¿Era un escéptico el fundador de la homeopatía?

En otro post hablé de escepticismo y pseudoescepticismo referido a la homeopatía. Ahora mostraré que el Dr. Samuel Hahnemann, el fundador de la homeopatía, era un escéptico. Sí, como lo oyen. Aunque, sobre todo, Hahnemann fue en primer lugar un ilustrado, uno de esos tipos que creen en esa cosa llamada progreso. Como se sabe, la Ilustración fue un movimiento cultural y filosófico que se desarrolló sobre todo a lo largo del S. XVIII y que se caracteriza fundamentalmente en que sea el hombre el que se sirva de su propio entendimiento para explicar los fenómenos que le rodean.

A lo largo de toda su biografía Hahnemann se nos muestra como un hombre de su tiempo, un racionalista ilustrado que pretende quitar a la medicina todo elemento oscurantista que no pueda ser debidamente probado. Uno de esos tipos que creía que desde su actividad en este mundo, en este caso la medicina, y a través de la razón, podía contribuir a traer ese progreso a sus congéneres, a la humanidad, “a la humanidad sufriente” por utilizar sus palabras. Si, quizás un poco ingenuos estos ilustrados.

Así que mucho antes de tener nada que ver con la homeopatía, en sus artículos en las principales revistas médicas de entonces, ya había escrito varios en los que hablaba de desinfección de piezas e instrumentos, planes para la construcción de nuevos barrios, acabando (en sus palabras) con los “barrios viejos, sus callejones sofocantes, y sus antiguas casas, donde anida la pobreza, cuna de la suciedad, el hambre y la depresión…” Y ya entonces se refirió a la contaminación del aire del agua y de los alimentos, ideas todas ellas un tanto insólitas en su época…

Es sabido que la terapéutica médica de su época, la del s. XVIII, estaba constituida principalmente por una estrambótica mezcla de remedios que se administraban sin ton ni son y en la que destacaba el uso de sangrías, que como no se quién dijera, habían “matado a más gente que todas las guerras napoleónicas…”

En este estado de cosas, casado y con 11 hijos, médico reputado en su época como decíamos, Hahnemann abandona el ejercicio de la medicina porque según él con ese método tan disparatado no  podía curar ni a sus hijos.  Lo que necesitaríamos, se decía, es conocer primero los efectos que producen las sustancias antes de utilizarlas terapéuticamente. Así que lo deja todo y, puesto que conocía varios idiomas, se dedica a la traducción de libros médicos.

Bueno, son historias de la vida como muchas otras pero ahora viene la pregunta a mis queridos pseudoescépticos antihomeópatas (quedamos que no utilizaríamos el nombre del escepticismo en vano), ¿quién de vosotros (y yo también me incluyo), con once hijos que mantener, a la edad de 40 años, deja la actividad que le da sustento y reputación y se dedica a otra cosa totalmente distinta, con las incertidumbres de todo tipo que ello comporta, simple y llanamente porque no cree en el sistema establecido y busca otra manera más eficiente y mejor? ¿un escéptico tal vez? Ahí os quiero ver amiguitos…

Por otro lado sólo a un escéptico como Hahnemann, alguien que en principio no cree, se le ocurre experimentar en sí mismo, como han hecho otros muchos escépticos a lo largo de la historia, cuando al traducir uno los principales libros médicos de la época lee aquello de que de la cinchona (quinina) cura la malaria por su efecto tónico sobre el estómago. Sólo un escéptico como Hahnemann duda de lo que dice la autoridad médica de la época y toma esa sustancia para saber el efecto que produce. Y, entiéndaseme bien, ahora no discutimos la bondad de las conclusiones de su experiencia (léase homeopatía) sino de hechos, de su pretensión de que la medicina debe basarse en experimentaciones (y no en conjeturas como se venía haciendo hasta entonces), y de que de este modo (otra vez sus palabras), “el arte de curar,  se acercará en cuanto a certeza a la ciencia matemática…” Así que nada de esoterismos ni supercherías amiguitos, matemáticas es lo que quería Hahnemann para la medicina…

De su principal obra, el “Órganon de la medicina” hizo seis ediciones. En cada una de ellas corregía lo que la experiencia cotidiana con lo enfermos le iba indicando sin temor a contradecir alguna de sus anteriores afirmaciones. La última edición, corrigiendo y corrigiéndose, la hizo poco antes de morir…

Así que, concluyamos entonces, ¿qué os parece?  ¿era o no, pues, un escéptico el ilustre homeópata el Dr. Hahnemann?

