Colon Irritable y su Tratamiento con Homeopatía

Según datos de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), 2 de cada 5 personas desconoce qué es el síndrome del intestino irritable, más comúnmente conocido como colon irritable, a pesar de sufrir sus síntomas. Según esta misma fundación, en España afecta al 8% de la población, siendo más frecuente entre las mujeres. Así mismo, el rango de edad en el que el colon irritable se da con mayor frecuencia es entre los 20 y los 50 años.

¿Qué es el colon irritable?

El síndrome de intestino irritable es un trastorno funcional del intestino grueso que cursa con tres síntomas principales: dolor abdominal, hinchazón y alteración del tránsito intestinal, bien con diarrea, estreñimiento o ambos.

Este síndrome suele cursar de forma crónica aunque es frecuente que los pacientes alternen periodos de mayor estabilidad y normalidad digestiva con otros periodos de recaída con la aparición de toda la sintomatología característica.

Hay que decir que el colon irritable es una dolencia que no causa lesiones en la pared intestinal, como sí ocurre en procesos de tipo inflamatorio como son la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, ni predispone a sufrir cáncer de colon.

Si bien el colon irritable no es una enfermedad grave ni que suela producir complicaciones importantes, sí que es cierto que puede afectar en gran medida a la calidad de vida de las personas que lo sufren, hasta el punto de interferir seriamente en el desarrollo normal tanto de su vida personal como laboral.

Síntomas del colon irritable

El síndrome de intestino irritable se caracteriza por la variabilidad de sus síntomas y la tendencia a persistir por largo tiempo, muy frecuentemente, alternando periodos de remisión de la sintomatología, en mayor o menor grado, con momentos de recaída y activación de todas sus manifestaciones.

Los síntomas principales son:

  • Dolor abdominal. Puede llegar a ser de tipo cólico aunque no suele ser lo más habitual. Su comienzo suele relacionarse con la ingesta de alimentos y, en general, suele respetar el sueño.
  • Hinchazón abdominal con aumento de los gases intestinales.
  • Alteración en el ritmo de las deposiciones. El colon irritable puede cursar con estreñimiento, diarreas o la alternancia entre ambos. También hay pacientes que tras sufrir un largo periodo con predominio de las diarreas puedan pasar a otro periodo de estreñimiento, y viceversa.
  • Alteración del aspecto de las deposiciones, como la presencia de mucosidad en las heces.
  • Otros síntomas de aparición más inconstante pueden ser la sensación de saciedad al poco de comenzar a comer, el ardor de estómago,  las sensaciones nauseosas, la urgencia defecatoria, la sensación de deposiciones incompletas y presencia de moco en las heces.

Como ya comentábamos, es tranquilizador saber que el colon irritable no tiene consecuencias serias ni predispone a sufrir otras enfermedades digestivas más graves, pero sí es cierto que puede acabar provocando alguna complicación, como las hemorroides asociadas a tantos a las diarreas como al estreñimiento, y una merma muy importante de la calidad de vida de estos pacientes. De hecho, se estima que estos pacientes tienen un absentismo laboral tres veces mayor a consecuencia de sus síntomas digestivos.

Es fácil entender que estas personas puedan sufrir episodios de ansiedad y depresión, más o menos prolongados, que además actuarán como agravantes de su dolencia. El círculo vicioso “colon irritable – ansiedad” es muy característico.

Causas del colon irritable

Se desconoce la causa última pero se tiende a pensar que no sea un único factor el causante de esta dolencia. Así, estas podrían ser algunas circunstancias relacionadas con el colon irritable:

  • Alteraciones y desequilibrios de la microbiota intestinal, lo que se conoce como la flora intestinal.
  • Intolerancias a determinados alimentos.
  • Influencias hormonales. Hay muchas mujeres que lo sufren de forma especial en relación con determinados momentos de su ciclo hormonal.
  • Gastroenteritis agudas, infecciones normalmente bacterianas o víricas del tracto digestivo, parece que pueden estar relacionadas con el comienzo de algunos de estos cuadros.
  • Estrés emocional, como uno de los factores más vinculados con el origen y las recaídas en estos pacientes. Sufrir de ansiedad o depresión también puede estar relacionado con esta dolencia.
  • Antecedentes familiares, como factor predisponente.

Diagnóstico del colon irritable

No existe ninguna prueba concreta que diagnostique este síndrome. Tras una historia clínica y una exploración exhaustivas se podrán pedir algunas pruebas adicionales para descartar otras patologías sospechosas de originar estos síntomas siempre que se considere oportuno. Algunas de ellas suelen ser análisis de heces, colonoscopias, pruebas de intolerancias alimentarias, pruebas para descartar una celiaquía, análisis de flora intestinal, incluso pueden pedirse pruebas de imagen como ecografías, radiografías o tomografías.

