitis seromucosas
  • Rinofaringitis recidivantes sobre todo con hipertrofia amígdalas
  • Bronquitis recidivantes
  • Asma
  • Orzuelos de repetición
  • Infecciones urinarias de repetición
  • Dismenorreas con ciclos cortos, reglas abundante y largas
  • Eccemas de repetición
  • Dermatitis de contacto, eritema nudoso

Notas finales

En homeopatía, relacionamos afecciones, tanto físicas como emocionales (personas, en suma) con nuestros cuadros de medicamentos y prescribimos el más adecuado para ese caso concreto.

Es también muy interesante, incluso como juego, poder hacerlo con determinados personajes de la ficción ya sean novelas o películas. En muchos casos es casi asombroso comprobar cómo el autor, desconocedor de la homeopatía, ha provisto al personaje de muchas de las características propias del cuadro medicamentoso.

En este sentido, hay una autora, Catherine R. Coulter, experta en literatura, que hace un espléndido y maravillosos trabajos de este tipo en su obra en dos tomos “Portraits of Homeopathic medicines”.

Gracias a ella releí de manera diferente “Cumbres borrascosas” de Emily Brontë, profundicé en esa excelente novela e incluso pude hacer un trabajo con su relación con Tuberculinum. Una novela, para empezar, que fue considerada heterodoxa porque se salía de los límites morales de su época.

El personaje de Catherine Earnshaw y el propio Heathcliff (y su apasionada, turbia y enfermiza relación amorosa) tienen mucho de Tuberculinum: desde las rabietas de Cathy, sus raptos impetuosos, su capricho, su sensación de sofoco y constricción, su mejoría por al aire libre cuando ya está muy enferma, la contraposición del mundo tranquilo de Linton y el arrebatado de Heathcliff, etc. Y toda la exaltación romántica de Heathcliff cuando, al final, aúlla como un animal herido gritando al fantasma de Cathy que no tenga descanso, que vague por la tierra, que le persiga y lo vuelva loco, lo que sea, pero que no le deje solo en ese abismo en el que no puede encontrarla.

Buen momento para recomendar su lectura.

Aprovecho, también, para recomendaros “La montaña mágica” de Thomas Mann, y “La dama de las Camelias” de Dumas. Y, si queréis completarlo, podéis mirar los rostros femeninos ovalados de los cuadros Modigliani o la maravillosa película, basada en su vida, “Los amantes de Montparnasse”. Imaginad, también, a Gauguin rompiendo con su vida burguesa y escapando a Tahití mientras admiráis sus cuadros de esa época o a Stevenson (“tusitala”, el que cuenta historias) en Vailima o en alguna otra isla del tesoro.

O, si lo preferís, y esto es aún más importante, contemplad algunos de los trazos y anhelos de vuestras propias vidas cuando sentisteis esa insatisfacción de que había algo más en algún lugar, en algún otro lado, en otro y otro, en un itinerario que no acaba nunca. Y todo ello mientras escucháis “La Traviata” de Verdi.

Así podemos sentir, dentro de nosotros, algo de la esencia de Tuberculinum.

PD: y no dejéis, por favor, de ver el video con el que acompaño este post: los versos de Edna St. Vincent Millay y los amores imposibles.

Bibliografía

  • Vithoulkas G., Talks on classical homeopathy, part II, Jain Publisher, New Delhi, 1993.
  • Coulter Catherine R., Portraits of Homeopathic Medicines, Vol 2, North Atlantic Books, Berkeley, 1988.
  • Sankaran R. The soul of the remedies, Homeopathic Medical Publishers, Munbai, 1997.
  • Vermeulen F., Prisma, Similars and parallels between substance and remedy, Emryss Publishers, Haarlem, 1992.
  • Demarque D. y otros, Farmacología & Materia Médica homeopática, CEDH, Madrid 2010

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

8 Comentarios

Comentar
  • Gracias Gonzalo.
    Si no te importa, dedicamos este post a mi hermana, que murio con 58 anos de una tuberculosis periferica.
    Que la homeopatia sirva para ayudar a mucha gente con este problema.

    Un abrazo.

