Cómo son los médicos homeópatas que yo conozco

Última modificación: 14-09-2018 17:35:32

“Todos los caminos son válidos. Pero debes tener siempre presente que un camino es solamente un camino, y si crees que no debes seguirlo, no has de permanecer en él bajo ningún pretexto. Tu decisión de mantenerte en él o de abandonarlo debe estar libre de miedo y de ambición. Y para tener esa claridad mental has de llevar una vida disciplinada. Solo entonces sabrás que cualquier camino es solamente un camino, y no te equivocarás al dejarlo si eso es lo que te dice tu corazón.

Observa cada camino detallada y deliberadamente. Hazlo tantas veces como sea necesario. Entonces te debes formular una pregunta. Es una pregunta que solamente se plantea la gente mayor. Mi maestro me la enseñó cuando yo era muy joven y mi sangre demasiado vigorosa para que la pudiera entender. Ahora la entiendo. La pregunta es: “¿Ese camino tiene corazón?”.

… Si lo tiene, el camino es bueno; si no, es inútil.

Los caminos no llevan a ninguna parte, pero unos tienen corazón y los otros no. Unos otorgan un viaje placentero, y te haces uno con ellos. Los otros te confunden y te arruinan la vida. Unos te hacen fuerte, los otros te debilitan.

El problema es que nadie se plantea esta pregunta, y cuando finalmente el hombre se da cuenta de que ha seguido un camino sin corazón, el propio camino está a punto de devorarlo. En este punto muy pocos son capaces de parar a deliberar y abandonarlo.

Para mí, lo único que vale la pena es recorrer caminos con corazón. Por ellos viajo y el único reto es atravesarlos en toda su longitud.

Por ellos viajo y viajo, observando, sin aliento.”

(Las enseñanzas de Don Juan, Una forma yaqui de conocimiento, Carlos Castaneda)

Disculpen esta cita tan larga, pero es que es muy explicativa de lo que en realidad quería decir:

“Los médicos que yo conozco que practican homeopatía lo hacen desde el corazón”.

Sí, ya sé que puede sonar un poco cursi pero es lo primero que se me ocurre ante este rocambolesco estado de cosas en el que vivimos en homeopatía desde hace un tiempo: toda la controversia científica que quieran pero se trata de unos medicamentos legales, a los que aquí se quiere poner trabas o poco menos que prohibir su prescripción, que están incorporados a los sistemas públicos de países como Francia o Alemania o Suiza donde también existen  agencias de medicamentos y autoridades sanitarias, que la OMS apoya además; unas organizaciones médicas que no solo no protegen a sus colegiados sino que los denigran y ofenden saltándose con desvergüenza torera su propio código deontológico al que después tanto citan con ínfulas de catequistas, pomposos observatorios médicos liderados por informáticos que se arrogan la capacidad de otorgar graciosamente lo que es científico y lo que no ante la complicidad cobarde de la institución, medios presuntamente serios que actúan en connivencia con asociaciones pseudoescépticas sin que nadie les haga ver su falta de decencia, la zafiedad tuitera de sus hooligans digna de mejor estudio psiquiátrico, las peroratas institucionales sobre homeopatía como si ese fuese el problema más grave de la sanidad española, etc. etc.

Y gente inconsciente que piensa que este es un tema menor, que esto no va con él y que allá se las compongan… Y mucho tonto útil, mucho correveidile y mucho abrazafarolas como diría García en sus mejores tiempos…

Esto no va de homeopatía

Porque tengámoslo muy claro. Esto no va solo de homeopatía. No se equivoquen. Lo escribí hace tiempo cuando la Defensora del lector de El País ante mis reiteradas y argumentadas protestas me sugirió que enviase yo también una Tribuna que no habría problema en publicarla y después tuvo que rectificar cuando le dijeron (y me dijeron) que no, que ni derecho de réplica, oiga.

No, esto no va solo de homeopatía. Esto va de pensamiento único, de implantar un tipo pensamiento cientifista, que no científico, como única manera de entender el mundo (y la economía, claro).

