El Misterio de Existir. Salud y felicidad, dos caras de una misma moneda

Soneto Alejandrino

para un nuevo renacer

Me llamo Filosofía, soy amor a la verdad,

amo la sabiduría como mi forma de amar,

voy buscando las respuestas que dejarán al azar

su lugar en el vacío, solo con su soledad.

El espacio donde habito, Ética es mi cualidad

y doy consuelo al que sufre, es mi forma de sanar.

No me diluyo en ideas absurdas para engañar

regalando al poderoso más poder y más maldad.

Verdad, pues no oculto nada, así me suelen llamar,

puerto final de quién busca fluir en su libertad,

descubriendo en la caricia su latir y su mirar.

Más si aún sobra ignorancia o reina la oscuridad,

un abrazo quiero daros más ancho que el amplio mar,

soy Terapia y acompaño a toda la humanidad.

La vida es un misterio infinito, realmente es un misterio dentro de otro misterio y así infinitamente, y el ser humano es un misterio infinito dentro del infinito misterio de la vida.

Soy un ser humano, no tengo ninguna duda y como la mayoría de los seres humanos lo único que intento cada día, desde que me levanto hasta que me acuesto y seguramente también mientras duermo, es ser feliz.  Si, a eso se reduce mi vida: “a ser feliz” o a “intentar serlo cuando no lo soy”.

Felicidad y salud son compañeras inseparables, van juntas de la mano como la flor y su aroma o como el mar y la sal, como lo femenino y lo masculino, iguales y diferentes a la vez.

Podemos intentar definir ambas pero es imposible determinar conceptos que encierren su naturaleza, como sucede con el amor, la libertad o la pasión. Son vivencias, sensaciones íntimas que nos acompañan o no.

Felicidad y salud son el resultado y el fruto de una vivencia, de una comprensión profunda y unificadora del ser humano consigo mismo y con la vida que le rodea, y de la puesta en práctica de esa comprensión, ya que si esa comprensión se queda solamente en un diálogo teórico en nuestra mente, el fracaso está asegurado. Es como tener una buena semilla y no sembrarla nunca.

Felicidad y salud no podrán nunca ser el resultado de un enfoque metodológico que parcializa la relación del ser humano con su entorno y consigo mismo, formando un catálogo de partes aisladas que no tienen relación entre ellas.

Todo está interrelacionado en el ser humano; su forma de pensar, su forma de sentir, sus estructuras energéticas, sus estructuras biológicas y físicas. Todo está interrelacionado entre el ser humano y su entorno; las estructuras y formaciones geológicas, el clima, el sol, el agua, la tierra donde se producen sus alimentos, las estructuras sociales, su trabajo, su ocio, sus relaciones familiares y de amistad. Por eso, por todas estas razones, cuando hacemos un planteamiento terapéutico junto a los signos y síntomas de la persona debemos valorar sus hábitos, su entorno de relación, su entorno biológico, su forma de entender la vida, su momento vital.

Necesitamos una nueva metodología para profundizar en el misterio del ser humano y su salud. Una metodología que recupere la visión integradora de las antiguas culturas y civilizaciones y unifique con ellas la evolución y el desarrollo de la vida ocurrida en los últimos tiempos. Una metodología que plantee una relación unificadora entre el terapeuta y el receptor de la terapia.

Esta metodología necesita para desarrollarse de comprensiones básicas. La primera de ellas (que por cierto, las homeópatas y los homeópatas siempre hemos tenido claro) es el tiempo. Tener tiempo para escuchar a aquellas personas que soliciten nuestra ayuda terapéutica es imprescindible. Tener tiempo para conocerlas bien, tener tiempo para una buena historia clínica, tener tiempo… Tener tiempo es el elemento central de todo acto terapéutico, sin el tiempo necesario todo acto terapéutico se invalida, es un acto terapéutico vacío de contenido.

Este tiempo debe plasmarse en nuestro trabajo a través de la atención consciente. Atención cuya capacidad de funcionamiento debe desarrollarse a través de su ejercitación cotidiana y del estudio e investigación de su naturaleza.

