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Última modificación: 16-04-2015 16:15:55

Entre los filósofos presocráticos destacó Empédocles de Agrigento, así llamado por haber nacido en esa localidad siciliana, que vivió en el siglo VI a.C. y que también era médico y poeta. Basó su doctrina en la teoría de los cuatro elementos originarios (agua, aire, tierra, fuego), siendo el primero que enunció que los semejantes son atraídos por los semejantes.

Se sospecha que Hipócrates, considerado el “Padre de la Medicina” y que se cree que nació hacia el año 460 a.C. en la isla griega de Cos, no pudo redactar en solitario por su gran extensión algunos tratados de la «Colección Hipocrática» o «Corpus Hippocraticum», una vasta colección de 72 libros y 59 tratados de Medicina.

Sostuvo Hipócrates que todas las cosas tienen una physis o naturaleza propia y que había que ayudar a la naturaleza en el tratamiento de las enfermedades, mostrándose partidario de la dieta, los baños, los masajes, etc. Reconocía así la vis naturae medicatrix (fuerza medicatriz de la naturaleza) y propugnó la “teoría de los cuatro humores”, constituidos por la sangre, la pituita o flema, la bilis amarilla del hígado y la bilis negra del bazo o atrabilis; el principio fundamental de la curación consistía en liberarse de la “materia turgente”, es decir del humor que estaba en exceso en el organismo, recurriendo para ello a vomitivos, purgantes, sangrías, etc.

Sostenía además Hipócrates que: “Ante la enfermedad sólo pueden tomarse dos actitudes: o curar o, al menos, no perjudicar”. Aunque en su obra predomina el principio contraria contrariis curantur (antipatía terapéutica), tampoco faltan prescripciones que siguen el principio propugnado con posterioridad por Samuel Hahnemann (1755-1843) de similia similibus curantur. En este sentido, aunque en la mayoría de los tratados hipocráticos se recomienda una terapéutica de las enfermedades mediante remedios contrarios a los del desequilibrio que los produce (por ejemplo calientes y secos en los desórdenes causados por un exceso de lo frío y de lo húmedo), en tres de ellos titulados “Sobre los lugares del hombre, sobre la enfermedad sagrada y el libro VI de las epidemias” se habla de la terapéutica con remedios de cualidades semejantes.

En este sentido se expresaría también Hahnemann: “El autor del tratado de las “Epidemias”, atribuido a Hipócrates, habla de un cólera mórbido rebelde a todos los remedios y que sólo se cura con el eléboro blanco, sustancia que, sin embargo, excita por ella misma el cólera”. Precisamente dedicó al eléboro blanco, denominado como Veratrum álbum en Homeopatía, una “Disertación histórica y médica sobre el eleborismo”, que le permitió obtener en 1812 una plaza de profesor en la Facultad de Medicina de Leipzig. En su Organon de la medicina racional (la palabra griega órganon significa “órgano, método, herramienta o instrumento”), escrita en forma de párrafos numerados o parágrafos, afirma Hahnemann:

“Ni con los esfuerzos naturales, ni con el arte del médico, una enfermedad o afección existente, puede en ningún caso, ser removida por un agente morbífico desemejante, por fuerte que sea, sino solamente por uno que sea semejante en síntomas y algo más fuerte”.

Según aquél, cada enfermedad se alivia estimulando la “fuerza curativa del organismo”, mediante la administración de fármacos que causan unos efectos parecidos a los síntomas generados por la dolencia que padece el paciente.

Sobre el Autor

Dr. Roberto Pelta
Dr. Roberto Pelta

Soy el Dr. Roberto Pelta, resido en Madrid y fue al estudiar la asignatura de Historia de la Medicina en la Carrera cuando escuché por primera vez la palabra Homeopatía, en referencia a la obra del Dr. Samuel Hahnemann, pero parecía que se trataba de una práctica del pasado ya obsoleta, por lo que no me llamó especialmente la atención. Posteriormente, siendo ya alergólogo (ejerzo desde hace 30 años que inicié mi andadura como MIR en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón), un amigo generalista que además practica la Homeopatía me habló de las posibilidades terapéuticas de la misma.

A pesar de mi gran escepticismo inicial tuve una grata experiencia al probarlo con la familia, lo que me animó a acudir a un seminario sobre alergias primaverales y a partir de entonces decidí inscribirme en el curso que organiza el Centro de Enseñanza y Desarrollo de la Homeopatía (CEDH), pues entreveía que muchos de mis pacientes se podrían beneficiar de una práctica combinada de la Alopatía con la Homeopatía, y así ha sido.

Actualmente soy profesor del CEDH y me entusiasma seguir formando a médicos, famacéuticos y veterinarios en Homeopatía. Cada vez son más los pacientes reclaman terapias no convencionales, habida cuenta de la cronicidad de muchos procesos patológicos y la tendencia a recidivar, como sucede con las sinusitis, las otitis y el asma bronquial, así como de los posibles efectos secundarios como sucede con la quimioterapia en Oncología. La Homeopatía ofrece la ventaja de poder modificar el terreno enfermo del sujeto, constituyéndose así en una buena terapia de fondo, al margen de que también existen remedios sintomáticos muy efectivos.

Afortunadamente cada vez son más las vías de formación académica en Homeopatía que se abren en España, para que los médicos que así lo deseen puedan adquirir este tipo de conocimientos.

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