Día Mundial contra la Depresión: claves para entender esta enfermedad y cómo puede ayudarte la Homeopatía

Melancolía. Así llamaban los antiguos a los que hoy conocemos como depresión. Melancolía. La causa era un exceso de bilis negra, de acuerdo a la teoría de los cuatros humores y de los cuatro temperamentos, de la tradición hipocrática griega, que persistió durante tantos siglos en la cultura occidental.

Y se relacionaba con el otoño, con nostalgia, con lúgubre, con el bazo, con Saturno en la astrología.

Por experiencias temporales de tristeza todos sabemos, más o menos, a qué nos estamos refiriendo. Pero hay que tener claro que tristeza no es depresión. La tristeza puede ser más o menos frecuente y hasta saludable, según cómo, pero cuando nos referimos a depresión hay que añadir que nos incapacita para nuestra vida laboral o relacional y que nos impide disfrutar o sentir interés y placer en nuestra vida cotidiana.

Algunos posts sobre depresión en HDH

Ya hemos tratado en otros posts esta afección ya sea de manera directa o indirecta. Por recordar algunos que recomiendo vivamente:

Guillermo Basauri hace aquí un cuadro muy completo, con las causas, diagnóstico, factores, cómo superarla

Jorge Manresa, se refiere aquí a un tipo de depresión particular y relativamente frecuente: la depresión postparto

Por su parte, José Ignacio Torres refiere aquí un caso tratado con homeopatía

Yo mismo, también, la trato aquí junto a otros trastornos de conducta

Síntomas de la depresión

Repitamos algunos de los síntomas propios del estado depresivo

  • Sentimientos persistentes de tristeza, abatimiento, decaimiento
  • Sentimientos de desesperanza,
  • Sentimientos de culpa, inutilidad e impotencia
  • Pérdida de interés o placer para disfrutar de las cosas de la vida cotidiana
  • Desmotivación, apatía, infelicidad
  • Sensación de cansancio, fatiga,
  • Sentimiento de incapacidad en el trabajo o en las actividades habituales
  • Pensamientos de muerte o suicidio, o intentos de suicidio
  • Malestar indefinido, Inquietud o irritabilidad
  • Dificultades cognitivas de memoria, concentración, tomar decisiones
  • Problemas de sueño
  • Cambios en el apetito o el peso (más de 5% de alteración del peso en un mes)
  • Dolores y molestias en el cuerpo sin causa orgánica aparente

Y, por supuesto, siempre que este estado no pueda atribuirse a la toma de ninguna sustancia u otra afección médica.

Recordemos que, aunque suele ser constante, a veces puede no haber tristeza pero sí tiene que existir esa perdida de interés o incapacidad para las actividades cotidianas.

Depresión – frecuencia

Según la OMS es un trastorno que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo.

Este organismo también menciona que más de la mitad de los afectados no reciben un tratamiento correcto por falta de recursos y de personal sanitario debidamente formado. Sin embargo en países en los países más desarrollados el tratamiento con antidepresivos se ha convertido en algo mas o menos banal ante cualquier problema o dificultad

Depresión y medicalización

En otras entradas, aquí y aquí, por ejemplo, ya hemos hablado extensamente de esta tendencia a medicalizar supuestas afecciones que no son más que dificultades inherentes al propio hecho de estar vivos. Y esto es mucho más frecuentes en los, así denominados, trastornos de conducta donde esa facilidad para diagnosticar y tratar farmacológicamente ha llegado a grados poco razonables.

Varias veces hemos explicado, como ejemplo de ello, la consideración del duelo en el DSM V (el Manual Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría) como susceptible de ser tratado con fármacos si existen síntomas después de (¡tan solo!) dos semanas desde la muerte del ser querido.

Depresión y suicidio

En el peor de los casos la depresión puede llevar al suicidio. Y tengamos en cuenta que cada año se suicidan cerca de 800 000 personas, siendo la segunda causa de muerte en el grupo de edad de 15 a 29 años.

Depresión hombre y mujeres

También hay que recordar que la prevalencia es casi el doble en la mujer que en el hombre, aunque no son pocos los trabajos que cuestionan estos datos. Quizá esto tenga que ver más con los roles de género en donde el varón es menos proclive a demostrar “debilidad”.

Causas y factores de la depresión

En cuanto a las causas y factores predisponentes con los que se puede relacionar la aparición de un cuadro depresivo recomiendo de nuevo, para no repetirme, el excelente post de Guillermo donde están muy bien explicados.

Por mencionarlos, simplemente:

  • Dieta y permeabilidad intestinal
  • Cuidado emocional
  • Ejercicio
  • Sueño

Aunque se habla de factores genéticos no existe ningún marcador específico que lo revele.

