¿Cómo cuidarte en otoño? La Homeopatía y la Medicina Tradicional China tienen el secreto

Me encanta sentirme conectado con la Naturaleza y con sus ciclos, pero reconozco que no es fácil. La mayoría de nosotros vivimos en una realidad urbana que nos aleja cada vez más de lo natural, de lo sencillo, de lo puro.

Nos parece normal beber cosas de colores metidas en latas o comer fruta cortada y mezclada en envases de plástico. Prácticamente, cada acto de nuestra vida tiene un impacto brutal sobre el medio ambiente del que ni nos enteramos. Vivimos dormidos, anestesiados y sin ninguna conciencia del camino que hemos tomado y de sus consecuencias.

Algunos diréis que exagero, que sí que hay un nivel de conciencia social importante y todo eso. Y quizás tengáis razón, pero la cosa es si el nivel de conciencia que hemos despertado a estas alturas va a ser suficiente para librarnos del destino que nos espera a corto plazo. Eso es lo que yo no tengo tan claro.

Comienza el otoño y la Naturaleza vuelve a transformarse siguiendo su ciclo de muerte y resurrección. Se prepara para el sueño del invierno después del renacer de la primavera y de la expansión del verano. Ahora toca recoger la cosecha del verano y almacenar para preparar el recogimiento del invierno.

Sin embargo, nuestra vida en las ciudades discurre bajo el monótono dictado de la sociedad de consumo. “Producir para consumir” es el único ciclo que respetamos y que rige nuestra vida. Y, mientras, la Naturaleza en cada uno de sus ciclos va dándonos lecciones sobre los misterios de la Vida y del Universo, lecciones que no vemos porque estamos muy ocupados en ese microcosmos imaginario que hemos creado y en el que nos hemos subido.

Creo que esta vida moderna en la que nos hemos embarcado está sobrepasándonos, se nos está yendo de las manos. Estamos perdiendo el sentido de lo importante para instalarnos a vivir en lo superficial y fatuo.

Aunque no estoy formado en Medicina Tradicional China (MTC), me encanta su concepción global, multifactorial e interconectada de la realidad.

Disciplinas médicas como la Homeopatía, la MTC, la Medicina Naturista nos reconectan con una realidad integrada en donde las estaciones, las emociones, las creencias, la alimentación, lo que uno lee, lo que respira, lo que escucha, su genética, su trabajo, sus estatus social, sus relaciones personales… todo, absolutamente todo, es imprescindible para conocer el misterio de cada ser de este mundo. En la salud y en la enfermedad.

Así que, aunque no práctico la MTC, y sin que sirva de precedente, hoy quiero contaros de qué manera entiende el ciclo del otoño esta milenaria y fascinante forma de entender la vida que desarrollaron (y siguen haciéndolo) los chinos.

Como ya os decía, el otoño es la estación de la cosecha, es cuando recogemos todo el crecimiento de la primavera y el verano. Y no solo en relación con lo que nos da la tierra sino también con toda la energía y el cuidado que pusimos en nuestra vida personal durante esos pasados seis meses. Si en primavera y verano cuidamos bien de nuestra vida, el otoño vendrá cargado de bienes para afrontar el invierno de la mejor manera posible.

El comienzo del otoño coincide con el día del equinoccio, cuando la oscuridad de la noche iguala a la luz del día. Desde entonces la noche se irá haciendo cada vez más larga y la oscuridad irá dominando nuestra existencia durante los siguientes meses. Y si la primavera y el verano invitan a expandirse y salir, el otoño y el invierno lo hacen a mirar más hacia dentro. Dejamos de vivir en el exterior para vivir más en el interior, en todos los sentidos.

El comienzo de la primavera y el del otoño son dos buenos momentos para limpiar el cuerpo y preparar el cambio de ciclo. Eso sí, la dieta del otoño, a diferencia de la de la primavera y el verano, deberá ser, tras esa limpieza, más calórica y completa para poder pasar las frías estaciones que se avecinan. Si el verano es tiempo de ensaladas, frutas frescas y platos fríos y ligeros, el otoño ha de traer los platos más calóricos y calientes.

En la MTC cada estación se asocia a un elemento y en el caso del otoño ese elemento es el metal. Y el metal, como el elemento aire en otras tradiciones, se relaciona con el trabajo interior, con la actividad de la mente y las ideas y con la comunicación.

