Homeopatía: persiguiendo unicornios

“Mi unicornio azul ayer se me perdió, /…/ las flores que dejó/ no me han querido hablar”

(Silvio Rodríguez, “Mi unicornio azul”)

“Y los homeópatas ahí siguen persiguiendo unicornios”.

Esta frase es la que leí hace un tiempo en un comentario, bastante suave en comparación a lo que es usual, de uno de esas personas que tienen la “generosidad” de dedicar tanto tiempo de sus vidas a la homeopatía (aunque sea en contra, el mérito es similar).

Y la verdad es que le doy la razón. Porque quizá la razón hoy día sea ya una cuestión de unicornios.

Y sí, ahí seguimos los homeópatas persiguiendo unicornios ya sean azules, como el de la canción de Silvio, o de todos los colores que se pueda imaginar.

Y la verdad es que, llamadme cursi y más en estas fechas, me gustaría pensar que todas las personas, y en especial los médicos, siguen buscando unicornios en sus vidas. Unicornios que se elevan un poco más por encima de sus rutinas y sus quehaceres cotidianos y los impulsan interiormente a crearlos dentro de sí para ofrecérselos a los demás. Porque si no, ¿para qué vas a querer un unicornio?

Del barro de cada día, de las angustias, tristezas y ansiedades vamos construyendo unicornios. Pequeños o grandes, cercanos o lejanos, prácticos o hechos de sueños, azules o grises, pero que nos hagan más llevadero “el largo y tortuoso camino” tal y como decían los Beatles.

Entonces, ¿qué unicornios perseguimos los médicos homeópatas? Bueno, para no hablar en nombre de nadie, ahí va una pequeña lista de cuáles son las razones o unicornios que persigo yo en el campo médico:

  • El primer unicornio sería que la escucha, la calidez humana, fueran el principal pilar científico de la relación médico-paciente; sea cual sea el contexto en el que les atendamos.
  • El segundo es dotar de las habilidades comunicativas adecuadas a los médicos, y sanitarios en general, para que el primer punto sea posible.
  • Que el modelo biomédico dejase de ser más o menos mecanicista o reduccionista y se convirtiese en cooperativo más que competitivo, respetuoso con nuestro organismo y con la naturaleza de la que dependemos.
  • Que “lo científico” sea, como no puede ser de otra manera, la unidad, totalidad y complejidad del ser humano. Ese sería el protocolo principal de actuación que inspire a las guías médicas.
  • Otro unicornio sería que en los estudios, la calidad de las cosas fuera tan importante como cualquier otra medida cuantitativa.
  • Que toda técnica o método que represente un beneficio para el paciente y contribuya a su bienestar sea adecuadamente considerada y valorada.
  • Que las terapias complementarias, ejercidas de manera ética por profesionales cualificados, ocupen el lugar adecuado en el modelo biomédico.
  • De la misma manera para que la homeopatía, también ejercida de manera ética por profesionales cualificados, ocupe el lugar adecuado en el modelo biomédico.
  • Que los pacientes, en la metodología científica biomédica, sean algo más que una estadística.
  • Que el objetivo de los estudios científicos sea el progreso y mejora de las condiciones del ser humano y no la egoísta rentabilidad industrial o personal de cualquier tipo.
  • Que el derecho de los pacientes, une vez informados, a elegir o completar sus tratamientos de la manera que les parezca más oportuno sea una realidad.
  • Que la experiencia de los médicos y las series de casos tengan más valor del que tienen ahora mismo.
  • Que los valores y preferencias del paciente, uno de los pilares de la MBE, sean realmente un pilar y no un mero apéndice.
  • Que más que hablar de una “medicina de la evidencia” o de la efectividad podamos hacerlo de una medicina de la afectividad (A. Jovell)
  • Que la educación sanitaria de la población sea algo más que lo obvio. Que se entienda que, igual que el cuidado físico, es igualmente importante el cuidado emocional y hasta el espiritual.
  • Que las personas sean gestores activos de su salud.
  • Que lo científico y lo humano estén indisolublemente unidos, con las consecuencias prácticas que ello implique.
  • Que la pobreza y la condiciones higienosanitarias de las poblaciones sean la primera y mas importante de las intervenciones en salud pública de los gobiernos.
  • Que se puedan metaanalizar los sueños.
  • Que la medicina no sea ya una cuestión de unicornios… o sí.

