Calambres musculares y homeopatía

¿No os ha pasado alguna vez que se os ha “subido la bola”, ese dolor horroroso que de repente se te pone en la pantorrilla? Pues eso es lo que conocemos como calambres musculares.

En este post quiero contaros qué son los calambres musculares, cuáles son sus causas y qué podemos hacer para prevenirlos y cómo aliviarlos cuando los sufrimos. 

En mi experiencia personal, que los conozco muy bien, y profesional los medicamentos homeopáticos han resultado ser una de las opciones más eficaces y, desde luego, seguras tanto para prevenirlos como para aliviarlos.

¿Qué son los calambres musculares?

Un calambre muscular, también conocido como espasmo muscular involuntario, se produce cuando un músculo se contrae repentina e involuntariamente y no es capaz de relajarse por sí solo. La persona que lo sufre siente un dolor agudo e intenso. En ocasiones puede acompañarse de una sensación de acortamiento muscular y puede también llegar a notarse un bulto bajo la piel que no es otra cosa que el tejido muscular contraído.

Pueden aparecer en cualquier persona y de cualquier edad, aunque son más frecuentes en deportistas y personas mayores. También durante el embarazo y la lactancia pueden ser una causa frecuente de consulta al médico.

Todos los músculos del cuerpo pueden sufrir calambres, pero los más frecuentemente afectados suelen ser:

  • Gemelos (pantorrillas).
  • Muslos.
  • Pies.
  • Manos.
  • Brazos.
  • Musculatura abdominal.

Se puede sufrir calambres musculares en cualquier momento, pero es cierto que, en muchas ocasiones, estarán relacionados con la actividad física y el deporte.

También son muy frecuentes los calambres musculares nocturnos, esos calambres musculares que despiertan a la persona en pleno sueño con un dolor intenso, normalmente, en la pantorrilla o en el muslo.

Cuando estamos sufriendo un calambre lo que debemos hacer es estirar ese músculo lo antes posible y después de que el calambre haya pasado masajearlo un poco para ayudar a que se relaje.

Si, por ejemplo, el calambre es en la pantorrilla (cuando se nos “sube la bola”) intentaremos tirar de nuestros dedos hacia la espinilla o apoyar la planta del pie en el suelo y flexionar el tobillo.

Causas de los calambres musculares.

Hay ocasiones en las que la causa de los calambres musculares es desconocida. Se produce el espasmo involuntario del músculo sin que haya ninguna causa o situación conocida que lo justifique. Esto es algo normal y que, si no es demasiado frecuente ni intenso, no merece ninguna consulta médica.

Pero en otras ocasiones sí que tenemos elementos con los que relacionar la aparición de estos cuadros:

  • El sobreuso muscular es la causa más común. No creo que exista un deportista que no haya sufrido calambres musculares en alguna ocasión. El uso excesivo de un músculo hasta llevarlo a la fatiga es una de las circunstancias que con mayor frecuencia suelen provocar los calambres musculares. Pueden aparecer en plena actividad deportiva o durante los periodos de descanso. A veces el mero hecho de mantener un músculo en una misma postura durante mucho tiempo puede provocar un calambre muscular.
  • La deshidratación, en muchas ocasiones asociada también a la sobrecarga muscular en deportistas. Pensad además que un músculo deshidratado es mucho más fácil que se sobrecargue.
  • Compresión y pinzamientos de alguna raíz nerviosa como consecuencia de hernias discales o problemas artrósicos de la columna.
  • Niveles inadecuados de electrolitos como el calcio, el potasio o el magnesio, también muchas veces en relación con una actividad física intensa y una mala hidratación. En otras ocasiones, esta falta de minerales podrá estar relacionado con la toma de algunos medicamentos, como los diuréticos, o con deficiencias en la dieta.
  • Mala circulación en los músculos afectados en relación con procesos de arterioesclerosis.
  • Patologías y problemas hepáticos, tiroideos, nerviosos, alteraciones hormonales alrededor de la regla o durante la perimenopausia, entre otras dolencias, pueden estar detrás de estos calambres.

¿Qué situaciones pueden predisponernos a sufrir calambres musculares?

Como veréis, lógicamente, algunas de ellas están relacionadas con algunas de las circunstancias que ya hemos mencionado:

  • Practicar deporte intenso en días calurosos.
  • Cualquier situación que favorezca la deshidratación.
  • Una dieta pobre en minerales y oligoelementos.
  • El embarazo y la lactancia.
  • La edad. Las personas mayores tienden a perder masa y tono muscular con lo que resulta más fácil que la musculatura restante se sobrecargue. También es cierto que con la edad puede disminuir el apetito y, a veces, puede descuidarse un poco la calidad de la alimentación y la hidratación.
  • Parece ser que el sobrepeso es también un factor predisponente.

Pero, como ya comentábamos antes, muchas personas pueden sufrir ocasionalmente espasmos musculares involuntarios sin que podamos relacionarlos con ninguna circunstancia particular y es algo común y que no nos debe preocupar.

¿Cuándo debo consultar a mi médico si sufro calambres musculares?

En general los calambres musculares son molestos pero inofensivos, duran segundos o pocos minutos y desaparecen espontáneamente, por lo que no suelen necesitar consulta médica.