¿Y quién está detrás? A mí tampoco es que me importe demasiado. Confluyen una serie de factores, algunos no ajenos a errores y contradicciones del propio gremio homeopático. Pero sigan la pista del dinero, como dicen en las películas. Sigan a los voceros en la redes y los medios, sigan lo que seguro muchos departamentos han vislumbrado como el “pastel” de lo “sostenible”, lo “natural”, lo “ecológico” que tendrá cosas buenas y malas pero que va tan a más que ya es muy apetecible para muchos sectores, sigan con atención lo de los transgénicos, pesticidas y demás, sigan lo de los fármacos como puros y simples artículos de consumo, sigan lo del “capitalismo biomédico” y todo lo que conlleva (más y mejor info en webs como “No Gracias”) y entenderán muchas cosas. Sigan todo eso y se darán cuenta de que lo de la homeopatía simplemente es un mero, aunque importante por lo que supone, mojón en el camino.

NO, ESTO NO VA SOLO DE HOMEOPATÍA. ESTO VA DE PENSAMIENTO ÚNICO, DE IMPLANTAR UN TIPO PENSAMIENTO CIENTIFISTA, QUE NO CIENTÍFICO, COMO ÚNICA MANERA DE ENTENDER EL MUNDO (Y LA ECONOMÍA, CLARO)

Los linchadores lo saben y con su apabullante desproporción de recursos y medios han aprovechado esta alineación planetaria (jaja) para dar un empujón más en su estrategia.

Pero hay algo con lo que no cuentan. Algo que difícilmente cabe en según qué  entendederas pero que bien se puede convertir en la aldea gala inconquistable del relato. Y es que cuando algo se hace desde el corazón, la mejor pócima,  es increíble la capacidad de resistencia.

“Cuando se tiene un porqué se puede soportar cualquier cómo”, decía Nietzsche.

Este es el profundo error en el que no han caído los botarates pseudoescépticos de twitter, los veletas y los trepas, los hipócritas prohombres de vetustas instituciones inútiles y desfasadas y los pusilánimes que se arredran a las presiones a las primeras de cambio (la mayor parte de las veces coinciden).

No han entendido que esto no tiene nada que ver con modas new age, “alternativo”, “energético”, aprovechamiento económico, ganas de destacar o de estar a la contra.

No, la homeopatía es otra cosa.

La historia

La homeopatía ha sobrevivido a épocas mucho peores que esta. Nuestra posguerra por ejemplo. Muchos médicos de prestigio en Catalunya, por citar una comunidad, ejercían también como homeópatas. Entre ellos, dos decanos de la Facultad de Medicina de Barcelona. O nuestra AMHB, que se fundó en 1890 por eminentes médicos de la época. Bueno, pues después de la guerra la homeopatía si no fue prohibida por judeomasónica (hay discusiones al respecto) sí fue apartada porque “no interesaba al espíritu nacional”.

Y los homeópatas que quedaron se podían contar con los dedos de una mano. Pero eso fue suficiente para que la llama volviera a encenderse en los años setenta y toda una generación de médicos jóvenes volviera a estudiarla y extenderla.

Recordemos también, en tiempos de Hahnemann, cuando una parte del “establishment científico” francés quiso prohibirla (así de claro y no de forma sibilina como parece que sucede ahora) ante el auge que estaba teniendo. Auge, por cierto, debido, entre otras cosas, a sus éxitos en enfermedades epidémicas. Bien, pues la respuesta del ministro del interior Guizot fue demoledora y hoy día aún tiene más validez y significado. Quizá se la podríamos hacer llegar a algún ministro.

Dijo Guizot:

“Hahnemann es un sabio de gran mérito. La ciencia debe ser para todos. Si la homeopatía es una quimera o un sistema sin valor propio, caerá por si misma. Si ella es, por el contrario, un progreso, se desarrollará pesar de nuestras medidas prohibitivas, y la Academia ha de recordar antes que todo, que tiene la misión de hacer progresar la ciencia y de estimular los descubrimientos…”

Sí, estad seguros que estos tiempos también pasarán pero la manera de abordar la enfermedad y el enfermo que aporta la homeopatía perdurará.