En realidad, la depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Y  situaciones tales como desempleo, pérdida de un ser querido, rupturas sentimentales, conflictos familiares, etc. hacen mas probable sufrir esta afección.

El alcoholismo, tabaquismo u otras adicciones pueden ser también factores causales o consecuencias.

La teoría del desequilibrio químico

De nuevo, quiero recalcar que la teoría según la cual el origen de la depresión es un desequilibrio químico cerebral en el que se ven involucrados neurotransmisores tales como la dopamina, la serotonina, etc. y en los que se basa el tratamiento farmacológico no está demostrada.  En este sentido términos tales como anti-depresivos, anti-psicoticos, “estabilizadores del ánimo”, etc. son más propios del marketing comercial que de evidencias de la sustancia y su acción específica.

En este post ya mencioné los trabajos de los Dres. Allen Frances o P. Gotzsche. Ahora añado los de  R. Whitaker o Irving Kirsch que nuevamente prueban que la eficacia de los fármacos antidepresivos es prácticamente inexistente en los casos de depresión ligera, moderada e incluso grave.

En palabras de M. Angell, la que fuera editora de la prestigiosa revista científica “New England Journal of Medicine: “tanto la psicoterapia como el ejercicio físico han demostrado ser tan eficaces como los psicofármacos para la depresión y sus efectos son más duraderos; sin embargo, por desgracia, no existe una industria para impulsar estas alternativas».

Tratamiento de la depresión

Desde la vertiente farmacológica hablaremos de fármacos para la depresión (que no antidepresivos). Son, desde mi punto de vista, excesivamente utilizados en nuestras sociedades sin claras evidencias y con efectos secundarios que pueden ser importantes.

Por mencionar algunos fármacos: sertralina, fluoxetina, paroxetina, citalopram, venlafaxina, imipramina, fluvoxamina, viladozona, etc.

El utilizar uno u otro depende más de sus efectos secundarios que de su supuesta efectividad.

En todo caso, tanto si se utilizan fármacos como no deberían ir acompañados de una intervención psicoterapéutica.

La visión desde la Terapia Breve Estratégica

Desde la TBE pensamos que la depresión es más un cuadro reactivo a otras problemáticas ante las cuales el individuo acaba por renunciar o rendirse.

Según esto, la depresión estaría caracterizada por

  • La tendencia a renunciar en muchos aspectos de la vida.
  • La tendencia a  delegar a en los demás la solución a sus problemas o dificultades.
  • La tendencia a sentirse víctima.

Es por ello que habría que intervenir primero en estas soluciones disfuncionales que el etiquetado como depresivo ha construido para sobrevivir.

¿Qué podemos hacer para empeorar una depresión?

No han leído mal, no. A continuación expongo algunas conductas que fácilmente harán que un depresivo empeore

  • Compadecerse en exceso, lo cual le ratifica en su conducta
  • Ayudarle en exceso, porque crea también un beneficio secundario que contribuye al mantenimiento de su estado
  • Hablar del problema constantemente, haciendo que su vida gire en torno a su depresión y agravándola.
  • Animarle. Cuando animas a un depresivo (aún con las mejores intenciones), paradójicamente, este se sentirá más incomprendido y, por tanto, desanimado y desesperanzado

La visión homeopática

Desde la homeopatía también entendemos que, más que un trastorno en sí mismo, la depresión, esa caída de la que habla Guillermo en su post, es reactiva. Incluso, la así denominada, depresión endógena, si partimos del principio que todos los órganos y sistemas, nervioso, endocrino, inmune, etc. actúan en coordinación y relación.

Habrá, por tanto, que hacer una buena historia clínica para prescribir el medicamento más adecuado para esa persona en ese momento vital de su existencia. Sabiendo, además, que los efectos secundarios de los medicamentos homeopáticos, de existir, son mínimos y transitorios.

 Aunque hay medicamentos como Sepia, Natrum Muriaticum, Natrum Sulphuricum, Ambra Grisea, Phosphorus, Phosphoricum Acidum, Aurum metallicum, Bismutum metallicum, etc. que pueden ser más conocidos por su prescripción en cuadros depresivos en realidad cualquier medicamento puede ser el más adecuado porque todos pueden contener esta vertiente más “melancólica”.

Arte y depresión

Y no puedo acabar sin recordar a tantos artistas que han navegado por el otoño de la  bilis negra, muchas veces hundiéndose del todo en ella, pero siempre regalándonos algo precioso: una mayor conciencia y comprensión de lo que somos como seres humanos envuelto en belleza.

