¿Qué es Phosphorus y cuáles son sus usos en Homeopatía?

Vamos a adentrarnos en este post en el universo homeopático de Phosphorus y así vamos a ver a qué tipo de personas puede convenir este medicamento homeopático y en qué dolencias puede estar indicado más frecuentemente.

Siempre que pienso en Phosphorus me acuerdo de un niño que vino ya hace unos años a mi consulta para tratarse de un cuadro alérgico que llevaba sufriendo desde siempre pero que en los últimos años se estaba agravando y que no había forma de controlar con los medicamentos convencionales.

Moreno, delgado, alto para su edad y con grandes gafas, entra por la puerta de mi consulta, por delante de su madre, y se sienta acercando la silla a mi mesa hasta apoyar ambos brazos sobre ella. Y recuerdo sus ojos abiertos como platos, queriendo absorberlo todo mientras me decía “¡Hala! Cuántas cosas interesantes“, refiriéndose a todas las pequeñas cosas y los libros que tengo sobre el escritorio de mi consulta.

Seguido entró su madre y, antes de que nos presentásemos y pudiéramos comenzar con la consulta médica (bueno, en realidad para mí ya habíamos comenzado desde el momento que cruzó el umbral de mi despacho), estuvimos un buen rato hablando sobre la lupa que tengo encima de una preciosa caja de madera, sobre las dos grandes bolas de mármol, como dos pelotas de tenis, que también están ahí al lado y sobre todos los libros de mi biblioteca, muy interesado en si me los había leído todos. Hablaba conmigo como si fuéramos viejos amigos, como si lo natural entre las personas fuera apreciarse.

Permitidme la frivolidad médica pero lo primero que pensé en ese instante fue: “No sé aún por qué estás aquí pero seguro que sales con una receta de Phosphorus”. Y espero que a lo largo de este post entendáis perfectamente por qué tuve ese reflejo mental. Lo único que lamento de lo espectacularmente bien que le fue con su Phosphorus es lo pronto que tuve que darle de alta porque, de verdad, que disfrutaba muchísimo cada vez que venía a la consulta.

Origen del medicamento homeopático Phosphorus

El origen de los medicamentos homeopáticos es diverso, si bien es cierto que la mayoría de ellos los obtenemos de cepas (sustancia original a partir de la cual se prepara el medicamento homeopático) que provienen de plantas y de minerales.

En el caso de Phosphorus, la sustancia de la que obtenemos el medicamento es el fósforo blanco, un mineral de color blanco amarillento prácticamente insoluble en agua y muy poco soluble en alcohol. A partir de este polvo mineral, a través de un proceso perfectamente estandarizado de sucesivas diluciones y dinamizaciones, llegamos a obtener nuestro medicamento homeopático.

¿A qué tipo de personas puede convenir Phosphorus?

Como ya veíamos también en un post publicado no hace mucho sobre Nux vomica, la sensibilidad que las personas vamos a tener hacia los diferentes medicamentos homeopáticos va a estar condicionada por las enfermedades que presentemos y la manera particular que tengamos de manifestar esas dolencias cada uno de nosotros, evidentemente, y también por determinadas características personales, esos aspectos que tienen que ver con nuestra forma individual de ser y estar en esta vida.

Por simplificar el lenguaje, dejadme que identifique a estas personas sensibles al medicamento como personas Phosphorus.

Características físicas de Phosphorus

Son personas que tienden a ser altas y delgadas, con muy buen apetito y poca tendencia a engordar. Es frecuente que tengan mucho más deseo de cosas saladas que de dulces y que sientan sed y deseo de bebidas frías.

Suelen ser personas más bien frioleras aunque con tendencia a los fenómenos congestivos que se pueden traducir en inflamación de diferentes mucosas, como las respiratorias y digestivas, y a sensaciones de ardor en la cabeza y en las palmas de las manos.

El fósforo es un mineral muy implicado en la formación y el crecimiento de nuestros huesos, junto con otros minerales como el calcio, el magnesio o el flúor. Así, es frecuente que las personas Phosphorus pasen por periodos de crecimiento rápido e intenso en los que pueden sufrir esos dolores óseos que conocemos coloquialmente como “crecederas”.

Pueden sentir también en estos “tirones” de crecimiento que su energía baja mucho y pasar por periodos de cansancio general y falta de resistencia física y mental. También pueden verse afectadas sus defensas y serán momentos en donde estos niños y adolescentes tiendan a enfermar más. Esta misma tendencia a los “tirones” en el crecimiento les puede predisponer a sufrir alteraciones en su esqueleto del tipo de la escoliosis.

