Invierno y Homeopatía. 10 medicamentos homeopáticos que pueden ayudarnos durante el invierno.

Esta sociedad urbana, en la que ya vivimos la mayoría de la población de este mundo, cada vez vive más al margen de los ciclos de la vida. Mi madre, que nació y vivió en el campo hasta casarse, me contaba como la vida cambiaba y se adaptaba al devenir de las estaciones. De hecho, yo mismo lo vivía cuando en verano toda la familia, incluso los niños, ayudábamos en las tareas del campo. Recuerdo que, a los más pequeños, entre juegos y risas, nos tocaba traer y llevar los aperos a nuestros mayores y todas esas pequeñas cosas en las que los más pequeños podíamos participar. La sensación que vivíamos de familia, de comunidad y de unión, era tan bonita.

El verano era la estación de los días largos y del trabajo duro, pero también de las comidas a la sombra de los árboles, de las siestas en lo más cálido de cada jornada y de los días de playa. En verano parecía que todo se dilataba, que todo era posible, o así me lo parecía. Y de esta manera iban pasando los días que nos acercaban al otoño, a la cosecha. De nuevo trabajo duro, de nuevo la familia reunida, de nuevo la alegría de compartir.

Seguro que lo idealizo un poco, pero es que el niño que era yo entonces lo vivía tal y como os lo cuento. Me encantaba sentirme vivo en esa tribu que trabajaba, reía, comía y, por supuesto, también discutía, juntos, codo con codo. Padres, madres, hijos, tíos, abuelos, primos, hermanos; una familia, con sus luces y sus sombras, haciendo juntos por la vida.

Así llegaba el invierno, el tiempo del descanso.

Invierno: El tiempo del descanso y del recogimiento.

En invierno, la Naturaleza entra en su letargo, para reponerse de lo trabajado y producido durante los ciclos de crecimiento y recolección que suponen el verano y el otoño, preparándose así para el nuevo ciclo de crecimiento y actividad que sabe que llegará, como siempre lo hace.

Toda la vida que creció, hojas, flores y frutos (los que los animales no nos hayamos comido ya), está de nuevo nutriendo la tierra y preparándola para gestar y parir nueva vida en la primavera que pronto llamará de nuevo.

Para nosotros, como parte de la Madre Tierra que somos, el invierno puede ser también el tiempo de entrar en la profundidad de nosotros mismos para conectar con el calor de nuestro espíritu buscando el descanso, el silencio y la reflexión que nos hagan salir reforzados de este tiempo de frío y oscuridad, de introspección y serenidad.

Es el momento de reunirnos en el calor de los hogares, en el calor de la familia y los amigos, de una buena lectura, en el calor de nuestra intimidad. La expansión del verano y el duro trabajo de la cosecha del otoño dan paso al recogimiento del invierno. Momento para hacer balance y reflexionar.

Además, en este tiempo del invierno lo ideal sería acostarse pronto a la noche y levantarse tarde en la mañana, esperando a la salida del sol.

Alimentarnos en invierno.

Con las despensas llenas, la dieta del invierno ha de ser más calórica y sustanciosa. Es el momento de aumentar la cantidad de cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, verduras cocinadas y, si se desea, es también el momento de aumentar los alimentos grasos y las proteínas de origen animal, que siempre recomiendo consumir con mucha moderación. De entre ellos, los huevos y el pescado son los más interesantes. Y recordad siempre que la combinación de legumbres con cereales integrales, como el arroz, el mijo o el trigo sarraceno, nos aportan proteínas de primera calidad.

Pasar por este mundo infringiendo el menor daño posible a todos los seres sensibles de este planeta es un objetivo fundamental en mi vida. Ser amables, esto es “digno de ser amado”, con todos los seres que nos rodean es la responsabilidad que los seres humanos tenemos con el resto de las criaturas que nos acompañan en esta tierra. Si vamos a usar de ellas para nuestra subsistencia que sea con amor, gratitud y dignidad. 

Las ensaladas y las frutas frescas, salvo en personas muy congestivas, pueden pasar a un segundo lugar pues ahora es el momento de los platos cocinados y calientes. Son especialmente interesantes durante el invierno los vegetales que crecen bajo tierra, recogidos al resguardo de los rigores del invierno, como las zanahorias, cebollas, nabos o patatas. También el ajo y la raíz de jengibre son dos alimentos muy interesantes durante el invierno. Y otro alimento muy recomendable en invierno, también de las profundidades, pero esta vez del mar, son las algas.