Junto a estos dos puntos centrales, tiempo y atención consciente, debemos recuperar las grandes líneas de conocimiento que en el pasado sirvieron de referencia para el desarrollo de otros conocimientos más concretos y específicos. Debemos recuperar la Filosofía, la Ética, la idea original de Ciencia como conocimiento y no como mero aporte de datos de laboratorio. Una verdadera metodología científica debe estar basada en los intereses de las personas y no en los de las corporaciones farmacéuticas.

Personalmente opino que sobre estos elementos centrales (probablemente también otros) necesitamos renovar el estudio de la Homeopatía, el estudio de los principios que rigen el equilibrio salud-enfermedad en el ser humano. Debemos rehacer el estudio de las patogenesias, el estudio de los nuevos tóxicos que se han creado en las últimas décadas (solamente en los últimos 20 años se han producido más de doscientas mil nuevas sustancias químicas que tienen relación con la salud del ser humano), el estudio del cambio climático y cómo nos afecta, el cambio de las relaciones sociales… 

Personalmente me parece imprescindible y necesario este estudio y esta metodología integradora para conseguir que la Homeopatía ocupe un lugar central, como terapéutica, en la búsqueda de la salud para el ser humano.

Existe otro objetivo fundamental si queremos conseguir que los actos terapéuticos sean verdaderamente actos terapéuticos: “Devolver al ser humano el poder de gestión y decisión sobre su propia salud”. Es el momento de que cada persona recupere el poder para gestionar su salud. 

Poco a poco, amparados en la falacia de que el individuo es ignorante para gestionar y tomar decisiones sobre su salud, los distintos poderes, públicos y privados se han adueñado de la capacidad de gestión y decisión que cada individuo debe tener sobre su salud. Esto ha convertido a las personas en meros receptores de las decisiones médicas que se toman al margen de ellas.  Las personas han pasado a ser números y lo único que se espera de ellas es que puedan generar estadísticas con resultados positivos.  ¿Es posible que alguien piense que una persona puede estar sana si no tiene ningún poder de gestión y decisión sobre su propia salud?

Como resumen de lo expuesto hasta ahora, presento una serie de puntos que considero necesarios para generar una nueva dinámica terapéutica, dinámica de acompañamiento a la persona que sufre, física, psíquica o espiritualmente:

  1. Indagar a través del estudio, la reflexión y la atención sobre la naturaleza humana, ya que ella es la receptora de nuestros actos terapéuticos.
  2. Desarrollar una nueva metodología sobre el conocimiento (verdadera ciencia) que incorpore una visión integradora del ser humano y de su entorno (biológico, energético, emocional, social…).
  1. Devolución del poder de gestión de la salud a cada individuo y de la libertad para tomar las decisiones que considere oportunas. 
  1. Hacer del compartir de forma empática, del diálogo y del intercambio de ideas, la forma central de relación entre nosotras y nosotros. Es mucho más lo que nos une que lo que nos puede separar en un momento determinado.  Nos une el anhelo de que las personas tengan salud y sean felices, no creo que haya nada más importante que esto, cada una de nosotras y nosotros tenemos caminos diferentes para llegar a ello, pero a todas y a todos nos unifica la Homeopatía; es demasiado hermosa para olvidarnos de ello.
  1. Debemos integrar, dentro del estudio de la salud del ser humano, las grandes líneas de conocimiento que sirven y han servido a la humanidad para su enorme desarrollo: Filosofía, Ética, Sociología, Biología aplicada a la salud, Historia aplicada a la salud. Asimismo, debemos integrar el estudio otras medicinas, técnicas médicas, medicinas ligadas a los pueblos indígenas; todo ello supondrá un enriquecimiento de nuestra visión y de nuestra capacidad de hacer.
  1. Toda metodología científica debe tener en los hechos su punto de encuentro y en las opiniones su punto de enriquecimiento. El hecho fundamental de todo acto terapéutico es doble:
  1. Solucionar los problemas concretos que presenta cada persona; signos, síntomas, problemas funcionales, problemas estructurales, dolor…
  2. Ayudar al desarrollo integral de la persona en su capacidad de bienestar, en el poder de gestión de su salud y de su vida, en el conocimiento sobre sí misma y sobre su entorno.

