Homeopatía y montaña: medicamentos homeopáticos para llevar en la mochila

Última modificación: 02-10-2018 13:30:24

Los seres humanos hemos tendido siempre a colocar a nuestros dioses a vivir en lo alto de las montañas y yo lo entiendo porque la sensación que sientes, al menos a mí me pasa, al subir y encontrarte en la cima de una montaña es la de estar más cerca de lo divino, de lo trascendente. 

Se dice, como de otras muchas experiencias, que la montaña es una escuela de vida y quiero contaros porque a mí realmente me lo parece. Hay algunas cosas muy importantes en mi vida sobre las que la experiencia de estar en la montaña me hace reflexionar cada vez que voy.

Lo más importante cuando vas al monte es disfrutar de cada paso, de cada momento de contacto con la naturaleza, porque a veces se hace cima y otras no, pero, si has disfrutado del camino, siempre habrá resultado un gran día. Y en la vida, igual.

Este verano conocí en una ascensión a dos montañeros con los que compartimos parte del camino y uno de ellos me dijo una frase que me impactó: “A la montaña primero hay que respetarla y luego amarla, pero primero respetarla”. Me hizo pensar que no puede haber amor sin respeto o es que, a lo mejor, el respeto ya es una tímida forma de amor. 

Otra cosa que he aprendido en la montaña es que en una ascensión en grupo el ritmo lo deben marcar los más débiles no los más fuertes porque el fuerte siempre puede adaptarse al paso del más lento mientras que lo contrario suele ser muy penoso para el más débil. Liderar no consiste en hacer gala de tu fuerza sino en utilizar ésta, precisamente, para cuidar de los más débiles.

Me encanta cuando te cruzas con montañeros que van de camino; siempre hay un momento para intercambiar unas palabras. ¬ ¿De dónde venís?, ¿hacia dónde vais?, ¿cómo está el camino?, vaya perrete más guapo que lleváis. Siempre hay un momento para conectar con el otro desde la amabilidad, la alegría, desde ese lado cálido y humano que todos llevamos dentro. Cuánto más dulce sería la vida si cultiváramos más ese tipo de contactos en nuestro cada día.

La comida, el agua…¡¡¡Qué bien saben en el monte!!! El lujo de una ducha después de un duro día de caminar, encontrar refugio justo cuando te ha pillado la tormenta. Las cosas cobran un valor, un sabor que trasciende el habitual. ¿Y por qué no intentar vivir siempre con ese umbral de deleite por las cosas?

Y también disfruto mucho, precisamente, cuando vas en grupo al monte y llega el momento de comer algo y todo el mundo saca lo suyo…y a compartir. ¬ ¿Quién quiere unas cerezas?, ¿alguien tiene un poco de pan que me lo he dejado en casa?, ¿quién se apunta a un pedacito de este bizcocho casero? Nunca sabes lo que habrá pero sabes que nadie se va a quedar sin comer. En un mundo en donde sobre comida y aún hay hambre te da que pensar.

Actualmente casi todas las personas vivimos en ciudades o en entornos más o menos urbanos y parece que llegamos a creer que el mundo es así, una sucesión de ciudades entre las que hay un poquito de naturaleza. Pero cuando te acercas a las montañas te das cuenta que aún este mundo es un lugar salvaje y natural, lleno de belleza y de misterio, de ríos cristalinos, cascadas majestuosas, valles y glaciares. Y vida, vida por todas partes. Y cuando lo conoces, es tan fácil amarlo.

Pero, como me decía mi nuevo amigo, a la montaña primero hay que respetarla. Así que en mi mochila siempre llevo unos cuantos tubos de homeopatía por lo que pueda pasar. Las ventajas de contar con medicamentos homeopáticos en la montaña son varias, a saber:

  • Con unos cuantos tubitos, que no abultan nada y pesan aún menos, puedes tener cubiertas un montón de posibles contingencias médicas.
  • Pueden tomarlo niños y adultos, incluso aunque estén usando otras medicaciones
  • Puede combinarse con otros tratamientos y medicamentos siempre que sea necesario.
  • No necesitan condiciones especiales de conservación. En la mochila siempre están bien.
  • Son muy fáciles de usar pues la forma habitual de tomarlos es, sencillamente, disolverlos bajo la lengua. También se pueden disolver en agua y beber, de hecho, yo a veces, cuando vamos a hacer una ascensión especialmente dura, suelo echar en la cantimplora algunos gránulos de ARNICA para que me acompañe durante toda la jornada. Y mis músculos lo agradecen.

