¿Por qué artículos como este sobre homeopatía no se publican?

Última modificación: 07-03-2017 13:17:03

¿Qué hacen los homeópatas? nos preguntan a veces muchos amigos, pacientes y colegas ante la desproporcionada ofensiva anti-homeopática actual. ¿Por qué no contestan también con artículos o cartas? ¿Dónde están? ¿Por qué no protestan y salen más?

Bueno, salir salimos las (pocas) veces que nos llaman los medios… Y en cuanto a la prensa, la mayor parte de lo que enviamos no se publica y no queda constancia, ya sean cartas de protesta o artículos con visiones diferentes a ese nuevo pensamiento único pseudoescéptico convertido en santa cruzada.

Y como muestra un botón. En uno de los diarios nacionales más importantes se han publicado, en los últimos meses, varios artículos de opinión no ya contrarios a la homeopatía, lo cual puede ser comprensible, sino claramente irrespetuosos para con profesionales como mínimo tan dignos como los firmantes de esos artículos. Así que con nuestra probada ingenuidad también nosotros enviamos un artículo que el diario, por si teníamos alguna duda, no consideró oportuno publicar por pintorescas razones. Ni por derecho de réplica, vaya.

¿Qué tienen aquellos artículos que no tenga el nuestro? o ¿Qué tienen aquellos firmantes que no tengamos nosotros?  Bueno, pues eso lo dejo a la opinión de los lectores de este blog… Juzguen ustedes…

Mi artículo era éste: 

Y AHORA LOS HOMEÓPATAS TAMBIÉN SE COMERÁN A LOS NIÑOS

Pues sí. Después de que se nos ha relacionado, en algún medio sin ir más lejos, con camellos y drogas, vendedores de crecepelos, de azúcar, timadores, charlatanes, nigromantes, necios y cualquier otra ocurrencia a cada cual más afortunada, este es el titular que hasta el más lerdo de los arúspices estaría esperando.

Sí, arúspices, esos antiguos adivinos etruscos que leían el futuro examinando las entrañas de los animales, otra brillante y perspicaz comparación reciente esta vez para exigir que directamente nos proscriban,”fuera del Estado, la razón y la ley”.

Pues nada, hombre, a mandar, que ya nos hemos acostumbrado a este profundo y elevado nivel intelectual, científico y de respeto en el que nos movemos desde hace un tiempo.

Es igual que todos seamos médicos, especialistas, muchos con el grado de doctores, trabajadores en la sanidad pública o investigadores…

Es igual que nos hayamos formado en las mismas facultades que nuestros compañeros y que, por tanto, no seamos ni nos consideremos alternativa a nada.

Es igual que mostremos las evidencias científicas en los foros en los que se nos demande y en las (pocas) oportunidades que nos dan los medios. Es igual que esas evidencias estén publicadas en revistas de referencia no homeopáticas de reconocido prestigio.

Es igual que digamos que somos los primeros en estar abiertos a la discusión de los aspectos que sean, como es habitual en ciencia.

Porque una cosa es el escepticismo y otra el negacionismo. No existe rasgo menos científico que éste. El verdadero espíritu científico consiste en investigar y no en negar porque sí. ¡Cuántas veces la ciencia ha avanzado yendo a contracorriente de algunas de las verdades aparentemente incontrovertibles de la época!

Es igual que digamos que la homeopatía es una herramienta más, como otras, que suma y que se añade a lo que ya sabemos o conocemos. Que es segura. Y, en nuestra práctica clínica cotidiana, efectiva. Que podemos utilizarla en bebés, ancianos, embarazadas y pacientes polimedicados. Y que eso es muy digno de tener en cuenta dado que los efectos secundarios de los fármacos de la medicina convencional (que son los nuestros también) ya son la tercera causa de muerte en USA y otros países.