Si el acto terapéutico no recoge este segundo elemento, el actoterapéutico desaparece en sí mismo para convertirse simplemente en un conjunto de medidas capaces de eliminar signos y síntomas a cualquier precio, mientras la persona pierde sus capacidades físicas, emocionales, la ilusión por vivir y hasta su propia identidad.

  1. A nivel homeopático es necesario un diálogo abierto y compartido sobre nuestros conceptos, nuestras ideas, a la luz de la evolución de nuestra sociedad. Es necesario la realización de nuevas patogenesias y nuevos estudios clínicos.
  1. Todo lo anterior solamente es posible si somos capaces de compartir y de escuchar a los demás, de hacer de la atención en el presente una herramienta fundamental. 

Hemos de ser capaces de integrar el pasado, el conocimiento ancestral que ha llegado hasta nosotras y nosotros, y el presente con el desarrollo de las nuevas tecnologías y de los nuevos conocimientos y, de esta forma, unificar el camino del conocimiento.

No hay mayor error que la arrogancia de creer que en este momento lo sabemos todo. No hay mayor error que despreciar los conocimientos de las culturas ancestrales y de nuestros mayores.

Los conocimientos sobre la salud no se pueden imponer, son el resultado de la compresión y de la acción activa a través de la propia experiencia tanto de las personas que ejercen la terapia como de los receptores de esa terapia. 

El verdadero acto terapéutico nos permite ir solucionando nuestros síntomas y nuestros signos, pero también nos debe permitir ser más conscientes individual y colectivamente de nosotras y de nosotros mismos, de la realidad que nos rodea y de los enormes potenciales de cambio y regeneración que tenemos.  Salud es felicidad, salud es libertad y poder de decisión sobre nosotras y nosotros mismos. Si no es así, la salud es una palabra hueca y vacía, sin contenido, simplemente no es nada.

El Poder de la Palabra

Devolver a la palabra el poder ancestral que tuvo, es recuperar la salud en el lenguaje, en la comunicación, y por lo tanto es recuperar la salud en el ser humano.

  • FILOSOFÍA: “Amor por la sabiduría”. 

Etimología. Tiene su origen en las palabras griegas philos (significado: que gusta de, aficionado, querido, amado…) y sophia (significado: sabiduría, ciencia, conocimiento). Filosofía, es por tanto, la cualidad o situación de quién ama la sabiduría y el conocimiento.

  • VERDAD: “Conformidad entre lo que se piensa y la realidad”. 

Etimología. Tiene su origen en la palabra latina véritas.  Inicialmente, en lugar del sustantivo véritas se utilizaba el adjetivo verus que designaba a las palabras o personas que al ser puestas a prueba por lo que significaban o afirmaban, podían mantener con firmeza lo expuesto.  Verdadera era la palabra firme que se puede mantener y no se dice en vano (para alagar u obtener beneficio).

En griego, la palabra utilizada como verdad era aletheía que significaba lo que no está oculto. Las cosas se muestran como son, libres de las apariencias que las ocultan como una máscara.

  • ETÍCA: “Forma de actuar en la vida”. 

Etimología. Tiene su origen en la palabra griega ethos (significado: la manera de hacer o de adquirir las cosas, también puede significar costumbre o hábito).  Una traducción más arquetípica sería decir que es lo propio de una misma o de uno mismo, aquello con lo que una persona se identifica en lo más profundo de sí misma.

  • TERAPIA: “Metodología y práctica para ayudar a solucionar la enfermedad” (entendida la enfermedad como un acto de sufrimiento en cualquiera de los niveles en los que se expresa el ser humano: físico, emocional, psicológico).

Etimología. Tiene su origen en la palabra griega therapeia, que a su vez viene del verbo theropeuein (significado: cuidar, atender, aliviar).  Este verbo deriva de la raíz therapon, que significa escudero. El sufijo eia indica la cualidad del que realiza la acción, en este caso la cualidad del que cuida sirve o acompaña; así podemos definir la palabra terapia como la cualidad de quien acompaña a quien necesita ser ayudada o ayudado.

