Mercurius solubilis en Homeopatía. Qué es y para qué sirve.

El Dr. Hahnemann desarrolló su “mercurio soluble”, definido por su forma particular de preparación, ante la excesiva toxicidad que presentaba el bicloro de mercurio utilizado por sus contemporáneos para el tratamiento de distintas dolencias.

Así, el Mercurius solubilis resulta un polvo grisáceo, acre y astringente, prácticamente insoluble en agua y en alcohol.

El medicamento homeopático, obtenido a partir de esta cepa mineral, tiene la capacidad de actuar sobre procesos inflamatorios, en cualquier localización, que tiendan a evolucionar rápidamente hacia la supuración, la ulceración y la necrosis.

Resulta maravilloso comprobar como una sustancia con tantas limitaciones en su uso médico por sus muchos efectos secundarios, al transformarlo en un medicamento homeopático a través de los procesos de dilución y dinamización, se convierte en un medicamento completamente seguro que podemos incluso utilizar en bebés y en embarazadas.

¿Qué cura el Mercurius solubilis?

Este gran medicamento homeopático puede actuar en diferentes niveles de nuestro organismo. Así, en mi experiencia, algunas de las indicaciones más frecuentes de Mercurius solubilis serían:

  • Amigdalitis y faringitis agudas. Se manifiesta con dolor importante al tragar que irradia hacia los oídos y los ganglios de la zona suelen estar inflamados (adenopatías). Es muy característica la “boca mercurial” de la que luego hablaremos. Es, además, uno de los medicamentos principales para prevenir las anginas de repetición.
  • Sinusitis, sobre todo frontales.
  • Paperas.
  • Otitis muy dolorosas que rápidamente supuran. Se agravan durante la noche y con la humedad.
  • Blefaritis y conjuntivitis supurativas, con secreción verdosa y espesa.
  • Bronquitis y neumonías. La tos suele ser productiva por el día y seca durante la noche.
  • Diarreas agudas que suelen acompañarse de dolores intensos y sangre en las heces.
  • Colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn.
  • Hepatitis. El hígado estará agrandado y doloroso.
  • Gingivitis con encías esponjosas, dolorosas y que sangran al menor contacto. Mal aliento con abundante salivación.
  • Piorrea.
  • Aftas.
  • Herpes oral. Muy interesante en los bebés y niños pequeños que suelen sufrir esta dolencia.
  • Flemones.
  • Uretritis y cistitis con dolor intenso durante y después de la micción, con orinas mucopurulentas en incluso sanguinolentas.
  • Vaginitis y vulvovaginitis con secreción irritante y espesa. Infecciones genitales con leucorrea verde y corrosiva.
  • Balanitis.
  • Nefropatías intersticiales. Nefropatías tóxicas.
  • Ulceraciones infectadas que tienden a extenderse.
  • Es útil en pacientes con tendencia a supuraciones crónicas de todo tipo.
  • Eccemas infectados.
  • Abscesos.
  • Lesiones inflamatorias en piel; infectadas, supurativas y pruriginosas, que pican. Impétigo e intertrigo.
  • Reumatismos con dolores agravados al tocar, por la noche y con la humedad.
  • Osteítis y periostitis.
  • Temblores de las extremidades (temblor intencional) que empeoran con las emociones y el cansancio. Torpeza en los movimientos finos y coordinados.
  • Trastornos del comportamiento.
  • Dificultades escolares.

En algunas de estas indicaciones, por supuesto, el médico experto en homeopatía valorará que otros medicamentos, terapéuticas y actos médicos completarán el tratamiento de cada paciente.

Sensaciones y signos característicos de Mercurius solubilis.

En homeopatía no con basta tener un diagnóstico para indicar un tratamiento. Hay diferentes medicamentos homeopáticos que pueden ser utilizados en una amigdalitis, en una cistitis o en las diarreas, además del Mercurius. Lo que necesitamos saber es la manera particular en la que la enfermedad se está expresando en cada paciente.