  • Dr. Gonzalo gracias por el post, en especial aprecio las recomendaciones de literatura y cine relacionadas con rl remedio. Soy estudiante de homeopatía y estos recursos me ayudan a grabar Tuberculinum en la memoria.

    • Hola Melorra,
      gracias por tu comentario. Cuando doy clases me gusta mucho ir un poco más allá de los síntomas y las memorizaciones para que, como dices, se quede grabado en el corazón, además de en la cabeza, el espíritu y la esencia del medicamento.
      Que tengas mucho éxito!
      Un afectuoso saludo!

  • ¡Qué maravilla de artículo, querido Gonzalo! La enfermedad y sus señales como vía de autoconocimiento imprescindible y, por supuesto, la Medicina como camino hacia el interior de cada ser humano y no solo como remedio temporal. Descubriendo homeopáticamente la relación inseparable e imprescindible entre los opuestos, y alejándonos del «combate» y su letalidad inevitable.
    Y bueno, ¿qué decir de la expresión artística y creativa en relación intima e inseparable con la salud y la enfermedad, tanto individual como social? En realidad, la mejor y más elevada esencia del pensamiento, de la ciencia y de la creación artística es el equilibrio en todos los aspectos.
    La convivencia con el bacilo de la tuberculosis es inevitable , como muy bien explicas, y creo que forma parte de nuestra vulnerabilidad y de nuestra fortaleza. En nuestra especie todo es dual: lo bueno o lo malo, lo sano o lo enfermo, riqueza o pobreza, amor u odio, muerte o vida, y así hasta el infinito. Nos faltan algunos -bastantes- hervores para obtener el resultado evolutivo necesario .Pero eso también puede tener arreglo cuántico si lo entendemos y lo deseamos.
    En realidad nuestro camino antropológico tanto en lo personal como en lo social parece que está dispuesto esencialmente hacia el encuentro con la unificación interna y externa. Con la cooperación y no con el enfrentamiento eterno y egópata, que ya es insostenible. Y seguramente no tendremos arreglo como especie hasta que una masa crítica suficiente lo vaya descubriendo e integrando desde la conciencia. Hasta que eso vaya llegando, si así lo decidimos en nuestro modo de entender y armonizar, perderemos el tiempo en alargar el discurso de nuestra creatividad fantasiosa y tantas veces rentable y con más ruido que nueces, que eficacia armonizadora, más ocupada y entretenida en los efectos que en las causas, en las «ilusiones» de un renqueante futuro, que en la gestión sana, justa y aterrizada del presente, que en realidad es lo único cierto y tangible de que disponemos.
    La homeopatía es mucho más que medicamentos y alivio, es un estado de conciencia que funciona en sutiles diluciones psicoemocionales, como actúa nuestra conciencia una vez puesta en marcha a través del potencial del alma unida a la experiencia física y dinámica del cuerpo, conectados por el wifi de una inteligencia compartida y a la vez individualizada, que desde siempre se ha venido llamando «espíritu». Hahnemann, después de Hipócrates y Paracelso, consiguió descubrir en la práctica médica del siglo XVIII ese engranaje fundamental, y eso le convierte en el descubridor moderno y contemporáneo de la clave vital e inofensiva de la salud y sobre todo de la evolución de nuestra especie. Debemos pasar de una mente y emocionalidad antibióticas y agresivas a una actitud capaz de comprender y de autocrregirse, de un modo integrador universal y probiótico. Ojalá este mundo dure lo suficiente para comprenderlo a tiempo. ¡Ojalá!
    Esperemos que el efecto mariposa vaya consiguiendo su objetivo personal, social y planetario. En ello estamos cada vez más seres humanos fraternal y homeopáticamente despiert@s y conjurad@s por el bien común en vez de por e! negocio y el poder personalizado y excluyente, que ya estamos viendo penosamente lo que conlleva. No queda otra. La realidad lo está dejando cristalino.

    Un abrazo inconfinable y sin fronteras, querido Gonzalo, maestro, amigo y hermano. Y ¡adelante!

    • Muchas gracias Sol. Esperemos, como dices, que el efecto mariposa de la cooperación, la unidad y la solidaridad se vayan extendiendo por todo el mundo.
      Un fuerte abrazo

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