El botiquín homeopático: 10 medicamentos homeopáticos imprescindibles en el hogar.

Uno de los problemas de salud más serios que tenemos hoy en día a nivel mundial es el daño que causan la mayoría de los medicamentos que habitualmente usamos. En este sentido, la Homeopatía y sus medicamentos podría ser una de las claves para solucionar esta situación y construir la medicina que todos deseamos y merecemos.

En mi experiencia, tener algunos medicamentos homeopáticos como parte del botiquín básico del hogar puede ayudar a solucionar infinidad de situaciones habituales sin tener que recurrir a otros medicamentos con potenciales efectos secundarios, muy especialmente si hablamos de niños, mujeres embarazadas, pacientes crónicos o personas polimedicadas.

¿A quién pertenece la salud de cada persona?

Esta pregunta ya la respondió Hipócrates, el padre de la medicina occidental, hace más de 2000 años en varios de sus aforismos :

Si no eres tu propio médico, eres un tonto.

El paciente debe combatir la enfermedad junto con el médico.

Leía este verano en un medio canario un titular muy llamativo: El mal uso de las urgencias está colapsando el sistema sanitario. En este artículo el Dr. Fernando Jiménez, portavoz de AMAPCAN (Asociación de Médicos de Atención Primaria de Canarias), dejaba algunas declaraciones como estas:

“Cuando alguien va a Urgencias por una tontería, la persona que va porque le ocurre algo de verdad tiene que esperar dos o tres horas, y cuando hay una lista de varias horas de personas que realmente lo necesitan, quizá hay que pensar que lo suyo no es tan urgente”

“Hay que hacer campañas institucionales constantes en los medios de comunicación para formar e informar a la población de qué es realmente urgente y qué se puede hacer en los botiquines de casa, así como una formación escolar potente para evitar estas saturaciones de Urgencias”.

Por cierto, sobre el papel educativo que los médicos debiéramos tener Hipócrates también era muy claro y contundente:

La mejor medicina de todas es enseñarle a la gente cómo no necesitarla.

La función de proteger y desarrollar la salud debe ser incluso superior a la de restaurarla cuando está deteriorada.

Yo no voy a entrar en qué y quiénes pueden ser los responsables del permanente colapso de los servicios de urgencias. Lo que sí creo es que la “medicina moderna” está haciendo cada vez más dependientes a las personas de un modelo de cuidado de la salud lleno de sobrediagnósticos, preenfermedades e hipermedicalización.

Los médicos decimos a las personas cosas como que cualquier pequeño síntoma puede esconder una enfermedad grave, que hay que hacerse pruebas de todo tipo no sea que no diagnostiquemos algo serio a tiempo o que mucho cuidado con automedicarse que los medicamentos pueden ser peligrosos, sin ser conscientes (o siéndolo) de que todos esos mensajes no hacen sino generar un estado de ansiedad constante en relación con su salud y que, además, secuestran el poder que todos debemos tener sobre nuestra vida y nuestra salud.

Y la gran pregunta: ¿Cuántos recursos, en todos los sentidos, invierte la actual medicina en educar a las personas en hábitos saludables?

¿Cuánto tiempo se invierte en enseñar a los médicos hábitos de vida saludables durante su formación?

¿Cuánto tiempo invierten los médicos en hablar con sus pacientes sobre equilibrio emocional, actividad física o alimentación?

¿Qué valor da el sistema sanitario a la relación entre el médico y sus pacientes?

La salud de las personas no depende de cuántos grandes hospitales tengan en su región, ni del número ni de lo modernos que sean sus equipos médicos. En cambio, sí que está directamente relacionada con su calidad de vida, con sus hábitos y con la relación personal que tengan con su médico de familia.

Un dato: “En EE.UU., 100 millones de personas tienen al menos una enfermedad crónica (la mitad de ellos, más de una) y el 80% de la población mayor de 65 años sufre al menos una enfermedad crónica”. Y esto es lo que ocurre cuando una sociedad invierte en curar la enfermedad sin preocuparse de potenciar la salud.

Automedicarnos: ¿Sí o no?

Por supuesto que debemos poder y saber automedicarnos y una de las responsabilidades más importantes de los médicos debiera ser educar a nuestros pacientes para que sean capaces de manejar recursos de salud y medicamentos básicos que les ayuden a superar las dolencias cotidianas que todos podemos sufrir en uno u otro momento de nuestro día a día.

