¿Por qué son las mujeres las principales usuarias de homeopatía?

Mujer, de mediana edad, de clase media, o media alta, y con estudios superiores.

Ese es el perfil de la persona que más utiliza homeopatía en nuestro país según revelan, una y otra vez, todas las encuestas oficiales.

Encuestas que, a pesar de todas las campañas en contra desde determinados sectores gubernamentales y mediáticos, siguen mostrando el alto nivel de confianza de la ciudadanía de nuestro país en la homeopatía y las terapias complementarias.

Las encuestas

En efecto, en la encuesta de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT) del año 2016 un 53% de españoles decía confiar en la homeopatía.

En otra, del año 2018, alrededor de un 20% (unos 8 millones) habían utilizado tratamientos como la homeopatía y la acupuntura.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del año 2018, los usuarios de homeopatía otorgan un notable a este método terapéutico y casi siete de cada diez muestran un alto grado de satisfacción con ella.

Y en todas ellas se destaca lo que mencionaba al principio, o sea, un mayor uso por parte de la población femenina.

Esta cuestión, por qué son las mujeres de clase media alta y con estudios las principales usuarias de homeopatía, es una de las preguntas más habituales que casi siempre me hacen en los medios, ya sea prensa, radio o televisión.

Es un dato que choca y sorprende a muchos contrarios a la homeopatía y les pone, por decirlo de alguna manera, “al borde de un ataque de nervios”.

La explicación

Claro, digo yo en los medios, que el perfil de usuaria sea mujer es lógico y comprensible porque suelen ser las mujeres las encargadas de gestionar la salud de toda la familia, sobre todos los hijos.  

Es un explicación sencilla en la que más o menos todo el mundo está de acuerdo.

Pero, después, viene lo siguiente, o sea, que tenga estudios superiores a la media. Y eso sorprende porque algunos aún se preguntan, algo atónitos, “¿no era que los que utilizaban homeopatía eran unos incultos a los que era fácil embaucar?” “¿No era que con un mínimo de estudios era fácil descartar la homeopatía?”.

Pues no, amigos, justo lo contrario. Las personas que utilizan homeopatía son muy conscientes de lo que hacen y para qué la emplean, ya sea como primera opción según en qué afecciones, ya sea como terapia complementaria para según qué otras. Que les pregunten, si no, a las asociaciones de pacientes y amigos de la homeopatía extendidas por todo el territorio nacional.

Son personas adultas que, una vez bien informadas, hacen uso de sus derechos de libertad de opciones terapéuticas consagrada en nuestra Ley de autonomía del paciente y en la Carta Europea de Derechos del Paciente.

Para solventar esta contradicción, algunos pseudoescépticos recurren a explicaciones, cada cual más peregrina, que no hacen sino despertarnos más de una sonrisa: que si “son progres acomodadas que les gusta adornarse de glamur y la homeopatía lo tiene·, que si “son pijos” (lo dicen en masculino, vaya a ser que…), que “tener mayor o menos nivel de estudios no te protege de los embaucadores porque estos son muy hábiles y perversos”, etc.

En fin, el tipo de explicaciones enrevesadas a las que nos tiene acostumbrados algunos tal como escribí en mi manual de consejos para llegar a ser un buen pseudoescéptico de la homeopatía.

El liderazgo femenino

Pero dejemos a un lado los problemas de los pseudoescépticos consigo mismos, que a buen seguro ya se las arreglarán, y vayamos a algo con un poco más de enjundia.

Y esa es la pregunta que me hago a veces. Me pregunto si a esa explicación de la gestión de la salud familiar por parte de las mujeres le falta algo. Y, últimamente, después de leer algunos libros de historia de médicas homeópatas, creo que sí, le falta algo.

Y es que, primero, creo que mujer y homeopatía comparten muchos conceptos o valores que ahora se han puesto de actualidad desde varios sectores, por ejemplo, el del liderazgo femenino.

Pero no solo eso, sino que el movimiento homeopático, históricamente, desde sus inicios, se asoció a los movimientos más progresistas a favor de los derechos de las mujeres.

