Los medicamentos homeopáticos entran en escena en las películas de Woody Allen

A mi amigo Ramón

Todas esas frases que hemos visto pronunciar en el cine las he dicho yo o me las han soltado o se las he oído a otros a lo largo de mi existencia, esto es, en la vida, que guarda mucha más relación con las películas y la literatura de lo que se reconoce normalmente y se cree.

Javier Marías

La sociedad occidental enferma o la medicalización de la sociedad

En sus guiones y películas Allen refleja de modo magistral las debilidades y temores de una sociedad occidental urbanita demasiado centrada en sí misma y en crisis de valores. Una sociedad medicalizada y llena de inestabilidad emocional en la que el consumo de fármacos y especialmente de psicofármacos está tan normalizado como los semáforos en las calles o la higiene dental.

Lo vemos en Sueños de un seductor (Play It Again, Sam) película basada en su obra de teatro homónima y dirigida por Herbert Ross y que es la historia de un cinéfilo que tras su divorcio acaba enredándose en un triángulo amoroso con la esposa de su mejor amigo mientras imagina que Humphrey Bogart le da consejos para ser un seductor. En una escena de la película se produce el siguiente diálogo:

«¿Has probado el Librium con zumo de tomate?«

«Yo no pero otro neurótico amigo mío me ha dicho que es algo increíble.«

1973. ¡Sueños de un seductor. Una combinación increíble!

No todo es lo que parece: La crisis de angustia de Aconitum a Ignatia en Todo lo demás

En esta película de 2003, Amanda (Christina Ricci) presenta una crisis de angustia típica (no puede respirar, tiene la sensación de que se le hincha la garganta junto a sensación nauseosa y mareo) en el dormitorio en presencia de su novio Jerry Falk (Jason Biggs) que termina en el hospital.

Todo lo demás. 2003. La crisis de angustia

Mientras contemplamos la escena pensamos inmediatamente en Aconitum por la brusquedad de la sintomatología y por la intensa angustia, pero cuando observamos la siguiente secuencia en la seguridad y tranquilidad del box de urgencias atendida y explorada por un joven médico que le interroga por los diferentes psicofármacos que emplea y las diversas dietas adelgazantes no podemos dejar de pensar que el bolo histérico, la ansiedad anticipatoria, la mejoría con la distracción y lo paradójico de la sintomatología nos conducen a Ignatia y los medicamentos de espasmo y bolo histérico en general como posibles medicamentos homeopáticos apropiados para esta joven angustiada, polimedicada y somatizadora.

Las crisis de angustia se repiten en Si la cosa funciona

Con el sonido de fondo de la novena sinfonía de Beethoven lo que inicialmente parece otra crisis de angustia de Boris (Larry David) a las cuatro de la madrugada y que genera en su esposa la sensación de que es preciso el uso de medicación (porque las crisis se están repitiendo) o incluso llamar a una ambulancia, se transforma en una discusión existencial sobre la infidelidad y las relaciones de pareja.

Su esposa termina la escena diciendo:

«No sé lo que lo estropeó. Si lo analizas hay tantos lazos fuertes entre nosotros.«

«Y Boris responde: Sobre el papel somos ideales pero la vida no es papel

Si la cosa funciona 2009. La vida no es papel

Los celos: Entre Hyosciamus, Pulsatilla y Lachesis en Celebrity

Hay múltiples escenas de celos en las películas de Allen, como la del aula de antropología en Manhattan, la violenta y tragicómica en Desmontando a Harry, la traición en Conocerás al hombre de tus sueños o las del cine o la venganza en Celebrity cuando Bonnie en una intensa crisis de celos tira al río Hudson página a página el original del último libro de Lee.

Primera escena de celos: Manhattan

En el aula de antropología delante de los esqueletos Isaac Davis (Woody Allen) reprocha a su amigo Yale Pollack (Michael Murphy) su relación con Mary (Diane Keaton).

Manhattan 1979. Escena en el aula. ¡Sólo nos hemos visto unas pocas veces!

«¿Qué vas a decirme? ¿Qué vas a abandonar a Emily y juntarte con la ganadora del premio a la madurez emocional?«

Y Yale le rebate:

«No conviertas esto en uno de tus sermones morales. Somos personas, somos seres humanos, tú te crees Dios«

Hay en la escena enfado y necesidad de rendir cuentas por la sensación de traición y de pérdida, lo que expresan unos celos más del tipo de Natrum muriaticum o Pulsatilla. Aunque hay enfado no hay violencia. Todo es frustración y sentimiento de engaño. De haber sido traicionado por su mejor amigo.

