Más cine, por favor

Este año en el que celebramos el centenario del nacimiento de tres personas esenciales en el arte cinematográfico del siglo XX español nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre todo lo que el cine nos ha dado. El cine nos regala su capacidad para seducir, entretener, enseñar y pensar sobre nuestras propias vidas.

A los médicos el cine nos aporta valor en la enseñanza, aprendizaje, reflexión y acción. Nos ayuda a pensar y actuar, a situar las relaciones humanas (y la relación médico-paciente es una importante interacción entre personas) y entender al otro, para una vez metido en su piel1 acompañar, aliviar, y a veces curar.

Cine y medicina

Se ha empleado el cine2 para la investigación, documentación científica y docencia de los estudiantes de profesiones sanitarias. También se ha utilizado con fines políticos y sociales como forma de proyectar un modelo social determinado (con respecto a las enfermedades de transmisión sexual, las enfermedades infecciosas, las conductas y hábitos de riesgo, la enfermedad mental, la violencia de género, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer).

Los fines han sido tan diversos a través de la historia de la cinematografía relacionada con la medicina como poner en valor la tecnología y los avances de la medicina, mostrar la abnegación y heroicidad del profesional o justificar y exculpar determinadas políticas sanitarias incluyendo medidas preventivas y coercitivas.

Muchas veces se ha mostrado al médico como un técnico centrado en el imperativo científico tecnológico en un contexto de sistemas de medicina social, sin embargo, en otras ocasiones se ha resaltado la humanidad de los profesionales en distintos contextos clínicos especialmente en ambientes de pobreza y dificultad.

En muchas películas se muestran diversos dilemas éticos3 relacionados con la toma de decisiones de los profesionales sanitarios y en otros casos la cinta tiene un claro objetivo de denuncia, cuestionamiento, provocación o de la necesidad de debate sobre los distintos intereses profesionales, políticos, económicos que la práctica de la medicina y las organizaciones sanitarias implican.

La relación clínica y la cinematografía son actos comunicativos, dialógicos, en los que por una parte director y actores establecen una relación con cada una de las personas del público del mismo modo que lo hacen paciente y médico, creando un espacio semiótico4 en el que se interpretan signos (acciones, emociones, pensamientos, efectos) siendo estas interpretaciones muy diversas en función de las múltiples circunstancias influyentes en el acto comunicativo.

El cine como asignatura en medicina

En algunas de nuestras facultades de medicina5-8 (Barcelona, Madrid, Oviedo, Salamanca) se han desarrollado asignaturas y experiencias docentes relacionadas con el cine como la asignatura Medicina, cine y literatura en la licenciatura y grado de medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona o la revista que la Universidad de Salamanca edita cada trimestre (Revista de Medicina y Cine / Journal of Medicine and Movies7,8) desde 2005.

Y en multitud de contextos docentes los tutores empleamos el cine con diferentes fines, especialmente como herramienta de reflexión y comunicación. Las películas nos enfrentan a situaciones cotidianas difíciles como la limitación del esfuerzo terapéutico, las malas noticias, el final de la vida o la conspiración del silencio, y nos permiten enseñar diversos aspectos de la relación clínica.

Pienso en películas que llevo usando durante muchos años en los talleres de entrevista clínica y comunicación asistencial dirigidos a los médicos residentes y que aún provocan en mí la misma emoción que la primera vez que las vi, como Las confesiones del doctor Sachs de Michel Deville, Amar la vida de Mike Nichols, Las invasiones bárbaras de Denys Arcand, Mi vida sin mí de Isabel Coixet, Patch Adams de Tom Shadyac o El doctor de Randa Haines.

Tres maestros imprescindibles e inspiradores: Luis García Berlanga, Fernando Fernán Gómez y Gil Parrondo

A través del cine, ese lugar donde todo ha sucedido9, y salir del mágico espacio de la pantalla en la que caemos inmersos como uno más de los personajes, el médico puede comprender la importancia de la narración, la hermenéutica y la proxémica en su relación con el paciente, y el difícil reto de llegar al diagnóstico correcto en busca del tratamiento apropiado de la enfermedad.

Si entendemos la relación clínica como espacio semiótico-rizomático4 por su dinamismo, ausencia de jerarquía y pluri potencialidad en red abierta podemos valorar la capacidad del cine como fuente de reflexión y aprendizaje sobre las poliédricas formas de ser y estar con el otro en la consulta.

Podríamos decir de modo esquemático (y por tanto parcial ) que aunque los tres imprescindibles10-12 fueron artistas de un cine total, Fernando Fernán Gómez era un brillante narrador de historias cuyos personajes son tan reales como cualquiera  con sus conflictos y temores que viajan como todos nosotros hacia ninguna parte13, Luis García Berlanga un hermeneuta irreverente14 capaz de hacer comprensible el todo partiendo de las partes y aclarar las partes comprendiendo el todo y Gil Parrondo15 un proxémico tenaz y brillante que pudo hacer creíble lo más complejo, de modo que nos sintamos en Pekín, Moscú o Áqaba sin salir de España.

