El médico. Avicena y la homeopatía.

El otro día vi ”El médico”, la película basada en el libro del mismo título escrito por Noah Gordon. El libro lo había leído ya hace muchos años y fue uno de esos libros que me arrebató. Una experiencia…vamos, ¡¡¡una experiencia !!!. Fue una aventura preciosa, apasionante, llena de fuerza y de magia. Uno de esos libros que te conectan con la vida y te hacen pensar y sentir. Uno de esos libros que ves cómo va acercándose el final y sólo quieres que no pase nunca. Pero llega, lo cierras y te quedas con él para siempre dentro de ti.

La peli, como suele pasar, no me conmovió de esa manera. Aun así, es una gran película y yo se la recomendaría a todo el que quiera pasar un gran momento de cine.

Pero sí que hubo algo en la película que me arrebató como en el libro y fue la figura del gran Avicena. Ya sabéis, la película va de un aprendiz de barbero inglés (los barberos, por aquel entonces eran lo más parecido a un médico que había por aquellos lares) que llega a saber de la existencia de un gran médico en oriente “que lo curaba todo” y que decide ir en su búsqueda y aprender su ciencia. Y así llega a Persia y se convierte en discípulo de Avicena.

Y en ese lugar, tan alejado de su mundo, conoce a una persona que encarna lo más parecido a la Sabiduría que una persona pueda conocer en esta tierra. Y aprende que la medicina es el arte de acercarse a los demás con el humilde ánimo de curar cuando se pueda y de aliviar siempre, porque eso siempre es posible en algún grado y de algún modo.

Y conoce a un hombre, a un Maestro, que en sus clases de medicina habla de la circulación de la sangre, de las plantas que curan el cuerpo, de Aristóteles y de la Música de las Esferas, porque sabe y enseña que el Ser Humano es su cuerpo, es su mente y es su alma, y que si no cuidas y sanas cada una de ellas nada vale pues nada entiendes.

Y conoce a ese hombre que, siendo el médico más respetado de todo oriente, suplica a su discípulo que le cuente hasta el último detalle de lo que sabe que ha descubierto en sus disecciones clandestinas de cadáveres y que él mismo, el gran Avicena, aún desconoce. Y como un niño escucha y aprende de su discípulo pues sabe que el discípulo se ha de convertir en maestro cuando tiene un saber y el maestro en discípulo cuando lo anhela.

Y así el joven Cole aprende de su maestro, el gran Avicena, la humildad, la compasión, la entrega, la ciencia… la Medicina.

Y recordando la película, y el libro, pensaba en qué gran homeópata hubiera sido el gran Avicena. Un hombre de ciencia, de mente abierta al saber, sin prejuicios. Sabedor de que en la ciencia y en el conocimiento “la verdad de hoy es la mentira de mañana” y que el saber que no esté abierto al cambio no es saber, es dogma.

Un médico que entendía que la cirugía curaba, que la dieta curaba, que la música curaba y que el amor y la compasión por sus enfermos también curaban porque el ser humano es materia y es energía. Es cuerpo, es mente, es emoción y espíritu.

Que bien hubiera entendido la Homeopatía, como la hubiera integrado en su práctica médica, en su forma de curar y de entender la enfermedad y al enfermo. Porque la Homeopatía es eso, una forma de acercarse a la enfermedad que se apoya en todo el actual saber de la ciencia pero que no desprecia aquello que la ciencia aún no conoce o no puede explicar.

A Avicena le hubiera encantado disponer de una herramienta terapéutica eficaz y segura, compatible con cualquier otra que hubiera considerado necesaria, y que entendiera al ser humano en toda su dimensión. Y abierta y conectada a todo el desarrollo científico del momento.

De verdad lo creo, Avicena hubiera amado la Homeopatía.

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

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Actualizado el 25-06-2019 10:20:04 - © 2014-2019 Hablando de Homeopatía

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