Así que voy a contaros los medicamentos homeopáticos que suelo llevar siempre a la montaña e intentar explicaros en que situaciones pueden ser de interés cada uno de ellos.

ÁRNICA MONTANA.

Es el nº1, el imprescindible. Si solo pudiera llevarme un tubo, sería él.

Es el medicamento principal de todo tipo de traumatismos, sobrecargas y agotamiento muscular. Mejora la capacidad de adaptarse al estrés y al esfuerzo muscular por lo que funciona mejorando la respuesta muscular al esfuerzo.

Es fundamental en cualquier golpe, esguince, sobrecarga muscular y es también un gran aliado en la recuperación muscular después de sobreesfuerzos. Después de una marcha intensa es muy recomendable tomar unos gránulos al llegar a destino y antes de acostarse para optimizar la recuperación nocturna.

Yo, incluso, suelo tomar unos gránulos cada dos o tres horas de ascensión o los echo directamente en la cantimplora y así tengo una ayuda muscular durante todo el camino.

Incluso puede pasar que uno esté tan cansado y dolorido que no pueda conciliar un sueño reparador. Pues aquí también Árnica será el medicamento que nos permita descansar mejor.

CON UN PUÑADO DE MEDICAMENTOS HOMEOPÁTICOS SOLUCIONAREMOS MUCHAS DE LAS DOLENCIAS QUE PODEMOS SUFRIR EN LA MONTAÑA Y PALIAREMOS OTRAS HASTA PODER CONSEGUIR LA ASISTENCIA MÉDICA OPORTUNA

RUTA GRAVEOLENS

La ruta es la gran planta de los tendones y los ligamentos: Sobrecargas, distensiones, esguinces, tendinitis. Cualquier sufrimiento de estas estructuras va a beneficiarse del uso de este medicamento homeopático.

Y siempre recordad que en cualquier situación de lesión y de dolor traumático o de sobrecarga, Árnica estará presente.

APIS MELLIFICA

Si algo se hincha, ahí está Apis. Es un medicamento indicado en edemas que mejoran con frío, así que en los esguinces típicos del tobillo o en esas rodillas que pueden llegar a sufrir un derrame por sobreesfuerzo este medicamento nos será de grandísima ayuda. Un medicamento homeopático que complementa muy bien a Apis en estas situaciones es BRYONIA.

Además, será muy eficaz en los edemas e hinchazones que se puedan producir por otras causas como picaduras de insectos y también en las quemaduras solares de primer grado, cuando la piel se pone roja y se alivia con el frescor.

HEPAR SULFUR 

Este, para mí, es otro de los imprescindibles por el amplio rango de situaciones que cubre.

Es un gran medicamento para todos los procesos de inflamación de mucosas de vías respiratorias, sobre todo cuando se producen después de una exposición al frío. Ese dolor de garganta que sientes que comienza después de haber estado todo el día expuesto a las inclemencias del tiempo se puede controlar muy bien y evitar que evolucione con el uso de Hepar.

Y también es un gran medicamento para los procesos inflamatorios que pueden tender a la supuración. Esa herida con la que nos hemos despistado y no hemos limpiado bien y comienza a inflamarse, abscesos, forúnculos, incluso puede ser muy útil en un flemón que nos pille por sorpresa en la montaña. Hasta llegar al dentista, Hepar jugará a nuestro favor estimulando las defensas del organismo para que controlen esa inflamación.

CUPRUM METALLICUM

Es un medicamento que siempre llevo porque trata con una eficacia espectacular una situación que es bastante frecuente en situaciones de sobreesfuerzo, los calambres musculares. 

Cuando la musculatura está muy cansada es fácil que manifieste este tipo de espasmos y calambres y Cuprum va a ser el gran recurso homeopático ante estos casos. Incluso yo aconsejo tomarlo preventivamente antes y durante la marcha y también a la noche antes de acostarse a las personas predispuestas a sufrir estas molestias.

BELLADONNA 

Es el gran medicamento de la fiebre, probablemente el que más usamos en este contexto. Y es un gran complementario de Hepar cuando comenzamos a sentir esos cuadros infecciosos con molestias de garganta y nariz con malestar general, incluso antes de que comience la fiebre.

