La amistad

A mis amigos y maestros de HDH

No hay desierto como el vivir sin amigos; la amistad multiplica los bienes y reparte los males, es el único remedio contra la adversa fortuna, y un desahogo del alma.

Michel de Montaigne

A lo largo de los años, he tenido la fortuna de poder contar con grandes amigos, y eso, me ha facilitado el sentir que mi vida se llenaba de conocimiento, complicidad, música y alegría.

Esta alegría, curiosidad y placer de vivir tienen en mi recorrido por el camino de la vida cinco etapas, como un tour de Francia lleno de color y afecto verdadero.

En la primera de ella, sin duda, mi mejor amigo fue mi abuelo, con el que compartí complicidad en gustos y afectos. Esa complicidad estuvo llena de generosidad y ternura y marcó mi carácter para el resto de mis días.

La segunda etapa está llena de momentos amistosos en la infancia y adolescencia durante mis veraneos escurialense. Personas que me han acompañado a lo largo de la vida con instantes de juegos, fútbol, guateques y carretas de romería grabados en el tejido emocional de mi alma y con los que me he sentido fortalecido por su presencia incluso en los momentos en que no estaban cerca de mí.

Comenzar la andadura universitaria fue, sobre todo, el descubrimiento de personas extraordinarias que me han enseñado el verdadero concepto de la amistad. Parte importante de mis mejores amistades se fraguaron a la vera de los libros y los exámenes de medicina, y a día de hoy constituyen el cemento emocional en el que me sustento cuando la vida me golpea. Sé que puedo contar con ellos, y ese conocimiento es impagable, porque constituyen en gran medida parte importante de los tesoros que la vida me ha regalado. Parafraseando a Serrat, Dios y mi canto saben de quienes hablo tanto.

Una cuarta etapa llena de luz, quizás mejor de deslumbramiento como le sucedió a Saulo al caerse del caballo, fue la doble experiencia vital de los años noventa con la llegada a Valladolid para aprender homeopatía y entrar a formar parte del grupo de locos maravillosos de Comunicación y Salud.

La aventura de conocimiento y de amistad franca que supuso cada fin de semana de estudio y diversión me condujo definitivamente al camino de la terapia homeopática, tanto por lo que el conocimiento del método y su utilidad para ayudar a los pacientes me ofrecía, como por la presencia de personas a las que he querido y admirado desde entonces por su determinación, inteligencia, humanidad y capacidad de lucha.

Mi llegada al Grupo Comunicación y Salud de semFYC en el año 1999, curiosamente, en San Lorenzo de el Escorial forjó definitivamente mi modo de entender la medicina y la relación clínica. Más de treinta años de congresos nos contemplan mientras preparamos con enorme trabajo e ilusión el próximo en El Escorial después de que la pandemia nos haya impedido viajar a la tierra de Cervantes.

Lo aprendido de mis amigos de carrera, mi inolvidable experiencia de médico residente en la Fundación Jiménez Díaz, los cálidos años de residencia en Medicina de Familia en el Hospital Marqués de Valdecilla en Santander, los felices años del Centro de Salud de San Agustín en Burgos en los que flotaba en el aire la estrategia y emoción compartida de lo que la Medicina de Familia y la Atención Primaria debían ser, el estudio de la homeopatía en Valladolid y los talleres y congresos con el grupo de comunicación son las bases de mi quehacer médico cotidiano, de mi modo y manera de sentirme médico.

Es difícil expresar el agradecimiento y afecto que siento por todas las personas del grupo de comunicación que me han enseñado tanto y acompañado en estos más de veinte años, muy especialmente el grupo de Burgos, con el que me reunía en el Centro de Salud de Las Torres.

Y en Madrid, en mi vuelta a casa, fui acogido por  aquellas personas que también saben que están en mi corazón, gente amable y generosa del mundo de la medicina, la homeopatía y la comunicación. Ejemplos de creatividad, humildad y espíritu inquieto.

Ya entrado el siglo XXI mi vida recibió otro impagable regalo; formar parte del grupo de autores del blog Hablando de Homeopatía. Ese regalo lo ha sido tanto por la posibilidad de escribir sobre temas que me apasionan y descubrir con ello el placer de la escritura, como aprender cada día más de medicina y homeopatía y sobre todo por fortalecer vínculos con personas a las que quiero y admiro.

Lo mejor de este hermoso trabajo de pasión, ciencia y divulgación son las personas que han estado (ellas lo saben) y están a mi lado para hacer de la medicina y la homeopatía un territorio más cálido, humano y compartido.

Cinco amores, cinco experiencias maravillosas, cinco posibilidades de llenar mi vida de personas extraordinarias, cinco razones para dar gracias a la vida que me ha dado tanto.

Amigos, medicina y familia representan el trípode en el que me sustento y me ayuda a levantarme de cada caída.

¡Brindo por vosotros amigos!, antorchas en la oscuridad del río que nos lleva, diamantes de mi riqueza en las horas más amargas, caudales de risa en los momentos compartidos.

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

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