Cuando las personas pueden tener una relación tranquila y sosegada con su médico, cuando le pueden preguntar, sin prisa, cualquier cosa que les inquiete, cuando el médico tiene tiempo para escuchar y conocer a sus pacientes, entonces se puede crear esa realidad en la que el médico y sus pacientes construyan salud más allá de tratar la enfermedad cuando aparezca.

En este sentido, a mí me parece básico enseñar a mis pacientes a usar una serie de medicamentos homeopáticos que pueden ser de gran ayuda en el día a día. No es que les dé un cursillo, es más bien que a lo largo de nuestra relación y según van apareciendo esos trastornos más habituales, voy enseñándoles a manejar esos medicamentos de manera que enseguida puedan utilizarlos de manera autónoma siempre que sean necesarios.

Automedicarse no significa tomar cualquier medicamento cuando me parezca, si no ser capaz de gestionar los problemas banales y cotidianos de salud con medicamentos eficaces y seguros, como son los medicamentos homeopáticos.

10 medicamentos homeopáticos para nuestro botiquín doméstico.

Lo primero decir que, evidentemente, es importante también individualizar el botiquín de cada casa. No es lo mismo un hogar con niños que sin ellos y tampoco será el mismo el botiquín para una familia que viva en Noruega que para una que viva en el Caribe.

Dicho esto, quiero proponeros 10 medicamentos (10 me parece un número bonito) que, en mi experiencia, pueden ser universalmente útiles en cualquier hogar. Y por supuesto, estoy abierto a todas vuestras sugerencias y experiencias que me encantaría que compartieseis en la sección de comentarios al final del post.

ARNICA.

Golpes, cortes y heridas, pequeñas torceduras, moratones, chichones… ¿Quién no tiene algún percance de estos de vez en cuando? Pues bien, ahí Árnica es el medicamento que ayudará a mejorar no solo el dolor sino también la curación de estos procesos.

También puede ser muy útil en otras situaciones, como cuando uno no puede dormir porque está demasiado cansado físicamente o en esos cuadros gripales en donde nos duele tanto el cuerpo que parece que nos han apaleado.

Y, como no, Árnica nunca falta en mi botiquín de montaña.

ACONITUM.

Aconitum es un gran medicamento homeopático para muchas de esas situaciones que se manifiestan de una forma brutal, con mucha intensidad. Así, por ejemplo, podremos tratar fiebres elevadas de aparición brusca, cuando además la persona, muy frecuentemente niños, esté muy congestionada y seca, sin sudoración. Es habitual que se sienta muy sediento con deseo de grandes cantidades de agua fresca, además de agitado y ansioso.

Está también indicado en cuadros agudos, muy intensos, como laringitis, otitis, catarros, síndromes gripales, incluso neuralgias, después de exponerse a un frío intenso. Es muy frecuente que la persona se acueste más o menos bien y se despierte a medianoche con toda la intensidad de su sintomatología.

Y lo mismo que es un gran medicamento para las consecuencias de la exposición al frío intenso, nos será también de utilidad para tratar las insolaciones, los golpes de calor.

No quiero dejar de señalar su indicación en las crisis de pánico y en las somatizaciones después de haber pasado un susto o vivido situaciones de miedo y ansiedad extremas.

Por último, señalar que puede ser muy útil en el insomnio con despertares a medianoche con palpitaciones, ansiedad intensa y agitación. Al despertar, a menudo la persona puede recordar algún mal sueño. Estará todavía mucho más indicado si el insomnio se produce después de vivir un susto o una situación de miedo. como ya comentábamos.

GELSEMIUM.

Según cómo se manifiesten los cuadros gripales podremos tener diferentes medicamentos homeopáticos adaptados a cada persona pero, en mi experiencia, si tendría que elegir uno de ellos para tener en el botiquín sería Gelsemium. El paciente se siente muy cansado, con dolor de cabeza y sensación de agujetas por todo el cuerpo. Suele haber fiebre acompañada de escalofríos que incluso le pueden llegar a producir temblores.

Gelsemium puede ser un medicamento homeopático muy interesante de tener en casa porque es uno de los medicamentos principales del miedo y la ansiedad. Es muy útil en los casos de ansiedad de anticipación ante exámenes, un viaje, ir al dentista o cualquier situación que asuste y bloquee a la persona. Es típico de las personas que se quedan en blanco en un examen o que se quedan sin palabras en una reunión. Ayuda mucho en el insomnio que se produce en estos contextos.

BELLADONNA.