Cómo son las secreciones, si irritan o no, si son espesas o fluidas, qué le mejora y qué le agrava al paciente, cómo es su dolor o cómo vive su enfermedad emocionalmente son aspectos claves para llegar a saber cuál es el medicamento homeopático más indicado en cada persona.

Así, en los pacientes que necesiten Mercurius solubilis vamos a constatar determinadas características particulares en el transcurso de sus dolencias, como pueden ser:

  • Sensación de gusto metálico en la boca.
  • Sensación de hormigueos en los labios.
  • En la fiebre, tienen escalofríos ante el menor cambio de temperatura, muy especialmente durante la noche.
  • Sensación de debilidad general.
  • Los dolores suelen sentirse como punzantes, lancinantes, terebrantes. Es un medicamento muy característico de dolores óseos que empeoran por la noche.
  • Tenesmo rectal.
  • Las secreciones son mucopurulentas, irritantes y corrosivas. Pueden ser, incluso, sanguinolentas.
  • Es frecuente la presencia de lo que se denomina “boca mercurial”; lengua saburral con una capa blanquecina en la que puede quedar impresa la marca de los dientes, salivación abundante (sialorrea) y mal aliento. Esta “boca mercurial” puede acompañar también a dolencias que no tengan nada que ver con la esfera orofaríngea.
  • Sudor viscoso y maloliente que no alivia al enfermo y que empeora por la noche. El más ligero estímulo o ejercicio produce la transpiración.
  • La mayoría de sus síntomas van a empeorar por la noche.
  • Tolera mal y se agrava con el más pequeño cambio de temperatura y con las temperaturas extremas. Solo está bien con una temperatura moderada y seca. Tolera especialmente mal el frío húmedo.
  • También le agrava su propio sudor y el calor de la cama.
  • Mejora con el movimiento suave y con el reposo.

La naturaleza del Mercurio.

El mercurio es un metal con características muy poco comunes, podríamos decir paradójicas. Es el único metal que, a temperatura ambiente, mantiene un estado que diríamos entre líquido y sólido. Fluye como un líquido, pero tiende a mantener su cohesión. Si lo intentas coger con los dedos, resbala como un líquido, pero no se pega a la piel como lo harían estos. De hecho, también se le conoce como “plata líquida”.

Por otro lado, el mercurio tiene una muy débil reactividad propia y una gran inestabilidad, lo que hace que absorba y transmita con gran facilidad todos los estímulos físicos a los que se ve sometido, como las variaciones de presión, de temperatura o las diferencias de potencial eléctrico. De ahí que se haya utilizado clásicamente en la fabricación de barómetros, termómetros y todo tipo de reguladores y calibradores.

En la mitología, Mercurio (Hermes, en la tradición griega), con sus sandalias aladas, era el mensajero de Júpiter que se encargaba de mantener el contacto entre los dioses y los seres humanos. Era también el dios de los viajes y del comercio y, en su lado opuesto, el dios protector de los ladrones, símbolo de la transgresión y del rechazo a las normas sociales.

Esta dualidad, esta paradoja, también se muestra en el caduceo, atributo de Hermes y de Mercurio. Sus dos serpientes enroscadas y con sus cabezas enfrentadas simbolizan la confrontación de los principios contrarios y, a la vez, complementarios; la izquierda y la derecha, lo masculino y lo femenino, la luz y la oscuridad, el bien y el mal.

De hecho, en la naturaleza no encontramos el mineral puro sino combinado con azufre, en forma de sulfuro de mercurio o cinabrio (HgS). En la tradición oriental estos dos minerales manifiestan características opuestas. El azufre se relaciona con el elemento fuego, yang, masculino; mientras que el mercurio es yin, femenino, y se vincula al elemento agua. La dualidad siempre presente.