Una vez descartado que no exista ninguna otra enfermedad que justifique todas las molestias, el diagnóstico podrá apoyarse en algunos criterios de diagnóstico en base a la sintomatología que presenta cada paciente. Por poner un ejemplo, los Criterios de Roma incluyen molestias abdominales presentes al menos un día a la semana durante tres meses junto con, al menos también, dos de estas circunstancias:

  • Molestias abdominales relacionados con las deposiciones.
  • Frecuencia de la defecación alterada.
  • Consistencia de las heces alterada.

Como decía, es solo alguno de los criterios que pueden utilizarse pero lo más importante siempre será descartar otro tipo de enfermedades que puedan estar detrás de la sintomatología.

Qué podemos hacer para prevenir y mejorar el colon irritable:

Cuidar la alimentación

Lo primero, algo evidente: si hay diagnosticadas intolerancias concretas a determinados alimentos, evitarlos.

Dicho esto, yo creo que hay algo fundamental y que no solemos darle la importancia que se merece. Me refiero al hecho de escucharnos, de tener en cuenta lo que a nuestro cuerpo le sienta mejor o peor.

Hay muchas teorías, por ejemplo, de cuál es la mejor manera de distribuir las comidas; tres comidas al día, cinco al día, el desayuno la más fuerte o mejor la cena a condición de hacerla temprano, comer cada doce horas (lo que ahora se llama el ayuno intermitente)…

Pero, ¿Por qué tiene que haber una única manera de comer correctamente? ¿Hay acaso una única postura correcta para dormir o una sola manera de vestirse cuando hace frío? Pues no, cada persona según sus características personales adapta sus hábitos vitales de la manera que le resulta más confortable. Al menos así debiera ser si supiéramos y tuviéramos la costumbre de escucharnos y de actuar en consecuencia.

Es evidente que hay unas reglas básicas sobre cómo alimentarnos de las que ya os hablaba en este post. Una alimentación basada en cereales integrales, legumbres, verduras, frutas, semillas y frutos secos y, si se desea, pescado y huevos como aporte de nutrientes de origen animal, nos mantendrá perfectamente nutridos evitando sobrecargar nuestro hígado y riñones y nuestro metabolismo en general.

Las carnes, lácteos, productos refinados e industriales, los refrescos y bebidas gaseosas, el alcohol y también el exceso de estimulantes como el café, los aceites refinados, hidrogenados y recalentados, son todos ellos productos que será recomendable consumir lo menos posible.

Pero en relación con nuestra forma de alimentarnos no es importante solo la calidad de lo que comemos sino también la cantidad. Una dieta correcta pero excesiva puede ser igual de perjudicial para nuestra salud. De hecho, yo cada vez estoy más convencido de que la clave de una buena nutrición para una buena salud pasa por la frugalidad. Las sociedades que más viven y que gozan de mejor salud tienen hábitos de comer muy simples; alimentos sencillos y de cercanía, sin demasiada variedad y en pequeñas cantidades.

La calidad de nuestra flora intestinal

Los microorganismos que viven en nuestro intestino son fundamentales para mantener nuestra salud a todos los niveles y son fundamentales también para gozar de una buena salud digestiva. Y su buen equilibrio depende, básicamente, de la calidad de nuestra alimentación.

Algunos medicamentos y tratamientos médicos, el estrés y la ansiedad, tóxicos ambientales y productos químicos usados en el cultivo y en la crianza de lo que luego nos comeremos, son también elementos que pueden alterar de forma importante este equilibrio biológico de nuestro tracto digestivo.

Hoy en día se ha puesto muy de moda consumir probióticos, es decir, incorporar en nuestra dieta de forma permanente estos microorganismos, bien en forma de suplementos o bien añadidos directamente en los alimentos procesados.

Pregunto: Cuando uno quiere que algo crezca en el campo ¿está echando semillas todos los días o siembra una vez y luego se dedica a cuidar el terreno? Pues eso, en nuestro intestino es lo mismo. Cuando sepamos o sospechemos que ha habido una alteración en el equilibrio de nuestra flora intestinal puede ser importante que sembremos de nuevo, puntualmente, “simiente” nueva y luego lo que tocará será cuidar la tierra. Y eso se hace con una alimentación correcta que generará el terreno adecuado donde nuestra flora vivirá en equilibrio.

Pensemos que la naturaleza, y nuestro organismo como parte de ella, tiende a vivir en salud y en equilibrio con tal de que no les molestemos demasiado. Nuestra flora intestinal se mantendrá equilibrada si recibe una alimentación que genere un suelo favorable para su crecimiento.