La historia de las primeras mujeres médicas homeópatas en los Estados Unidos, que explicaré con más amplitud en mi próximo post, es un claro ejemplo.

Valores femeninos

Cuando uno generaliza, y más en cuestiones de género, corre el riesgo de equivocarse. Que si el hombre es de Marte y la mujer de Venus, que si los hombres no escuchan y las mujeres no entienden lo mapas, por poner un par de títulos de libros que van en esa dirección. En fin, generalizaciones, lo que decía.

En este sentido, creo que no podría hablarse de valores masculinos y femeninos como tales, porque ni todas las mujeres tendrían esos valores ni tampoco los hombres. Habrá de todo. Ya decía Jung que los seres humanos tenemos los dos aspectos, masculino y femenino, ánima y ánimus, dentro de nosotros.

Sin embargo, últimamente, desde muchos sectores, y en particular desde el mundo de la empresa y del liderazgo, se ha venido comprobando cómo la incorporación de la mujer está cambiando muchos de los valores tradicionales asociados a ese mundo, aún ahora, muy dominado por los hombres.

Así se habla de una mayor empatía, mayor capacidad de escucha, asertividad, respeto, armonía, como algunos de los valores que el liderazgo femenino está aportando y que suponen, además, una mejoría en los resultados económicos de las empresas.

¿Y que tiene que ver esto con la homeopatía, se estará preguntando alguien?

Pues fíjense en este testimonio de la Dra. Maite Bravo, cuando era presidenta de la AMHB (Academia Médico Homeopática de Barcelona). En este vídeo, de unos pocos minutos, de mayo del 2019,  la doctora habla de sus inicios en homeopatía y sus experiencias tan positivas con los medicamentos homeopáticos en la epidemia de cólera en Perú y, más tarde, como Presidenta de Homeópatas Sin Fronteras, en Nicaragua.

En los últimos segundos del vídeo afirma, con disimulada emoción, algo así como que “la homeopatía también me gusta porque es muy femenina, porque se comporta bastante como somos las mujeres, es suave, dulce, escucha, cuida, colabora…”.

Y ni que decir tiene que la Dra. Bravo es muy defensora de los derechos de la mujer y procuró impulsar también, desde su cargo, estos aspectos en el mundo homeopático.

Valores y afinidades

Añadiré, pues, algunos conceptos afines a la mujer y la homeopatía (generalizando y equivocándome, por supuesto):

  • Colaborar en vez de competir, como dice mi buen amigo del blog, Guillermo Basauri.
  • Es más indirecta (estimulando los mecanismos de regulación del organismo) que directa.
  • Es asertiva más que impositiva.
  • Es suave (“el poder de lo suave”, que decía el Dr. Hering).
  • Es respetuosa con el organismo y el medio ambiente.
  • Escucha, escucha activa, para conocer al paciente y poder prescribir.
  • Es empática, para saber cómo vive el paciente su afección.
  • Es más colectivista que individualista, en el sentido de la educación de la población para el bien común.

Historia

Estos puntos anteriores pueden sonar a hipótesis que, más o menos, pueden coincidir con el pensamiento de muchos de los lectores de este blog. Lo que ya no es una hipótesis es la historia.

La historia son hechos. Y, como decía, la homeopatía está unida desde sus inicios a los movimientos sufragistas y antiabolicionistas en los Estados Unidos de América y de todo aquello que tuviese que ver en pro de los derechos de la mujer.

Mostraré claramente, en mi siguiente post, cómo las médicas iniciadoras de homeopatía en USA también lo eran de los movimientos sufragistas, antiesclavistas y de la liberación de la mujer.

Y cómo lucharon contra tantos prejuicios, soportando muchos sinsabores en su vida personal, para que otras mujeres se incorporaran al mundo médico hasta entonces copado totalmente por los hombres.

La verdadera explicación

Quizá todo esto, entonces, en conjunto, valores, afinidades e historia, haya dejado su huella, consciente e inconsciente, y sea una explicación mucho más buena de por qué son las mujeres, haciendo uso de su libertad, las que mayormente se acercan a la homeopatía.