Como escritor, interprete, director y actor Fernán Gómez fue un maestro narrativo, llenando la pantalla con su inconfundible voz y paralenguaje provocando emoción en el espectador como pocos han sido capaces. 

Berlanga como arqueólogo de las almas, fue único en su modo de iluminar nuestras costumbres, sentimientos y defectos desde la sátira y la ternura, retratando el paisaje y paisanaje con un fondo de crítica social dando pie a que cada uno haga su propia interpretación. Su cine nos sitúa ante nosotros mismos, de un modo especular, de tal forma que descubrimos a través de la historia y sus personajes nuestras propias historias, temores y prejuicios, haciéndolo de una manera tan particular que se ha creado un adjetivo específico para designarlo.

El trabajo de Gil Parrondo, decorador en tantas películas españolas y americanas permite al espectador a través de la proxémica situarse y ponerse en el lugar de los personajes envueltos en aquellos ambientes y atmósferas que solo él era capaz de inventar con su lápiz y su inmensa capacidad imaginativa.

Son aquellas pequeñas cosas, los detalles estudiados con tanto amor, las que protagonizan y llenan de sentido lo que estamos presenciando. Ellas, delinean la situación y dan color a los personajes, siendo clave en la interpretación del papel por parte del actor.

Sin el decorador los actores y la acción se encuentran en el vacío abisal y eso es algo que han comprendido a lo largo de la historia los mejores directores muchos de los cuales (Orson Welles, Anthony Mann, Stanley Kramer, Franklin Schaffner, Richard Lester, David Lean, George Cukor, Jaime Chávarri o José Luis Garci ) tuvieron en Gil Parrondo un aliado imprescindible.

Pienso en la escena de Volver a empezar de José Luis Garci en la que los amigos comparten el funesto diagnóstico. La credibilidad de los diálogos y sentimientos están enfatizados (más allá de la extraordinaria interpretación de José Bódalo y Antonio Ferrandis), por el marco proxémico creado con la disposición de las butacas, la librería, la chimenea o las piezas de ajedrez al fondo que nos hacen pensar y sentir emociones surgidas independientemente de lo que las palabras y los gestos están diciendo.

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Narrativa y hermenéutica

Si el cine es para el estudiante y profesional de la medicina narrativa y hermenéutica, el proceso narrativo tendrá el valor de ayudarnos a transmitir conocimientos, educar en actitudes, hábitos y costumbres y generar modelos. Podemos hablar por tanto de una medicina basada en la narrativa16-20 cuyos objetivos serían validar la experiencia del paciente y fomentar la creatividad y autorreflexión en el médico.

La hermenéutica es para Gadamer21 el arte de la comprensión que se requiere cuando no está claro e inequívoco el sentido de algo y para Grondin22 un elucidar, volver claro lo oscuro, hacer inteligible lo ininteligible, convertir lo extraño en familiar. De ese modo en palabras de Szczeklik23 las estrellas que guían al médico como si fuera un navegante alumbran el diagnóstico. El diagnóstico es un arte eminentemente hermenéutico, pero la hermenéutica engloba todo el acto médico en el sentido de que no se trata tan solo de explicar lo que le pasa al paciente sino comprender lo que le ocurre, y en este pequeño matiz está la diferencia entre el médico bueno y el que no lo es tanto24.

Por tanto, la hermenéutica es la ciencia y el arte de la comprensión, análisis y búsqueda de la verdad y de esa manera es el método de la ética. Responsabilidad, prudencia y búsqueda del sentido de los hechos.

Los rostros de la medicina: una reflexión desde la narrativa y la proxémica

Como si hubiera adelantado la situación actual, Ingmar Bergman confronta al comienzo de su película El rostro dos maneras aparentemente opuestas de ver y habitar el mundo: la racionalista y oficialista representada por Vergerus y la creativa, ambigua y mágica de Vogler que juega con el arte y el desconcierto y cuya intervención debe ser autorizada previamente por el poder. Una confrontación, que como hoy día lleva a la mutua incomunicación.

Igualmente, en la forma de ejercer la medicina podemos encontrar antagonismos reflejados por Kurosawa en Barba Roja cuando el protagonista se debate entre ser un médico de cortesanos (en el shogun) o de pobres, o King Vidor en La ciudadela. Un hecho que ha sido objeto de reflexión y estudio en la literatura y en el cine a lo largo de su historia reciente.

Racionalismo versus humanismo, médico de esclavos versus médico de hombres libres siguen siendo objeto de debate en el siglo XXI incluso en los países ricos con sistemas públicos de salud.