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Hola, soy Gonzalo y estoy encantado de estar aquí con vosotros hablando de salud, de medicina, de homeopatía, de lo divino y de lo humano.

Soy Licenciado en Medicina por la Universidad de Barcelona (UB) y miembro del COMB (Colegio Oficial de Médicos de Barcelona)

Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB).

Soy miembro de Sección Médicos de Tratamientos Complementarios del COMB

Pertenezco a la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH), a la Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB) y a la Asamblea Nacional de Homeopatía (ANH). En la AMHB fui director académico durante 7 años y Vicepresidente.

He sido Director del Máster Universitario de Medicina Homeopática de la UB-IL3 durante cinco años.

He sido Portavoz de la ANH y he aparecido con asiduidad en prensa, radio y televisión.

Me encanta la docencia y he dado numerosos cursos y seminarios de homeopatía desde el año 2000. También de Comunicación con mis compañeros 3GT.

Me formé en Terapia Breve Estratégica con el equipo de G. Nardone en su primera promoción en Barcelona hace 20 años.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Busco el cambio, ya desde la primera visita, de esos patrones físicos y emocionales que nos aprisionan. Y para ello, primero, hay que escuchar y comprender la historia. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor.

La vida, en una palabra.

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TEL. 93 323 37 58

6 Comentarios

Comentar
  • Acabo de leerte. Y sería un ferviente creyente de la homeopatía si viviera en a finales del s. XVIII y buena parte del XIX. Pues como bien decía este señor la medicina de aquella época no curaba mataba.

    Pero bueno también para ir de (por ejemplo) de Valencia a Madrid se tardaba como mínimo unos 10 días. Hasta que llegó el vapor y construyeron los trenes. Que pasó a unas 24 h.

    Pero eso funcionaba en el pasado. Ahora tenemos el AVE…

    • Correcto Juan, muy de acuerdo contigo. Pero es que la homeopatía también ha evolucionado desde entonces. Sus principios pueden ser más o menos los mismos (prueba de su solidez teórica) pero su práctica también ha incorporado todos los elementos propios de la tecnología y ciencia médicas. Porque, como decimos, es una terapéutica dentro de la medicina.
      Garcias por tu comentario
      Un cordial saludo

  • Muy buenos tus escritos Gonzalo, enhorabuena!. Te pido permiso para colgar alguno en mi web, ya estáis en enlaces, pero hay alguno que me gustaría que estuviera en primera vista.
    Buen fin de semana. Un abrazo. Conchi

    • Gracias Conchi por tu comentario
      por supuesto que puedes colgar cualquier post (hablo por mi pero seguro que mis colegas están de acuerdo) o citarlos de la manera que creas oportuna
      un abrazo

  • Muy interesante tus dos entradas, se nota que la literatura te gusta, comunicas muy bien . Los que ya conociamos al Dr. Samuel Hahnemann sabíamos de su escepticismo, pero es posible que los que se acerquen a la pagina sin saber nada conozcan un poco al » padre» de la homeopatía. En cualquier caso es un placer leer tus entradas. Un saludo.

    • Muchas gracias Blanca. Espero que de esta manera se conozca un poco mejor a Hahnemann. La mayor parte de pseudoescépticos hablan de él sin conocerlo o con un conocimiento muy superficial cuando con toda probabilidad él sí que era un verdadero escéptico. Con sus defectos, claro, pero gran científico y humanista.
      Un cordial saludo

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