Esta naturaleza extremadamente inestable del mercurio, con escasa reactividad propia y a la vez tan adaptable e hipersensible a todo estímulo, hace de los pacientes sensibles a Mercurius personas que pueden brillar en ambos extremos, siendo un realizadores positivos y pragmáticos, precoces, rápidos y comunicativos o seres asociales, mentirosos, crueles, ladrones y perversos. Mercurius puede llegar a ser un líder del mundo libre o un capo de la mafia.

Y de la misma manera, podemos entender la coherencia de poder encontrarnos otros dos perfiles casi opuestos; las personas sensibles a Mercurius hiperactivas, impacientes, precipitadas, agitadas y excitadas, frente a individuos que se mostrarán lentos, inmaduros, inhibidos, perezosos, cobardes e influenciables, sin voluntad propia. De hecho, Mercurius puede ser un buen medicamento para ayudar a niños con minusvalías.

Signos comportamentales de Mercurius.

Hipócrates ya lo decía: Es mucho más importante saber qué persona tiene la enfermedad que qué enfermedad tiene la persona.

El Dr. Hahnemann, fundador de la Homeopatía, recoge el concepto humanista y holístico que Hipócrates cultivó durante toda su vida a lo que suma el desarrollo de unos medicamentos hasta entonces desconocidos, capaces de activar los mecanismos de curación y de reequilibrio del organismo de manera segura, sin los riesgos y los daños que provocaban la mayoría de los tratamientos que se usaban en ese momento.

Los médicos recibimos en nuestras consultas a muchos niños que sufren de amigdalitis (anginas) de repetición, pero no todos estos pequeños van a tener las mismas características físicas, mentales ni emocionales. Ni tienen por qué vivir en un entorno similar ni disfrutar del mismo tipo de relaciones familiares. Ni tan siquiera, cuando hacen sus cuadros agudos de anginas éstos tienen por qué ser similares.

La Homeopatía asume que el diagnóstico no es el final del camino a la hora de poner un tratamiento. Tras llegar al diagnóstico tenemos que descubrir cómo es la manera particular en la que la enfermedad se manifiesta en el paciente y quién es esa persona que sufre la enfermedad. A partir de aquí, sí podemos poner “su tratamiento” a nuestro paciente.

Ya hemos hablado de cuáles son las tendencias patológicas y de la forma característica de enfermar de las personas sensibles a Mercurius y también hemos visto ese carácter paradójico que está contenido en la naturaleza del mineral.

Así, algunos rasgos comportamentales, emocionales y mentales que nos podrían hacer pensar en las personas sensibles a Mercurius solibilis serían:

  • Necesidad de dominar a los demás. Gran hipertrofia del ego; tiene necesidad de brillar, de destacar.
  • Impulsivo, precipitado, desordenado. Niño que lo toca todo, sin cuidado, no puede contenerse.
  • Dispersión mental. No sabe organizar su trabajo. Dificultades escolares, peor con matemáticas y escritura. Siempre se le darán mejor las pruebas orales que las escritas.
  • Puede mostrar mucha violencia impulsiva.
  • Puede mostrarse insensible, duro, cruel, egoísta. Mentirá sin pudor para conseguir lo que quiera.
  • Pueden ser personas tiránicas; hay que obedecerles o sufrirás su ira. Puede llegar a matar si se le contradice.
  • Puede mostrarse como un trasgresor, asocial, incluso perverso. Atraído por las adicciones.
  • Camorrista, dictador, que destruye todo lo que se opone a sus deseos. Puede mostrarse muy poco sensibles frente al sufrimiento ajeno.
  • El niño golpea, muerde, lo tira todo, es impulsivo y habla muy deprisa. Más agitado que ansioso. Puede tartamudear.
  • Impaciente; antes empezar ya quiere acabar. No soporta las colas ni las esperas.
  • Gran excitación física y sexual.
  • Por otro lado, pueden ser niños precoces, superdotados, hiperactivos pero pragmáticos.
  • Audaz, valiente, locuaz. Gran capacidad de liderato.
  • En su extremo deficitario puede mostrarse tímido, miedoso, triste, caótico, con muchas dudas sobre sí mismo y sobre sus capacidades.
  • Mercurius solubilis puede ayudar a personas, especialmente niños, con retrasos, minusvalías y déficits objetivos.