Cine como terapia

El poder de la re-significación de las narrativas en la práctica y experiencia de las vidas cotidianas nos permite emplear el cine en la consulta como un modo de entrar en el problema del paciente que en la mayoría de los casos está familiarizado con esta forma de entretenimiento y expresión artística.

A través de las situaciones y de los protagonistas podemos compartir con el paciente y la familia situaciones clínicas desde el punto de vista diagnóstico, terapéutico y pronóstico reflejadas en escenas o en la narrativa de cada película. Así, la explicación de lo que es un trastorno obsesivo-compulsivo, la crisis de angustia, la depresión, las enfermedades raras, la respuesta a determinados tratamientos o situaciones difíciles como recibir una mala noticia o el afrontamiento del final de la vida son magníficamente representadas en el cine.

La prescripción de películas, del mismo modo que la de literatura o cualquier otra forma de expresión artística permite al paciente comprender su problema reflejado en los otros y facilita la normalización de su patología y su problema vital al ser relatado en la pantalla y compartido con cada uno de los afectados.

La cineterapia, como la biblioterapia25 deberían ser formas normalizadas de arteterapia en la consulta del médico de familia y de cualquier médico especialista capaz de entrar en el mundo del paciente. Mi experiencia es muy positiva, pero es preciso elegir al momento oportuno y al paciente adecuado en cada intervención.

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Homeopatía y cine

A lo largo de los años he empleado el cine como herramienta de aprendizaje y enseñanza de la homeopatía26-29 porque las películas son de gran ayuda a la hora de comprender y reflejar las emociones30, las historias clínicas y la acción de muchos de los medicamentos homeopáticos de uso cotidiano.

De ese modo, películas como El cielo abierto de Miguel Albadalejo, La gran belleza de Paolo Sorrentino, Relatos salvajes de Damián Szifron , El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder, Te doy mis ojos de Icíar Bollaín, Psicosis de Alfred Hitchcock, Tímidos anónimos de Jean-Pierre Améris , Doce hombres sin piedad de Sidney Lumet, Rompiendo las olas de Lars von Trier o El ladrón de orquídeas de Spike Jonze me han facilitado compartir en las clases y seminarios situaciones cinematográficas y escenas que me han ayudado a describir distintos medicamentos homeopáticos como Aconitum, Anacardium orientale, Argentum Nitricum, Ignatia amara, Gelsemium, Lycopodium, Nux vómica, Phosphorus, Staphysagria y su empleo cuando el paciente presenta en su problema de salud sentimientos y emociones como la duda, la ira, la rabia contendida, el miedo, el bloqueo y temor anticipado, la inseguridad, el duelo o la tristeza.

Homeopatía y cine son desde hace tiempo para mí en la manera de entender la medicina, la vida y la prescripción elementos imprescindibles que se encuentran y entrelazan, de modo que en vez del cine o sardina31 de Cabrera Infante, yo propongo cine y homeopatía.