Manejar nuestros estados emocionales

Sabemos que uno de los factores clave en el desarrollo de toda la sintomatología del colon irritable tiene que ver con nuestro estado emocional. En esta sociedad en la que vivimos damos mucha importancia a desarrollar habilidades y destrezas para cualquier cosa que queramos hacer. Hay que hacer masters y cursos para todo pero apenas hay espacios en donde se nos enseñe a manejar nuestro mundo emocional, a convivir, a comunicarnos y a relacionarnos. Eso hay que improvisarlo y así nos va.

Cuidar y cultivar nuestro mundo interior, conocernos, crecer como personas y desarrollar habilidades para afrontar las situaciones de la vida, es tan básico como alimentarnos correctamente para vivir en salud. Bueno, yo diría que más.

La actividad y el descanso

El sistema neurovegetativo es la parte de nuestro sistema nervios que se encarga de regular las funciones internas, entre ellas todos los procesos digestivos. Y su buen funcionamiento depende, en gran manera, de la calidad de nuestros estados emocionales y del equilibrio entre actividad y descanso.

El sedentarismo y la falta de ejercicio físico enlentecen nuestro tránsito intestinal y la falta de sueño y de descanso reparador agotan a nuestro sistema neurovegetativo. Así que una actividad física cotidiana y un descanso reparador serán también dos factores claves para mantener una buena función digestiva.

En relación con la actividad física una cosa muy importante es disfrutarla, en la medida de lo posible. Así que intentemos encontrar esa actividad, ese deporte que nos permita estar activos disfrutando. Ganará nuestro cuerpo y ganará nuestra alma.

Homeopatía en el tratamiento del colon irritable

Como hemos visto, el síndrome del intestino irritable está vinculado a factores constitucionales, emocionales, dietéticos e, incluso, hormonales. Así, los medicamentos homeopáticos indicados en su tratamiento estarán relacionados también con esos aspectos y, a la vez, con la forma particular en la que cada paciente manifieste su sintomatología.

En mi experiencia, estos podrían ser algunos de los medicamentos homeopáticos más utilizados:

  • LYCOPODIUM. Son personas que tienen gran apetito, incluso es frecuente que sientan hambre de noche, pero que se llenan con apenas unos bocados. Sufren de distensión abdominal nada más comer, sobre todo de la parte inferior del vientre, con gran acúmulo de gases. Pueden tener ardor digestivo con reflujos y es frecuente el estreñimiemto. Otro rasgo característico son los dolores de cabeza si retrasa alguna comida. Son personas predispuestas a formar cálculos en riñón e hígado. La pesadez de estómago y los gases suelen agravarse hacia media tarde.
  • NUX VOMICA. Las personas sensibles a este medicamento suelen manifestar una gran somnolencia tras las comidas que mejora con un corto sueño. Tienen sensación de pesadez de estómago al cabo de un rato, una hora, tras comer con distensión del estómago que se muestra muy sensible a la presión. Como los pacientes sensibles a Lycopodium, tienen necesidad de aflojarse el cinturón incluso ya durante la comida. Son personas muy nerviosas, impacientes e irascibles, con tendencia al estreñimiento, a los dolores cólicos y a las náuseas y vómitos matutinos.
  • ARGENTUM NITRICUM. Son personas agitadas y ansiosas, incluso precipitadas. Siempre están inquietos y quieren acabar las cosas antes de haberlas empezado. Sufren de flatulencias excesivas y de eructaciones ruidosas inmediatamente tras haber comido. Tienen tendencia a las diarreas y es frecuente que éstas se produzcan en contextos emocionales pues cualquier cosa que tengan que hacer, como acudir a una cita, salir de viaje o presentarse a una prueba, les angustia y les agita. Suelen tener gran deseo de dulces que no les sientan bien.
  • GRAPHITES. Flatulencia y distensión abdominal que obliga al paciente a aflojarse todo lo que oprima su cintura. Tiene muchos eructos pero que no le alivian. Pueden presentar náuseas tras las comidas que se agravan durante las reglas, en el caso de las mujeres. Son frecuentes los dolores de estómago, quemantes y constrictivos, al rato de haber comido. Estos dolores suelen mejorar temporalmente comiendo algo o con alguna bebida caliente. Es muy característico su estreñimiento pertinaz aunque a veces pueden aparecer diarreas. Suelen ser personas apáticas, tristes, muy impresionables, indecisas y frioleras.
  • KALIUM CARBONICUM. Como en Lycopodium, son personas que se hinchan nada más comer y parece que “todo lo que ingieren se convierte en gas”. Pueden tener sensación de náuseas constantes que se agravan acostados o después de alguna emoción. Son frecuentes los dolores de estómago que se agravan de noche y obligan al paciente a sentarse inclinado hacia adelante para aliviarlos. Suelen ser muy estreñidos y sufrir de hemorroides sangrantes y dolorosas. Es frecuente que sean personas asténicas , irritables y muy impresionables, con estremecimientos ante cualquier ruido o el mínimo contacto que les pille distraídos. Suelen ser muy frioleros, con gran intolerancia a las corrientes de aire, y con tendencia a las palpitaciones cardíacas.
  • SEPIA. Las personas especialmente sensibles a este medicamento homeopático suelen tener gran deseo de alimentos ácidos, sobre todo vinagre, pero no pueden soportar la leche que les provoca, incluso, diarreas. Son frecuentes las náuseas a la mañana al despertar que mejoran comiendo algo, a pesar de que no suelen tener apetito en ese momento del día. Suelen referir una sensación de vacío en el estómago a lo largo del día que no mejora comiendo, incluso pueden tener esa sensación tras comer. Es frecuente la distensión abdominal con ruidos de tripas y flatulencias. El estreñimiento es frecuente con una sensación constante de bola pesada en el recto que mejora caminando vigorosamente. También suelen sufrir de hemorroides. Suelen ser personas con tendencia a la tristeza y al pesimismo. Indiferentes y apáticas, cuando se sienten mal buscan la soledad. En las mujeres, todo suele agravarse alrededor de las reglas.
  • PULSATILLA. En estas personas los trastornos digestivos suelen producirse, sobre todo, tras la ingesta de alimentos grasos. Los eructos suelen tener el sabor de los alimentos ingeridos. Pueden aparecer dolores y pesadez gástrica una hora después de haber comido, con distensión abdominal y necesidad de aflojarse la ropa. Tendencia a las diarreas con gran variabilidad en el aspecto y en la frecuencia de las deposiciones. Suelen ser personas muy tímidas y emotivas; lloran por nada pero en seguida se consuelan. Su humor y sus estados de ánimo son muy variables. Suele llamar la atención en ellas la ausencia de  sed casi permanente, incluso durante los procesos febriles. Son personas frioleras pero que soporta mal el calor.

