Qué es la Mesoterapia y usos de la Homeopatía en ella

La medicina avanza, del mismo modo que la vida y como no puede ser de otra manera, también la homeopatía. La homeopatía clásicamente se ha administrado en gránulos, en gotas, que no dejan de ser una presentación farmacéutica del medicamento homeopático. Pero existen otras muchas opciones como pueden ser las cremas, los geles, los glóbulos, los jarabes, los comprimidos y también en viales para su administración intravenosa, intramuscular o subcutánea.

En este post quiero hablaros de una forma de administrar el medicamento homeopático no tan habitual por los homeópatas, pero que ha adquirido cierta relevancia entre médicos traumatólogos, rehabilitadores e incluso en médicos deportivos. Y es que cuando indicamos que la vía de administración es la vía subcutánea, hablamos de mesoterapia.

Recuerdo, no sé si con nostalgia, con ilusión, orgullo o con sencillamente con una mezcla de sentimientos, ver a mi padre trabajar con 6, 7, 8 años en su “mini ambulatorio”, pues así se denominaban antes lo que hoy conocemos como Centros de Salud. Aún puedo sentir cómo, al entrar en su sala, me embargaban dos sentidos. Cuando mi padre, ATS (Ayudante Técnico Sanitario y posteriormente enfermero), siempre con bata, me abría la puerta, lo primero que percibía, incluso antes de pasar su umbral, era un olor “chocante”; ese olor a alcohol, fuerte, muy fuerte, muy característico…

Entraba y dentro de una sala no muy grande pero bien iluminada con una pequeña ventana, mis sentidos se dirigían a la mesa de trabajo, una encimera blanca con puertas y cajones y sobre ella, una luz que me hipnotizaba: una llama, potente en la encimera, con una estructura metálica. Era difícil dirigir la mirada a otro sitio. La llama era la protagonista.

Enseguida mi padre comenzaba con su protocolo. Cogía un recipiente metálico (que por cierto, ahora lo tengo en mi consulta), vertía en él un líquido y después ponía una aguja metálica muy larga – repito, muy larga- y gorda – muy gorda – que daba cierto miedo y una jeringa de cristal, con sus dos partes separadas, el émbolo por un lado y el tubo o cilindro por otro. Esa caja metálica se ponía sobre la llama y de pronto, todo comenzaba a hervir. Entonces, este era el método de desinfección para reutilizar el material con distintos pacientes.

Os hablo de los años 70, cuando la gran mayoría de los medicamentos (antibióticos, balsámicos…) se administraban intramuscularmente y apenas había medicamentos vía oral. Más tarde, llegaría el material desechable, de un solo uso, compuesto por otro tipo de material como el plástico, el acero inoxidable… Estos recuerdos han sido el tema de conversación con mi padre en más de una ocasión, cuando él incluso me confesa no entender cómo no había presenciado más complicaciones por el uso de ese material desinfectado sobre la llama… Quizás fuera su actuación precisa, pulcra, delicada… lo que limitaba posibles efectos adversos de la técnica.

Tras los avances en la investigación en medicina, farmacología, química… aparecieron medicamentos creados, en su mayoría, para su administración vía oral: en jarabes, comprimidos, cápsulas, polvos para su disolución… Seguía usándose la vía intravenosa o intramuscular, pero en este auge de la vía oral, la mesoterapia sufrió un retroceso en su uso.

¿Qué es la mesoterapia y cuál es su historia?

La mesoterapia consiste en administrar el medicamento de forma subcutánea en distintas localizaciones del cuerpo con un objetivo concreto, pero voy a insistir un poco más en la historia de esta vía de administración.

Y es que los instrumentos que permiten realizar inyecciones existen desde la antigüedad, habiendo sido usados para extraer pus o lavar fístulas; pero fue Charles Gabriel Pravaz quien, en 1831, desarrolla una herramienta con la que podía realizarse punción directa en las venas mediante una aguja hueca pulida y construida en plata. Es a partir de 1859, cuando otro médico francés, Louis-Jules Béhier, utiliza esta jeringuilla para realizar inyecciones subcutáneas.

Simultáneamente, en 1844 el cirujano irlandés Francis Rynd utiliza una primitiva jeringuilla para la administración subcutánea a nivel local de morfina en el tratamiento de las neuralgias faciales, método que popularizará posteriormente Wood (1853). El desarrollo de técnicas de aplicación local de analgésicos se debe, fundamentalmente, a los dentistas de la segunda mitad del siglo XIX. Fueron ellos quienes investigaron distintos principios activos con la finalidad de mitigar el dolor de origen dental. Una vez resuelto el problema de conseguir el mecanismo necesario para introducir medicamentos en el organismo, había que encontrar la solución anestésica ideal, que se extrajo de la cocaína (1885, Godeke, 1860 Nieman).