Esta, como decía, es una pequeña muestra de los unicornios que podemos perseguir en un post médico como este. Os animo a que en los comentarios añadáis los vuestros. Los unicornios que perdimos o nunca tuvimos. Y las flores que dejaron que no nos quieren hablar. Quizá porque, pasado el tiempo, ya no podemos verlos. Los años nos han cegado. La materia nos ha cegado. De un ojo y del otro. El doble ciego que le llaman…

Porque después aún están los otros unicornios, los que son infinitamente más valiosos. Los más íntimos de nuestra vida. Aquellos unicornios azules que tanto deseamos y que nunca tuvimos o que tuvimos pero que se nos han perdido. Y las flores que dejaron tampoco nos quieren hablar. Quizá porque, pasado el tiempo, ya no podemos verlos. Los años nos han cegado. De un ojo y del otro. Los miedos nos han cegado. La adultez, la materia, nos ha cegado. Y ya no podemos verlos.

Pero ahí están.

Y solo siendo niños otra vez quizá tengamos alguna otra pequeña oportunidad.

Feliz Navidad.

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Ahora ejerzo de médico (y docente) en Barcelona; actualmente soy director académico del Máster de Medicina Homeopática de la AMHB (Academia Médico Homeopática de Barcelona), pero sobre todo sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con mi arte y con mi ciencia. En la consulta con un paciente, y todos lo somos, busco comprender su historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, el cine y la comunicación. La belleza de todas las cosas. El humor. Todo es como debe ser jaja. La vida.

Como médico (y científico) aún creo en la antigua magia de las palabras. Ordet.

16 Comentarios

Comentar
  • Hola a todos, magníficos maestros. Muchas gracias por esas afirmaciones.
    “Cada consulta y paciente es una oportunidad y aprendizaje”, claro que sí, Jose Ignacio !!.
    Permitamos que cada paciente, como la niña amorosa, nos dibujen a Dios para que LE podamos ver y asi descubrir y atender todas sus necesidades.
    Los unicornios nos permiten acercarnos a nuestros pacientes con tanto amor…..
    Os deseo a todos mucha felicidad.
    Un abrazo grande

    • Igualmente para ti Nieves!
      Sólo siendo niños otra vez tendremos la oportunidad de ver los unicornios y compartirlos con los demás
      un fuerte abrazo

  • Un buen título, para una canción que nos traspasa el corazón y nos lleva a lugares lejanos en el tiempo y en el espacio.
    Desde que decidí estudiar medicina no podía entender la labor del médico desde un punto de vista prágmatico y sigo afortunadamente sintiéndolo igual.
    No puedes ayudar si no tienes un genuino interés y si eres incapaz de soñar.
    Cada consulta y cada paciente son una oportunidad.
    Cada aprendizaje es sobre todo emoción. Emoción para compartir.
    Me entristece pensar que algunos médicos están enfadados con el mundo y solo piensan en ellos y en su orgullo. A menudo, los vemos en la consulta. Y nos asustan.
    ¡ Dejemos que fluya la magia !
    Y así seremos útiles a los demás.

    Gracias por tus excelentes y emocionantes palabras.

    SIEMPRE LA MÚSICA COMO MEJOR ALIADO, AMIGA Y TERAPIA

    • Querido José Igancio,
      es gratificante leer que con toda tu experiencia médica de tantos años sigas teniendo intacta tu capacidad para soñar y viendo cada consulta como una oportunidad y un aprendizaje.
      Una suerte para tus pacientes.
      Y para nosotros.
      Y que siga la música
      un fuerte abrazo

  • Los cristianos estamos viviendo en el tiempo de Adviento, un tiempo para la esperanza en el que vamos avanzando hacia la Navidad, esperando y creyendo que nazca Jesús en nuestros corazones y nos cure de nuestra ceguera. Efectivamente estamos ciegos, realmente ciegos y esta ceguera nos impide ver la realidad que nos circunda. Los médicos homeópatas somos personas extraordinarias pero también estamos ciegos y por eso en ocasiones no podemos curar a nuestros pacientes. Ojalá este año próximo sea bueno para la homeopatía y que nos dejen hacer nuestro trabajo en paz, sin humillarnos, sin desprestigiarnos. Que la luz que estamos esperando disipe nuestra oscuridad y que podamos ver. Mi respeto y consideración a todos los que nos dedicamos al noble arte de curar. Un fuerte abrazo y feliz Navidad.