Es igual que muchos países de nuestro entorno, esos a los que queremos parecernos en tantas cosas, como Suiza, Francia, Alemania, Austria, Reino Unido… la incluyan en sus sistemas nacionales de salud. Y que sus medicamentos sean totalmente legales y regulados a nivel europeo.

Es igual que su abordaje de la enfermedad sea profundamente humanista, en donde el paciente es el verdadero centro. Porque para practicar buena homeopatía debemos conocer al paciente. Conocerlo bien no sólo en sus síntomas físicos, sino en los emocionales, en sus sentimientos, en sus circunstancias vitales. En su totalidad y en su individualidad más plenas. Y con un tratamiento realmente personalizado. Esa es la pasión que nos mueve. Y no por ello dejamos de prescribir medicamentos convencionales. Y nunca vamos a recomendar a un paciente que deje tal o cual terapia (oncológica, por ejemplo) como se ha dicho. Todo eso no es sino una ofensa más a nuestra profesionalidad.

Sin embargo, así están las cosas. Por eso, seguramente, ya es igual todo lo que digamos. Es igual, porque como le pasa a Josef K., el personaje de Kafka, algún tipo de tribunal de no se sabe dónde ya dictó no se sabe qué sentencia condenatoria en un indefinido y opaco proceso.

Y es que las críticas son legítimas por duras que sean pero a lo que asistimos es a un enfebrecido acoso inducido por una industria pseudoescéptica dogmática y negacionista, que quiere apropiarse e imponernos a todos su idea de ciencia, de medicina y de ética.

Porque todo esto, en el fondo, no va sólo de homeopatía. Va de médicos con un método que les ayuda a ser mejores profesional y personalmente. Va del derecho que tienen los pacientes, una vez informados, a elegir el tipo de tratamiento que desean. Va de pensamiento único, una vez más, disfrazado de ciencia. Va de ética (también la periodística). Va de tolerancia y de respeto. De libertad. Va, en fin, de muchas de esas cosas en las que pensamos para hacer de este mundo un lugar un poco más decente.

Y por eso vamos a seguir ahí. Aunque sea igual. Por todo eso.

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

67 Comentarios

Comentar
  • Gracias doctor Gonzalo por su artículo… qué pena que no se dé más divulgación a palabras como las suyas, y que haya quienes en lugar de molestarse siquiera un poco en informarse repitan lo que publican medios como ese diario al que usted alude. Y es que ese diario, que creo saber cuál es, es probablemente el mayor adalid mediático del sistema en España, servil hasta el descaro; porque además hace falta descaro para no publicar siquiera respuestas tan buenas como la suya. Pues ese diario la ha tomado desde hace tiempo contra la homeopatía y con frecuencia salen artículos que lo demuestran.
    Ya hace tiempo que la poderosa industria farmacéutica se la tiene declarada a las terapias alternativas, a todo aquello donde ella no meta la mano. ¡Mucho ánimo y a seguir!

    • Hola Antonio,
      sí, ese diario al que me refiero es El País… Realmente fue una sorpresa para mi (y creo también para su Defensora que fue la que sugirió hacerlo). Ahora ya no sería una sorpresa. Tiene una línea editorial sobre este asunto que es la que es y es respetable. Lo único que pedimos, apelando a la ética periodística, es que se contraste la información porque repetidamente, y para decirlo de una manera sencilla, no es veraz.
      Gracias por tu ánimo
      Un cordial saludo

  • Los prejuicios de quienes no tienen tiempo para estudiar homeopatía los hace decir cosas equivocadas .
    La Homeopatía no es solamente un nombre misterioso , es un auténtico y efectivo medio para tratar muchos aspectos de la dolencia humana y también animal . Utilizada como se debe cura la enorme cantidad de males que muchas veces otras ciencias no logran curar .