Sus efectos anestésicos locales fueron descritos por Koller en 1884 y se popularizó su uso en oftalmología, laringología, ginecología y anestesia dental, entre otras especialidades. De indudable poder anestésico, sus efectos tóxicos llevaron a los investigadores a buscar un sustituto que mantuviese sus efectos terapéuticos sin tener esos riesgos. Desde que en 1952 el Dr. Pistor (padre de la mesoterapia actual) tratara por primera vez una crisis asmática con una inyección intravenosa de procaína, las múltiples aplicaciones de la mesoterapia han sido utilizadas en diversos campos de la medicina. En la actualidad, el área de la Traumatología, Reumatología, Medicina deportiva y Estética, son los que utilizan esta vía, pero en los últimos años ha superado a estas áreas de la medicina, la medicina estética.

¿En qué consiste la mesoterapia?

La mesoterapia es una vía de administración que aplica los medicamentos en el sitio de la patología, en tejido sano, en el recorrido de los nervios, en la irradiación de la enfermedad y con mínimas cantidades de producto, ya que, al ser administrada en el lugar, concentramos en más de cuatro veces las cantidades de medicación en comparación con las administradas por otras vías. De esta manera, los efectos terapéuticos son superiores. Esta vía intradérmica es ampliamente conocida por los dermatólogos que utilizan la piel como órgano de tratamiento (intradermoterapia) y la mesoterapia la utiliza para la administración de medicamentos.

La administración de los medicamentos se realiza utilizando el plano más superficial, a escasos milímetros de la superficie de la piel, combinándose con aplicaciones profundas cercanas a las aponeurosis y formando un cilindro de administración al retirar la aguja de mesoterapia. Así, desde hace varios años, hemos propuesto llevar la aplicación de la mesoterapia desde la primera capa de la piel, o sea, desde la epidermis a 1 mm de profundidad, hasta el tejido celular subcutáneo, en íntimo contacto con la aponeurosis, ya que, la difusión de los medicamentos y el contacto con los receptores da como resultado diferentes efectos terapéuticos.

La biodistribución de los medicamentos en las primeras capas de la piel es mucho más lenta que en las capas profundas, donde, por el contrario, es más rápida, teniendo efectos generales además de los locales. La absorción se efectúa por vía sanguínea y linfática. Hay que tener en cuenta que todos los órganos tienen representación cutánea y todos los nervios tienen una distribución y representación que no varía en el ser humano. La mesoterapia utiliza estos mapas topográficos y aplica los medicamentos en la proyección periférica de todos los órganos de la economía.

¿Qué medicamentos homeopáticos podemos usar en mesoterapia?

En realidad, la respuesta es cualquier medicamento que pueda formularse en una ampolla estéril y así, usarse en mesoterapia. En el caso de España, el medicamento requiere de una receta oficial según la normativa vigente de Formulación Magistral. La receta de formulación magistral es elaborada por el farmacéutico que es el técnico del medicamento que procede a su elaboración.

Existe un pequeño manual de mesoterapia que describe tratamientos con medicamentos convencionales y medicamentos homeopáticos. Este manual digital lo ha realizado un buen amigo mío, el Dr. Antonio Joaquín Gomis Devesa, magnífico Neurofisiólogo con una amplia experiencia en el ámbito de la mesoterapia.

Mi compañero Antonio Joaquín Gomis describe una serie de medicamentos homeopáticos que ha usado en el ámbito del aparato locomotor y medicina deportiva, con resultados muy positivos. En su manual de mesoterapia, descubrí por primera vez el término Homeomesoterapia que, para la medicina deportiva, cumple una serie de requisitos fundamentales: es eficaz, no da dopaje, permite recuperación más rápida y no tiene efectos adversos.

  • ÁRNICA MONTANA: no puede faltar este medicamento homeopático. Como ya hemos recomendado en otros post, lo usaremos ante contusiones, hematomas y dolores por sobreesfuerzo. Lo usaremos en mesoterapia local, justo en el punto de la contusión o del dolor, de tal manera que conseguiremos una reducción en el tiempo de recuperación. Cuanto antes realicemos la sesión de mesoterapia, mejor.
  • BELLIS PERENNIS: usaremos este medicamento homeopático en aquellas situaciones donde tengamos golpes o contusiones y principalmente, a nivel abdominal y de órganos profundos. Se podrá usar en combinación de ÁRNICA en casos de torceduras y hematomas.
  • HYPERICUM: este medicamento homeopático lo usaremos en aquellos traumatismos (quirúrgicos o accidentales) de zonas ricamente inervadas, como pueden ser los dedos de manos y pies, siendo muy específico de traumatismos en cóccix. También podremos usarlo en heridas quirúrgicas dolorosas, o en dolores neurálgicos (ardor, cosquilleo, adormecimiento).
  • RHUS TOXICODENDRON: este medicamento homeopático es especialmente útil en el precalentamiento muscular y para después del sobreesfuerzo. Ya hemos descrito en otros post que los dolores o las lesiones se agravan al comenzar el movimiento (después de estar quieto o en reposo, al levantarse de la cama, de estar sentado, etc.), pero van mejorando a medida que el movimiento prosigue, mientras se mueven o mueven la parte afectada. También usaremos RHUS TOXICODENDRON en mesoterapia perilesional en el caso del herpes labial, junto con APIS MELLIFICA. En una fase inicial, muy temprana, puede resolver el proceso en menos de 24 horas.
  • RUTA GRAVEOLENS: tendremos su uso clásico en torceduras o luxaciones pero lo podemos usar también después de la sobreutilización de músculos y tendones para evitar el entumecimiento. Es el medicamento ideal para tendones, ligamentos y periostio (la capa más externa del hueso). Es también un tratamiento con muy buenos resultados en mesoterapia para lesiones por microtraumatismos o por engrosamiento del tejido conectivo como puede ser en el caso del Síndrome del Túnel Carpiano.