Las emociones relacionadas con el otoño son la preocupación, el dolor y la pena. Y su sonido es el llanto que puede ser una muy buena válvula de escape de estas emociones. El exceso y la falta de control de estas emociones afectará especialmente a los pulmones y al intestino grueso que son los órganos relacionados con el elemento metal y con el otoño.

Fijaos que siendo el intestino grueso el órgano del otoño y el hígado el órgano de la primavera, las limpiezas que nos propongamos en estas épocas serán muy interesante que se orienten en cada caso a su órgano diana.

El sentido relacionado con el otoño será el olfato y su órgano de los sentidos, por supuesto, la nariz. Y su líquido corporal, la mucosidad. Así que ahí llega el otoño con sus virus respiratorios y sus resfriados cargados de mocos. 

El sabor del otoño será el picante-especiado que abre las fosas nasales y estimula los pulmones. Pero cuidado, porque un exceso de estos sabores en la dieta podrá sobrecargar estos órganos. También un deseo excesivo o un rechazo total por estos sabores nos hablarán de un desequilibrio en el elemento metal y una potencial debilidad en el sistema respiratorio con una mayor predisposición a los cuadros catarrales.

Pensad que la respiración nos habla de lo que entra y de lo que sale, de lo que nos llega y de lo que perdemos, de la vida y de la muerte. Así que podemos vivir instalados en una frecuencia inspiratoria, centrados en lo que llega como una oportunidad de crecimiento y de cambio, o centrados en una frecuencia más espiratoria, lamentando lo que creemos perder en el devenir de la vida.

Según la MTC, el otoño y el elemento metal también se relacionan con la piel y el cabello y su aspecto puede ser un buen indicador de la salud de los pulmones y del intestino grueso. De hecho, los problemas de piel tipo eccemas y atopia sabemos que suelen estar muy frecuentemente relacionados con el asma y los catarros de repetición.

En Homeopatía observamos como hay personas que son más vulnerables en unos momentos del año que en otros, su salud se ve fortalecida en los ciclos secos y cálidos del año y, en cambio, sufren más durante los meses fríos y húmedos. Pero no para todo el mundo es igual y hay otras personas a las que les ocurre lo contrario.

También observamos que en una misma persona lo que en un momento de su vida le fue favorable llega otro momento de ella en la que deja de serlo.

Así tenemos medicamentos homeopáticos que van a acompañar a las distintas sensibilidades de cada paciente mejorando su capacidad de adaptación al medio en cada instante de su vida teniendo en cuenta cuáles son sus puntos fuertes y cuáles sus flaquezas en cada momento.

Su estado emocional, sus dolencias actuales y pasadas, su constitución física, sus gustos alimenticios, sus valores, su carácter y su forma de entender la vida, si es caluroso o friolero, si es activo o perezoso. Todo lo que somos y cómo interactuamos con el medio describen esa realidad a la que tendremos que asignar un medicamento homeopático que estimule los mecanismos de autorregulación de nuestro organismo, a nivel físico, mental y emocional. 

Al final la MTC y la Homeopatía, en tiempos y culturas diferentes, han entendido que:

  • La vida es una realidad compleja e interconectada.
  • Que las partes influyen en el todo y que el todo influye en las partes.
  • Que cada ser es único e intransferible y que hay que observarlo y escucharlo con amor y atención para descubrir todo su misterio.
  • Que la mejor medicina es la que estimula los propios recursos de adaptación y de autorregulación.
  • Que el “café para todos” no sirve. No sirve en la vida, no sirve en la medicina, no sirve ni en los banquetes.
  • Que no todos somos iguales ni nos afectan las cosas de la misma manera.
  • Que ni tan siquiera una persona es siempre igual a lo largo de toda su vida.

Para terminar, inspirándome en la sabiduría oriental de la que hoy quiero que nos impregnemos, os quiero proponer algunos consejos para afrontar este otoño, para que recojamos una buena cosecha que nos mantenga sanos, fuertes, lúcidos y cálidos durante los meses fríos y oscuros que se avecinan.

