Cómo empeorar las relaciones con tu hijo/a adolescente

Es verano y ya ha acabado el curso. Las notas han ido así así y ya no sabemos qué es mejor si castigarle, pasar y no hacer caso, esperar que cambie… Ya apuntaba maneras desde pequeño, es cierto, pero es que ahora no son sólo notas, es que ahora hemos llegado a algo parecido al desespero.

En mi faceta de terapeuta estratégico (queda pendiente un post para entrar en detalle) recibo numerosas consultas sobre trastornos de conducta pero también dudas acerca de cuál sería la mejor manera de proceder en según qué situaciones.

Cada día tiene su afán, dice el dicho. Cada etapa también.Y por supuesto, querido papá, querida mamá, que ni que decir tiene que la adolescencia es un tiempo muy adecuado para que las relaciones con tu hijo/a vayan a peor. No tiene demasiado mérito porque todo en esa edad parece contribuir a ello. Pero si de verdad queréis hacerlo con arte y llegar a cotas realmente elevadas esta sucinta guía os ayudará enormemente.

Voy a referirme por ahora al capítulo estudios… Más adelante podremos completarlo con otros aspectos. Hay muchos como bien sabéis…

1. Seguir razonándoles mil veces más de lo que ya lo habéis hecho de porqué estudiar es tan provechoso en el mundo de hoy.

Esto es altamente recomendable. A la segunda o tercera vez vuestro querido hijo/a ya no escucha, simplemente pone el piloto automático y aunque pareciera que os está atendiendo, no lo hace. Dejan su avatar con vosotros y ellos están en cualquiera de las otras miles de cosas que consideran más interesantes.

Y digo que es altamente recomendable porque de esta manera conseguís dos objetivos: uno, que se reafirme en su impresión de lo pesados que sois. Unos seres extraños que repiten como papagayos algo que ya entendieron la primera vez que se lo dijisteis. ¿Por qué lo volverá a repetir tantas veces? se preguntan. Y dos, porque como ellos, al parecer, siguen actuando como siempre a pesar de vuestros sermones, vosotros os sentís más frustrados y decepcionados, con lo que así también estaréis más malhumorados y deprimidos. Y eso, claro está, siempre es susceptible de empeorar aún más las relaciones.

2. Seguir haciendo con ellos, o por ellos, los deberes.

Estáis dispuestos a sacrificar el tiempo que sea de las vacaciones para que estudie. Ya lo hicisteis sufridamente a lo largo del curso sobre todo tú, querida mamá, que después entre la casa y el trabajo no te queda tiempo para nada y quedabas agotada. Pero no va a quedar por eso. Así que vuelta a empezar. Aunque con ello sólo contribuís a que él /ella no se responsabilice de algo que ha de hacer él/ella, su trabajo.

3. Castigarles. Aparte de su ineficacia práctica es otra buena manera (complementaria a veces) de aumentar la tensión en casa. De este modo, les proveéis de material suficiente para “odiaros” un poco más.

4. Hacer que se sientan culpables. Esto es muy meritorio y sofisticado. No se trata de un grosero castigo no digo ya físico, ni tan siquiera psicológico. Aquí se trata de algo más sutil, hacerle sentir “malo”, algo que siempre le podrá venir bien para disminuir la confianza en sí mismo y tener más dudas sobre sí (si es que, a esta edad, no tenía ya pocas).

5. Discutir por ellos con vuestra pareja en su presencia.

Lo típico en las familias, uno cree que lo mejor es una cosa y el otro, la otra. Esto no sería malo de por sí porque así hay más posibilidades de actuación. Lo malo está en que cada uno cree que lo suyo es lo único que puede dar resultado. Con un poco de gracia y perseverancia en las discusiones podéis matar varios pájaros de un tiro. Si ya no había suficiente tensión en casa, poneros de malas con vuestra pareja puede crear un ambiente irrespirable. Pero es que además vuestro hijo/a (que tiene su corazoncito y vosotros bien lo sabéis) hasta es posible que se sientan culpables de ese ambiente y esa discusiones con lo que reforzáis la inseguridad del punto anterior y el malestar consigo mismo y con vosotros.

6. Situaros como víctimas en frases tales como “todo lo que estamos haciendo por ti y tú nos pagas de este modo…”

Otra actitud sofisticada aunque no menos frecuente.  Querríais tener autoridad pero ese lastimero discurso victimista os la quita de un golpe. Aparentáis sentiros los seres más desgraciados de la tierra y lo único que lograréis será que o se sientan aún más culpables o que os miren con desdén. ¿Cómo alguien puede ser guía de nadie y enseñar algo útil con esa actitud?

7. Cuando algo les salga mal tener siempre preparada la frase: “ya te lo decía yo…”.

Eso es muy bueno porque además de mostrarles vuestras dotes adivinatorias (aunque ellos ya no son aquellos niños de los reyes magos) hará que cada equivocación que cometan la sientan como un verdadero fracaso. Algo útil también para el futuro, porque contribuirá a que sean cada vez más pusilánimes, faltos de iniciativa, y más inseguros en sí mismos y en la vida.

8. Cuando algo les salga bien en vez de simplemente felicitarles decidles: “no está mal, pero podías haberlo hecho mejor…”.