Un producto que a mí me gusta mucho, y más durante el invierno, es el miso. Es una pasta de soja fermentada, normalmente con algún cereal como el arroz o la cebada, muy consumido en Japón y en otras partes de Asía. El miso es un alimento muy alcalinizante y ayuda a la digestión y a la regulación de todo el metabolismo. Un caldo o una sopa de miso es una manera ideal de comenzar cualquier comida o de tomar algo caliente y reconstituyente en cualquier momento del día. Tiene un sabor salado e intenso que combina bien con todo. A mí me encanta.

El ejercicio y la actividad física durante el invierno.

El frío y la oscuridad del invierno nos invita a recogernos y a descansar más, pero esto no significa que nuestro cuerpo no siga necesitando mantenerse activo. Así que puede ser el momento de trasladar parte de nuestra actividad física también hacia el interior, a espacios cubiertos.

Los gimnasios pueden ser, en este momento frío del año y con tan pocas horas de luz, un lugar ideal para trabajar nuestra fuerza con pesas y distintos circuitos de entrenamiento. También, como el Dr. Alberto Sacristán nos recomienda en su post 10 razones para hacer ejercicio y 10 ejercicios que puedes hacer en casa, el ejercicio en casa puede ser una alternativa deseable y sencilla para muchas personas.

Solemos pensar que el ejercicio más adecuado y saludable es el que tiene que ver con nuestro entrenamiento cardiovascular; andar, correr, montar en bici…Y lo cierto es que, como bien cuenta el Dr. Sacristán en su post, “el entrenamiento de fuerza es actualmente recomendado por las principales organizaciones mundiales con responsabilidad en materia de salud para la mejora del estado físico”.

Las personas que mantienen fuerte y elástica su musculatura gozan de mejor salud y tienden a vivir más años y con mayor calidad de vida. Así que el invierno puede ser ese momento en el que caminemos menos, pero aumentemos el trabajo de fuerza y resistencia muscular. Y esto es especialmente importante para las personas de más edad.

Otras actividades propias de la cultura oriental, como el Yoga o el Tai Chi Chuan, pueden resultar muy interesantes para aquellas personas que quieran sumar al trabajo físico una mirada hacia dentro, un trabajo de apertura de su Consciencia y de conexión con la Vida.

El invierno: Llegan los catarros, las gripes y los resfriados.

No es que no podamos y vayamos a sufrir estos procesos en otros momentos del año, pero, sin duda, es en invierno cuando más expuestos y sensibles estamos ante estas enfermedades.

Como ya explicaba en el post ¿Cómo puede ayudarnos la Homeopatía a preparar nuestras defensas este invierno?  , “lo primero que debemos tener en cuenta es que la inmensa mayoría de este tipo de cuadros respiratorios son causados por virus y que si no hay contacto con ellos no hay enfermedad. Quiero decir que el frío no enferma, lo que enferman son los virus”.

El frío lo que hace es favorecer la acción y la contagiosidad de los gérmenes, por lo que mantenerse caliente y evitar enfriarse es una medida básica durante esta estación. A esto va a contribuir, como ya comentábamos, una alimentación rica en platos cocinados y calientes, una actividad física que proporcione tonicidad y fuerza a nuestro organismo y, por supuesto, cuidar siempre de ir bien abrigados.

Como veremos al final de este post, la Homeopatía y sus medicamentos podrán ser de gran ayuda a la hora de fortalecer nuestras defensas frente a todos estos procesos invernales.

El invierno y las emociones.

Según la tradición taoísta el invierno es la estación más yin, dominada por el frío, la humedad, la oscuridad, el descanso, el recogimiento. El verano, seco y caliente, será cuando la energía yang se manifieste en todo su esplendor con todo su actividad y su fuerza vital y expansiva.

El yin se relaciona con la Tierra y la forma; el Yang con el Cielo y la energía. El yin se relaciona con lo femenino y receptivo; el yang con lo masculino y expansivo. Y todo lo que conocemos encierra ambas energías, una complementando a la otra.

Según esta misma tradición oriental, el elemento que domina el invierno es el agua, el elemento más yin de todos. Y el agua es, además, el elemento relacionado con nuestro mundo emocional; el agua domina las emociones, el aire el pensamiento, la tierra gobierna el cuerpo físico y el fuego se relaciona con nuestro espíritu. Así, el invierno puede ser una estación para sentirse más emotivo y conectado con las emociones.

