Homeopatía en el tratamiento de los problemas de Salud Mental: ansiedad, depresión…

Seguro que el algún momento de vuestra vida habéis padecido de ansiedad o depresión o angustia o algún tipo de fobia.

Y es que los problemas de salud mental son unas de las afecciones más frecuentes en la población. Según la OMS puede afectar a unos 450 millones de personas en todo el mundo. Según la OCDE al menos un 20% de la población los padece y alrededor del 30- 40% del total de número de casos de enfermedad y discapacidad en estos países están relacionados con problemas de salud mental. Se calcula que el coste total de la de la enfermedad mental es de alrededor del 3,5% del PIB en Europa.

Depresión, trastorno bipolar, trastornos obsesivo compulsivos, de la alimentación, esquizofrenia, demencia, etc. son afecciones que, de una manera u otra, interfieren en la vida diaria del paciente y el desempeño normal de sus actividades y causan dolor tanto para quien padece el trastorno como para quienes se preocupan por él o ella.

Hay que decir también que hay autores (véase T. Szasz), que aseguran que estos trastornos mentales puede que no existan como tales y sean meras etiquetas que perjudican a la persona porque la encasilla y la estigmatiza… Es más, una vez que el experto ha diagnosticado el mal, ahora sí que ya puede comportarse como se presupone que debe hacerlo según ese mal. Por eso hay que ir con cuidado con los diagnósticos.

Sin embargo, estas clasificaciones diagnósticas son muy habituales. Las más conocidas son la de la OMS (CIE-10) y sobre todo la DSM (de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría) que ya va por su quinta edición.

Y aquí hay que hacer de nuevo otra observación crítica. El Dr. Allan Frances, psiquiatra que dirigió durante años la confección del DSM, es ahora uno de sus principales críticos porque, en su opinión, está contribuyendo de manera desmesurada a la medicalización excesiva de la sociedad.

En efecto, el número de trastornos o pseudotrastornos ha aumentado exponencialmente y los condicionantes para padecerlos se han reducido también.

Por ejemplo, un duelo por la pérdida de un ser querido se considera patológico si dura más de ¡una semana! O sea, que si usted, lector, pierde a algún familiar y la tristeza le dura más de una semana, ya se puede considerar que tiene una depresión y tendría que medicarse. Con el consiguiente beneficio para los laboratorios farmacéuticos, claro. ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Qué tipo de ciencia es esta? Pero no se trata sólo de un ejemplo… Cualquiera de nosotros entraríamos fácilmente en la categoría de comedor compulsivo o en el (curioso) de predemencia o fobia social, etc.

En este revelador artículo de la web “No gracias”, que recomiendo encarecidamente, se da cuenta de la inefectividad de estos diagnósticos basados en el DSM y, más aún, de la inefectividad de los antidepresivos en sus prescripciones más habituales (“apenas hay diferencias clínicas en la respuesta entre el antidepresivo y el placebo”).

Otro prestigioso autor en la misma web critica incisivamente la MBE (Medicina  Basada en la Evidencia), esta vez en el campo psiquiátrico, y la tacha directamente de dañina y de que no se ha demostrado que las decisiones basadas en ella sean superiores a “las decisiones basada en la sabiduría y la experiencia de los médicos”.

Y es que la psiquiatría en un momento de su historia como han hecho otras ciencias “blandas” ha tomado conceptos y mecanismos de las llamadas ciencias “duras” seguramente para prestigiarse.

Pero es que los trastornos mentales no tienen como causa un único factor como, seguramente de forma equivocada también, se considera en otras enfermedades más “orgánicas”. Factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, pueden influir en la aparición de estos trastornos y esto no se arregla con un fármaco.

La teoría de que los trastornos mentales son causados por un desequilibrio neuroquímico es algo que no se ha demostrado nunca y que ya no se sostiene hoy día. Sin embargo, es en lo que está basada mayormente la prescripción con neurofármacos.

Es más, sólo habría que citar aquí el último libro del prestigioso Dr. P. Gotzsche cuyo demoledor título lo explica todo “Psicofármacos que matan”. En él pone claramente de manifiesto cómo se ha construido de manera interesada y falaz la “evidencia” de los psicofármacos, omitiendo sus efectos secundarios peligrosos y su falta de efectividad en la mayoría de situaciones.

Y es que cada persona vive estas afecciones mentales de una manera concreta y personal. Y esta es una de las características que me gustaría destacar. Son un claro ejemplo de porqué hay que considerar al paciente como un todo, por un lado, y de manera muy individualizada por el otro.

En este sentido la homeopatía puede desempeñar un valioso papel:

  1. Porque su manera de enfocar la enfermedad coincide con esta visión global.
  2. Porque el médico que la prescribe cuenta con que la atención y la escucha activa también inciden en la evolución del trastorno.
  3. Porque los medicamentos de homeopatía se dirigen precisamente hacia el todo de esa persona y a su manera personal e intransferible de cómo lo vive.
  4. Porque los efectos secundarios, de existir, y bien conducidos por el experto médico homeópata, son mínimos o inexistentes.

Y por último, y sobre todo, porque el objetivo final siempre será devolverle a esa persona su libertad, su independencia y su autonomía. Su vida en suma. Sin ninguna medicación, ni convencional, ni homeopática, ni de cualquier otro tipo.

¿Coincide vuestra opinión en este tema?

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

42 Comentarios

Comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

© 2014-2021 Hablando de Homeopatía

La información proporcionada en este sitio web no pretende sustituir la atención médica o profesional. HdH® no se responsabiliza de que sea totalmente completa, ni del uso que de ella pueda hacerse. Para obtener un consejo profesional más riguroso y acertado, y resolver dudas, le recomendamos que consulte a un médico homeópata. Aceptar