  • El metal, el elemento que gobierna el otoño, se relaciona con la mente, las ideas y la comunicación. La práctica de la meditación está llena de beneficios y nos ayudará profundamente a ir construyendo un mundo interior más consciente y conectado. Este otoño puede ser un gran momento para adentrarnos en nuestro interior.
  • Si tu intestino grueso y tu aparato respiratorio son débiles, no funcionan todo lo bien que desearías, el otoño es el momento ideal para intentar fortalecerlos. A los pulmones no les gusta el frío ni la humedad. Mantente seco y caliente siempre que puedas.
  • Una dieta pobre en alimentos refinados y procesados, carnes y lácteos, pero rica en cereales integrales (arroz integral, mijo, quinoa, trigo sarraceno, avena), legumbres, semillas (calabaza, girasol, sésamo), frutos secos (nueces, almendras, avellanas, anacardos), verduras y algo de fruta evitarán una producción excesiva de moco y disminuirán significativamente el riesgo de resfriarte y acatarrarte.
  • Ten en cuenta también que es el momento de enriquecer la dieta de cara a afrontar el invierno, así que optaremos por platos más “potentes” que los que comimos en la primavera y el verano. Será el momento de añadir un porcentaje mayor de grasa (aceite de oliva, mantequilla de calidad, aguacates, semillas, frutos secos) y proteína (pescado, huevos ecológicos, frutos secos, legumbres) en nuestra dieta.
  • Come caliente (sopas, guisos, pucheros, infusiones) y recuerda que los sabores picantes-especiados con moderación (el jengibre es ideal) fortalecen y despejan los pulmones y todas las vías respiratorias.
  • El ejercicio al aire libre es propio del verano que ya va pasando. Ahora podemos dedicar algo más de tiempo a trabajar nuestro cuerpo con actividades más de interior y, teniendo en cuenta que vamos a aumentar nuestra ingesta de calorías y proteínas, no estaría nada mal hacer algunas rutinas de pesas o cualquier ejercicio que nos ayude a transformar en músculo al menos parte de todos esos nutrientes.
  • Nuestro intestino grueso también está bajo la influencia del otoño y una alimentación como la que hemos recomendado será la mejor garantía para su renovación y fortalecimiento.

Pensad que nuestro intestino no necesita que le estemos metiendo bacterias intestinales todo el tiempo, como ahora está tan de moda. Tras un tratamiento antibiótico intenso, una gastroenteritis aguda severa o alguna circunstancia en particular sí que puede ser interesante “repoblar” nuestra flora intestinal con suplementos probióticos. Lo que sí necesita nuestro colon todos los días es una alimentación adecuada que genere un medio en el que las bacterias puedan crecer sanas y en equilibrio.

  • Los medicamentos homeopáticos pueden también ser los grandes aliados de nuestro otoño frente a los catarros, resfriados y problemas intestinales de esta estación. La Homeopatía nos proporciona opciones de tratamiento seguras, rápidas y eficaces que actúan estimulando los propios recursos de reequilibrio y autocuración de nuestro organismo, útiles tanto en el tratamiento de los procesos agudos como en su prevención.
  • El otoño es el momento del año en el que la luz comienza a declinar en favor de la oscuridad y es fácil que, a veces y en algunas personas, esa misma oscuridad comienza a colarse en su corazón y en sus pensamientos.

La luz fuera decae así que es hora de cuidar nuestra llama interior. Una buena manera de alimentarla es acercarse al calor de la gente querida. Comunícate, abre tu corazón a los demás y comparte todo ese calor que llevamos dentro. 

Os deseo de todo corazón un otoño lleno de calor, paz y amor.
#HomeopatíaSuma

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

4 Comentarios

Comentar
    • Hola Diana.

      Hay diferentes posibliidades de subir las defensas de los niños de cara al invierno y lo ideal sería que lo consultes con algún médico experto en homeopatía de tu zona o, incluso, con tu farmacéutico si tuviera formación en homeopatía.

      Muchas gracias por leernos y por tu confianza. Un saludo y te deseo un feliz día.

  • Muy bueno el artículo¡¡ Se agradece leerlo.
    Me gusta que los médicos homeópatas reflexionen sobre la vida y la naturaleza:
    «Que ni tan siquiera una persona es siempre igual a lo largo de toda su vida.»

    La M.T.Ch. y también la medicina Ayurvédica son medicinas sabias con siglos de práctica.
    ¿porque no enriquecerse con sus aciertos?

    Saludos cálidos

    • Muchas gracias por tu comentario Brianda, no puedo estar más de acuerdo contigo. ¿Por qué no enriquecernos con todo lo que odamos?

      Muchas gracias por leernos y un saludo muy cordial.

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