He dejado ésta para el final. Porque yo sé perfectamente que vosotros los queréis mucho, que vuestro hijo/a en el fondo es bueno/a y tienen un gran corazón. Y vosotros estáis esperando la mínima cosa que hagan bien para felicitarles y decirles lo orgullosos que estáis de ellos. Y entonces van ellos y, por casualidad aunque sea, hacen algo bien. En cuestión de notas por ejemplo. Ahí está nuestra gran oportunidad, pensáis para felicitarle. Y entonces le decís “no está mal”… Fijaos, no le decís “está muy bien”, no, le decís eso otro. Pero como ellos os quieren tanto y nada hay el mundo que deseen más que vuestro reconocimiento, intentan no oír la palabra “mal” y sólo oye que por fin ha hecho algo bien y empieza a sonreír pero… Oh no, de pronto la sonrisa se le queda congelada… Ese pero y la subordinada subsiguiente, ese maldito pero que habéis metido ahí, una palabra, dos sílabas, cuatro letras… Un mazazo. Todo aquello de bueno que el fondo de vuestro corazón querríais transmitirle se ha evaporado en un segundo. Es más se ha convertido en lo contrario… Ese pero ha destrozado toda la frase, ha destrozado vuestra sincera intención y todo vuelve, muy empeorado, a su triste cauce.

Querido papá, querida mamá, perdonad este tono un tanto fresco y jovial para asunto tan serio, debe ser el calor, lo reconozco, pero igual que le pasa a vuestro hijo/a os aseguro que mi intención también era buena y sólo quería conseguir de vosotros unas pequeñas reflexiones.

Y como decía Lichtenberg, y esto sí que no es una ironía: “si quieres ver algo nuevo, haz algo nuevo”.

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Tal como decía Holden, “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia…”

Bueno, pues nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Las mujeres que venían a casa con sus candiles, se sentaban, hilaban y contaban. Todas aquellas largas noches nevadas de invierno escuchando historias. Historias de todo tipo, de miedo, de muerte, de espíritus, de risa, amor, de desamor. Historias.

Después estudié y me licencié en Medicina por  la Universidad de Barcelona (UB). Hice el postgrado en Homeopatía por la UB-Academia Médico Homeopática de Barcelona (AMHB). He sido Director del Máster de Medicina Homeopática de la UB (2011-2016) y de la propia AMHB. Me encanta la docencia y ahora sigo de profesor de homeopatía en la AMHB y el CEDH. También cursé el Máster en Terapia Breve Estratégica, en su primera promoción, con el equipo de G. Nardone en el Institut Gestalt de Barcelona (2000-2002) que ha influido mucho en mi formación.

He incorporado, pues, la Homeopatía y la Terapia Breve a mi consulta médica para así abordar las historias de los pacientes en todas sus dimensiones: física, emocional, comunicacional y también, de algún modo, espiritual.

Porque, más de allá de todo, sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con la ciencia y el arte médicos. Cambiar esas narrativas, esos patrones, físicos y emocionales, que nos aprisionan. Y para ello, primero, busco comprender la historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, la poesía, el cine, la comunicación... La naturaleza. La belleza de todas las cosas. El humor. La vida, en una palabra.

Como médico, y como científico, aún creo en la antigua magia que tienen las palabras.

Ordet.

4 Comentarios

Comentar
  • MUY BUENOS CONSEJOS,DEBEMOS PENSAR ANTES DE HABLAR , PARA EVITAR CONFRONTACIONES INECESARIAS.
    LAS MEJORES FRASES SON LAS QUE TRANSMITEN SENTIMIENTOS POSITIVOS,
    GRACIAS-

    • Hola y disculpas por la tardanza en contestar…
      Obviamente que si podemos transmitir sentimientos positivos mucho mejor… Lo malo es cuando “no podemos” (o eso nos parece) porque “ellos” se empeñan día a día en demostrarnos que razón y emoción son dos cosas diferentes jaja… O sea, que visto así, también nos da más posibilidades de aprender… y un poco de sentido del humor que abarque las imperfecciones de todos siempre será bienvenido…
      Gracias por seguirnos

  • No se podia retratar mejor . Felicidades !.
    Ese lenguaje siempre negativo , esa actitud , nada vale , incluso en las situaciones en las que hay que felicitar .
    Yo creo que es cultural y de gran influencia religiosa .
    Es aqui donde hay que ser feliz e intentarlo , y si eso conlleva desaprender bienvenido sea , y si conlleva tambien decir lo siento a nuestros hijos , no se como hacerlo tambien .
    Los padres tambien tienen el derecho a fallar y reconocerlo para poder analizar bien que es lo que no funciona .
    Cuantos corazones desbloquean un !Que bien !, un beso , un abrazo y usar el sentido del humor para echar una bronca .
    Y no me valen las excusas , porque cuando alguien decide tener un hijo , que piense que todos esos problemas tan bien descritos , van incluidos en el paquete y va a ser vital para decidir que es lo que quieren hacer en un futuro .
    Felicidades de nuevo Gonzalo.

    • Hola y también disculpas…creo que la proximidad de las vacaciones hizo que se quedara algún comentario colgado…
      Estoy de acuerdo en que reconocer nuestros fallos, un abrazo o una felicitación sincera y bastantes dosis ponderales u homeopáticas de sentido del humor son una buena combinación…
      Gracias por tu comentario y por seguirnos tan activamente

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Actualizado el 23-08-2019 13:05:55 - © 2014-2019 Hablando de Homeopatía

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