La vida está gobernada por dos sentimientos básicos; el Amor y el miedo. Aunque, en realidad, el miedo no es más que la ausencia de Amor. Donde gobierna el Amor no cabe el miedo, al igual que donde hay Luz la oscuridad desaparece.

El invierno es el momento de buscar el calor; el calor del fuego y el calor del corazón. Momentos serenos para reflexionar y sentir, para entender que todos estamos conectados, que lo que le hacemos al otro nos lo hacemos a nosotros mismos, que lo único que puede salvarnos es la bondad, la ternura y la compasión, todas ellas cualidades de la energía yin.

10 medicamentos homeopáticos para pasar el invierno.

La Homeopatía es una terapéutica que entiende al ser humano desde todos los aspectos de su realidad. Así, tendremos algunos medicamentos que estarán especialmente adaptados a las condiciones y a las dolencias propias del invierno y comunes a la mayoría de las personas. Otros medicamentos serán de utilidad para esas personas en las que el invierno y sus condiciones puedan suponer una agravación de sus estados de enfermedad, es decir, para todas esas personas más sensibles al invierno.

Como seguro que imaginaréis, son mucho más de diez los medicamentos homeopáticos que se adaptan al invierno y a sus circunstancias. Como muestra, algunos de los que, en mi experiencia, son diez de los más presentes en mis prescripciones de invierno.

  1. NATRUM SULFURICUM.

Lo que más caracteriza a las personas sensibles a este medicamento es su extremada sensibilidad al frío y a la humedad, especialmente a nivel de su aparato locomotor y respiratorio. Suelen ser personas con tendencia al sobrepeso y al desánimo. Pueden también quejarse de hinchazón abdominal con las comidas y es frecuente que tengan la piel con numerosas verrugas. Siempre se sentirán mejor de todas sus dolencias en un clima seco y cálido.

  • ECHINACEA ANGUSTIFOLIA.

La Echinacea es uno de los medicamentos homeopáticos que con más frecuencia utilizo para reforzar las defensas frente a todos los procesos infecciosos del invierno, tanto en los más pequeños como en los adultos y personas de avanzada edad.

  • OSCILLOCOCCINUM.

En mi experiencia, el tándem Echinacea más Oscillococcinum resulta de especial interés para reforzar la respuesta del sistema inmunológico frente a todos los procesos infecciosos invernales. De hecho, en este blog ya os hemos hablado del estudio EPOXILO, realizado por la Asociación Cántabra de Investigación en Aparato Respiratorio (ACINAR) y en el que se demostraba la utilidad de Oscillococcinum para reducir la frecuencia y duración de las Infecciones Respiratorias de las Vías Altas (IRVAs) en pacientes con EPOC durante el periodo de exposición gripal,

  • ACONITUM NAPELLUS.

Aconitum es el gran medicamento de las fiebres, los procesos infecciosos y cualquier circunstancia, como por ejemplo neuralgias o diarreas, que aparezcan de forma violenta y súbita tras sufrir un enfriamiento brusco. El cuadro que cubre Aconitum siempre se manifiesta con síntomas muy intensos y el paciente suele mostrarse agitado, incluso angustiado.

  • KALIUM IODATUM.

Junto con Allium cepa, es uno de los medicamentos homeopáticos más utilizados en el tratamiento de los resfriados comunes. Es frecuente que la persona te cuente que el resfriado comenzó con una obstrucción nasal con sensación de constricción en la raíz de la nariz que rápidamente se siguió de una secreción nasal acuosa e irritante que en poco tiempo ya era espesa y verdosa. Estornudos y congestión ocular con lagrimeo también suelen estar asociados a todo el cuadro. También es frecuente que todo acabe en una sinusitis con dolor en los senos frontales.

En este caso, junto con Ipeca y Carbo vegetabilis, uno de los medicamentos homeopáticos que más uso en las bronquitis y el asma. De gran utilidad también en todas las exacerbaciones invernales de los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La expectoración es abundante, espesa y difícil de expulsar. Puede acompañarse incluso de dificultad respiratoria con baja oxigenación, lo que puede traducirse en un tono cianótico (azulado) de los labios y alrededor de los ojos. Ya que lo hemos citado, decir que Carbo vegetabilis, en mi experiencia, es un medicamento básico en las bronquiolitis de los bebés.