Hay otros medicamentos homeopáticos de uso frecuente en los problemas digestivos con dolor, distensión abdominal y gases, como CARBO VEGETABILIS y CHINA, pero este listado no pretende ser un estudio exhaustivo de todos los medicamentos de los que disponemos sino unos ejemplos para entender las posibilidades de la homeopatía en el tratamiento del colon irritable.

A modo de síntesis

Si quieres cuidar de tu salud digestiva:

  • Escucha a tu cuerpo. Busca tu ritmo de alimentación y come los alimentos que tu cuerpo acepte, que le sienten bien.
  • Escoge alimentos “naturales”. Evita siempre que puedas los productos procesados e industriales. Cocina y, si puedes, hazlo con amor.
  • Come con calma. Evita comer crispado, tenso, disgustado y, mucho menos, discutiendo. Comer es un acto mágico en el que otro ser va a pasar a formar parte de ti. Procuremos comer con gratitud y consciencia.
  • Come poco. El cuerpo y el espíritu funcionan mejor en la frugalidad que en el exceso.
  • Ejercítate y descansa. Vivimos en una sociedad muy sedentaria, muy mecanizada, en donde la actividad física es casi inexistente. Busca una actividad física que te tonifique y que te haga gozar. Y luego, descansa.
  • Busca la paz, la armonía. Dedicamos mucho tiempo y energía buscando el éxito, el dinero, el poder, la seguridad. Dediquemos, aunque sea solo un poco, de ese tiempo y energía a cultivar nuestro mundo interior, a ser mejores personas.
  • Utiliza la homeopatía. Cuando tu cuerpo necesite una ayuda piensa que los medicamentos homeopáticos estimulan todos esos inmensos recursos de reequilibrio y curación que tiene nuestro cuerpo y que, además, lo hacen cuidando de todo nuestro organismo. Un médico experto en homeopatía podrá indicarte el tratamiento más adecuado para ti, para tu caso particular.

#HomeopatíaSuma

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

6 Comentarios

Comentar
    • Hola Lilia, encantado de saludarte.

      Casi todos ellos pueden ser útiles; hay que valorar cuál sería el más adecuado según las características de cada caso. La individualización del tratamiento teniendo en cuenta todos los datos de la historia clínica de cada paciente es fundamental para indicar el mejor tratamiento en homeopatía.

      Muchas gracias por tu confianza y feliz día.

  • Muchas gracias, francamente su artículo me ha dado tranquilidad en cuanto a que padezco de varios de los síntomas que describe, tengo ahora una respuesta a mis inquietudes. Conozco muy bien la homeopatía ya que crecí con sus milagros y así la he pasado a mis hijos. Gracias de nuevo

    • Gracias a ti Edda por tu amable comentario y por compartir tu experiencia con la homeopatía.

      Te mando un saludo muy afectuoso.

  • Muchísimas gracias, como siempre, por este post tan completo, interesante y necesario, querido Guillermo, y ¡feliz verano!
    Un fuerte abrazo

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