Humanismo

Y así donde haya un médico con inquietudes humanistas (y afortunadamente los hay a miles) es fácil que la homeopatía le ayude mucho en esa búsqueda. Tan solo hace falta que el destino, la casualidad quizás, les haga encontrarse. La casualidad, el azar, “ese nombre que damos a nuestra ignorancia de la compleja maquinaria de la causalidad” como dijo Borges.

Por supuesto que no solo la homeopatía puede satisfacer esa vocación íntima. Seguro que hay otras muchas maneras pero todas ellas, eso sí, no tendrán tanto que ver con el paradigma reduccionista mayoritario hoy día en medicina. Un paradigma que claro que nos ha proporcionado innumerables avances, sobre todo en el campo técnico. Pero muy poco en la comprensión de los orígenes de la enfermedad y el sufrimiento humanos. Cuando disciplinas como la física, la biología o la misma química se adentran en realidades que parecen casi de cienciaficción ahí sigue nuestra medicina bélica anclada en los supuestos de hace siglos contra el ejército de gérmenes enemigos que hay que destruir a cañonazos (unos cañonazos muchas veces poco útiles pero sí muy rentables económicamente para algunos). Un paradigma epistemológicamente muy pobre que no sirve ya para explicar el fenómeno de la complejidad, la interconectividad, la experiencia subjetiva, las características más propias e intrínsecas de los humano.

Vocación

Como profesor y director de un Máster universitario de homeopatía hasta hace poco he visto pasar promociones de médicos de familia, pediatras (las dos especialidades más numerosas) pero también oftalmólogos, cardiólogos, neurólogos, internistas, etc.

Y tal como dije en aquellas Jornadas sobre Homeopatía organizadas por la OMC en 2015 con el Dr. Sendín de Presidente (una de las manos que mece la cuna hoy día, quién lo diría) uno de los comentarios más frecuentes de estos compañeros que estudiaron el Máster es el de que “me ha devuelto el gusto de nuevo de ejercer de médico”. Fíjense que esto va más allá de aplicar o no el método homeopático, va de medicina, de recuperar aquello por lo que alguna vez decidiste ser médico. Lo cual viene a corroborar también lo que decimos siempre, que no nos consideramos en absoluto “alternativa” a nada sino que simplemente tenemos un recurso más para determinados pacientes en determinadas situaciones. Es sencillo ¿no?

La otra frase más repetida de los colegas que han pasado por nuestro máster me da un poco de pudor decirla, y más en los tiempos que corren, pero quizá precisamente por eso sea bueno mencionarla: “Me ha cambiado la vida”.

No me quiero poner trascendente pero el conjunto de experiencias que a un colega nuestro le hacen decir una frase como esa va más allá también de lo propiamente “médico” y se convierte en algo más valioso y de lo que aún podemos sentirnos más orgullosos, su influencia en tu propia vida, tu entorno y la posibilidad de hacerte no solo un mejor médico sino una mejor persona, si es que ambas cosas pudieran en algún momento separarse.

Científico

No es este el post para hablar de la controversia científica que tiene la homeopatía de la que somos muy conscientes. Lo hemos hecho en otros posts, en los medios de comunicación o en los foros científicos. Nunca hemos rehuido ese debate.

Y como he dicho otras veces puede que estemos equivocados científicamente. Yo me considero un escéptico y un escéptico nunca habla desde la certeza absoluta. Y la medicina tiene un grado de incertidumbre más o menos amplio con el hay que aprender a convivir. Por eso digo que pudiera ser que estemos equivocados (yo creo que no) pero los homeópatas que yo conozco hacen su labor de médicos con conocimiento y honestidad, buscando lo mejor para sus pacientes. Les puedo asegurar que en su dedicación sincera no van a la zaga a nadie.

Honestidad

Y claro que los hay más simpáticos y menos, más feos y más guapos, pero lo que no pueden evitar, si de verdad quieren ser buenos homeópatas, es mirar al paciente y entender su sufrimiento sea cual sea este. No por nada, no por aquello de que “es que están mucho tiempo con los pacientes” y esas zarandajas de beatos. No, lo hacen porque la metodología homeopática se lo exige. Les exige conocer al paciente que tienen delante.

