Hiperlaxitud Ligamentaria

Última modificación: 14-07-2022 17:29:56

Cuando hablamos de “hiperlaxitud articular”, nos referimos al aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones. Todos conocemos personas que son más “elásticas”, siendo el caso extremo el de los contorsionistas. Es más frecuente la hiperlaxitud en las mujeres que en los varones, oscilando su frecuencia entre un 5-15 % de la población. Es mayor en la infancia y disminuye al aumentar la edad. Este trastorno fue descrito por vez primera en 1957 (Rotés-Querol), al relacionar la hiperlaxitud con diversos trastornos del aparato locomotor.

Es importante diferenciarlo de otras enfermedades congénitas del tejido conectivo, como por ejemplo los síndromes de Ehlers-Danlos o Marfan, que pueden cursar con hipermovilidad articular, pero también con otras manifestaciones potencialmente graves, como trastornos vasculares (aneurismas, roturas de vasos), oculares (luxación del cristalino), piel muy extensible, etc.

La causa de los “síndromes de hiperlaxitud” no es del todo conocida, aunque se han encontrado anomalías de origen genético en las fibras de colágeno y otras proteínas que forman el tejido conectivo, que es el encargado de proporcionar resistencia y fortaleza a diferentes estructuras de nuestro organismo, especialmente ligamentos, tendones, músculos, cartílagos, vasos sanguíneos, piel y alguna otra estructura. La alteración de estas proteínas hace que esas estructuras sean más elásticas de lo normal, pero también más frágiles, lo que facilita la aparición de lesiones con mayor facilidad tras traumatismos relativamente poco intensos. Por ejemplo, pueden aparecer luxaciones recurrentes (en hombros, rótulas y articulaciones temporomandibulares), deformidades en columna vertebral (cifoescoliosis), disminución de la tensión muscular (hipotonía muscular), y derrames periódicos en las articulaciones en relación con traumatismos que pueden conducir al desarrollo de artrosis.

Los síntomas que produce pueden ser de lo más variado, pero los más frecuentes son el dolor en músculos y articulaciones, sobre todo en los miembros inferiores. Su aparición, con frecuencia, está relacionada con las sobrecargas repetidas sobre alguna articulación. Los dolores pueden comenzar durante la infancia o la adolescencia y persistir, a temporadas, durante toda la vida. En ocasiones se llegan a producir derrames articulares, normalmente con ocasión de un esfuerzo o sobrecarga de la articulación, sobre todo en las rodillas. A veces se pueden escuchar “chasquidos articulares” que no tienen importancia pero que resultan desconcertantes y alarmantes para quien los percibe.

Determinadas enfermedades de los tejidos blandos, como tendinitis, capsulitis, etc., pueden presentarse con mayor frecuencia. También podrían ser más frecuentes las torceduras de tobillo, las tortícolis de repetición, las dislocaciones articulares, las lumbalgias, las escoliosis o desviaciones de columna y los pies planos. Se han publicado estudios que asocian la hiperlaxitud ligamentosa de la rodilla a una mayor predisposición para padecer artrosis de la misma.

Los medicamentos homeopáticos clásicos pueden ayudar en distintas situaciones clínicas. Personalmente he usado en consulta estos medicamentos homeopáticos.

  • Aconitum napellus. Crujidos articulares indoloros. Laxitud de ligamentos articulares, tendencia a torcer los tobillos.
  • Ruta graveolens en luxaciones o torceduras con afectación del periostio
  • Arnica + Apis + Bryonia en casos de derrame articular.
  • Silicea lo usaremos en esos niños que presentan defecto de asimilación produciendo un retardo en el desarrollo infantil y debilidad.

La hiperlaxitud articular es una enfermedad poco conocida tanto en la sociedad como en la propia sociedad médica, pero que se da con cierta frecuencia. Un plan adecuado de ejercicio con un tratamiento de homeopatía puede conseguir mejorar las consecuencias de este proceso.

Sobre el Autor

Dr. Alberto Sacristán
Dr. Alberto Sacristán

Alberto Sacristán Rubio. Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, con máster en Nutrición y Experto Universitario en Actividad Física. Desde 2015, ocupo el cargo de Presidente de la Sociedad Española de Médicos Homeópatas (SEMH).

Desde que tenía más o menos 10 años, acudía al “ambulatorio” donde mi padre trabajaba de ATS y estaba con él durante las últimas horas de su guardia de los sábados y algún día entre semana. Él me enseñaba como entonces se hervían las jeringuillas de cristal y las agujas metálicas para desinfectarlas. Era todo un proceso artesanal. Incluso iba con él a hacer los domicilios, pero claro, yo me quedaba en el salón esperando. Aquí surgió la semilla de mi vocación y desde entonces este fue mi objetivo, ser médico y además médico de familia.

Un tiempo después estaba haciendo la especialidad y a punto de terminar descubrí la homeopatía como paciente. Acudí a un compañero por un esguince y mi sorpresa fue que no me prescribió un antiinflamatorio, me prescribió un medicamento homeopático y con unos resultados para mi, novedosos. Estudié homeopatía y a la vez ejercicio y nutrición para realizar una medicina más integral, y tratar a mis pacientes lo mejor posible.

Además de ser feliz con la familia que tengo y aprovechar con ellos el mayor tiempo posible, disfruto haciendo deporte como el triatlón o ciclismo.

Un Comentario

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  • Muchas gracias, Alberto, por este minimaster intensivo, tan concreto y tan claro. Tan medicinal. Tan necesario. Mientras voy leyendo tengo la sensación de disfrutar una sesión de balneario. Un descanso terapéutico y sobre todo un máster de conciencia medicinal por goteo.
    Felicidades por el acierto constante.
    Un gran abrazo, Alberto, querido amigo y maestro

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