El Arte y la Ciencia (II)

“Ars longa, vita brevis…” (“El arte es largo, la vida breve…) (Hipócrates)

Bien podríamos decir que el lenguaje de este poema de César Vallejo es eminentemente jurídico. Muchos “considerandos”, muchos gerundios…

El lenguaje jurídico es sobre todo el de los hechos, el de lo constatable. Toda la estructura del poema nos hace ver que después de los gerundios, de la exposición fría y meticulosa de los hechos, vendrá la inapelable sentencia…

Y parece que el hombre, la cosa juzgada, no lo tiene muy bien: suda, mata, se abotona, es triste, un animal, lóbrego mamífero, su día atroz, aquel certificado que prueba que nació muy pequeñito…

Sin embargo, ¿qué pasa al final? Una sorpresa, un imprevisto. Ya se nos había dicho que el juez, el que escribe, no se iba a impresionar fácilmente, porque “él sabe que (el hombre, la cosa juzgada) me es, en suma, indiferente”… Sin embargo, como decía, al final viene lo imprevisto. “Le hago una señal y viene” y cuando con toda probabilidad ya le voy a condenar, cuando le va a caer encima todo el peso de “los hechos”, quizá sin pretenderlo, sin quererlo, se nos cuela algo con lo que no contábamos y le doy… un abrazo!

¿Y qué es ese algo con lo que el juez parecía no contar en un principio? Es sencillo, al poeta, a nosotros, se nos ha colado la emoción…

Las emociones guían nuestro proceder mucho más de lo que imaginamos (y quizás querríamos) en todos los ámbitos humanos. Y esto es así porque precisamente eso es lo que nos caracteriza como tales. No hacen falta muchos estudios “científicos” (aunque ya empieza a haberlos, la lógica para consistente va por ahí) para demostrar cómo estamos llenos de contradicciones, ambivalencias, y cómo “el corazón tiene razones que la razón no entiende” (Pascal)

La medicina es un arte y una ciencia. Así nos lo repitieron una y otra vez en la facultad. Aunque Nietzsche ya dijo que no existen los hechos sino sólo interpretaciones de los hechos, a la parte de la “ciencia” le corresponderían “los hechos”, las cifras, lo (supuestamente) objetivo. La parte del “arte” sería precisamente todo aquello que nos hace humanos, nos hace ponernos en el lugar del otro, reconocernos en él, tener intuiciones, “ojo clínico”…

La homeopatía es un método terapéutico que no sólo recoge los hechos, los números, lo (supuestamente) objetivo sino también lo subjetivo, el cómo le duele al paciente, sus circunstancias personales y vitales. Y no sólo eso, sino que tiene una metodología para procesar esa información que hace que la vivencia tan particular de esas circunstancias vitales sea muchas veces determinante para la elección del medicamento. Porque no es lo mismo una cefalea en un niño que en otro niño, en una mujer que en otra mujer… Cada persona vive su afección (un mismo diagnóstico) de forma diferente. No hacen falta tampoco muchos estudios para darnos cuenta de ello. ¿Acaso los médicos y “científicos” no nos ponemos enfermos? ¿Acaso no lo vemos en nosotros mismos?

En este mismo blog se comentan algunos de los estudios científicos sobre homeopatía más relevantes, y podemos encontrar más aún en webs como la de la “Faculty of Homeopathy” y documentos como el Libro Blanco de la Homeopatía.

Y también, como comentábamos antes, gracias a la metodología homeopática podemos procesar esa otra información más subjetiva del paciente y prescribirle un medicamento que no sólo le va ayudar en lo “orgánico” (los hechos) sino también en esa esfera emocional (y espiritual me atrevería a decir) que nos hace humanos.

De este modo se comprueba entonces cómo en homeopatía la ciencia y el arte están intrínseca e indisolublemente unidos.

Pero ahora, dejémonos llevar por lo que el poeta al final también se deja llevar y demos a nuestro paciente, a nuestro igual, un abrazo emocionado…

qué más da… emocionado…

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

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Actualizado el 17-10-2019 17:13:00 - © 2014-2019 Hablando de Homeopatía

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