Pero no sólo se puede utilizar el medicamento homeopático en mesoterapia en el aparato locomotor o medicina deportiva. Por ejemplo, en migraña podemos usar la técnica que conocemos coloquialmente como “corona de espinas” con medicamentos que usamos en migrañas como GELSEMIUM, LACHESIS… Estos mismos puntos podemos usarlos en caso de ansiedad, de depresión… o en el caso del Herpes Zóster, no solo a nivel perilesional sino que también se realizaría en la salida de la raíz nerviosa afectada, aproximadamente a dos centímetros de la apófisis espinosa. Además, podría usarse NUX VOMICA en mesoterapia en la zona del hígado (hipocondrio derecho) en situaciones de sobrecarga hepática. En ocasiones realizamos mesoterapia en la zona de la lesión, del dolor, del síntoma… pero también podemos usar medicamentos homeopáticos en puntos de acupuntura, reforzando la acción del punto acupuntural con un medicamento homeopático que tiene una acción similar y que vibra en la misma frecuencia. En este caso, hablamos de Homeopsiniatría.

Quisiera concluir recordando que la mesoterapia utiliza la piel como órgano de administración de los medicamentos. Es una nueva vía intradérmica, hipodérmica y / o subcutánea, en donde los efectos terapéuticos dependen de la selección de los medicamentos, del sitio de administración, de la profundidad y del conocimiento amplio del medio sobre esta terapéutica que va a realizar.

En definitiva, la mesoterapia proporciona una vía de administración de medicamentos en bajas dosis y con escasas complicaciones pero con enormes beneficios.

Sobre el Autor

Dr. Alberto Sacristán
Dr. Alberto Sacristán

Alberto Sacristán Rubio. Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, con máster en Nutrición y Experto Universitario en Actividad Física. Desde 2015, ocupo el cargo de Presidente de la Sociedad Española de Médicos Homeópatas (SEMH).

Desde que tenía más o menos 10 años, acudía al “ambulatorio” donde mi padre trabajaba de ATS y estaba con él durante las últimas horas de su guardia de los sábados y algún día entre semana. Él me enseñaba como entonces se hervían las jeringuillas de cristal y las agujas metálicas para desinfectarlas. Era todo un proceso artesanal. Incluso iba con él a hacer los domicilios, pero claro, yo me quedaba en el salón esperando. Aquí surgió la semilla de mi vocación y desde entonces este fue mi objetivo, ser médico y además médico de familia.

Un tiempo después estaba haciendo la especialidad y a punto de terminar descubrí la homeopatía como paciente. Acudí a un compañero por un esguince y mi sorpresa fue que no me prescribió un antiinflamatorio, me prescribió un medicamento homeopático y con unos resultados para mi, novedosos. Estudié homeopatía y a la vez ejercicio y nutrición para realizar una medicina más integral, y tratar a mis pacientes lo mejor posible.

Además de ser feliz con la familia que tengo y aprovechar con ellos el mayor tiempo posible, disfruto haciendo deporte como el triatlón o ciclismo.

2 Comentarios

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  • Personalmente el virus no me da miedo pero sí la supuesta vacuna. Y le pregunto a vd y a otros profesionales, qué herramientas-policrestos dispone la homeopatía para antidotar los efectos adversos de ésta inyección experimental? Los hay? No los hay pero están investigando al respecto? Me interesa vivamente. Gracias.

  • Qué interesante este post , querido Alberto.Muchas gracias una vez más por esa vocación y esa conciencia. Echaba ya de menos tus artículos y me alegra mucho volver a leerte. Hay tanto que aprender de ese magisterio terapéutico de los médicos de familia…Si no existiéseis habría que inventaros, queridos ángeles de bata blanca, siempre al lado de quienes sufren y necesitan ayuda y luz en el camino de la vida.
    Un fuerte abrazo, maestro y amigo

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