  • KALIUM BICHROMICUM.

Kalium bichromicum,  Mercurius solubilisy Hepar sulfur, son tres de los medicamentos que, sin duda, más utilizo en todas aquellas situaciones con mucosidad purulenta, verdosa, como por ejemplo catarros, bronquitis, resfriados, otitis o sinusitis, entre otras dolencias.

Los cuadros gripales son una de las circunstancias propias del invierno en las que observo cada año la inestimable ayuda que la Homeopatía brinda a mis pacientes cada vez que tienen

que pasar por uno de ellos. Gelsemium ayuda a esos pacientes que presentan fiebre con malestar general, congestión y dolor de cabeza, dolores musculares y articulares y sensación de lasitud general. Puede haber además secreción nasal y dolor de garganta.

Otros medicamentos que también podremos utilizar en los cuadros gripales, según los síntomas que presente cada paciente, serán Belladonna, Eupatorium, Arnica o Sulfur, por citar algunos.

Aunque tiene otras también otras posibles indicaciones,  Rhus tox. Es uno de los medicamentos homeopáticos usados clásicamente en los pacientes que tienen dolores musculoesqueléticos que mejoran con el calor y el movimiento continuo y suave y que se agravan con el frío, la humedad y el reposo prolongado. La persona te cuenta que se levanta de la cama por las mañanas con una gran rigidez articular y que poco a poco, con los primeros movimientos, va desentumeciéndose y mejorando el dolor y la movilidad. La ducha bien caliente también le sienta muy bien y le ayuda mucho.

  1. NUX VOMICA.

Para finalizar con esta pequeña lista, permitidme que incluya a Nux vomica entre los grandes del invierno por el protagonismo que puede tener en relación con los excesos de las fiestas navideñas, en donde las Navidad coincide con el invierno, por supuesto. Este medicamento homeopático resulta de gran ayuda, al hígado en particular a al aparato digestivo en general, para sobrellevar todos los excesos de la mesa, en especial los que tienen que ver con el alcohol.

El invierno es la más fría y oscura de las estaciones. Toda la naturaleza, incluidos nosotros mismos, está gobernada por el principio yin que representa la energía que se conecta con el frío, la humedad, el descanso y el recogimiento. Es tiempo de mantener caliente nuestro cuerpo, con buen abrigo y alimentos reconstituyentes, y nuestro corazón, en el calor del hogar y de los seres queridos.

El invierno es también el momento de la reflexión sobre todo lo vivido y creado durante los meses pasados y de descansar para reponerse y poder afrontar la nueva etapa de intensa actividad que la primavera traerá consigo. Es un tiempo de acumular sabiduría a partir de lo vivido y de recargar energías para seguir adelante.

Un saludo fraternal y ¡feliz invierno!

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Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico con Nº Colegiado 484807863 y con ejercicio profesional en Getxo-Bizkaia. Es una preciosa población del País Vasco, en el norte de España.

Soy experto universitario en Homeopatía y profesor de esta disciplina médica en el CEDH.

Desde el comienzo de mi carrera como médico practico la Osteopatía y la Medicina Naturista y tengo el honor de pertenecer, desde entonces, a la Asociación Española de Médicos Naturistas (AEMN).

También formo parte de la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH) y de la Sociedad Española de Puericultura (SEP).

Hipócrates ya decía hace más de 2000 años que “La fuerza natural dentro de cada uno de nosotros es el mayor sanador de todos. El médico trata, pero la naturaleza sana”.

Y eso es lo que he pretendido hacer desde que soy médico; ayudar a mis pacientes a estimular, en la medida de todas sus posibilidades, sus mecanismos de reequilibrio y curación.

Amo la música y el chocolate, viajar y conocer lugares, hablar con las personas y, sobre todo, escuchar. Amo la Naturaleza y me pasaría la vida subiendo y bajando montañas.

Creo que, como siempre me dice mi mujer, el ser humano es extraordinario y que esta Humanidad está destinada a superar esta etapa de materialismo egocéntrico para entrar en una era de Luz y fraternidad.

Y también pienso que, como decía Hipócrates, “la mejor medicina de todas es enseñarle a la gente cómo no necesitarla”.

Consulta
C/ Paulino Mendibil 8, Primera Planta
48930 Las Arenas (Getxo)
TEL. 94 431 66 28

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