La Escucha Activa – el niño al que susurraban historias

Hace ya bastantes años, quizás algunos más de los que quisiera, en un valle perdido en las montañas del norte era costumbre que por la noche, después de cenar, algunas personas, mujeres, sobre todo, se reunían por grupos en las casas del pueblo. En aquellos duros inviernos en que apenas se podía caminar por la nieve acumulada, tres, cuatro o cinco mujeres ancianas venían a casa con sus candiles y se sentaban en escaños alrededor del fuego, la única luz, con las de las velas, de aquel entonces. Y lo que se hacía normalmente era hilar, con aquellos viejos enseres, y contar historias.

Las historias eran variadas e iban desde anécdotas más o menos exageradas de algún conocido a hazañas maravillosas de hombres o mujeres virtuosas, mitos, animales, transformaciones mágicas, historias de amor y desamor… Pero sobre todo predominaban las que daban un poco de miedo: la santa compaña, las ánimas, los muertos, en fin, que se aparecen o se hacen presentes de alguna forma para reparar algún asunto inconcluso, tranquilizar a los seres queridos o hacerles sentir que aún están con ellos.

El niño escuchaba esas historias nocturnas apenas susurradas y abría los ojos como platos, sentía la sonoridad, la música de tantas palabras que no entendía, intuía el horror o la tranquilidad en la expresión de aquellas caras, aquellas arrugas tan marcadas que se abrían y cerraban al hablar, aquellas manos ajadas que se movían con dificultad mientras se ajustaban la pañoleta negra en la cabeza. Y así con las horas, el viento helado golpeando fuera, las sombras fantasmales, las brasas relucientes y el calor del fuego, pero sobre todo el sonido de esas palabras, esas olas grises que subían y bajaban aleteando como pájaros, lo iban meciendo poco a poco en el mundo mágico del sueño en el que todas las historias se entremezclan. Y en contra de lo que pudiera parecer, no había pesadillas, ni agitación, ni malos sueños, sólo el susurro de las palabras perdiéndose en la lejanía.

Hoy día se habla mucho de Escucha Activa. Las empresas más avanzadas y modernas lo tienen en sus normas y lo recomiendan vivamente entre sus empleados. Los terapeutas más diversos se hacen eco de sus beneficios. Se pide a los médicos que se conciencien del valor de esta escucha y la mejoría y satisfacción innegables que supone en la relación médico paciente (tan esencial para el proceso terapéutico). Y se escriben libros de muchas páginas explicando paso a paso la mejor manera de cómo conseguirla. Y se hacen seminarios y congresos sobre ello.

Y en medio de todo esto hay un niño que se ríe. Se ríe a carcajadas realmente. Es el niño que hace ya muchos años, quizás más de los que quisiera, en un valle perdido de las montañas del norte abría los ojos y los oídos como platos, abría todo su ser como un plato y escuchaba y escuchaba y se dejaba mecer por las imágenes y la música de las palabras.

En realidad es ese niño que todo llevamos dentro y al que le es muy fácil escuchar y entender y ponerse en el lugar del otro y, si de eso se trata, hacer de verdadero médico o terapeuta. Mira la cara de un niño, quizás tu hijo, cuando le cuentas historias. Recuérdate a ti mismo cuando las escuchabas. Sé ese niño otra vez y déjate mecer por su susurro. En eso reside ni más ni menos todo eso tan pomposo de la Escucha Activa terapéutica.

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

6 Comentarios

Comentar
  • Hola Gonzalo, buenas tardes;
    Voy a la desesperada ya que a mi madre la han desahuciado en el sentido de que ya no le van a dar mas quimio al tener un cancer en estado avanzado pero yo no me voy a rendir y pido ayuda.
    No pierdo la esperanza por darle a mi madre mas tiempo de vida.
    Actualmente tiene 60 años.
    Le diagnosticaron cancer maligno de ovarios.
    La vaciaron y quedaron miles de celulas cancerigenas q con la supuesta quimio tendrian q desaparecer y la cosa se ha vuelto en contra.
    Tiene metastasis por toda la zona perineal y abdominal.
    Espero su respuesta.
    Gracias de antemano

    • Hola Carmen,
      entiendo tu desespero porque veo a menudo pacientes en esa situación. Pero dado que este blog no es, ni queremos que sea, una especie de consultorio con mucho gusto te contesto de manera particular
      Un abrazo

  • Saludos desde Argentina, colega!
    Me han gustado mucho tus posts.
    Soy médico homeópata de Buenos Aires y también me gusta mucho el humor y la noche. (Por aquí ya son más de las 0:00 hs, je je).
    Felicitaciones para vos y tus colegas de Hablado de Homeopatía por la iniciativa y el trabajo de gran valor en pos de la difusión de esta magnífica medicina.
    Personalmente, jamás he utilizado otros remedios en mí mismo que los homeopáticos (con excepción del jarabe de Dipirona sabor granadina, al cual fui adicto a los 4 o 5 años de edad, ja ja! Mi madre tenía la costumbre de dejarlo en la puerta de la heladera -refrigerador- y yo lo tomaba a escondidas. Aunque no tuviera fiebre, claro está!).
    Todo mi apoyo para este maravilloso regalo de Dios llamado homeopatía y para este blog!
    Un gran abrazo!

    • Hola Mariano,

      Esto de Internet tiene (también) estas cosas tan bonitas como que desde tan lejos podamos estar tan cerca…Muy esclarecedora tu experiencia con homeopatía… Argentina ha sido para los homeópatas españoles una referencia y de hecho algunos de mis colegas de la AMHB se formaron allí…

      Encantado de que te hayan gustado los posts… Ahí seguiremos extendiendo las redes de la noche, el humor, la literatura, la homeopatía…

      Un abrazo

      Gonzalo

  • A mi también me gustaba escuchar las historias de los viejos. Eso pasaba generalmente cuando me llevaban de paseo a donde mi abuela, que vivía en el campo, o a otros paseos. Me gustaba no solo las historias, sino también las voces y los acentos de las personas. Ahora soy un médico retirado y ahora leyéndolo a ud. entendí porque me gusta leer de noche, libros, películas, internet. Gracias por traerme esto esta noche…

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Actualizado el 11-10-2019 11:26:33 - © 2014-2019 Hablando de Homeopatía

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