Segunda escena de celos: Desmontando a Harry

Sin embargo, la escena entre Lucy (Judy Davis) y Harry (Woody Allen) expresa una gran violencia. Comienza ella con un reguero de frases contundentes:

»¡Lucy, yo soy Lucy, cabronazo! Me dejaste hace dos años, me partiste el corazón. Nos plantaste a tu mujer y a mí por el primer chochito que viste. Destrozaste mi vida y he venido aquí a volarme los sesos delante de ti en tu moqueta

A lo que Harry a la defensiva contesta: »Cálmate, tu no vas a matarte. La histérica de la familia es tu hermana.»

Y ella concluye: »Tienes razón, no tengo valor para matarme. Es mejor matarle a él. Matar al mago negro…»

Desmontando a Harry 1997. Tu no vas a matarte

La violencia verbal, la logorrea, la irritabilidad y el “morir o matar” de la escena nos muestra unos celos propios de Hyosciamus, pero también nos sugieren Lachesis, y es que hay formas muy diferentes de manifestar los celos que nos llevan a medicamentos diferentes (Nux vomica, Lycopodium, Cenchris, Hyosciamus, Lachesis y Staphysagria) según nuestras características personales y nuestras circunstancias.

Tercera escena de celos: Celebrity

En esta cinta protagonizada por Kenneth Branagh y Judy Davis se relata la historia de un matrimonio que tras su separación vive desenlaces opuestos. Él es un periodista y novelista en crisis hasta el punto de haberse visto obligado a escribir libros de viaje, que se introduce en el periodismo de celebridades lo que le conduce a una existencia disipada que lo lleva a preguntarse por el sentido de su vida. Ella, que sufre problemas psicológicos tras la separación hasta el punto de precisar ayuda terapéutica acaba siendo una persona equilibrada que consigue un notable éxito profesional en la televisión y una rica vida sentimental.

En la escena del cine Robin (Judy Davis) que está acompañada por Tony insulta en presencia de todos a Lee (Kenneth Branagh)que está unas filas más atrás con Bonnie. Una brillante escena de celos en la que se puede observar el ataque de Lachesis, su lengua viperina, su violencia e irritabilidad, su logorrea que solo acaba cuando Tony le acompaña fuera del lugar de los hechos.

Es conocido el deseo de bebidas alcohólicas en las personas que se benefician de este medicamento y Robin comienza la escena con un No debería beber seguido de una retahíla de insultos y reproches a Lee dirigiéndose primero a Tony:

»¿Has visto a esa furcia que va con él? ¿A ti te parece guapa? Probablemente será una pedorra que se anuncia en los canales porno. Masaje total lo llaman…»

Celebrity 1998. Escena en el cine. ¿Has visto a esa furcia que va con él?

Mira a Lee y le reprocha delante de todos:

»¿Cómo pudiste acostarte con mi mejor amiga? Cuando me dijiste que era una vaca suiza…»

Cuarta escena de celos: Celebrity

Otra característica de los celos y el comportamiento de Lachesis es la venganza.

Celebrity. 1998. La venganza. Las hojas de la novela acaban en el río

Bonnie (Famke Janssen) en el momento en que se prepara para la mudanza con Lee descubre que le está engañando con otra por lo que decide infligirle el peor castigo posible ya que por él ha cambiado toda su vida y se lo reprocha con frases como: »eres un hijo de puta enfermizo. psicópata de mierda» mientras se lleva el original de la novela que por fin había conseguido escribir y él le pregunta asustado: »¿qué vas a hacer con mi novela? ¡si es copia única!»

Ella sale corriendo hacia el río para destruir lo más valioso que él tiene.

¡Así se las gasta Lachesis!

Primera escena de culpa: Interiores

Interiores es una película que pertenece a su etapa clásica junto con Maridos y mujeres, Hannah y sus hermanas y Delitos y faltas. En ellas está presente la huella de Bergman tanto en su estética como en la temática relacionada con la angustia (el vacío de la existencia, la muerte, la soledad, la frustración de vida).