Y también es un gran medicamento en los golpes de calor que, a veces, en verano pueden darnos algún susto. Ya sabéis, en verano siempre con la cabeza cubierta y el cuerpo con ropa ligera pero nunca sin camiseta.

ACONITUM NAPELLUS

Aconitum es un medicamento de situaciones sobreagudas, sobre todo, después de haber estado expuesto a un frío intenso.

Una neuralgia, una parálisis, un cuadro febril severo que aparezcan de forma brusca e intensa después de pasar frío o de estar expuesto a vientos intensos y fríos o de caerte a un río (que todo puede pasar) requerirá de Aconitum lo antes posible.

También es gran medicamento de golpes de calor pero cuando la sintomatología es más severa que en el caso en el que recomendaríamos Belladonna. Ya os digo, Aconitum es un gran medicamento de situaciones sobreagudas.

Y también es un gran medicamento de crisis de pánico y de somatizaciones después de sustos intensos, así que puede ser muy útil después de esos momentos delicados que algunas veces uno puede pasar en la montaña. Por eso insisto: en la montaña, primero respeto.

Como veis, con un puñado de medicamentos vamos a poder solucionar muchas de las dolencias que podemos sufrir en la montaña y otras que podremos paliar y acompañar hasta poder conseguir la asistencia médica oportuna.

Por supuesto que hay más medicamentos que pueden ser de gran utilidad pero he intentado, en mi experiencia, mostraros “mis imprescindibles”. COCA  es un medicamento maravilloso para tratar y prevenir el mal de altura y ARSENICUM ALBUM y SECALE CORNUTUM son dos medicamentos muy interesantes en el caso de congelaciones, también para prevenir y tratar. Algún tubito de OSCILLOCOCCINUM nunca está de más para estimular las defensas ante esos cuadros víricos que pueden aparecer en cualquier momento y más con los cambios de tiempo brusco con los que puede sorprenderte la montaña en cualquier momento. Pero vamos, que la idea era hablaros de esos medicamentos homeopáticos de los que nunca prescindo en la montaña.

Y, por supuesto, puedes llevarte algún ibuprofeno y lo que tengas a bien sabiendo que podrás combinarlo con tus medicamentos homeopáticos con total seguridad siempre que lo desees.

Y, si me lo permitís, antes de terminar me gustaría contaros algo más en lo que la montaña me hace reflexionar.

Veo como la nieve de las montañas se convierte en torrentes y ríos puros y cristalinos que bajan hacia los valles para dar vida a todo a su paso. Veo como a lo largo de su camino van cargándose de  impurezas, tóxicos y desperdicios que estas aguas, antes impolutas, arrastran hasta el mar. Veo como gracias al calor del sol esta agua vuelve a ascender de nuevo hacia el cielo para volver a caer, pura y cristalina, sobre las cimas de las montañas y empezar así un nuevo ciclo de vida. Veo tanta generosidad, entrega y sacrificio en esta agua.

Y me pregunto: Si este es el ciclo de la humilde agua, ¿cuál será el nuestro?

 

 

 

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

6 Comentarios

Comentar
  • Muchas Gracias, a pesar de las neocruzadas en “nombre de la ciencia” contra el mundo alternativo honro y agradezco a la homeopatía y demás terapias. Gracias doctor.

    • Jose, gracias a ti. Por tu comentario, testimonio y apoyo que recibo y agradexco sinceramente.

      Un saludo y muy feliz día.

  • Excelente como siempre, Gillermo. Soy farmacéutico y practico mucho senderismo, he probado y recomendado lo eficaces que son los medicamentos que el Dr. Basauri habla en este artículo.
    Muchas gracias por esta (y otras) aportaciones

    • Gracias por tu comentario José. A ver si cualquier día nos vemos por la montaña.

      Un saludo y gracias otra vez. Pasa un feliz día.

    • Muchas gracias por tu comentario Helena. Ya verás que útiles pueden llegar a ser y no cuesta nada llevarlos en la mochila.

      Te mando un saludo y a seguir disfrutando de la montaña. Feliz día.

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Actualizado el 13-12-2018 13:13:51 - © 2014-2018 Hablando de Homeopatía

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