Principios y compromiso de la homeopatía

Llamar al paciente por su nombre, mirarle a los ojos, estrechar su mano, preguntarle qué le pasa y cuánto le preocupa, es el comienzo del tratamiento. La esencia del acto médico es emocional y vinculante”.

                                                                                  Juan Carlos Giménez. Médico.

Hace pocos días leía una carta al director en el XL Semanal nº 1678 titulada Compromiso y firmada por F. J. Barón Duarte, de A Coruña. Pensé y sentí que tenía que compartirla con todos vosotros así que aquí os la dejo y si os parece luego podemos reflexionar sobre ella.

Compromiso.

Él sabía que faltaba poco. Cuando el médico se lo confirmó cogiendo su mano, el paciente miró a los ojos del facultativo y le dijo: “Gracias por la atención que me ha dado todos estos años en los que me acompañó como profesional y como persona. Solo me queda pedirle que rece por mí”.

El médico sabía que era una petición seria. No solo por el modo de expresarla, sino por el conocimiento personal del paciente: serio, cordial, religioso, liberal y discreto. Por ello reflexionó un día entero cómo cumplir su petición. ¿Cómo haría él, agnóstico, especialista con amplia experiencia en ensayos clínicos y líder de un grupo de investigación traslacional, para abandonar el rigor científico y rezar sin convencimiento por su paciente con el que tanta confianza y buena relación tuvo?

Evidencia científica y creencias, ese es el dilema. Al leer un texto de Medicina y filosofía halló la clave: “La relación médico – paciente se fundamenta en una creencia, no en una evidencia; la creencia de que el profesional hará por el enfermo en todo momento lo adecuado para el mejor beneficio, contando con su opinión, con el menor perjuicio y de modo justo”.

Esa tarde, el facultativo entró en la capilla del hospital a orar.

Evidencia científica y creencias, ese es el dilema. Y mi pregunta es ¿Por qué?  ¿Por qué debemos vivir esas dos dimensiones de la realidad humana de una manera antagónica?

No soy teólogo ni filósofo pero tengo mis creencias. Tampoco soy investigador científico pero he comprobado algunas evidencias.

Durante muchos siglos fue la religión la que dominó la vida de los seres humanos en prácticamente todos sus aspectos y todavía hoy en día sigue haciéndolo en algunos, quizás demasiados, lugares del mundo y realidades sociales. Y digo las religiones que nada o poco suelen tener que ver con la espiritualidad, al menos en sus estructuras más institucionales. Siempre y en todo habrá excepciones pero yo a la historia me remito.

Pero ocurre que para liberarse de un yugo no suele ser buena idea ponerse otro y siento que es algo así lo que lleva ocurriendo desde hace ya mucho tiempo, también demasiado, alrededor de determinadas corrientes cientifistas que, por cierto, se han hecho especialmente fuertes en determinados ámbitos de la vida como es, desgraciadamente, la medicina. Y hablo de cientifismo frente a ciencia como hablo de religión frente a espiritualidad; permitidme la licencia, es solo para explicarme.

Hay personas que tenemos la profunda convicción de que el ser humano está conectado a una realidad trascendente y universal que va más allá de lo que aún la mayoría de nosotros somos capaces de comprender y de conocer. Tenemos la profunda convicción de ser una realidad multidimensional e interconectada con la totalidad de este universo en todas sus formas de manifestarse, incluso con aquellas que solo intuimos.

Algunos llegamos a pensar que el sentido de nuestra vida es la de no cesar en un camino eterno e infinito hacia una forma de existir en la que el amor y la armonía sean las frecuencias que lo gobiernen todo. Creo que el sentido de la vida está en ir disolviendo todo lo que nos aleja de la capacidad de amar a todos y a todo y que esa capacidad de amar es la que, en la medida que la vayamos interiorizando, nos hará ir vibrando en esa frecuencia que nos conecte con la paz y la armonía.

