La próstata y la HBP: Qué es, síntomas y tratamiento

Los tres problemas de salud prostática más frecuentes son la prostatitis, la hipertrofia benigna de próstata (HBP) y el cáncer de próstata.

El día 15 de septiembre se celebra el Día Europeo de la Salud Prostática y la primera reflexión que se puede hacer desde la medicina y especialmente desde la medicina preventiva y de la seguridad del paciente (y más aún del varón sano) es preguntarse por las razones de esta celebración y su utilidad para la salud a nivel individual y poblacional.

Los hombres y la próstata: estudiarse o no estudiarse. He ahí el dilema

¿Qué es la próstata?

La próstata es una parte del aparato reproductor masculino, formado por el pene, la próstata, vesículas seminales y los testículos, situada debajo de la vejiga y delante del recto. Tiene el tamaño aproximado de una nuez y envuelve a la uretra (el conducto por donde se vacía la orina de la vejiga). La función de la próstata es producir el líquido que forma parte del semen.

¿Cuáles son los principales problemas de salud prostática?

Los problemas de salud prostática más frecuentes son: la prostatitis, la hipertrofia benigna de próstata (HBP) y el cáncer de próstata.

La prostatitis es una inflamación de la próstata que puede ser aguda o crónica y de origen bacteriano o sin infección demostrada (figura 1). Puede cursar con síntomas generales como fiebre o malestar general y urinarios. Suele ser de tratamiento difícil y heterogénea en su etiología y evolución.

Figura 1. Villa R, Veiras O. ¿Tiene una prostatitis aguda? AMF 2015;11(9):512-515

La HBP se relaciona con el aumento de tamaño de la próstata y aunque es un diagnóstico histológico (mediante biopsia) en el que se observa la proliferación del músculo liso y las células epiteliales de la zona de transición de la próstata, se reconoce por su sintomatología en la consulta del médico.

La enfermedad comienza a partir de los 40 años y su prevalencia (porcentaje de personas que lo padecen) aumenta de forma progresiva con la edad, desde el 20% en hombres en la década de los 40 años, al 50-60% en la década de los 60 años y 80-90% en las décadas de los 70 y 80 años.

¿Cuáles son los síntomas relacionados con las enfermedades de la próstata?

Aunque la próstata crece progresivamente a partir de la cuarta década de la vida, solamente la mitad de los hombres con HBP presentarán clínica, habitualmente en forma de síntomas del tracto urinario inferior que no son específicos de la HBP y pueden aparecer también como consecuencia de otras enfermedades.

Los síntomas más habituales son nicturia (levantarse a orinar por la noche), chorro débil, dificultad para iniciar la micción, micción intermitente, goteo postmiccional, urgencia miccional (necesidad imperiosa de orinar) y sensación de vaciado incompleto.

Los síntomas del cáncer de próstata son indistinguibles de los de la HBP y muy frecuentemente el paciente está asintomático hasta que la enfermedad se encuentra en un estado avanzado.

En la prostatitis,además de los síntomas generales, el paciente puede referir disuria (dolor al orinar), hematuria (sangre en la orina), urgencia miccional, polaquiuria (necesidad de orinar frecuentemente y en poca cantidad), hematoespermia (sangre en el semen) y dolor rectal, anal, lumbar, peneano y eyaculación dolorosa.

¿Qué pruebas debe realizar mi médico si tengo síntomas prostáticos?

Como en cualquier problema de salud, la información más relevante procede de los síntomas que el paciente refiere y de su historia clínica con las enfermedades previas y los medicamentos que está usando. A ello, añadiremos el cuestionario autoadministrado IPSS que nos permite conocer la intensidad de la sintomatología y la interferencia en la calidad de vida del paciente, la exploración física incluyendo el tacto rectal, la analítica de sangre que incluya la determinación de PSA y de orina y en ocasiones la ecografía abdominal.

En función de la sintomatología y el resultado de las pruebas (figura 2) se valorará junto con el paciente la necesidad de consultar con el especialista en Urología.

Figura 2. Brotons F. Hiperplasia benigna de próstata. AMF 2016;12(11):630-643

¿Se debe realizar cribado de cáncer de próstata en los varones asintomáticos?

En la actualidad (USPSTF, PAPPS) no existe evidencia suficiente para determinar si el cribado realizado mediante PSA y/o tacto rectal reduce la mortalidad por cáncer de próstata.

El cribado podría realizarse (figura 3) a pacientes con antecedentes familiares de cáncer de próstata y a los mayores de 50 años que lo soliciten, tras informar de los riesgos y beneficios del cribado y el tratamiento para que ellos tomen la decisión que consideren más adecuada.

