La Homeopatía en el cuidado de la salud de las personas mayores

En este post, inspirado en el vídeo que grabé con mi amigo y compañero el Dr. Gonzalo Fernández Quiroga, quiero trasladaros la importancia y el lugar que la Homeopatía puede ocupar en el cuidado de la salud de las personas mayores. Bueno, y más cosas que iréis descubriendo a lo largo del mismo.

España envejece

La edad media de los españoles ha aumentado 10 años en la última década, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). Así, en el 2019 la población mayor de 65 años llegó a alcanzar un récord histórico al representar el 19,4% del total de la población española, 46.934.632, lo que supone más de 9 millones de personas.

Hace 40 años uno de cada diez habitantes tenía más de 65 años. En la actualidad, es casi uno de cada cinco.

La edad media de la población española actual se sitúa en los 43,4 años. En 1980 era de 33,5 años.

El índice de envejecimiento de España -los mayores de 65 años divididos por los menores de 16 años- ha crecido vertiginosamente desde 1979 y se sitúa en la actualidad en 122,97 frente al 38,26 que representaba hace 40 años.

Tras Italia y Grecia, España es el país de la Unión Europea con mayor número de personas mayores de 80 años, llegando a suponer el 6% del total de su nuestra población. Y un dato: más de 850.000 personas mayores de 80 años viven solas en España.

Se calcula que hacia el año 2050 las personas mayores serán casi el doble de las actuales y que la población en edad laboral (16-64 años) y los niños (0-15 años) descenderán preocupantemente. Los mayores duplicarán la cifra de niños.

El porcentaje de mujeres es mayor conforme envejecemos. Las mujeres viven más.

El concepto del anciano frágil

El tiempo no pasa de la misma manera para todas las personas y es muy significativo ver cómo dos personas de la misma edad pueden no parecerlo en absoluto. Nuestra edad cronológica, el tiempo que pasa desde nuestro nacimiento hasta el momento actual, y nuestra edad biológica, el impacto que ha tenido la vida en nuestro organismo, no tienen por qué coincidir.

Desde esta idea resulta obvio entender que la valoración médica de una persona, más cuanto mayor sea la persona, ha de sostenerse fundamentalmente en el concepto de su edad biológica y de ahí parte el concepto clínico del anciano frágil.

Así, un anciano frágil sería aquel con una resistencia fisiológica disminuida y por ello, con unas posibilidades de deteriorarse y de declinar mayores que otras personas de su misma edad cronológica. Y esto condiciona a la persona en concreto y también a su entorno, pues serán personas con mayor riesgo de dependencia, con lo que ello supone para todo su entorno familiar y de cuidados.

Ahora la cosa está en cómo saber si a una persona mayor se la puede llegar a considerar frágil. La idea es valorar determinados factores de riesgo acumulados en cada persona y, en base a ellos, interpretar el grado de fragilidad de cada anciano.

Los principales factores de riesgo a tener en cuenta serían:

  • Edad mayor de 80 años.
  • Haber presentado caídas de repetición.
  • Haber sufrido varios ingresos hospitalarios en el último tiempo.
  • Condiciones vitales y sociales adversas, como pobreza y soledad.
  • Presentar una o varias patologías crónicas que dificulten la vida como problemas osteoarticulares, circulatorios y de corazón o respiratorios.
  • Presentar trastornos mentales cognitivos, cierto grado de demencia y también problemas emocionales como la depresión.
  • Ser una persona polimedicada.

Una vez determinado que una persona está en un contexto vital de fragilidad, esto ha de condicionar las actuaciones médicas y de cuidados que irán dirigidas a minimizar el riesgo de sufrir todos esos trastornos que podemos asociar a estas personas más frágiles.

Así, las actuaciones médicas y de cuidados deben estar orientadas hacia varios aspectos básicos de la realidad de la persona:

  • Mantener una nutrición adecuada.
  • Estimular la actividad física y al aire libre.
  • Revisar periódicamente los medicamentos que toma para evitar, en la medida de lo posible, la sobremedicación.
  • Atender y cuidar su mundo emocional y afectivo.

Y siempre sin olvidar que la salud es una realidad biopsicosocial, por lo que tendremos que tener muy presente las situaciones de pobreza o de exclusión que estas personas puedan sufrir.

La idea de todas estas intervenciones es mejorar la calidad de vida de estas personas y de todo su entorno familiar.

Vayamos por partes.

La alimentación en las personas mayores

La soledad, las limitaciones físicas, la falta de recursos económicos, entre otros factores, hacen que, en muchas ocasiones, la nutrición de nuestros mayores no sea la más adecuada. No podremos plantearnos una estrategia eficaz en la alimentación de los ancianos frágiles si no valoramos adecuadamente todo este contexto biopsicosocial, como siempre.

Dicho esto, yo creo que los pilares básicos de una nutrición correcta tienen que ver mucho más con la calidad que con la cantidad de lo que se come. Tendemos a comer mucho y mal pensando que todas las proteínas, las grasas y los hidratos de carbono son iguales, vengan de donde vengan, y que lo verdaderamente importante es que lleguen en cantidad. Pues no es así.