Creyendo en todo esto, por qué uno no puede de la misma manera confiar en la ciencia como una manera más de comprender la realidad en la que estamos inmersos. Cómo hemos llegado a pensar que una persona no puede estar instalada en la creencia y en la evidencia al mismo tiempo. Por qué se le supone al científico el agnosticismo como un valor. Por qué nos empeñamos en separarlo todo.

No es necesario enfrentar las cosas para que tengan un valor. No es necesario que la creencia venza a la ciencia ni lo contrario. No tiene que ser una o la otra porque el ser humano lo es todo. Yo al menos así me percibo, de esa manera me vivo.

Yo creo que la ciencia y la espiritualidad tienen una buena equivalencia en la mente y el corazón.  Cuando la ciencia evoluciona sin acompañarse en la misma medida de “corazón” es muy razonable que nos lleve a escenarios como el que estamos viviendo ahora mismo; nunca habíamos conocido tal desarrollo tecnocientífico y nunca antes habíamos estado tampoco tan cerca del colapso planetario. La inteligencia sin corazón se vuelve fría. Es normal. El calor del corazón es lo que hace que la mente siga conectada y comprenda que la vida, este planeta y todo el universo es una realidad global e interconectada. ¿Cómo vas a hacer daño a una parte sin que te acabe afectando a ti mismo?

Pero lo mismo le ocurre al corazón; cuando camina al margen de la luz de la inteligencia puede llevarnos al desastre. Yo oigo mucho eso de “haz siempre caso a tu corazón” en distintas versiones de esa misma idea y lo que yo creo es que la mente y el corazón son las dos herramientas que tenemos para relacionarnos con la vida y resolver todas las situaciones. Por eso es fundamental tener una mente luminosa y un corazón cálido y, además, saber cuándo y en qué medida debe cada uno de ellos ocupar su lugar.

Si un amigo llega a ti destrozado tras tomar una decisión sobre la que tú ya le habías advertido por activa y por pasiva, quizás ese sea el momento de que el corazón tome el mando y lo recojas con todo tu calor, tu ternura y tu amistad y ya le llegará el momento a la mente, racional y analítica, de volver a valorar todo lo que pasó para sacar de ello una enseñanza. Pero cuando alguien venga a ti a pedirte un consejo totalmente cegado por la pasión quizás ese sea el momento en el que debamos dejar que la luz de nuestro intelecto dimensione la realidad y evite, si se deja, que el ímpetu de sus emociones le lleve al desastre.

La mente no es mejor que la emoción. La evidencia no es mejor que la creencia. La ciencia no es mejor que la espiritualidad. Todo es parte de la vida y creo que deben ocupar su lugar en cada momento.

El concepto de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE), sobre el que quiere sostenerse toda práctica médica actualmente, creo que, en algún sentido y de alguna manera, logró conectar con este equilibrio entre lo estrictamente objetivable y las percepciones más subjetivas que podíamos tener los médicos y los pacientes en relación a los tratamientos médicos.

Hay que recordar que el concepto de MBE se sustenta en tres pilares:

  • Los estudios científicos.
  • La experiencia personal de los médicos.
  • Las predilecciones de los pacientes en relación a las opciones de tratamiento que puedan tener.

Lo que estamos viviendo en estos tiempos es el desmantelamiento de la equilibrada MBE por la “Medicina Basada en el Cientifismo”, es decir, la medicina que desprecia todo lo que no sea el ensayo clínico para avalar una práctica médica. David Sackett, médico canadiense, considerado como uno de los pioneros e impulsores de la MBE, ya expresaba hace tiempo su profunda preocupación ante la actitud de algunos investigadores y médicos que consideraban que solo los ensayos clínicos y a doble ciego son el medio para determinar si un tratamiento es efectivo o no. Según él, si eso se admitiera, habría que reconocer que muchos procedimientos quirúrgicos no estarían suficientemente probados, así como muchas otras intervenciones terapéuticas y fármacos convencionales según el uso que se les dé y las circunstancias del paciente (edad, prescripción junto a otros medicamentos, etc.).