    • Hola Miguel Angel,
      efectivamente es un recurso muy útil y beneficioso para los pacientes humanos y animales. Y compatible con cualquier otro medio o medicamento. Y seguro.
      Solamente desde el pre-juicio y el desconocimiento se pueden decir según qué cosas.
      Un cordial saludo y gracias por seguirnos

  • Gonzalo gracias por tu educación y tu “savoir faire” que dirían los franceses, a la hora de responder. Seria muy bueno que se copiase tu ejemplo a la hora de plantear las dudas.

    • Gracias María Jesús,
      si nosotros pedimos respeto precisamente creo que debemos ser los primeros en ofrecerlo.
      No creo que tengamos que caer en los comentarios groseros y burdos, a veces tan mezquinos, a los que la mayor parte de pseudoescépticos nos tienen acostumbrados. Allá cada cual.
      Además la vida, afortunadamente, es mucho más que todas estas historias ¿no? Así que hagamos caso omiso de esas miserias y disfrutémosla en sus pequeños y grandes detalles y esplendores
      un abrazo

  • Hola! me llama mucho la atención el tema de la homeopatía, he estado investigando un poco y no me quedan claros los conceptos como diluciones (centesimales de hanemann) y sucuciones , entonces cual es la base que mientras más diluya una sustancia, más efecto tiene? muchas gracias! Saludos!

    • Hola Oswaldo,
      no me extenderé en explicar aquí los conceptos que seguro puedes acceder a ellos tanto en este blog como en los que recomendamos…
      Sobre lo de eso tan repetido de que cuanto más se diluye más efecto hay no es cierto. El efecto depende siempre de la persona y la afección. Y una dilución más alta no siempre va a conseguir mayores beneficios que una más baja. Como digo depende de la persona. Y tenemos casos en la consulta. Por eso la homeopatía es muy individualizadora
      Gracias por tu comentario

  • “Es igual que todos seamos médicos, especialistas, muchos con el grado de doctores, trabajadores en la sanidad pública o investigadores…

    Es igual que nos hayamos formado en las mismas facultades que nuestros compañeros y que, por tanto, no seamos ni nos consideremos alternativa a nada.”

    Efectivamente, es igual dónde hayáis estudiado y los títulos que tengáis, si los conocimientos adquiridos no los utilizáis. En realidad no es igual, es peor.

  • Me gustaría ver la demostración científica de que un átomo de oxígeno juntos con los dos de Hidrógeno, con sus protones y neutrones en el núcleo y sus electrones girando de manera caótica a velocidades impensables, puede almacenar algún tipo de información.
    Y ni siquiera que sea un “boolean”: ‘si’ o ‘no’, sino que sería capaz de almacenar toda la información de (por ejemplo) la complicadísima molécula de un virus, de todos sus síntomas a tratar, y de un método para “resetear” la información que tiene otra molécula de agua, con las que tiene contacto por indefiníblemente cortos períodos de tiempo, y reproducir la información de enorme selectividad que almacena a esas otras moléculas de agua que toca.

    Si algo física y químicamente no puede funcionar -un médico debería tener los conocimientos suficientes como para darse cuenta- entonces la lamparilla roja de la hipocresía debería iluminar de manera encandilante. Pero si hay negocio de por medio siempre será más fácil producir una cortina de humo con evidencias hártamente refutadas.

    • Hola Herman,
      pues parece que Luc Montagnier y otros científicos sí lo creen… En todo caso es discutible y en eso consiste la ciencia como sabe… ¿Cuántos “mitos” aún más difíciles de entender se han superado en la historia de la ciencia?
      A nosotros, como médicos clínicos y no investigadores, nos quedan los resultados prácticos cotidianos de los medicamentos homeopáticos y esos sí que son satisfactorios.
      Por otro lado, las últimas líneas de su comentario me parecen un juicio de valor por su parte al menos tan discutible como esa demostración científica que no alcanza a entender.
      Gracias por su aportación

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Actualizado el 11-10-2019 11:26:33 - © 2014-2019 Hablando de Homeopatía

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