Es preciso explicar conceptos como la sensibilidad y especificidad de la prueba a realizar y su valor predictivo positivo de modo que la persona comprenda el porcentaje de pruebas (PSA, tacto rectal) que serán falsas positivas (sospecha de cáncer sin tenerlo), no infrecuente y que conllevan perjuicios emocionales y físicos o falsas negativas que generan una falsa seguridad.

No está justificado el cribado en mayores de 70-75 años, ya que la esperanza de vida media es inferior a la historia natural del cáncer de próstata.

Figura 3. Grupos de Expertos de Cáncer del PAPPS

Además, es necesario conocer que el cáncer de próstata es una enfermedad muy heterogénea de modo que existen tumores agresivos y que precisan tratamiento al influir en la calidad y expectativa de vida del paciente y otros de evolución muy lenta que no repercutirán en la salud y que, sin embargo, si son tratados el perjuicio a priori será mayor (figura 4) por los efectos secundarios de la cirugía o de las otras terapias empleadas.

Nos equivocamos

La explicación de este concepto nada intuitivo en la detección de cánceres asintomáticos, como es la demostración de que algunos tumores no crecen o lo hacen con tal lentitud que nunca causarán problemas médicos para el paciente en el transcurso de su vida, es lo que entendemos como sobrediagnóstico y que, a pesar de su nombre, no es una equivocación diagnóstica, sino de pronóstico. En el caso del cribado del cáncer de próstata, el sobrediagnóstico alcanza cifras por encima del 50%.

Como siempre en medicina, cada paciente es único, y el médico debe tenerlo en cuenta valorando los pros y contras de cada intervención (muy especialmente en prevención) con la máxima hipocrática de primum non nocere (ante todo, no hacer daño).

Figura 4. Sobrediagnóstico

¿Qué medicamentos se emplean en el tratamiento de la HBP?

En el tratamiento de las personas con sintomatología de HBP se pueden utilizar fármacos con el objetivo de reducir la sintomatología y mejorar su calidad de vida.

Los medicamentos más frecuentemente usados son la fitoterapia, los alfabloqueantes (uroselectivos y no uroselectivos), los inhibidores de la 5 alfa reductasa, los anticolinérgicos y los inhibidores de la fosfodiesterasa-5. A veces se pueden combinar varios de ellos, especialmente los alfabloqueantes y los inhibidores de la 5 alfa reductasa con la finalidad de potenciar su efecto y mejorar los síntomas del paciente.

En función de la severidad de los síntomas y las características particulares de cada paciente se elegirá el tratamiento más adecuado considerando siempre las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos y sus posibles efectos secundarios.

En los casos en los que el tratamiento farmacológico no mejore los síntomas, aparezcan complicaciones (retención urinaria, infecciones de repetición, hematuria, litiasis, insuficiencia renal por hidronefrosis ) o lo elija el paciente se considerará el tratamiento quirúrgico, siendo la técnica más habitual la resección transuretral.

¿Tiene la homeopatía algún papel en el tratamiento de la HBP?

Los medicamentos homeopáticos pueden tener un papel en la mejoría de los síntomas de HBP por su eficacia y seguridad, solos o asociados a otros tratamientos farmacológicos, e incluso en el tratamiento de las complicaciones causadas por los fármacos o la cirugía.

Se tendrá en consideración la situación de salud de cada paciente, su sintomatología más específica y sus características personales al elegir el medicamento.

Algunos de los medicamentos más utilizados son Benzoicum acidum, Cadmium phosphoricum, Causticum, Conium maculatum, Chimaphylla umbellata, Clematis erecta, Lycopodium clavatum, Medorrhinum, Nux vómica, Pareira brava, Sabal serrulata, Staphysagria, Sulphur y Thuya, siendo en mi experiencia Lycopodium, Sabal serrulata y Thuya de especial utilidad.

Estudiarse o no estudiarse

Estudiarse o no estudiarse. He ahí el dilema.

Conociendo la evidencia científica actual (PAPPS, USPSFT) salvo que usted tenga antecedentes de cáncer de próstata en la familia, sintomatología sugestiva de un problema prostático o conociendo las ventajas e inconvenientes del estudio desee asumir los riesgos, lo mejor que puede hacer es no acudir al médico para estudiarse la próstata.

Recordemos que el cribado puede ser perjudicial para la salud y que, en contra de lo que parece (por lo que escuchamos y leemos cotidianamente), en medicina cada vez está más demostrado a menudo que menos, es más.

Los médicos estamos al servicio de los ciudadanos para diagnosticar enfermedades, para tratarlas, para aliviar y consolar, para acompañar siempre a los enfermos y a sus familias. Pero también para aconsejar y orientar lo que puede ser beneficioso para su salud haciendo promoción de la salud y prevención de la enfermedad, incluida la prevención cuaternaria.

Bibliografía

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

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