“En el juicio final, solo se pesarán las lágrimas”

E. Cioran

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

8 Comentarios

Comentar
  • Todo lo que cuenta me parece fantàstico, yo opino lo mismo, hay que ser positivo y disfrutar de todo lo que tenemos, perooooo, yo aunque ni estoy deprimida, hago ejercicio (ando una hora como minimo diaria), practico yoga, meditaciòn, llega la noche y no duermo, asì un dia, otro, despues de una semana, mi cara es algo inexplicable, mis ojos no se pueden abrir, me escuecen, he recurrido a la medicina tradicional y la receta es; Orfidal 1mg. y si efectivamente duermo, pero me dijo la doctora que no me acostumbrara, pero si no lo tomo no duermo, podrian aconsejarme? .
    Otro dato, el insiomnio va acompañado de caida de pelo. La analitica dice que todo bien.

    • Hola Paloma,
      gracias por tu comentario. Obviamente el Orfidal no es una solución sino un «parche» (bienvenido, por supuesto) que te da tiempo para observar tu estilo de vida (que parece muy sano) y la parte emocional que nos pueda ayudar a establecer la causa de ese insomnio.
      Te recomiendo que contactes con un profesional o médico homeópata si te parece una buena opción porque creo que se puede conseguir un mejor resultado.
      Un cordial saludo

    • Hola Miriam,
      sí, efectivamente, los que rodean a la persona depresiva pueden influir bastante en la conducta del etiquetado como depresivo. De ahí mis recomendaciones. En la terapia, normalmente, también tienen un papel que hacer.
      Gracias por seguirnos
      Un cordial saludo

  • Como siempre, gracias Gonzalo querido amigo y maestro, por estas clases particulares y bien prácticas de sabiduría y humanidad. Gracias por lo incansable de esa vocación generosa y tan necesaria como respirar.
    Entre los 23 y los 26 años padecí una depresión demoledora, física, química, psíquica, anímica…acompañada del hundimiento total de lo que creía seguro y verdadero. Los síntomas físicos eran de todo tipo, los médicos estaban desorientados y yo, ni te cuento, tenía tres niñas pequeñitas y fue solamente el hecho de no abandonarlas en este mundo y a esas edades, lo que me obligó y sostuvo para quedarme aquí, más una experiencia inenarrable ya in extremis , en el otoño de 1973, viviendo en Sevilla, que las palabras no atinan a describir, y que en un instante, como en un flash interno me cambió por completo, al comprender de golpe el sentido y significado de todo el proceso de mi vida inserta en la Vida misma que compartimos en tiempos y espacios. Un click, así natural e impensable. En una semana, instantáneamente recuperé fuerzas, claridad, serenidad, energía, vigor. Y en una semana más o menos, todos las respuestas de las analíticas y los reconocimientos médicos estaban normalizados, sin que se me hubiese cambiado nada en el tratamiento, que ya había abandonado por mi cuenta, en vista de que nada mejoraba.
    Al principio me preocupé pensando y temiendo que aquello fuese un proceso bipolar, pero de eso nada. A partir de aquel momento, mi vida dio un giro instantáneo y comenzó otro camino interno, me cambió la graduación de la mirada, la realidad se vistió de energía a estrenar, desde entonces hasta hoy todo ha sido crecer con todo e integrar lo que llega y se va, en un estado sereno de comprensión, me atrevo a decir, que feliz, a pesar de los pesares que son tan naturales como el vivir en sí. Y de eso hace nada menos que 47 años.
    Por entonces aun no conocía la homeopatía pero tuve la suerte de encontrar en la medicina militar del consultorio sevillano de Tablada, unos médicos tan humanos como empáticos. Ellos también se asombraron de lo que calificaron como «el milagro».
    Incluso me atrevo a confirmar que seguramente mi calidad de vida a partir de aquel infierno, mejoró para siempre, y que sin esa experiencia mi paso por este mundo habría sido algo muy distinto y seguramente agotador y deplorable, como lo fue por entonces.
    Gracias otra vez, Gonzalo, por todo, y un gran abrazo inconfinable.

    • Hola Sol,
      un testimonio valiosísimo. Muchas veces los cambios se producen así, de repente, súbitos, como el flash del que nos hablan los monjes zen cuando alcanzan el satori. Después puedes razonar si fue esto o fue aquello, quién sabe. Y eso es lo que, a mi juicio, tenemos que conseguir en psicoterapia con la ayuda homeopática: producir una experiencia en la persona que la libere de su visión parcial y limitada, de su (nuestras) prisiones mentales.
      Gracias por compartirlo y nos alegramos por ti.
      Un fuerte abrazo

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