Interiores 1978. Escena del monólogo de Joey con su madre escuchando en penumbra

En penumbra se desarrolla una de sus escenas más destacadas, un monólogo más que conversación entre la hija Joey (Mary Beth Hurt) y la madre Eve (Geraldine Page):  »Por Dios no estés tan triste. Hace que me considere culpable y estoy tan consumida por mis sentimientos de culpabilidad. Es una ironía. A pesar de que estoy preocupada por ti y tú me correspondes con el desdén me siento culpable.  Creo que tú eres demasiado perfecta para vivir en este mundo. Todas esas habitaciones tan exquisitamente amuebladas. Esos interiores tan cuidadosamente diseñados. Todo tan controlado. No había lugar en ellos para los sentimientos humanos

Hay culpabilidad en sus palabras y un sentimiento de fracaso personal, de haber decepcionado a su madre. Todo en un tono depresivo que nos recuerda a medicamentos como Aurum metallicum cuya culpa se acompaña de sensación de abandono, depresión e ideas suicidas, Digitalis purpurea en la que la ansiedad va de la mano de la culpa y Causticum medicamento de involución, de rigidez física y mental, de hipersensibilidad emocional y de culpa que es el más próximo a los sentimientos de Joey.

»No sentías afecto por nosotros excepto por Renata a quién nunca le has importado nada, pero tú le idolatras. Idolatras el talento y los que no tenemos capacidad para crear qué podemos hacer. Que puedo hacer yo cuando me siento abrumada por los sentimientos que la vida acumula sobre mí.»

De nuevo palabras que nos conduce a la culpa y a medicamentos como Alumina, Aurum metallicum, Causticum o Thuya. Culpable de no haber sido capaz de tener el afecto y la aprobación de su madre y un intenso resentimiento propio de Nitricum acidum y Nux vómica. Un rencor presente en medicamentos como Staphysagria, Natrum muriticum o Colocynthis. Una rabia contenida durante tantos años que se expresa por fin al abrigo de la oscuridad.

En Joey habla la culpa como una interiorización de la vergüenza en la que el sujeto es juez y víctima.  El acusador es en realidad la voz de la conciencia, ese animal salvaje que roe, muerde y remuerde. Mientras que Kant juzgaba necesario referir la voz de la conciencia a la idea de un juicio de Dios para Freud esa voz era el superyó.

Hay remordimiento, pues éste mantiene su actividad indefinidamente y rencor como prueba de una enemistad antigua e ira envejecida, manifestada en esta escena en la que se presenta la ocasión adecuada para la venganza.

»Te tengo tanto rencor. Ha habido perversidad y evidente mala intención en muchas de las cosas que has hecho. En el interior de una mente enferma hay un espíritu enfermo

Segunda escena de culpa: Delitos y faltas

En esta película de 1989 entran en juego las faltas cometidas por varios de los protagonistas y el delito de un crimen que quedará impune.

La culpabilidad de Judah Rosenthal (Martin Landau), oftalmólogo exitoso, por su aventura con Dolores le lleva a sincerarse con un paciente amigo rabino, pero no sigue sus consejos por miedo a la reacción de su esposa y el asunto termina en un asesinato.

Al final de la cinta en la discusión sobre el dilema moral con Cliff (Woody Allen) durante la boda de la hija del rabino Judah le dice que, con el tiempo, cualquier crisis pasará; pero Cliff afirma, en cambio, que uno está destinado para siempre a soportar la carga de crímenes y delitos menores.

Mientras Judah abandona alegremente la fiesta de bodas con su esposa Cliff se queda solo, abatido.

Delitos y faltas. 1989. Confesiones con el rabino

La culpa ha sido capaz de corroer durante mucho tiempo la mente de Judah que no puede refugiarse como el rabino en su fe. Una culpa acompañada de miedo y de ansiedad. Síntomas que nos llevan hacia un temor al futuro. Pero la muerte de Dolores resuelve el problema sin remordimientos porque la suerte le permite quedar impune.

En la escena del dilema moral en la que Judah vuelve a su antigua casa sueña que está con la familia celebrando la Pascua en su infancia y de pronto pregunta sobre el delito, el asesinato y le responde la voz de su padre: »Tanto Shakespeare como el Antiguo Testamento dicen que el crimen saldrá a la luz

La ansiedad y los miedos nos guiarán en el camino de la prescripción apropiada en función de los síntomas particulares de ansiedad, del temor de anticipación propio de medicamentos como Argentum Nitricum, Gelsemium e Ignatia y los miedos. El miedo a la soledad (Argentum nitricum, Arsenicum album, Kalium carbonicum, Phosphorus, Pulsatilla) que le espera si es descubierto, a la ruina que vendría por el desprestigio social que tanto esfuerzo le ha costado conseguir con su trabajo (Aurum metallicum, Arsenicum album), al abandono de su esposa y los próximos (Actaea racemosa, Ignatia, Natrum muriaticum, Pulsatilla) y a la pérdida del sentido de la vida (Aurum metallicum, Sepia).