Este es, en mi experiencia, el medicamento homeopático que más frecuentemente usamos en los cuadros febriles de los niños. Es una fiebre de instauración rápida, aunque no tanto ni con tanta intensidad como la de Aconitum, y que se comporta de manera oscilante. El niño tiene el rostro colorado, caliente y húmedo y es característico que rompa a sudar. El paciente solo quiere estar tranquilo, en reposo y mejor a oscuras; los ruidos, la luz, que le toquen e, incluso, que le muevan la cama le molesta mucho. Suelen tener sed de intensidad variable. Especialmente indicado en los niños con tendencia a hacer convulsiones febriles.

Estas fiebres suelen darse en el contexto de algún cuadro inflamatorio tipo faringitis, laringitis, amigdalitis u otitis. Las mucosas afectadas suelen aparecer muy rojas, inflamadas y secas, sin secreciones de moco. El dolor es intenso y, a veces, puede manifestarse como pulsátil.

FERRUM PHOSPHORICUM.

Dejadme que me declare un “fan” de este medicamento homeopático. Lo uso con grandes resultados en todas esas situaciones, todavía un tanto indefinidas, en donde el niño (o cualquier adulto) siente un poco de malestar general con alguna molestia quizás en la garganta o el oído. Puede haber algunas décimas de fiebre y lo que habitualmente se prescribe en esos casos es un poco de paracetamol o ibuprofeno esperando ver hacia dónde evoluciona el cuadro. En situaciones como estas Ferrum phosphoricum ayuda al organismo a estimular sus propias defensas y, en muchas ocasiones, conseguimos que el cuadro no vaya a más.

Para mí, un imprescindible en el botiquín sobre todo si hay niños en casa.

APIS MELLIFICA.

Aunque Apis también es un medicamento que podemos utilizar en algunos tipos de fiebre, yo lo quiero incluir en nuestro botiquín por su efecto en todos los procesos inflamatorios que tienden a edematizarse y que se agravan con el calor y al tocarlos y que mejoran con el frío. La lesión suele dar una sensación que puede ir desde el dolor, punzante y ardiente, hasta el picor.

Así, será útil en procesos que pueden ir desde un esguince de tobillo, con su hinchazón y dolor que mejora con la aplicación de frío local y el reposo, hasta picaduras de insectos (no olvidar en las picaduras el otro gran medicamento homeopático, Ledum palustre), urticarias o conjuntivitis con los párpados totalmente inflamados y edematosos.

Belladonna ya comentábamos que es otro gran medicamento de procesos inflamatorios, pero, en su caso, la inflamación es más roja, caliente y congestiva. En Apis tiende a ser más rosada y edematosa.

NUX VOMICA.

Nux vomica merece sin duda un lugar en el botiquín de casa por su acción a nivel digestivo y por su utilidad también en los cuadros gripales y en los resfriados comunes e, incluso, en las crisis de rinoconjuntivitis alérgicas.

Los refriados que mejoran con Nux vomica suelen aparecer después de un enfriamiento y cursan con estornudos en salvas, sensación de obstrucción nasal y secreción clara y acuosa. Toda esa sintomatología mejora al aire libre.

Como decía, también lo podemos utilizar en procesos gripales con fiebre y escalofríos; el enfermo tirita al menor movimiento o en cuanto se destapa lo más mínimo y parece que nada es capaz de hacerle entrar en calor.

Pero, además, Nux es un gran medicamento de sobrecargas digestivas con pesadez, hinchazón abdominal y sensación de náuseas que se alivian cuando la persona es capaz de vomitar. Está especialmente indicado en los excesos de alcohol, café, excitantes y comidas fuertes.

Es también un gran medicamento homeopático de ansiedad e insomnio, relacionado, sobre todo, con el estrés laboral o situaciones vitales que desbordan a la persona. Suele mostrarse muy irritable, incluso colérica. Es característico que le cueste conciliar el sueño y que al cabo de pocas horas se despierte preocupado y dándole vueltas a esas situaciones que le agobian.

HEPAR SULFUR.

Hepar sulfur es otro gran medicamento de procesos inflamatorios, pero esta vez de inflamaciones que tienden a supurar o que ya lo están haciendo. Suelen ser inflamaciones muy dolorosas y pueden aparecer tanto en mucosas como en la piel. Así, podremos usarlo en laringitis, faringitis, amigdalitis, otitis, abscesos, forúnculos y en otras lesiones inflamatorias que estén supurando o pensemos que puedan llegar a hacerlo.