Yo, a partir de ahora, es lo que voy a contestar cuando me vuelvan a hacer esa pregunta.   ¿Y vosotras, y vosotros, qué opináis?

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

6 Comentarios

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  • Muchas gracias, Gonzalo; como mujer confieso que nunca me he sentido sometida a ningún hombre, desde pequeña los he experimentado como hermanos y compañeros, así me han respondido, lo mismo en casa, que en el Instituto, la Universidad, o la convivencia en una colonia militar, donde hemos vivido años -el padre y marido era piloto de las FFAA.-; por supuesto, con altibajos y cruces de cables alguna vez, como es la vida en sí, pero nunca como enemigos, sino también como víctimas del mismo sistema que a nosotras nos ha hecho sufrir y padecer lo inimaginable; he tenido mucha suerte en ese sentido, lo confieso. Pero eso no me impide ver lo que he visto en cuanto a malos tratos, marginación y abusos por el hecho de ser mujeres sobre todo pobres, sin recursos, tantas veces sometidas a lo peor de lo peor y sin forma de liberarse ni ayudas del estado para salir del infierno social, precisamente diseñado por pijos deshumanizados, alienados, emprendedores de cualquier cosa rimbombante y pijas en la misma onda que hasta les aplauden y les admiran, para más inri.
    Hay una evidencia que siempre me ha sacudido: todo maltratador ha tenido una madre. Yo misma soy madre de seis hijas y dos hijos. Un largo camino que me ha enseñado mucho más de lo que yo haya podido enseñarles a ell@s.
    En realidad es la conciencia despierta, el vínculo sutil y práctico con el Nosotros lo único que puede educarnos y hacernos cambiar de gafas ontológicas y que el mundo vaya cambiando con nosostr@s sin montar pollos ni guerras de todo tipo, como las de género, por ejemplo. Si no se despierta, solo se fabrican «modas» ideológicas, científicas, tecnológicas, económicas, artísticas, sociales, mediáticas, pero solo eso, pegatinas superficiales, que sin cambio individual y colectivo acaban por caducar, pasando de un extremo a otro durante siglos y siglos, repitiendo los mismos disparates con otra nomenclatura y otra «legalidad». Pero con los mismos resultados globales. El hábito no hace al monje, sinio el monje el que le da o le quita valor y utilidad al hábito con el uso que hace de él.

    Creo que si pasar por esta pandemia mejorando lo presente, nos ayuda a distinguir el hábito del monje y de la monja, habremos dado un gran paso fundamental para emprender la bifurcación cósmica de la que habla Prigogine.
    Tal vez descubrir que somos andrógin@s como lo es la mente, el sentimiento, la idea, el alma, la conciencia y el espíritu, nos ayude a cerrar heridas, a pedir perdón y a perdonarnos a nosotr@s mism@s, a construir junt@s y sin supremacismos, sin víctimas ni verdugos, para no seguir repitiendo la misma situación siglo tras siglo, avanzando dos pasos y retrocediendo diez.
    Hombres y mujeres somos la expresión diversa de la misma esencia. Y hasta que lo asimilemos desde el «yo» que va madurando y lo hagamos posible en el «nosotr@s», no podremos cambiar nada en serio. Todo puede quedar como la lucha social, cuando el obrero se puede comprar un chalet, un coche, un ordenador y un móvil y convertirse en «jefe» de algo…Al machismo le pasa igual, el feminismo corre el mismo riesgo. O evolucionamos o repetiremos curso. Espero de verdad, por nuestra supervivencia como especie y planeta, que esta vez sea distinto. Y sin duda, la homeopatía es y será un factor muy decisivo a la hora de cambiar esquemas y la debacle por la esperanza.

    Querido Gonzalo, gracias infinitas por este post fabuloso, que nos hace reflexionar y crecer. Seguro.
    Un gran abrazo, maestro y amigo!

    • Hola Sol,
      muchas gracias por contarnos tu experiencia y vivencias como mujer. Y muy de acuerdo contigo que todo esto debe ser algo profundo que nos involucra a todos.
      Siempre es un placer leer tus reflexiones
      Un abrazo!