Otra característica muy marcada en estas personas sensibles a Phosphorus es su predisposición a sufrir hemorragias como, por ejemplo, los sangrados de nariz o las reglas abundantes.

Lamentablemente, la altísima inflamabilidad al contacto del oxígeno que tiene el fósforo blanco ha hecho que se haya utilizado durante mucho tiempo como una terrible arma incendiaria. Además, las quemaduras del fósforo conllevan una mayor mortalidad que otros tipos de quemaduras ya que este mineral se absorbe a través de los tejidos quemados dañando órganos internos como el corazón, el hígado o el riñón. Esta gran afinidad por los órganos nobles de nuestro organismo hace que el fósforo, convertido ya en medicamento homeopático, sea de gran utilidad cuando estos órganos enfermen.

¿Cuál es el genio de Phosphorus?

La esencia básica, la dinámica profunda que mueve a estas personas sensibles a Phosphorus tiene que ver, precisamente, con su luz, con su capacidad de brillar e iluminar para apagarse seguido. Phosphurus es un portador de luz que se apaga con la misma rapidez e intensidad con la que puede llegar a brillar.

La segunda clave que, en mi experiencia, define a estas personas es su búsqueda constante de la perfección estética, su inclinación natural hacia la belleza y la armonía.

Y la tercera, que cierra su trilogía existencial, es su necesidad vital de contacto humano y de conocimiento.

Así, estos tres ejes sobre los que discurre su vida servirán para mostrar el lado más luminoso pero también el más oscuro, según el grado de equilibrio en el que se encuentre nuestro Phosphorus.

La luz de Phosphorus

Las personas Phosphorus cuando están en equilibrio, sencillamente brillan.

Son personas cálidas, amigables, extrovertidas, muy afectuosas y sentimentales. Disfrutan mucho de la amistad y de los contactos sociales pero también de la soledad. Son personas apasionadas que transmiten una sensación de amor por la vida, de energía, de calor humano. Tendrán una gran inclinación hacia todo lo que tenga que ver con la comunicación.

Son muy empáticas, saben ponerse en el lugar del otro y comprender sus circunstancias y su sufrimiento. Desde ahí pueden ser personas muy generosas y compasivas, siendo capaces de anteponer a los demás y de sacrificarse por los otros. Tienen una profunda conciencia de comunidad y de solidaridad.

Su deseo de armonía y belleza les hace personas muy vinculadas con lo artístico, lo creativo, lo estético. Atraídos por la filosofía y la espiritualidad. Son elegantes y refinados, muy imaginativos y soñadores. Idealistas.

Son personas “transparentes”. No tienden a ocultar lo que sienten, lo expresan con todo su ser. Pero ojo, no son buenos guardando secretos pues tienden a compartirlo todo.

Esa actitud de apertura total a los demás y a la vida les hace ser muy impresionables, muy permeables al ambiente en todos los sentidos. Sintonizan con facilidad y tienden a percibir la realidad sin prejuicios y están abiertos a cambiar de opinión si lo que se les plantea les parece razonable, mental o emocionalmente.

Son muy curiosos y siempre están ávidos por conocer y descubrir cosas nuevas. Les encanta viajar y relacionarse con personas desconocidas y con nuevas culturas. Los niños van encantados al cole porque disfrutan mucho aprendiendo y relacionándose con los demás compañeros y profesores.

Las sombras de Phosphorus

Es fácil entender que estas personas tan sensibles, impresionables y variables puedan descompensarse también, incluso con cierta facilidad.

Una de sus las características vitales que más las van a condicionar es su tendencia a la desmesura y a la falta de control. Como el mineral con el que se relacionan, brillan sin límites para apagarse después. Así, suelen ser buenos trabajadores y buenos estudiantes pero muy irregulares en su rendimiento. Les cuesta mantener el esfuerzo pues tienden a vaciarse y a agotarse.

Es muy característico de los niños Phosphorus que después de un día intenso, como son todos sus días, lleguen fundidos al final de la jornada y caigan rendidos en la cama a las ocho de la tarde. Igualmente, les puede costar llegar al final del curso y pueden tender a enfermar más al final de la semana.

Su deseo voraz de aprender y conocer les hace ser poco constantes en sus intereses y tareas, cambiando de actividad con excesiva frecuencia. Pueden mostrarse olvidadizos, desorganizados, distraídos, gestionando mal su tiempo y su energía. Y a todo esto no ayuda el que tengan también una marcada tendencia a desafiar a la autoridad y a las normas, de las que suelen sentirse al margen. No olvidemos que son “seres especiales”.