    • Hola Ricardo,
      me uno a tus deseos de que el nuevo año nos aporte más luz a todos. Y que la tolerancia y el respeto se extienda no solo en medicina sino también política y socialmente.
      un fuerte abrazo y Feliz Navidad

  • Delicioso post, un unicornio??? , el de siempre, que mis niños, mis pacientes, disfruten aprendiendo
    Este es un unicornio del que maestros y profesores deberían de participar y también los padres
    El otro dia una maestra me dijo: y que hago yo con este niño que no quiere aprender??
    Mi cara fue de sorpresa, pero que niño no quiere aprender pensaba yo? , no podía creer lo que estaba escuchando, pues así está nuestra educación, y mi paciente que es maravilloso, no hace falta más que escucharle un ratito con mucha atención y te das cuenta de lo increíble que es y del proyecto de adulto que va a ser, sólo con un ratito de su tiempo, ay!!!!
    Bueno, un unicornio 🦄
    Felices fiestas a todos

    • Hola Elena,
      yo creo, como tú, que todos los niños disfrutan aprendiendo. Todo es un aprendizaje para ellos en realidad. Pero los unicornios también están en la educación, otro gran campo medio ciego como el de la medicina.
      Están y ya no los vemos. Y por eso se oyen cosas como que “este niño no quiere aprender”. ¡Claro que quieren!. Lo que pasa es que cada uno es cada uno.
      Y como decía en el post, los niños sí que ven los unicornios.
      Hay uno muy bueno que cuenta Ken Robinson https://www.youtube.com/watch?v=nPB-41q97zg de una niña de 6 años, que no muestra mucho interés en las clases excepto en las de dibujo y en ese momento está dibujando y el maestro le pregunta por el dibujo y la niña dice que está “dibujando a Dios”.
      -Pero ¡nadie sabe como es dios! -dice el maestro
      -Bien, pues ahora lo sabrán en un minuto -dice la niña
      ¡Qué gran unicornio!
      gracias y feliz navidad

  • Ojala esos deseos tan estupendos se cumplan y todos los médicos abramos la mente y veamos a las personas que hay tras los pacientes, y sepamos y podamos, tratarlos como se merecen.
    Enhorabuena por el post.
    un abrazo.

    • ¡Ese es un gran unicornio César! Muy sencillo pero que lo dice todo. Ver las personas que hay detrás de los “pacientes”.
      Gracias por seguirnos y participar
      un abrazo

  • Estupenda carta de deseos, Gonzalo.
    Como quizás no llegue directamente a las instituciones y autoridades académicas y sanitarias, o no sepan como darle cumplimiento, por si acaso mandémosla tambien a Papá Noel y a los Reyes Magos; por pedir que no quede 😉

    Hilando esta reflexión, que uno de los unicornios sea que cada cual sepa comportarse como una persona ademas de cómo médico o político o funcionario, y que esa persona desee comportarse como un Rey Mago y dedique algo de tiempo y esfuerzo a hacer posibles los sueños de los pacientes.

    Ayer un paciente me hablaba de algunos “problemillas” tras haberse curado de su cáncer. Su oncologo y su cirujano le dicen que “qué más quiere, si le han salvado la vida”. Pues quiere unicornios: que alguien preste atención a sus molestias, porque serían importantes si las tuviera al margen de ese cáncer. Porque salvar vidas está bien, y proporcionar bienestar también está muy bien. Porque uno desea estar vivo… ¡para poder disfrutarlo plenamente si es posible!

    Feliz Navidad 🙂

    • Estupenda reflexión Gualberto!
      Los niños pequeños muchas veces no quieren tal o cual cosa sino que quieren una en concreto: no cualquier caballito sino ese en concreto, no cualquier lápiz sino ese es así y asá…Parece un capricho (a veces lo es jaja) pero eso, extrapolándolo, nos habla de nosotros mismos, de nuestros propios unicornios que son muy parecidos pero que en cada uno se expresan de forma diferente.
      Como ese paciente que mencionas… Está vivo y eso es grande, maravilloso y tan de agradecer… Pero quiere estar vivo así, de esta manera si puede ser y no de otra. Y, como se dice, dios está en los detalles. Y no es el primer paciente afecto de cáncer que me confiesa (para mi inicial sorpresa) que tal o cual aspecto de su enfermedad, para mi menor comparándolo con el hecho de estar vivo, sin embargo para él ¡es más importante que su propia enfermedad!
      Para acabar me quedo con eso tuyo tan bonito que uno de los unicornios de todos los médicos sea, dentro de sus posibilidades, hacer posibles los sueños de sus pacientes. Muchas veces son detalles…
      un fuerte abrazo, amigo

    • Hola Guillermo,
      pues vamos a ser unos cuantos los que vamos a hacer todo lo posible por verlos y perseguirlos… Y como decía en el post, para después ofrecérselos también a los demás… Porque si no, ¿para qué diablos los íbamos a querer?
      Un fuerte abrazo, amigo

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