En algunas de estas situaciones puede ser necesario el uso de un antibiótico por lo que, ante la más mínima duda, deberemos consultar con nuestro médico. Lo bueno de contar con Hepar es que podremos usarlo con total seguridad junto con el antibiótico siempre que sea necesario y que, en muchas ocasiones si somos capaces de usarlo a tiempo, podremos evitar llegar a tener que usar estos antibióticos.

CALENDULA.

Aunque la caléndula podemos usarla también en forma de medicamento homeopático, yo suelo recomendarla con más frecuencia en forma de tintura madre en gotas o en alguna pomada que la contenga.

Su acción antiinflamatoria, antiséptica y cicatrizante la hace ideal para limpiar y cuidar cualquier tipo de heridas y úlceras cutáneas. También la uso mucho para picaduras o granos que queramos calmar y desinfectar. Y es espectacular, en mi experiencia, para acortar la evolución de las lesiones del herpes.

Si disolvemos unas gotas de la tintura de caléndula en agua podremos usarla también para hacer enjuagues en caso de aftas bucales o para hacer gargarismos en faringitis y amigdalitis.

Y una crema de caléndula será muy útil en la mayoría de las quemaduras caseras.

MAGNESIA PHOSPHORICA.

Este medicamento homeopático me parece muy interesante porque nos va a permitir calmar dolores muy particulares; dolores de tipo cólico y también las neuralgias. Son dolores muy intensos y fulgurantes, del tipo de los calambres y los espasmos. Es muy frecuente que sean dolores que dejen “doblada” a la persona.

Así, lo podremos usar para calmar el dolor de cólicos intestinales, ciáticas, dolores de regla, calambres, contracturas o neuralgias faciales, entre otros.

Fijaos que con tan solo 10 medicamentos homeopáticos podemos tener cubiertas un gran número, si no la mayoría, de las “situaciones médicas” más comunes del día a día. No ocupan lugar, los podemos usar con todos los miembros de la familia, incluso en los bebés, y no están contraindicados con la toma de cualquier otro medicamento que pudiera llegar a ser necesario. Además, son muy cómodos de transportar, lo que nos permite también llevarlos en nuestro botiquín de viaje.

Y como ya os decía, sería precioso que compartieseis vuestras experiencias y sugerencias sobre el uso de los medicamentos homeopáticos en la sección de comentarios al final de este post.

Recuerda que, si te gustan nuestros contenidos, puedes suscribirte y recibirás cada semana nuestra newsletter con todas las novedades.

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico con Nº Colegiado 484807863 y con ejercicio profesional en Getxo-Bizkaia. Es una preciosa población del País Vasco, en el norte de España.

Soy experto universitario en Homeopatía y profesor de esta disciplina médica en el CEDH.

Desde el comienzo de mi carrera como médico practico la Osteopatía y la Medicina Naturista y tengo el honor de pertenecer, desde entonces, a la Asociación Española de Médicos Naturistas (AEMN).

También formo parte de la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH) y de la Sociedad Española de Puericultura (SEP).

Hipócrates ya decía hace más de 2000 años que “La fuerza natural dentro de cada uno de nosotros es el mayor sanador de todos. El médico trata, pero la naturaleza sana”.

Y eso es lo que he pretendido hacer desde que soy médico; ayudar a mis pacientes a estimular, en la medida de todas sus posibilidades, sus mecanismos de reequilibrio y curación.

Amo la música y el chocolate, viajar y conocer lugares, hablar con las personas y, sobre todo, escuchar. Amo la Naturaleza y me pasaría la vida subiendo y bajando montañas.

Creo que, como siempre me dice mi mujer, el ser humano es extraordinario y que esta Humanidad está destinada a superar esta etapa de materialismo egocéntrico para entrar en una era de Luz y fraternidad.

Y también pienso que, como decía Hipócrates, “la mejor medicina de todas es enseñarle a la gente cómo no necesitarla”.

Consulta
C/ Paulino Mendibil 8, Primera Planta
48930 Las Arenas (Getxo)
TEL. 94 431 66 28

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

© 2014-2023 Hablando de Homeopatía

La información proporcionada en este sitio web no pretende sustituir la atención médica o profesional. HdH® no se responsabiliza de que sea totalmente completa, ni del uso que de ella pueda hacerse. Para obtener un consejo profesional más riguroso y acertado, y resolver dudas, le recomendamos que consulte a un médico homeópata. Aceptar