Este mismo deseo, a nivel emocional puede hacerles personas superficiales en sus relaciones que pueden llegar a perderse en la cantidad sin dar tiempo a profundizar en la calidad de las mismas. Consejo, un poco en broma y un poco en serio: si te va la fidelidad, cuidado con las parejas Phosphorus.

Ese carisma natural que las personas Phosphorus tienen, con su sensibilidad, creatividad, elegancia, inteligencia, hace de ellos personas muy magnéticas para los demás. Así, pueden ser grandes líderes, incluso “faros de la humanidad”, pero también pueden convertirse en personas autoritarias, prepotentes, insolentes, caprichosas, orgullosas y altivas desde ese pedestal de “seres especiales” en el que pueden instalarse. Seguro que a todos nos vienen a la mente las excentricidades de algunos “grandes artistas”.

Muy empáticos, sensibles e impresionables, pueden volverse excesivamente permeables a las influencias del medio. Su estado de ánimo cambiará y dependerá de cómo sienta su entorno; feliz, alegre y expansivo si lo siente favorable o retraído y apagado si no se ve cómodo. Y cuidado, porque esa “porosidad” a las opiniones e influencias exteriores pueden hacerles seguidores de compañías muy poco recomendables.

Esa extrema sensibilidad a todo también puede hacer de ellos personas muy ansiosas y miedosas. Así, sus miedos y su angustia pueden expandirse sin límites hasta condicionar su vida y sus relaciones.

Y por fin, cuando se “apaga” puede entrar en estados de tristeza y depresión con indiferencia, confusión y aislamiento. Desde ahí, puede huir literal y físicamente de su vida en ese momento o encerrarse en su mundo de sueños y fantasía. Él, que es voraz de apetito, puede entrar en anorexia.

Algunas de las indicaciones clínicas más frecuentes de Phosphorus

Ya habíamos dicho que los pacientes sensibles a Phosphorus van a tener tendencia a sufrir procesos congestivos, hemorragias y afectaciones de los órganos nobles.

Sin querer hacer un listado clínico exhaustivo y solo a modo ilustrativo, estas podrían ser las situaciones más habituales en las que Phosphorus sería un gran medicamento a tener en cuenta, siempre entendiendo que en algunas ocasiones podrá actuar solo y en otras será parte de un tratamiento más amplio.

  • Gastritis y gastroenteritis simples y hemorrágicas. Rectocolitis ulcerosas y hemorrágicas.
  • Hepatitis, cirrosis. Pancreatitis.
  • Laringitis agudas, crónicas y de repetición. Cuadros catarrales y asmáticos.
  • Neumonías. Pleuresías.
  • Alergias cutáneas y respiratorias.
  • Insuficiencia cardiaca. Arteritis.
  • Hipertensión arterial.
  • Nefropatías agudas. Glomerulonefritis crónica.
  • Prevención de hemorragias recurrentes (epistaxis) u ocasionales (cirugías). Púrpuras.
  • Retinopatías. Hemorragias retinianas.
  • Sangrados menstruales excesivos.
  • Prevención de las complicaciones vasculares de la diabetes.
  • Secuelas de los accidentes vasculares cerebrales.
  • Neuritis y polineuritis.
  • Dolores reumáticos.
  • Ansiedad. Depresión. Anorexia.

¿Qué podemos aprender de Phosphorus?

  • Que la pasión sin medida puede agotarnos.
  • Que la belleza y la armonía absoluta es un ideal maravilloso pero una realidad esquiva.
  • Que la calidad suele ser más importante que la cantidad.
  • Y que la persona más importante a la que tenemos que escuchar somos nosotros mismos.

#HomeopatíaSuma

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

5 Comentarios

Comentar
    • Muchas gracias Vivian. Me hace muy feliz saber que te ha sido de utilidad.

      Un saludo muy afectuoso y feliz día.

  • Es imposible no quedar phosphoricamente cautivados por la Homeopatía, querido Guillermo, según se va conociendo, aplicando y experimentando a lo largo de la vida. Lo bueno es que no solo ofrece su brillo sanador, sino también su toque calmado y sereno, el revés y el derecho de cada virtud y de cada riesgo. Es medicina pedagógica, que también coopera a despertar las conciencias y a ponerlas en marcha. Por eso produce «el milagro» natural de curarnos, precisamente con lo semejante, sin batalla alguna contra nada ni contra nadie, sin efectos secundarios y repartiéndose entre cuerpo, mente y emociones con un fluir tan natural como benéfico. Qué disfrute leer este precioso post, querido maestro y amigo.
    Como siempre, gracias por estas vitaminas y un gran abrazo

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