Estamos entrando en el desvarío, permitidme la expresión, de pensar y actuar como si la medicina fuera una ciencia y no lo es. La medicina debe apoyarse en la ciencia todo lo que pueda, como cualquier actividad humana, pero la ciencia (sobre todo en forma de ensayo clínico) no puede constreñir y asfixiar la práctica médica porque, para empezar y como bien apunta David Sackett, nos quedaríamos sin la medicina tal y como la practicamos actualmente.

Si queremos que la ciencia nutra y enriquezca la práctica médica debe ocupar su lugar sin inundarlo todo y sin acabar con los otros dos pilares básicos e irrenunciables de la medicina y de cualquier saber humano, la experiencia y la vivencia, incluso cuando no lleguemos aún a explicarlos.

Y cuando decía que la medicina debiera apoyarse en la ciencia como toda actividad humana, me refería realmente a toda. Por ejemplo, si la ciencia es una de las vías del conocimiento y la comprensión de la realidad humana y la espiritualidad es parte de esa realidad cómo la ciencia no va a estar implicada en el desarrollo y en la comprensión de ese aspecto tan fundamental del ser humano como es su dimensión espiritual. Tendemos a separar y a compartimentar el conocimiento creyendo que así será más fácil comprender la realidad cuando lo único que hace es distorsionarla.

En este contexto de la MBE la homeopatía goza de una muy buena salud y de una gran fortaleza en cada uno de sus tres pilares:

Estudios científicos y Homeopatía

Existen evidencias y publicaciones científicas que avalan la utilidad del medicamento homeopático. Hay investigación fundamental, estudios clínicos y observacionales:

  • Que demuestran las bases científicas de la homeopatía.
  • Que demuestran que los medicamentos homeopáticos tienen unos efectos específicos, más allá del efecto placebo.
  • Que demuestran el interés terapéutico y para la salud pública de los medicamentos homeopáticos[1].

Basta con hacer una búsqueda rápida en Pubmed para comprobar la existencia de más de 6.700 artículos indexados en esta base de datos biomédica[2], de los cuales más de 330 son estudios clínicos y más de 245 son ensayos clínicos aleatorizados; y en bases de datos especializadas como CORE-Hom encontramos más de 1.250 estudios clínicos[3], de los cuales más de 525 son ensayos clínicos aleatorizados y, de ellos, más de 380 son ensayos controlados a doble ciego contra placebo. La proporción de resultados favorables de estos estudios es similar a la que consiguen los fármacos convencionales según el Centro Cochrane[4],[5].

Respecto a los estudios de laboratorio, hay registrados más de 2.400 experimentos en la base de datos HomBRex[6]. Estos estudios de laboratorio también confirman los efectos biológicos específicos de los principios activos homeopáticos, como muestran las revisiones realizadas incluso con altas diluciones y al reproducir los estudios en otros laboratorios.

En el siguiente listado[7] están disponibles para consulta los estudios más importantes, clasificados por el tipo de “control” utilizado (no siempre es placebo) y el tipo de revista en la que se ha publicado (con o sin filtro de revisión por especialistas). En total, 217 ensayos clínicos controlados con placebo (137 Revisados por Pares, 80 no RP)[8]. Se han detallado también los 51 estudios que ponen a prueba la homeopatía individualizada y que, por tanto, respetan mejor la práctica de los especialistas en homeopatía[9].

En 2014 la revista SystematicReviews publicó un análisis de los 32 estudios de este tipo[10] que habían sido publicados hasta la fecha (Mathie RT. Randomised placebo-controlled trials of individualised homeopathic treatment: systematic review and meta-analysis. Syst Rev. 2014 Dec 6;3:142).