En un artículo sobre las claves para mantener nuestro organismo libre de toxinas ya escribía sobre los aspectos que considero relacionados con una alimentación que sea capaz de garantizar nuestra salud. Os remito a él si tenéis interés en el tema pero, no obstante, aquí os dejo las claves más importantes:

Evitar los productos industriales y refinados, sobre todo el azúcar.

La inmensa mayoría de estos productos – casi no me atrevo a llamarlos alimentos – están cargados de grasas nocivas para nuestra salud, azúcar, sal refinada, y en exceso, además, toda una serie de productos químicos que no tienen ningún valor nutricional y que tan solo sirven para sobrecargar más nuestro organismo de tóxicos.

Pensad que los órganos de eliminación de las personas mayores no van a tener ya una gran capacidad de depuración, además de que muchas de ellas ya tienen que soportar una gran carga medicamentosa que también recaerá sobre su hígado y sus riñones.

Así que evitemos productos que alimentan poco y mal y que, además, fuerzan los órganos de eliminación.

La leche es muy buena para los lactantes, no para los adultos.

Tenemos asociada la leche al calcio y, en realidad, ni es el alimento más rico en este mineral ni es su calcio el que mejor se asimila. Si queremos enriquecer la dieta de los mayores con fuentes importantes de minerales y de fácil asimilación resulta mucho más interesante pensar en las legumbres, los cereales integrales como el arroz o la avena, las semillas como el sésamo y los frutos secos.

Estos alimentos sí que son una fuente importante de calcio de alta disponibilidad, además de ser fuentes de otros nutrientes de altísimo valor.

Legumbres, cereales integrales, verduras y frutas: los 4 pilares de la alimentación.

Estos cuatro pilares se pueden fortalecer si añadimos diariamente pequeñas raciones de esos superalimentos que son, como ya decíamos, las semillas y los frutos secos.

Si se desea añadir alimentos de origen animal, el pescado y los huevos son los más interesantes.

Consumir y cocinar siempre con aceite de oliva virgen extra. Es un aceite que resiste bien el calor de la cocción y, si no se le somete a altas temperaturas (friuras fuertes), seguirá conservando todas sus propiedades.

Disfrutar de la comida pero sabiendo que comemos para vivir, no vivimos para comer.

Cualquier cosa en la vida que no se haga con gusto, nos la roba un poco. Sí, nos roba un poco de vida cada vez.

Así que vamos a procurar comer agradeciendo la suerte que tenemos de poder sostener nuestro cuerpo y nuestro espíritu con esos platos que con tanto cariño hemos preparado para poder pasar por esta vida, intentando hacer de ella un lugar mejor.

Comer todos los días es un privilegio que no todo el mundo tiene. Cuando conectas con estas cosas todo comienza a tener otro valor.

Siempre hay que tener en cuenta que no nos alimentamos de lo que comemos sino de lo que asimilamos, así que una buena función digestiva es fundamental para tener un correcto balance nutricional. Aquí la Homeopatía puede jugar un papel muy relevante mejorando y ayudando a todas esas personas con problemas digestivos.

La actividad física y el contacto con la naturaleza

Sobre los beneficios del ejercicio en nuestras vidas os recomiendo que leáis este reciente post de nuestro compañero el Dr. Alberto Sacristán titulado 10 razones para hacer ejercicio y 10 ejercicios que puedes hacer en casa.

Y en este otro post, 5 formas en las que la Homeopatía puede ayudar en el tratamiento de la osteoporosis, el Dr. Díaz también nos explica con claridad los beneficios de la actividad física para mantener un esqueleto fuerte.

El cuerpo humano está diseñado para el movimiento. La actividad física lo tonifica, lo fortalece y lo renueva. Y, además, está igualmente diseñado para vivir en contacto con la naturaleza. Todo lo que nos aparte del movimiento y del contacto con el aire fresco y con el sol nos aparta un poco de la salud.

El ejercicio en la naturaleza es una de las mejores medicinas y tanto es así que en oriente llevan ya más de tres décadas recomendando, como parte de los cuidados médicos, lo que denominan los “baños de bosque”, el Shinrin yoku. En este artículo, que os recomiendo, ya se señalan 6 de los beneficios más importantes que se relacionan con esta práctica:

  1. Disminuye el estrés.
  2. Baja la tensión arterial.
  3. Protege el corazón.
  4. Alivia el dolor crónico.
  5. Fortalece las defensas
  6. Mejora el sueño.

Sé que no todas las personas tienen acceso a la naturaleza en su vida cotidiana y que muchas otras pueden estar muy limitadas para desarrollar casi cualquier actividad, pero pensad siempre que un poco, cuando y como se pueda, siempre será mejor que nada. Un parque sin duda no es un bosque ni pedalear en casa en una bici estática es como pasear por la montaña pero, también sin duda, harán su función y contribuirán a mejorar nuestro estado de salud.