Bibliografía

  1. https://www.youtube.com/watch?v=S3MRiRuZBfA Escena de Matar a un ruiseñor. Robert Mulligan. 1962
  2. Tabernero C. Terapias de cine. 50 películas básicas en torno a la medicina. Editorial UOC. Barcelona. 2016
  3. Muñoz Calvo,S- Gracia Guillén D- Médicos en el Cine. Dilemas bioéticos: sentimientos, razones y deberes- Ed. Complutense-2006
  4. Ruiz Moral R. Relación clínica. Guía para aprender, enseñar e investigar. SemFYC. Barcelona. 2004
  5. https://www.ucm.es/estudios/grado-medicina-plan-802622
  6. https://ddd.uab.cat/pub/procur/2017-18/g103529a2017-18iSPA.pdf
  7. Farré M. Señores docentes, más cine por favor. Rev Med Cine 2013; 9(2): 51-52
  8. Pérez J. La Revista de Medicina y Cine, un medio para fomentar el aprendizaje de estudiantes en ciencias de la Salud. Rev Med Cine 2013; 9(4): 149-150
  9. Marías J. Donde todo ha sucedido. Al salir del cine. Galaxia Gutenberg. Círculo de lectores.
  10. https://www.rtve.es/play/videos/imprescindibles/fernando-fernan-gomez-ultimo-gran-conversador/6075348/
  11. https://www.rtve.es/play/videos/imprescindibles/berlanga/5935419/
  12. https://www.youtube.com/watch?v=-pY6PK2lAZE
  13. Fernán Gómez. F. El viaje a ninguna parte. Bibliotex. 2001
  14. Villena M.A. Berlanga. Vida y cine de un creador irreverente. Tusquets. Barcelona. 2021.
  15. Matellano V. Decorados, Gil Parrondo. T&B editores. 2008
  16. https://elpais.com/cultura/2014/08/06/babelia/1407333917_494894.html
  17. Charon R. Narrative medicine. Honoring the Stories of Illness. New York: Oxford University Press; 2006.
  18. Charon, Rita et al. (2016). The Principles and Practice of Narrative Medicine, Oxford University Press.
  19. Greenhalgh, Trisha; editor- Narrative Based Medicine, BMJ books. 1998
  20.  Ofri Danielle. The best of Bellevue literary review. Bellevue literary press. 2008
  21. Gadamer HG. El estado oculto de la salud. Gediva. 1996
  22. Grondin J. Introducción a la hermenéutica filosófica. Herder. 2002
  23. Szczeklik A. Catarsis. Sobre el poder curativo de la naturaleza y del arte. Acantilado. Barcelona. 2010
  24. Dilthey W. Dos escritos sobre hermenéutica: El surgimiento de la hermenéutica y esbozos para la crítica de una razón histórica. Itsmo. 2000
  25. García Campayo J, Hidalgo I, Orozco F. Psicoterapia de resolución de problemas en atención primaria. Ars Médica. 2006
  26. https://www.hablandodehomeopatia.com/cine-elemento-reflexion-ante-final-la-vida-medico-homeopata/
  27. https://www.hablandodehomeopatia.com/los-medicamentos-homeopaticos-entran-en-escena-en-las-peliculas-de-woody-allen/
  28. https://www.hablandodehomeopatia.com/gelsemium-y-argentum-nitricum-dos-medicamentos-homeopaticos-complementarios/
  29. https://www.hablandodehomeopatia.com/las-emociones-en-las-peliculas-de-woody-allen/
  30. González-Blasco P, Roncoletta A, Moreto G, Levites M, Janaudise MA. Medicina de familia y cine: un recurso humanístico para educar la afectividad. Aten Primaria. 2005;36(10):566-72
  31. Cabrera Infante G. Cine o sardina. Alfaguara. 1998 https://www.youtube.com/watch?v=XtDsBI6duBc Escena de Volver a empezar de José Luis Garci

Y cine, por favor

  • El doctor Arrowsmith. John Ford.1931
  • La ciudadela. King Vidor. 1938
  • Vivir. Akira Kurosawa. 19521
  • Doctor Zhivago. David Lean. 1965
  • El hombre elefante. David Lynch. 1980
  • Volver a empezar. José Luis Garci. 1982
  • Hannah y sus hermanas. Woody Allen. 1986
  • Hijos de un dios menor. Randa Haines. 1986.
  • Despertares. Penny Marshall. 1990
  • El doctor. Randa Haines. 1991
  • El aceite de la vida. George Miller. 1992
  • Caro diario. Nanni Moretti. 1993
  • Philadelphia. Jonathan Demme. 1993
  • Mejor…imposible. James L. Brooks. 1997
  • Patch Adams. Tom Shadyac. 1998
  • Las confesiones del doctor Sachs. Michel Deville. 1999
  • Amar la vida. Mike Nichols. 2001
  • Iris. Richard Eyre. 2001
  • El hijo de la novia. Juan José Campanella. 2001
  • Mi vida sin mí. Isabel Coixet. 2003
  • Las invasiones bárbaras. Denys Arcand. 2003
  • Ahora o nunca. Rob Reiner. 2007
  • El cirujano inglés. Geoffrey Smith. 2007
  • La escafandra y la mariposa. Julian Schnabel. 2007
  • Siempre Alice. Richard Glatzer. 2014
  • Hipócrates. El valor de una promesa. Thomas Lilti. 2014
  • Dioses. Lukasz Palkowski. 2014
  • Un doctor en la campiña. Thomas Lilti. 2016
  • La doctora de Brest. Emmanuelle Bercot. 2016
  • Dolor y gloria. Pedro Almodóvar. 2019

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

2 Comentarios

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  • Qué precioso y qué profundo todo lo que escribes, querido José Ignacio. Qué acierto este post.
    Eligiendo películas que nos ayuden a interiorizar y a valorar se puede hacer un estupendo tratamiento paralelo en la enfermedad para curarse y en la salud para no enfermar con facilidad. La conciencia despierta y creciente es una de las mejores y más eficaces vacunas. Tal vez porque su dosificación por goteo es diaria y nos conecta con la vida en todas sus mejores facetas o en todo lo contrario si elegimos al revés. En realidad nuestra vida es la película que podemos dirigir o destrozar, trabajando el guión, la inspiración, la luz, el sonido, los personajes, las soledades y las compañías, la música y sus silencios como banda sonora.
    Muchas gracias, por estos regalos tan llenos de energía y de experiencia riquísima. Y felicidades por escribir así.
    Un abrazo bien grande e inconfinable, querido amigo!

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