Y los he visto desvivirse por ellos, no cobrarles visitas en estos tiempos de crisis, ir a visitarlos a sus casas, atenderles cuando les llaman al móvil en fines de semana o a cualquier hora… Y sin ninguna infraestructura particular salvo su maletín médico y su entrega. Claro que eso también lo he visto en médicos no practicantes de homeopatía, que a pesar de las mil y una trabas organizativas y burocráticas no actúan de manera mecánica y rutinaria y también son verdaderamente admirables, pero los homeópatas, al menos los que yo he conocido, y para que no haya equívocos, son también de ese tipo.

Y es que todo esto les viene de antiguo. Como recordaba en otro post, Hahnemann, antes de escribir una línea sobre homeopatía ya se había preocupado de las condiciones de vida de las clases menos favorecidas, “de los barrios viejos, sus callejones sofocantes, y sus antiguas casas, donde anida la pobreza, cuna de la suciedad, el hambre y la depresión…”

Un médico

Para finalizar, simplemente transcribo la idea que tenía Hahnemann en esa misma época de lo que debería ser un médico:

“Buscad un hombre simple, un hombre sensato, que sea consciente en sus estudios y en sus enseñanzas, que sepa responder con claridad y precisión a las preguntas de su competencia, que no se pronuncie jamás sin propósito y sin ser interrogado, un hombre en fin al que no le sea extraño nada que tenga que ver esencialmente con la humanidad.

Pero escoged preferentemente un médico que jamás sea brusco, que nunca se irrite, más que a la vista de la injusticia; que no desprecie a nadie, más que a los aduladores; que tenga pocos amigos, pero los que tenga que sean hombres de corazón; que deje a los que sufren la libertad de quejarse; que nunca emita una opinión antes de haber reflexionado seriamente; que prescriba pocos medicamentos, lo más frecuente uno solo y simple; que esté modestamente alejado del ruido de la multitud; que no se burle del mérito de sus colegas y que no se haga el propio elogio; en fin, un amigo del orden y  la calma, un hombre de amor y de caridad”.

P.D: una palabra más: antes de escogerle, observad bien como se comporta con los enfermos pobres y si, en la soledad de su consulta, se ocupa de trabajos serios”.

Así lo veía Hahnemann y este, y no otro, es el secreto, amigos, que va a hacer que la homeopatía y su manera de aproximarse a la enfermedad y a la persona enferma, pase lo que pase, perviva para siempre.

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Ahora ejerzo de médico (y docente) en Barcelona; actualmente soy director académico del Máster de Medicina Homeopática de la AMHB (Academia Médico Homeopática de Barcelona), pero sobre todo sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con mi arte y con mi ciencia. En la consulta con un paciente, y todos lo somos, busco comprender su historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, el cine y la comunicación. La belleza de todas las cosas. El humor. Todo es como debe ser jaja. La vida.

Como médico (y científico) aún creo en la antigua magia de las palabras. Ordet.

17 Comentarios

Comentar
  • Gracias Gonzalo por tu post
    Tengo la gran suerte de a parte de ser medico haber estudiado la Homeopatia y gracias a ella he aprendido a conocer mas a fondo a mis pacientes Y tratarlos de una manera mas integral . Deseo que en un futuro cercano ocupe el lugar que se merece y este integrada en el sistema publico de salud. Ayudaria seguro a mejorar la calidad de vida de muchos pacientes

    • Hola Montse,
      esa es la experiencia que todos o casi todos hemos tenido y por eso estamos agradecidos a la homeopatía… Acaba de llegarnos otro comentario de una compañera que ha acabado esta edición del máster que dice que “literalmente me ha cambiado la vida”
      Bueno, ojalá que la razón se imponga y sea cierto eso de que los pacientes tengan el derecho a elegir o complementar sus tratamientos con aquello que crean más oportuno.
      Un abrazo y gracias por seguirnos

