La homeopatía y las hormigas rojas del Kalahari

Última modificación: 16-05-2017 13:43:08

Por aquellas casualidades de la vida participo en una misma semana en un par de debates sobre homeopatía.

En el primero, una catedrática de farmacología comenta que de qué va esto (sic), si los pacientes lo piden(sic) y cómo funcionan estas “perlas” (sic), refiriéndose a los gránulos y glóbulos homeopáticos.

En el segundo, otro catedrático de farmacología clínica comenta en un programa de radio que la homeopatía se basa en que para curar una enfermedad hay que dar aquella sustancia que la puede provocar. Por ejemplo –continúa el insigne científico- para curar una enfermedad del hígado los homeópatas dan extracto de hígado diluido.

En mi réplica le hago ver que desconoce el funcionamiento de la homeopatía y que para curar una enfermedad hepática en absoluto utilizamos hígado diluido sino que lo podemos tratar con medicamentos de origen vegetal, mineral o animal.

Lo mejor de todo es que a la semana siguiente (¡una semana!) ese mismo catedrático en otro debate en televisión con un colega ¡vuelve a poner el mismo ejemplo del susodicho hígado diluido!

Dos cosas se me vienen de inmediato a la cabeza. La primera es que qué hemos hecho mal los médicos homeópatas para que nuestros colegas nos entiendan de forma tan deficiente. Y es que creo que durante años no hemos dado una información lo suficientemente precisa y adecuada. Y en eso estamos.

Ahora bien, lo segundo que también pienso es que si yo, como científico o como experto, fuese a un debate público sobre las hormigas rojas del Kalahari (por poner un ejemplo en el que mi ignorancia es absoluta) primero estudiaría un poco lo que es una hormiga, después si lo del color rojo les confiere algunas características específicas y finalmente si el Kalahari es una montaña o un río navegable.

Por pura vergüenza, más que nada.

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

2 Comentarios

Comentar
  • Aqui voy a usar la frase del sabio Andres , que en casos muy similares a lo que tu cuentas me dijo : la gente entiende lo que quiere entender .
    Y es verdad .: unos miran sus intereses economicos , otros su incapacidad de reconocer su ignorancia , y la gran mayoria su problema de ego .
    Yo he llegado a cogerles en grandes mentiras cuando me dicen en un tratamiento para un gato que no funciona y les pido un analisis de sangre . Ja,ja,ja,ja ……tendrias que ver
    la cara .
    A mi la verdad me daba pena por el pobre animal pues su ego era mas grande que el amor por el y su curacion , que personajes mas tristes son .
    Me dan mucha pero que mucha , verguenza ajena .Si no quieres usarlo , perfecto pero por favor , no perdais vuestra cara ni como profesionales , ni como personas.
    Un saludo y animo.

    • Hola,
      sí, muy acertado, supongo que nos ponemos unos límites fuera de los cuales no podemos salir. Nos debe pasar a todos pero a unos más que otros. Creo que también forma parte de nuestra tarea, como médicos, veterinarios y terapeutas en general, en ser primero nosotros los que ampliemos de verdad nuestra perspectiva interior para después poder fomentarla en los demás. Desde ese punto quizá podamos comunicarnos mejor y ser mejor entendidos…. No sé si soy muy optimista jaja
      Gracias por seguirnos
      un saludo

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