La culpa en realidad no es un sentimiento sino una responsabilidad por un daño o delito cuyo sentimiento es el pesar. Se siente el peso de la culpa, aunque a veces (especialmente en esta cultura nuestra judeocristiana del pecado) no hay culpa real, solo sentimiento. La culpa en definitiva es una responsabilidad personal.

El desequilibrio de la culpa solo puede desaparecer mediante la expiación o el perdón. De un modo hermoso los hawaianos consideran que una transgresión es una cuerda que ata al culpable y a la víctima. Judah, a pesar de marcharse con su esposa feliz de la boda seguirá estando atado para siempre a Dolores hasta que se produzca el perdón que suprima el resentimiento por la reconciliación de las partes mediante el arrepentimiento (ho`oponopono) y se corten los lazos negativos. Por ello, las tijeras metafóricas deben estar presentes en los cajones de las consultas de los terapeutas.

Al final, unas palabras resuenan en la mente de Cliff: El universo es un lugar oscuro e indiferente que los seres humanos llenan de amor, con la esperanza de darle un significado al vacío y suena I’ll Be Seeing You como si nos estuviera diciendo que un ser superior conoce la verdad y que el crimen de Judah no quedará impune, ya que no basta tener las manos limpias, sino que hay que tener también limpio el corazón.

Tercera escena de culpa: Match Point

Dicen que esta película está inspirada en Dostoievski y nos muestra como en otras de sus obras las diferentes clases sociales, la moralidad y la culpa que tan brillantemente habían sido desarrollados en Delitos y faltas.

Más que una escena, es un prólogo, ya que al comienzo de la cinta una voz en off mientras se escucha cantar Una furtiva lágrima a Caruso de fondo (que no deja de ser una metáfora) nos habla de la suerte, otro tema constante en la obra de Woody Allen. La suerte que permitirá que el crimen de Chris Wilton quede impune. Y nos deja con la duda de la justicia de este mundo y de la elaboración de la culpa. Una culpa, que en el transcurso de la acción se acompaña de ansiedad y de miedo.

Match point. 2005. La suerte

Pensamos de nuevo en medicamentos de culpa, pero surgen también medicamentos de ansiedad y de temor. A ser descubierto, a perder todo lo conseguido. A la cárcel y la ruina emocional y económica.

El remordimiento que puede quedar es una guerra interior y el escrúpulo una patología de la culpa por la angustia de haber obrado mal. Un pesar cuya pena puede tener consecuencias físicas, mentales y morales.

»Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuantas cosas escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea parte de la red y durante una fracción de segundo puede seguir hacia delante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue hacia delante y ganas o no lo hace y pierdes.»

La altivez: Delitos y faltas

Otro de los protagonistas de esta película es Lester (Alan Alda), un exitoso productor de televisión que ha contratado a Cliff para hacer un documental sobre su vida y trabajo. La altivez, el orgullo y el desprecio por los demás, así como el modo despectivo que tiene de ver Cliff a Lester como si fuera un dictador comparándolo con Mussolini nos recuerdan a Platina.

Platina es un medicamento apropiado para personas que se muestran arrogantes, orgullosos, altaneros y miran a todos de forma despectiva y los desprecian porque tienen un exagerado concepto de sí mismos siendo muy empleado en los trastornos psíquicos producidos por factores emocionales especialmente por ira, por desprecio o ambiciones frustradas con falta de aceptación de la situación y gran irritabilidad.

Delitos y faltas. 1989. Lester, el altivo

La traición: conocerás al hombre de tus sueños

Sally (Naomi Watts) está harta de los problemas de sus padres y de la relación con su marido (un médico que se dedica a escribir sin éxito) hasta el punto de que piensa que puede tener un romance con Greg (Antonio Banderas). Pero todo terminará cuando se sienta traicionada por una amiga y despreciada por Greg.