  • Llevé a cabo una revisión de la literatura sobre el perfil de usuario de la homeopatía y efectivamente todo lo que menciona usted, Dr. Basauri, coincide con mi análisis. También es muy cierto lo que comenta sobre los pseudoescépticos, me gustaría hacer una observación más. El «argumento» de que los usuarios de la homeopatía son «tontos sin educación» es cada vez menos frecuente pero se puede hallar con más frecuente en muchos de los panfletos pseudoescépticos de hace uno diez o veinte años atrás.

    Lo de que la mujer es progre y feminista fue un epíteto muy usado. Cuando las encuestas comenzaron a demostrar que este no es el caso, aunque en realidad eso ya se sabia de los pocos estudios socioantropológicos que había, los pseudoescépticos cambiaron el discurso de que las mujeres que usan homeopatía son «progres, pijas, de idegología política marxista y feminista». Sin embargo, cuando el conservadurismo comenzó a ser criticado con la administración de Trump y a este le asoció con las teorías de la conspiración de QAnon y los «antivacunas» y los llamados movimientos antifeministras y antiLGBT, el lobby pseudoescéptico cambió el discurso y comenzó a difundir que ahora el perfil de usuario es «provida, conservador, votante de Trump, libertario, antivacunas y antiLGBT». No es que no haya usuarios que encajen en este tipo de perfil, el problema es que ahora cualquiera que hable bien de la homeopatía lo descalifican entre cualquier de estos extremos cuando en realidad los usuarios de la homeopatía abarcan todo un espectro de ideologías políticas y movimientos sociales.

    Es por esto que cada vez estoy más convencido de que el movimiento pseudoescéptico sólo aprovecha las modas políticas para discriminar y marginalizar la homeopatía. En términos estratégicos esto les ha funcionado bien en los medios porque se cuelgan del conservadurismo de extrema derecha, y ahora del LGBT y el feminismo para infiltrar sus ideas en dichos movimientos. Y efectivamente, los pseudoescépticos más militantes no tienen interés real en los pacientes, carecen en muchos casos de empatía (excepto con los de su propio grupo) y creen que la ciencia lo puede explicar todo, cuando esta es un método de investigación.

    En mi punto de vista los estudios deberían enfocarse en el estudios de las motivaciones psicológicas y sesgos de los pseudoescépticos para rechazar la homeopatía. Llevo cerca ya una década estudiando esto y tengo respuestas tentativas de a qué se debe, sólo me gustaría que hubiera más personas interesadas en hacer más este tipo de estudios.

    • Hola Jesús,
      muy interesante tu análisis. Estoy de acuerdo contigo en que el discurso pseudoescéptico con la homeopatía ha ido cambiando y adaptándose a sus intereses (lo cual me parece lógico, claro está). Siempre les ha sorprendido lo de los estudios y que fueran personas muy conscientes las que usan homeopatía sabiendo bien lo que hacen. Ante esta realidad han ido cambiando intentando descalificar a profesionales y usuarios/as de diferentes modos.

      Pero como digo en el texto, allá cada cual. Nosotros estamos a lo nuestro, que es mirar por los pacientes añadiendo una herramienta más y partiendo de unas bases filosóficas que están en la base de lo que debería ser, en la práctica, la medicina, una única medicina que se ocupa del cuerpo y del «alma» y no en lo que, desgraciadamente, se ha convertido hoy día.

      Te animo a que sigas con tus estudios sobre el tema (si tienes publicaciones puedes facilitar links para los lectores) y para cualquier cosa puedes contactar con nosotros.
      Un cordial saludo!

  • Precioso post; diferente e inspirador. Como dice un buen amigo mío, la transformación de este mundo en un lugar mejor tiene que pasar por activar la energía femenina que todos tenemos y dejar que sea ésta la que genere los cambios. Más ternura, más cuidado, más escucha, más cercanía, más dulzura y todo comenzará a ser de otra manera.

    Muchas gracias querido amigo y un abrazo gigante.

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