Estos dos ejemplos concretos de ensayos clínicos con resultados favorables permiten entender mejor la clase de estudios y resultados que estamos manejando. Ambos son ensayos clínicos controlados que comparan la homeopatía con placebo, con asignación a cada grupo aleatorizada (al azar) y en doble ciego (ni el paciente, ni el médico saben qué toma cada paciente):

  • Estudio realizado en una Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital público de Austria [11] utilizando homeopatía protocolizada (Kalium bichromicum 30CH) para reducir las secreciones bronquiales de 50 pacientes bronquíticos crónicos a los que se había puesto un tubo de respiración. El artículo se publicó nada menos que en la revista Chest (Factor de Impacto en 5 años 6,823 que la convierte en la 6ª de todas las revistas de patología respiratoria y 5ª de todas las de cuidados intensivos).
  • Estudio de la utilización de homeopatía individualizada [12] para tratar la depresión en 133 mujeres perimenopáusicas y fue publicado en PLoSOne (Factor de Impacto 4,41 que la sitúa en el primer cuartil de todas las revistas, es decir dentro de las mejores).

Preferencias de los pacientes y experiencia de los profesionales

La aceptación social de la homeopatía en España puede comprobarse en las siguientes cifras:

  • Cerca de 10.000 médicos usan la homeopatía en su práctica clínica [13]. Todos los médicos que yo conozco y he conocido que se han formado y que utilizan la homeopatía con sus pacientes de forma habitual, todos, la reconocen como una opción de tratamiento de gran utilidad. Es mi experiencia.
  • Más de 20.000 farmacias españolas, prácticamente la totalidad, recomiendan estos medicamentos.
  •  El 32% de los españoles ha tomado medicamentos homeopáticos o se los ha dado a sus hijos en alguna ocasión, y el 11% lo hace por recomendación del médico de atención primaria o el especialista [14]
  • Los españoles le dan un notable a esta terapéutica y siete de cada diez personas que la han utilizado muestran un alto grado de satisfacción con los resultados obtenidos.[15]

Y esto solo en España, sin tener en cuenta la implantación que la homeopatía tiene en otros países de nuestro entorno como Francia, Reino Unido, Italia, Bélgica, Suiza, solo por nombrar algunos, como digo, de nuestro entorno más cercano.

La homeopatía es una terapéutica conectada con la realidad científica, biopsicosocial y espiritual de la naturaleza humana. No desprecia nada porque entiende que todo forma parte de nosotros. Observa al ser humano y lo entiende desde su globalidad y desde ahí aborda el cuidado de su salud. Y yo, personalmente, es la única manera en la que puedo entender la vida, CONECTADA. Esta es mi creencia, mi evidencia y, sobre todo, mi compromiso.

#HomeopatíaSuma

[1]https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=EPI3+duru

[2]1. PubMed-NCBI: Búsqueda por “homeopath*”: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/

[3]The databases of the Carstens Foundation: https://www.carstens-stiftung.de/databases/#/

[4] El Dib RP, Atallah AN, Andriolo RB. Mapping the Cochrane evidence for decisión making in health care. J Eval Clin Pract. 2007 Aug;13(4):689-92

[5] Consulta online (11/02/2109): https://facultyofhomeopathy.org/research/

[6]The databasesoftheCarstens Foundation: HomBRex : https://www.carstens-stiftung.de/databases/#/

[7] Consulta online: https://www.hri-research.org/wp-content/uploads/2016/10/Robert-Mathie-LIST-OF-A-CATEGORY-REFS-TO-END-2014.pdf

[8]Mathie RT, Hacke D, Clausen J, Nicolai T, Riley DS, Fisher P. Randomised controlled trials of homeopathy in humans: characterising the research journal literature for systematic review. Homeopathy 2013; 102: 3–24.

[9]Randomised controlled trials of homeopathy: examining the evidence (HRI): https://www.hri-research.org/hri-research/learning-more-from-existing-evidence/systematic-review-programme/

[10] Consulta online: https://systematicreviewsjournal.biomedcentral.com/track/pdf/10.1186/2046-4053-3-142?site=systematicreviewsjournal.biomedcentral.com

[11] Consulta online: http://journal.chestnet.org/article/S0012-3692(15)31106-5/pdf

[12] Consulta online: http://journals.plos.org/plosone/article/file?id=10.1371/journal.pone.0118440&type=printable