Conocerás al hombre de tus sueños. 2010. La traición. ¿Desde cuándo tienes esos pendientes?

La traición y al abandono por parte de progenitores, cónyuges o amantes es una causa frecuente de malestar emocional y somatización que nos conduce a pensar en medicamentos como Ignatia o Staphysagria, o en el abandono de Pulsatilla y Actaea racemosa, pero es Natrum muriaticum el primero a la hora de valorar un sentimiento de haber sido traicionado, de no considerar el valor verdadero que posee el individuo en la sociedad y en la relación con la otra persona.

Natrum muriaticum es un medicamento de decepción, de frustración, de sentimiento de haber sido traicionado muy próximo al contexto depresivo y de ansiedad de Sepia que muestra además apatía e indiferencia afectiva pues no exterioriza sus sentimientos y llora en solitario.

El recuerdo: Otra mujer

Bajo una luz y una atmósfera propias de Bergman, la crisis de los cincuenta, el sentido de la vida y los dilemas éticos toman protagonismo.

El vecino del estudio de Marion (Gena Rowlands), una exitosa profesora de filosofía es un psiquiatra. Mientras escribe no puede evitar escuchar las conversaciones con sus pacientes y especialmente con una joven embarazada de nombre Hope (Mia Farrow) con ideas de suicidio que termina sintiendo compasión por ella. Marion le escucha decir al psiquiatra: »He conocido a una mujer que parecía tenerlo todo y no tiene nada y presiento que si no cambio con al paso de los años voy a acabar igual. Ella está perdida

Otra mujer. 1988. La vida es una tragicomedia

Bach, Mahler y especialmente Satie envuelven la historia en la que la traición (su esposo le dice lo mismo para disculparse de su infidelidad que unos años antes había dicho a su primera esposa para pedirle perdón por el adulterio con Marion). Una traición que le lleva a preguntarse si la suya es una vida vacía después de aquel embarazo interrumpido años atrás por pensar en el éxito exclusivamente.

Otra mujer. 1988. En el psiquiatra

La medicina y la ciencia como en todas las películas están presentes, de modo que en una discusión le dice a su esposo: ‘Has hablado muchas veces con desprecio de él porque es radiólogo lo cual no te parece serio» pero el protagonista a distancia como un oculto hilo conductor es el psiquiatra.

Mientras Marion se pregunta si un recuerdo es algo que se tiene o se ha perdido se levanta para leer un libro y su imagen recuerda una pintura de Whistler.

Vuelve a sonar la tercera Gymnopédie de Satie, la misma música con la que empieza la película. Quizás Marion esté pensando que como diría Garci todos estamos solos en la madrugada.

La timidez: La rosa púrpura del Cairo

Sensible, cariñosa, tímida, con falta de confianza y autoestima (como Ambra grisea y Silicea) se muestra Cecilia la protagonista de esta película que sufre la indiferencia y el mal trato de su marido y encuentra el consuelo en una vida de ficción que solo le proporciona el cine, hasta que la ficción sale a la realidad y se confunden. Se dan en ella un conjunto de síntomas nos guían a Pulsatilla, el medicamento por excelencia de la timidez y el sufrimiento por no ser amado.

Y que a veces viene acompañada de Staphysagria que es un buen medicamento para personas muy susceptibles pero que por educación o baja autoestima no reaccionan y llevan acompañada una frustración o rabia contenidas.

En ese momento en que al finalizar la película aparecen los títulos de crédito, mientras la gente impaciente se levanta y corre hacia fuera como si hubiera un incendio yo me siento todavía impactado por la película y no se si estoy en un lado u otro de la historia. Me acuerdo entonces de aquella frase de La Rosa púrpura de El Cairo que nos dice que Toda la vida me he preguntado cómo sería la vida al otro lado de la pantalla.

La Rosa púrpura de El Cairo. 1985. Saliendo de la pantalla

Y como La vida es demasiado corta para pensar en que es real y que ilusorio, lo mejor es que ¡vivamos!

Películas

  1. Sueños de un seductor
  2. Todo lo demás
  3. Si la cosa funciona
  4. Manhattan
  5. Desmontando a Harry
  6. Celebrity
  7. Broadway Danny Rose
  8. Interiores
  9. Match Point
  10. Conocerás al hombre de tus sueños
  11. Otra mujer
  12. La rosa púrpura de El Cairo
  13. Solos en la madrugada. José Luis García

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

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