Evitar la sobremedicación

El exceso de medicación en nuestros ancianos es, en la actualidad, una de las causas de enfermedad y muerte más importantes. Un sistema médico sobreespecializado en el que cada médico especialista receta “para lo suyo” nos ha llevado a una realidad en la que la sobremedicación se ha convertido en la norma.

En su post Desprescripción y Homeopatía para evitar el sobretratamiento, el Dr. Torres señala ya que “algunos de los ejemplos de sobrediagnóstico y sobretratamiento en nuestro país, que merecen ser tenidos en consideración y valorar de modo prioritario a la hora de la deprescripción, son los medicamentos para la osteoporosis, los inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol, hipotensores, sobre todo en las personas ancianas, antidepresivos (valorando de inicio sus ventajas y riesgos a la hora de recetarlos y la duración apropiada del tratamiento), estatinas para reducir el colesterol, y muy especialmente ansiolíticos e hipnóticos en las personas ancianas que por su trascendencia ha motivado programas específicos en los sistemas sanitarios de varias comunidades autónomas.”

En este contexto sanitario, incorporar los medicamentos homeopáticos como parte natural del cuidado de las personas mayores supondría un avance sustancial en su calidad y en su pronóstico de vida.

Cuidar de su mundo emocional

¿Qué es la vida sin afectos?

Siempre decimos que la salud es lo más importante y yo no estoy de acuerdo. Para mí lo más importante son los afectos, el amor que te rodea en esta vida.

No quiero frivolizar, ya sé que vivir con dolores atroces puede ser insoportable a pesar de estar rodeado de todo el amor del mundo. Pero también sé que muchas personas llenas de salud acaban con su vida porque el sufrimiento que les produce la soledad se les antoja igualmente insoportable.

Para mí el objetivo de la vida no es estar sano sino vivirla en plenitud y eso pasa mucho más por lo emocional que por lo físico. La felicidad es un estado del ser que puede ser completamente compatible con la enfermedad. Y, desde luego, la salud no garantiza la alegría de vivir.

En mi humilde opinión, de todo lo que nuestros mayores necesitan (una buena nutrición, ejercicio habitual, contacto con el aire libre y la naturaleza, pocos y buenos medicamentos…) lo verdaderamente importante es que les hagamos sentir queridos y cuidados. Porque lo que da el sabor a la vida no es la salud, es el amor.

A veces será necesario utilizar algunos medicamentos para superar situaciones emocionales duras o problemas de sueño y ahí tendremos a nuestros medicamentos homeopáticos como una excelente opción de tratamiento por su eficacia, seguridad y ausencia de interacción con otros medicamentos.

Es interesante recordar, como comentábamos ya en este post sobre el estudio francés EPI 3, que los médicos franceses que incorporan la homeopatía en sus tratamientos necesitan utilizar tres veces menos psicofármacos cuando tratan a sus pacientes con problemas de sueño, ansiedad o depresión, siempre consiguiendo los mismos o mejores resultados.

La Homeopatía o la medicina de la escucha

Quiero tomarle prestada esta frase del Dr. Casado a mi amigo, el Dr. José Ignacio Torres, de su post sobre la desprescripción:

“La mayoría de las interacciones entre ciudadanos y médicos terminan con una receta. Muy pocas con recomendaciones de auto cuidado y auto responsabilidad”.

A ver, ¿cómo vamos a aconsejar nada si no tenemos tiempo de escuchar ni de conocer a nuestros pacientes? Es imposible. Bueno, es muy difícil.

La escucha, la empatía con el paciente, el trato cercano y amable (amable, que viene de amar) no son patrimonio de la Homeopatía, en absoluto. Todo ello ha de ser parte de la medicina, como la Homeopatía y otras terapéuticas también lo son.

Los médicos homeópatas no preguntamos mucho, escuchamos y observamos a nuestros pacientes para que se sientan bien en la consulta, lo hacemos porque no entendemos otra manera de intentar acercarnos al diagnóstico y al tratamiento que ese ser único e irrepetible que tenemos delante de nosotros necesita.

La medicina es el arte de comprender y aliviar el sufrimiento humano y debemos apoyarnos en la ciencia todo lo posible, sabiendo que la ciencia es un saber finito que es capaz de explicar hasta donde sus recursos técnicos le permiten en cada momento.

Pero la ciencia siempre tendrá un límite, una frontera aún sin conquistar. El amor, la entrega y la ternura por nuestros pacientes, eso no entiende de fronteras si nosotros así lo queremos.

#HomeopatíaSuma

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

2 Comentarios

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  • Muchas gracias, querido Guillermo. En estos momentos críticos de pandemia vuestros cuidados, reflexiones y recomendaciones resultan imprescindibles. Es una suerte que exista internet y este blogg y la web #HomeopatíaSuma, porque sin esos vínculos muchas personas , sobre todo las de más riesgo y fragilidad, no os conocerían ni sabrían de buena tinta y sin bulos, desde la praxis médica más sabia, qué es la homeopatía y qué propiedades fundamentales aporta a la salud. ¡Sois imprescindibles!
    Un fuerte abrazo

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