¿Qué podemos aprender de Mercurius solubilis?

Una de las cosas más bonitas y profundas que me ha enseñado la homeopatía es que es mucho más interesante observar y comprender que juzgar. Y comprender, en mi modesta opinión, no es justificar, es observar el comportamiento humano desde la compasión, sabiendo que todos “vivimos como podemos”. Todos sufrimos y hacemos sufrir porque todos estamos en evolución, todos somos “seres humanos en prácticas”.

Mercurius nos muestra las dos caras de la naturaleza humana, esos dos aspectos de la dualidad presente en todas las manifestaciones de la vida. Me encanta la imagen del árbol como ejemplo de la dimensión luminosa y de la dimensión oscura, con sus ramas, hojas, flores y frutos a la luz del sol y sus raíces enterradas en la oscuridad y la constricción de la tierra, pero a la vez nutriendo a esa parte aérea. A partir de lo muerto, las raíces sostienen la vida. ¡Cuántas lecciones para nuestra evolución encierra la Naturaleza!

Toda esa oscuridad que encierra Mercurius en sus mentiras, su dureza, su crueldad, su egoísmo, le puede llevar en ocasiones a estados depresivos cargados de culpabilidad, hasta el extremo de llegar al suicidio. Pero igual de profunda que puede ser su oscuridad, puede ser su luz.

Todos tenemos luces y sombras, el gran misterio es descubrir cómo, igual que hace el árbol, podemos llegar a transformar toda la energía que se encierra en la oscuridad para hacer brillar nuestro lado más luminoso. Si las plantas son capaces, ¿cómo no vamos a poder hacerlo nosotros?

Yo, mientras lo voy descubriendo, seguiré tratando las amigdalitis, sinusitis, úlceras, abscesos, infecciones de todo tipo, dificultades escolares y de comportamiento, entre otras tantas dolencias, con la ayuda de nuestro Mercurius, que conecta el Cielo y la Tierra.

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

4 Comentarios

Comentar
  • Imprescindible en gingivitis e infecciones bocas gatos junto con Equinacea ,Borax y Calendula .
    Una formula aprendida de Andres Bidarte que nunca falla hasta en los gatos callejeros que no pueden comer y masticar debido a la infeccion o averia varias de la boca .

    • Hola Misi.

      Pues sí, gran medicamento de gingivitis que tú tanto utilizas con tus gatitos callejeros.
      Y le mando un abrazo inmenso a nuestro maestro y amigo Andrés bidarte. Esté donde esté, seguro que sigue velando por nosotros y por todos esos animales a los que dedicó su vida de veterinario homeópata con tanto cariño y entrega.

      Otro abrazo para ti Misi.

      • Qué buen análisis del prototipo Mercurius, querido Guillermo. Y qué buen medicamento para los síntomas imprevistos e inesperados, como por ejemplo estornudos e irritaciones de las mucosas, contagios y alteraciones repentinas, sustos, sobresaltos e incluso problemas de insomnio por preocupaciones y tensiones antes de los exámenes, hace muy buenas migas con el Apis Mellifica y el Arsenicum Album. Cuando mis hijos e hijas eran pequeños y jovencitos, no faltaban en el homeo-botiquín de la familia.
        Muchas gracias por el post, que es fantástico, querido maestro y amigo!

        • Hola Sol.

          Muchas gracias a ti por tu amable comentario y, sobre todo, por compartir tu valiosa experiencia.

          Te mando un fuerte abrazo.

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