[13] Sacristán Rubio A, Torres Jiménez JI. Homeopatía, una realidad social y asistencial. Aten Primaria 2015

[14] Percepciones sobre salud y homeopatía en la población española. Informe técnico para Boiron SIH. Madrid: Nielsen España; Febrero 2016.Estudio realizado por la consultora Nielsen y Boiron, 2016. http://www.boiron.es/estudio-percepciones-y-aspiraciones-sobre-salud [15] [15] VIII Encuesta de percepción social de la ciencia. Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. 2016.  http://www.idi.mineco.gob.es/stfls/MICINN/Cultura/FICHEROS/2017/Dossier_PSC_2017.pdf

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

7 Comentarios

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  • Magistral, como siempre, Guillermo.
    A propósito, me permito remitiros un reciente artículo (Enero de 2020), publicado como Informe científico (Scienctific reports) en Nature, por si os resulta interesante:

     Kokornaczyk MO, Würtenberger S, Baumgartner S. Impact of succussion on pharmaceutical preparations analyzed by means of patterns from evaporated droplets. Sci Rep 10, 570 (2020). https://doi.org/10.1038/s41598-019-57009-2

    Un abrazo a todos.

  • Qué maravilla leerte, querido Guillermo.
    Lo que nos compartes hoy es la indiscutible respuesta de la Evolución humana, un proceso infinito e integrado en la totalidad de la Vida experimentada como energía dinámica e inteligente en todos los aspectos en que nos implica y por ello nos implicamos.
    La enfermedad es uno de los experimentos humanos más importantes en el camino evolutivo, es una convocatoria a la que respondemos desde nuestro albedrío y nuestra responsabilidad, unos como pacientes y otros como acompañantes, asesores y cuidadores. Los Médicos sois los guías, y tras el contacto con el enfermo, también debéis optar por determinadas opciones según el equilibrio entre libertad, compromiso deontógico y gestión del espíritu desde la conciencia. En ese estado evolutivo radica la elección, que siempre debe responder materializando lo elegido.
    Personalmente estoy convencida de la eficacia del puzle infinito, que unos llaman Dios, Allah, Tao, otros estado búdico o crístico. Da igual el nombre, lo importante es que «eso» existe y nos hace posibles, somos «su» manifestación y parte integrante de esa esencia, en cualquier estado que elijamos vivir y cuando la ciencia supera la tentación de quedarse solo en la mecánica aparente. Solo hay una diferencia: enterarse y experimentarlo o ignorarlo y vivir enredados solo en la eventualidad de cada circunstancia espacio-temporal tomada como único eje del existir, donde las partes del todo se toman por piezas sueltas del puzle que no se intuye ni se descubre, porque aun no hemos crecido hasta alcanzar la talla adulta. Y como los niños o los adolescentes, nos centramos únicamente sólo en lo que deseamos y nos hace «ilusión», en realidad deberíamos sustituir el ilusionismo de creencias y «fe» mal entendida, por el convencimiento del entusiasmo; («illudere» en su origen latino, significa ‘engañar con burlas, e «illusum» es el participio/adjetivo que lo retrata)
    De esa enseñanza práctica ya se encarga la vida si aprendemos a leer en ella. En Gran Maestro es el Amor, en todas sus especialidades: empatía, solidaridad, igualdad, compasión, escucha, fraternidad, humildad, ausencia de juicios condenatorios, misericordia, amabilidad, ternura, bondad y como salsa insustituible esa alegría profunda que nos hace desdramatizar hasta lo más crudo y facilitar el fluído del Ser y el Compartir, o sea, la base de la Salud.
    Muchísimas gracias por estos regalazos, que, con tu permiso cuelgo en el blogg
    Un abrazo bien grande querido Guillermo!
    Ah!
    Y gracias, también a Gualberto por esos enlaces estupendos!

    • Sol, muchas gracias por este profundo y cálido comentario y muy honrado de que lo cuelgues en el blog. Y sí, yo también creo que el Amor es nuestro Maestro y la Medicina Definitiva.

      Un abrazo.

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