Ese día, el post que no habla de homeopatía

Última modificación: 16-05-2017 13:43:35

“Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde…”

(J. Gil de Biedma)

Es un día normal, perfectamente normal. Mediocre como él sólo. No hay nada que lo diferencie de ningún otro. Ni mucho frío ni mucho calor, ni mucho invierno ni mucho verano. De hecho la previsión meteorológica para hoy habla de nubes de evolución diurna y poco más. El transporte público parece que funciona bien excepto en no sé qué estación de metro que por obras de mantenimiento van a habilitar un bus hasta tal fecha para hacer el recorrido entre tal estación y tal otra. Ah sí, perdón, hay una incidencia en los trenes de cercanías por lo de la catenaria.

Vale cariño nos vemos a la tarde, me llamas, no te olvides de aquello, no, no me olvido, un beso, uf  se me hace tarde, siempre igual corriendo a última hora, vale te llamo, adiós, hola buenos días, buenos días, ay qué guapetón qué está, al cole ¿no? y qué contento qué va, oye cantas muy bien, pues lleva unos días malito con tos y mocos, sí claro con este tiempo no me extraña, bueno me voy corriendo que se me hace tarde, adiós guapísimo…

Y así salimos al mundo. A ese mundo que es ancho y ajeno como el título de la novela. Muy ancho y muy ajeno diría yo. Muy ancho. Muy ajeno. Ignorantes de lo frágil que es nuestra estancia en él. La delicada y sutil urdimbre que lo sustenta. Un hálito apenas, un hilito minúsculo en la infinita madeja de las impasibles parcas.

Y nosotros creyendo que era eterno. O actuando como si lo fuera. Que no se movía. Que era una foto. Una foto con los días de vino y rosas. Y allí se nos ve riendo con la familia, los amigos y los seres queridos. Aunque ahora, si lo miramos bien, casi nos pasaron inadvertidos en medio del ruido. Mucho ruido. Demasiado. Una vez por esto y otra por lo otro. Que sí, que muy justificado y todo lo que quieras, pero ahora no se trata de eso. No, ahora se trata de otra cosa.

Quizás sea mejor así. Quizás la naturaleza como siempre sea sabia. Cómo sería vivir si no con esa angustia. Ese sufrimiento.

O sea que ese es un día como otro cualquiera.  Ni más azul ni más gris.  Ni más blanco ni más negro. Ni más amarillo.

Y entonces, en un momento, sucede. ¡Plaf!

Nos lo dicen. O simplemente lo notamos.

La ola de dolor. Y entonces lo sabemos.

Era ese día.

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

4 Comentarios

Comentar
  • Me ha sorprendido mucho leer en esta página de homeopatía un relato así de fresco, espontáneo y tan emotivo. Me ha conmovido y me he sentido identificada: si el dolor siempre está ahí, es parte de la vida y cuando menos lo esperamos , nos toca, nos impregna y nos sorprende.
    Gracias al autor por compartirlo y le animo a que siga escribiendo . Mis felicitaciones.

    Quería también compartir:

    Siento que a veces por lo rápido que vamos en la vida nos olvidamos, o no nos damos el tiempo suficiente (a veces son solo 5 0 10 minutos) para estar en contacto con uno mismo y con el mundo, y preguntarnos cómo estamos, qué es lo importante hoy en mi vida o qué necesito, cómo quiero empezar hoy el día, e ir bajando el ritmo solo por un momento, ir lento.

    Mirar al cielo y descubrir cómo es el día, dejándote impregnar por el, sea nublado, lloviendo, con frío o con sol, qué más da, solo tienes que dejarte llevar y poner la intención de que puedes disfrutarlo, de que está por escribir y descubrir y que la intención y atención es una parte importante de ese día y depende de ti.

    Respirar, respirar, y volver a respirar hondo y compartir con conciencia algo de ti, una sonrisa con un desconocido o no, un buenos días, un hola!, una caricia, una mirada cómplice cuando alguien te observa, un gesto, una palabra de ánimo, un ja ja, una mueca, un uffff cuanto cuesta vivir, o un ufff que fastidio, o unas birras si se presta o un ¡qué contento estoy porque he escuchado el canto de un pájaro mientras andaba camino del trabajo!… o como me gusta la mirada de ese niño del metro y me enternezco, o simplemente, lo triste que me siento y necesito un abrazo, y tantas y tantas cosas que pueden suceder si estamos atentos y nos atrevemos a mostrar un poquito de nosotros y abrirnos a ese mundo ancho y ajeno (como dice el autor del anterior relato) al que a veces consideramos hostil, frío y despiadado pero que muchas veces nos trae sorpresas muy agradables y podemos disfrutarlo más en plenitud.

    • Hola Carmen,
      un poco más y me quitas el post al que doy vueltas como contraposición a «ese día» jaja. La verdad es que mi intención no fue nunca provocar tristeza sino hablar de la vida. Y el dolor forma parte de ella. Pero también todo lo que tú mencionas con tanto acierto y emoción. Así que gracias y volveremos sobre ello…

  • Buceando en temas de homeopatía me encuentro con este pequeño texto, me llama la atención , comienzo a leerlo, y ¡¡ sorpresa¡¡ nada de homeopatía, nada diluido nada dinamizado, simplemente bien relatado y muy emotivo.

    Enhorabuena al autor que empatiza con todos los que hemos ya hemos descubierto que » ese día» estaba ahi. Espero que continúe publicando reflexiones tan emotivas.

    • Hola Blanca,
      «nada de lo humano me es ajeno» decía Nietzsche y creo que eso debería ser un mandato para médicos y terapeutas. Para mi y mis compañeros de blog creo que lo es así que no te extrañe ver más textos así (de hecho, por esas casualidades, hoy mismo hay otro con esas características).
      Porque la homeopatía es algo más que dar bolitas, algo más que nanopartículas o mecanismos de acción físico-químicos… y esto es lo que los pseudoescépticos no acaban de entender (o nosotros no acabamos de explicar bien). La homeopatía es sobre todo una comprensión, una actitud ante el paciente y lo que nos rodea.
      Gracias por tu comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

© 2014-2020 Hablando de Homeopatía

La información proporcionada en este sitio web no pretende sustituir la atención médica o profesional. HdH® no se responsabiliza de que sea totalmente completa, ni del uso que de ella pueda hacerse. Para obtener un consejo profesional más riguroso y acertado, y resolver dudas, le recomendamos que consulte a un médico homeópata. Aceptar