¿Qué hacer cuando no sabemos qué hacer? A propósito de una paciente tratada con homeopatía

Los expertos conocen las respuestas, pero solo los maestros saben cuáles son las preguntas importantes. Los expertos muestran lo que saben y los maestros lo que ignoran.

H.L. Dreyfus

Las dificultades para el diagnóstico y el tratamiento son cotidianas para el médico de familia.

En medicina, las manifestaciones de la enfermedad son polisémicas creando un campo de trampas cognitivas en las que a menudo el clínico cae1.

Al contrario de lo que normalmente se cree, los pacientes no se suelen presentar en la consulta con problemas físicos o conductuales; suelen acudir con una compleja mezcla de elementos físicos, psicológicos y sociales, y generalmente las dolencias son indiferenciadas y desorganizadas siendo las principales causas2:

  1. La enfermedad es transitoria y autolimitada.
  2. Ha sido tratada tan pronto que no se llegue al diagnóstico.
  3. El problema de salud tenga condiciones borderline.
  4. La enfermedad permanezca indiferenciada durante mucho tiempo.
  5. La enfermedad esté íntimamente entremezclada con el carácter y la vida personal del sujeto.

A todas estas causas podríamos añadir que el paciente exprese síntomas o signos que no se estudian habitualmente en el pregrado y postgrado, y por lo tanto no sabemos interpretar, pero el estudio de la homeopatía permita conocer el lenguaje del paciente3.

Hay mucha diferencia entre conocer aspectos clínicos sobre un paciente, a conocer a un paciente

Y para ello, es necesario presencia entendida como la dimensión conexional del cuidado. La presencia es un regalo de dignidad y respeto cuando el paciente más lo necesita1. Y, sin embargo, resulta muy difícil estar presente y mantener una conversación con significados mientras introduces datos en el ordenador. De hecho, el tiempo de interrupción desde que el paciente inicia su discurso en una consulta de Atención Primaria es de 23 segundos4.

A propósito de un caso: Intentado entender y ayudar a través de la escucha.

Acude a la consulta una mujer de 38 años refiriendo que desde hace 3-4 años siente mucho cansancio, sensibilidad en los músculos con frialdad subjetiva y de huesos huecos. Ha adelgazado mucho a pesar de que tiene mucho apetito y se le cae mucho el pelo. Nota estreñimiento y hormigueos y calambres en los pies.

Después de un tiempo de escucha y cambio de impresiones sobre las posibles causas de su problema se lleva a cabo una exploración clínica sistemática que es completamente normal y una analítica de sangre y orina que resulta así mismo normal.

Ante la presencia de un cuadro clínico de larga evolución sin diagnóstico concreto ni síntomas o signos de alarma se decide de mutuo acuerdo el empleo de un tratamiento homeopático.

Durante los siguientes 6 meses acude de forma mensual a la consulta sintiéndose mejor desde el primer mes de todos sus síntomas y, sobre todo, con más energía, realizándose cambios en el tratamiento en función de los cambios clínicos y necesidades.

En la última consulta se siente mucho mejor y muy favorablemente sorprendida de los resultados del tratamiento con estabilidad física y emocional que no sentía desde hace años y sin ningún síntoma que le resulte lo suficiente molesto o incapacitante como al principio.

Para Iona Heath el buen clínico5 es alguien experto en los sentimientos asociados a las palabras que los pacientes expresan. Reivindica la necesidad de equilibrar el exceso de racionalismo con una recuperación de la humanidad que debería presidir cualquier encuentro clínico. Los números no sirven para expresar lo que solo las palabras son capaces de generar: confianza y significado.

Hay mucha diferencia entre conocer aspectos clínicos sobre un paciente, a conocer a un paciente6. Conocer el método homeopático me permitió adentrarme en el mundo de la paciente y buscar una forma de ayudarla cuando ninguno de los dos sabíamos que hacer. La homeopatía me ayudó a conocer a la paciente y contribuyó a mejorar su salud y calidad de vida

Bibliografía:

  1. Epstein R. Attending. Medicine, mindfulness and humanity. Scribner. 2017
  2. McWhinney IR. Medicina de Familia. Doyma. Barcelona. 1995.
  3. https://gualbertodiaz.files.wordpress.com/2014/05/aportacion-de-la-homeopatia-en-la-relacion-medico-paciente.pdf
  4. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9918487
  5. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27802938
  6. http://www.medicosypacientes.com/articulo/ian-mcwhinney-lecciones-de-un-gran-medico-de-familia

 

 

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

2 Comentarios

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  • Pues sí, a veces no sabemos muy bien que hacer…y ahí está la Homeopatía al rescate.
    Los expertos muestran lo que saben y los maestros lo que ignora. Querido amigo, por eso tú eres un maestro, porque sabes mucho pero no tienes miedo a mostrar lo que aún ignoras.

    Un abrazo y gracias por este post lleno de maestría y humildad.

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