  • Lo de hacer las cosas “desde el corazón” y el resto de consideraciones que se hacen en el artículo como argumento para defender una práctica médica no me convence demasiado…

    • Hola Julio,
      como comprenderás este no es un post para convencer a nadie de nada… De hecho creo que no he hecho ninguno con esa intención… Explicamos nuestra ciencia, explicamos experiencias e inquietudes, explicamos sufrimientos y esperanzas… Eso es todo… Después cada cual lee, se informa, experimenta quizás en uno mismo, decide…
      Gracias por tu comentario

  • Muchas gracias compañero por poner en tan bellas palabras la pasión y el buen hacer de nuestros maestros y compañeros.
    Esperemos que esa luz que nace del corazón nos de fuerza y buen hacer a todos nosotros y a las futuras generaciones de homeópatas.

    • Hola Raquel,
      tú lo has dicho, nuestros maestros ( así llamamos en homeopatía a los que nos precedieron) y los que vendrán… Por eso a nosotros también tenemos un gran papel en este periodo histórico que nos ha tocado vivir: el seguir llevando esa luz que nace del corazón
      Un abrazo

  • Gracias por este post, Gonzalo. Has hilado diferentes cuestiones con gran destreza y acierto.

    En efecto la homeopatía siempre tendrá un lugar, porque cubre profundas necesidades de profesionales y pacientes.
    Lo tendrá la Medicina Integrativa, que no es otra cosa que la actitud integradora en Medicina, y la homeopatía es una parte muy valiosa de la Medicina.

    Entretanto, ojalá fuera más fácil darla a conocer; es frustrante recibir pacientes que han perdido un valioso tiempo de vida por un sufrimiento que podría haber sido menor o no haber sido.

    Gracias otra vez, un abrazo

    • Gonzalo, emocionante. De verdad que leer algo como lo que has escrito me conecta con la esperanza. Haces que sienta la grandeza del ser humano. Graciad querido amigo.

      • Gracias Guillermo,
        ¿qué te voy a contar de emociones?
        Ojalá que también llegue a los que buscan, no se fían de toda esta toxicidad actual, y pueden ver un poco más allá
        un fuerte abrazo

    • Como siempre tienes toda la razón Gualberto,
      ha sido un post muy meditado que toca diversos aspectos y no he querido dejarme arrastrar por toda esa toxicidad de la que hablaba en otro comentario. Ahora tocan estos tiempos oscuros pero como dice el dicho del cuento oriental “todo esto también pasará”…Yo esto seguro de ello porque cada vez es más necesaria esa visión unitaria e integradora de lo físico y lo emocional que la homeopatía ofrece (lo espiritual lo pone después cada uno).
      He dicho que ha sido muy meditado y corregido pero por otro lado muy fácil: sólo he tenido que mirar a los que nos han precedido y a vosotros
      Un fuerte abrazo

  • fantástico
    que suerte que existan
    y hagan resistencia íntima
    y vean a sus pacientes como almas gemelas que precisan atención, técnica y humana
    y así es, la homeopatía nos hace mejores
    médico y persona
    abrazos desde el corazón

  • Genial post Gonzalo, es que no has podido definir con más precisión lo que nos ha llevado a muchos médicos a encontrar en la medicina Homeopática nuestra verdadera vocación. No todos los médicos tienen la fortuna de poder saborear la cercanía con el alma del paciente del mismo modo que la podemos disfrutar los médicos Homeópatas, y por tanto de poder recorrer tan de cerca y con tanta implicación personal, su camino hacia la curación.
    Muchas gracias por poner en palabras estas sensaciones

    • Muchas gracias María,
      y ¡celebro que te haya gustado! Seguro que hay muchos médicos no homeópatas que tienen esa fortuna y lo único que he hecho es intentar transmitir que los compañeros/as homeópatas que yo conozco son también así. Y ese es el camino que abre la homeopatía… Y eso es lo más bonito que puede proporcionar a aquel que busca.
      Un fuerte abrazo

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Actualizado el 13-11-2018 20:38:42 - © 2014-2018 Hablando de Homeopatía

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