Fuentes de conocimiento en medicina

Para poder ser más eficaces y útiles a sus pacientes, el médico de familia debería volver a desarrollar actitudes humanistas siendo competente en el área técnica, la techné, en la philantrhopia, que podríamos equiparar a la empatía, y la paideia, la educación, el conocimiento general. La competencia técnica es imprescindible para la buena práctica profesional pero no constituye por sí sola la buena práctica profesional.

La comprensión empática (Rogers8 ) consiste en “ la captación precisa de los sentimientos experimentados por el paciente y de los significados que éstos tienen para él, y una vez captados comunicárselos”. La importancia de la paideia radica en el hecho de que el médico se enfrenta continuamente a problemas humanos, por lo que su bagaje cultural (literatura, arte, geografía, cine, etc) constituye una poderosa herramienta para poder ayudar a sus pacientes, ya que como decía Marañón3, “el médico que solo sabe de medicina, ni medicina sabe”.

Las fuentes de conocimiento, entendiendo el conocimiento como representación de una realidad, podrían ser, siguiendo al físico Wagensberg9 que establece tres formas puras de conocimiento:

  1. El científico, que trata el nivel más bajo de complejidad, y que a nuestro nivel consistiría en la recolección y análisis de datos, no siendo por tanto, necesaria la comunicación pues la conexión es unidireccional.
  2. El artístico, que trata niveles más complejos (por ejemplo, la pasión amorosa), y que podríamos equiparar a la capacidad para realizar un triple diagnóstico (biopsicosocial), siendo necesarias una buena comunicación y una conexión personal
  3. El divino o revelado, que trata de los niveles más complejos (por ejemplo, el espíritu) y que podríamos equiparar con la empatía y la capacidad para establecer una conexión emocional con el paciente.

La conexión emocional con el paciente.

 A todos nos resulta fácil preguntar a un paciente si tiene fiebre o indagar sobre las características de su dolor abdominal, pero la cosa se complica si entran en juego las emociones, tanto las suyas como las nuestras. Sin embargo, en la relación clínica siempre está presente en mayor o menor medida el binomio razón-emoción10.

De nuevo, el problema es que nadie nos ha enseñado la importancia de los aspectos emocionales en nuestro trabajo, siendo frecuente que los incorporemos de una forma intuitiva con la práctica11. Los términos motivo y emoción 12,13derivan de la raíz latina movere que significa mover. Es un impulso a la acción. El primer paso es el arousal, la reacción de alerta.

La emoción se puede definir como una reacción afectiva, generalmente intensa, que se manifiesta por diversas alteraciones, sobre todo de orden neurovegetativa. 

Los efectos de las emociones repercutan en la salud de las personas.

Conocemos los efectos de las emociones negativas, como la ira o el pánico, y de las positivas como la alegría y la satisfacción personal a nivel neurofisiológico, produciendo liberación de hormonas del estrés (estimulación simpática) y sustancias estimulantes u hormonas del bienestar (endorfinas y anandamidas-cannabinoides endógenos) respectivamente. Las anandamidas mitigan el dolor y suavizan la tensión emocional, y son liberadas por el ejercicio físico, la risa, la felicidad, la ausencia de tensiones y el chocolate. Además de sus efectos hormonales y neuroquímicos las emociones también afectan a nuestro sistema inmune, de ahí surge una nueva disciplina, la psiconeuroinmunología, que estudia las interacciones mutuas entre el sistema nervioso central (comportamiento y actividad mental) y la función inmune 14.

Conocemos los efectos negativos del estrés sobre el sistema inmune y los efectos positivos de afrontar la enfermedad de una manera positiva. Por eso, ayudar a liberar las emociones negativas14,15 del enfermo constituye un objetivo primordial para el médico.

Una vez que identificamos sus sentimientos, facilitamos a través de la disponibilidad, la escucha16 y la empatía que los exprese y le hacemos sentir las posibilidades presentes.

Podemos ser de mucha ayuda si empleamos nuestras mejores “drogas”, que como Balint17 decía, somos nosotros mismos. La escucha, el contacto, la comprensión empática, permiten al paciente compartir su carga, y el contagio de emociones positivas favorecen su auto confianza y autoayuda. También resulta de utilidad conocer que el proceso cognitivo (mi enfermedad, mi dolor) se puede modular y modificar por las emociones.

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

Un Comentario

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  • Soy consumidora de homeopatía y el lunes me van a operar de prótesis de rodilla. Como la operación me la han comunicado con 7 días de antelación, no me he podido preparar con homeopatía, pero el post operatorio si, me podríais dar unas pautas a seguir y que puedo tomar para que la recuperación sea mejor?
    Gracias.
    Maite.

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