Sobre el Autor

José Miguel Román Aguirre
José Miguel Román Aguirre

Me llamo José Miguel Román Aguirre y soy médico. Desde los 10 años quise ser médico.
Acabé mis estudios de Medicina General el año 1981 en Bilbao. Durante mi primer año de estudios clínicos en el Hospital de Basurto, comencé a desarrollar una enfermedad inflamatoria crónica, que afectaba a ambas rodillas y cuya evolución era atípica. Después de intentar solucionar dicho proceso a través de la medicina que estaba aprendiendo y no encontrar respuestas, descubrí que había otras formas diferentes de entender la salud y la enfermedad.
La solución de dicha enfermedad no fue consecuencia de un tratamiento farmacológico, sino de un cambio en mi forma de vida, (alimentación, fitoterapia, etc.). A partir de esa experiencia personal decidí desarrollar mi profesión, utilizando otros elementos terapéuticos (Naturismo, Osteopatía, Masajes, MTC, Homeopatía, Psicoterapia...) y ahí sigo, intentando comprender el misterio de vivir, el misterio de la salud, el misterio de la homeopatía.
Entiendo, que la verdadera salud en el ser humano comienza cuando tienes los medios para vivir con dignidad: una casa digna, un trabajo que le permita desarrollarse como persona, tiempo de ocio, alimentación adecuada… y sobre todo libertad y respeto.
Entiendo que el amor y la empatía son las mejores herramientas para hacer una buena terapia.
Entiendo que hay que dedicar el tiempo necesario a la persona que nos pide ayuda y, por supuesto, entiendo que solamente estando conscientemente atentos podemos realizar un buen acompañamiento a las personas que nos lo soliciten.
A partir de ahí, lo único que intento es fluir en el misterio de existir, en el misterio de ayudar, en el misterio de la Homeopatía y otras terapias.

6 Comentarios

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    • Salud es la belleza de existir con plena consciencia de ello.
      Para mí, cualquier acto médico, debe llevar consigo ayudar a la persona a ser consciente de la capacidad que tiene para vivir plenamente esa experiencia de vida.

  • ¡¡¡ Que regalo de post !!! Inspirador. Es todo un lujo poder contar con compañeros y amigos como el Dr Román.

    Un abrazo y muchas gracias por todo.

    • Compartir respetando el espacio de los demás, mientras los demás respetan tu espacio personal, es, quizás, la forma más poderosa de generar salud en la relacion humana. Escuchar al otro atentamente, mientras compartimos con el, es como escuchar el latido del remedio homeopático antes de darlo, ahí es cuando la magia del acto de acompañar del terapeuta se vuelca atraves del remedio homeopático en quien solicita nuestra ayuda.
      Y ser agradecidos a la vida por todo lo que nos da, es estar profundamente agradecidos a todos los que con vuestro trabajo y esfuerzo diario hacéis que exista Hablando de Homeopatia.
      Simplemente gracias.

  • Gracias por este post, Jose Miguel.

    Muy de acuerdo en la necesidad de avanzar en homeopatía refinando lo que ya tenemos e incorporando nuevas posibilidades, ambos caminos de la mano del rigor, la toxicología, la estadística…

    Un par de ejemplos que muestran que este camino ya ha sido descubierto y necesita ser andado y pavimentado:

    – New homeopathic medicines: use of modern drugs according to the principle of similitude (Teixeira), 3 volúmenes en realidad.
    – General homeopathic pharmacology (Dobrescu)

    Saludos,

    • Estoy totalmente acuerdo con lo que planteas. Dichos trabajos me parecen un acierto y un desarrollo actualizador de la Homeopatía y de la Metodología Homeopática. Lo mismo opino de los estudio realizados con nuevas especies de animales, plantas….mineral, etc.
      Pienso que simultáneamente también sería interesante desarrollar ideas y conceptos como la energía vital, la relación terapeuta paciente, la historia homeopática, interrrelacion de campos energéticos ( electromagnético,….) con los remedios homeopáticos y la salud, las nuevas estructuras sociales y de relacion humana que han ido surgiendo con la evolución de las nuevas tecnologías o la situación actualque estamos viviendo , desde hace más de un año .
      Mantener la esencia de la Homeopatía y adaptarla a los nuevos momentos es fundamental.

      Un abrazo.

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