Ahora bien, hay algunas circunstancias que nos deben hacer pensar en consultarlo con nuestro médico:

  • Si son severos, muy frecuentes y/o duran mucho tiempo.
  • Si se acompañan de enrojecimiento o hinchazón de la zona afectada.
  • Si han aparecido o aumentado desde que se está tomando un nuevo medicamento.
  • Si su aparición se acompaña en el tiempo de otros síntomas físicos.
  • Si se acompañan de debilidad muscular.

¿Qué podemos hacer para prevenir los calambres musculares? 

En este sentido sí que podemos tener en cuenta varias cosas que pueden sernos de gran utilidad a la hora de prevenir los calambres musculares.

  • Planificar adecuadamente nuestras rutinas de entrenamiento, sin sobrecargar nuestros músculos y respetando los descansos necesarios. Ojo con el sobreentrenamiento; es una de las causas más frecuentes de lesiones y, además, de menor rendimiento deportivo. En el deporte, como en la vida en general, más no siempre es mejor. 
  • Cuidar la alimentación. Siempre, pero especialmente si se tiene una gran actividad física o se está embarazada. Las carnes, embutidos, los lácteos y, sobre todo, los alimentos refinados y procesados son pobres en minerales y oligoelementos. Así que, si quieres tener bien cargados tus depósitos de electrolitos, consume habitualmente verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos.
  • Mantenerse bien hidratado. Lo primero que hay que decir es que la cantidad de agua que una persona necesita beber al día depende de su dieta, su peso, de si es hombre o mujer, del clima, de la actividad física habitual y del tipo de trabajo al que se dedica, si sufre de alguna enfermedad o si toma determinados medicamentos y también de su propio metabolismo. Así que esa cosa de que hay que beber dos litros de agua por persona y día no tiene ningún sentido. Dicho esto, mantener las células musculares bien hidratadas es indispensable para su buen funcionamiento por lo que cuidar la hidratación antes, durante y después del ejercicio es fundamental. Insisto, antes, durante y después.
  • Cuidar la musculatura antes y después del ejercicio. Es fundamental calentar bien músculos y articulaciones antes del ejercicio y estirarlos y relajarlos después.
  • Tener en cuenta la medicina manual.

La puesta a punto regular de nuestro aparato locomotor, sobre todo si eres deportista, tienes un trabajo exigente a nivel muscular o sufres de algún problema ya de fondo, por parte de un fisioterapeuta o un médico expertos en Osteopatía puede ser de gran ayuda a la hora de mejorar el equilibrio de toda nuestra mecánica y minimizar las tensiones musculares fuentes de sobrecargas y lesiones.

La Homeopatía en el tratamiento y la prevención de los calambres musculares.

Como siempre os digo, en Homeopatía no tratamos enfermedades sino enfermos, quiero decir que no tenemos un tratamiento para los calambres musculares, sino que tendremos que ver quién es la persona que los está sufriendo y cómo le afectan estos calambres para poder elegir los medicamentos homeopáticos que mejor se adapten a su caso particular.

Algunos los usaremos teniendo en cuenta el terreno de la persona; su constitución, sus predisposiciones y tendencias patológicas, su carácter y su temperamento, entre otros aspectos de su naturaleza.

Así, por poner algún ejemplo, sabemos que muchas personas con tendencia a tener calambres musculares podrán beneficiarse de la toma de medicamentos homeopáticos como CALCAREA CARBONICA, GRAPHITES, CAUSTICUM, MAGNESIA CARBONICA o MAGNESIA PHOSPHORICA.

Estos medicamentos actuarán sobre todo en el nivel de la prevención en estas personas que tiene tendencia a acalambrarse aunque, según los casos, algunos de ellos también podremos usarlos en los momentos de las crisis.

En mi experiencia hay dos medicamentos homeopáticos que son de especial interés en el tratamiento y prevención de los calambres que se producen en el contexto del uso excesivo de la musculatura, que suele ser la causa más frecuentemente relacionada con los calambres musculares; ARNICA MONTANA y CUPRUM METALLICUM.

En la Materia Médica Homeopática CUPRUM METALLICUM está indicado en los espasmos musculares de inicio brusco que producen un dolor agudo e intenso tipo calambre. Vamos, los calambres musculares típicos. Nos ayudarán a tratar y prevenir los calambres musculares en cualquier persona a condición de que éstos tengan las características sintomáticas descritas.

ARNICA MONTANA es el gran medicamento homeopático del músculo. Va a servirnos para tratarlo cuando esté lesionado, pero también es de gran utilidad para prevenir las sobrecargas musculares. Tomado antes del ejercicio, mejora la capacidad de adaptación al esfuerzo del músculo con lo que puede ser de gran utilidad a la hora de evitar que el músculo se sobrecargue cuando lo sometamos a grandes esfuerzos. Y es también muy interesante su efecto ayudando en la recuperación muscular después del esfuerzo.

CUPRUM y ARNICA siempre van conmigo en la mochila cuando hago ascensiones duras en la montaña. Los tomo antes de salir, durante la ascensión y al terminar la jornada, así preparo a mis músculos para el esfuerzo y optimizo su recuperación y descanso.

En resumen; cuidar la alimentación en general y la hidratación en particular, ajustar nuestras rutinas de ejercicio a nuestras posibilidades y objetivos, calentar antes y estirar después de la actividad física y utilizar los medicamentos homeopáticos siempre que se considere necesario y bajo la supervisión de un médico experto en Homeopatía, creo que pueden ser unas muy buenas medidas para evitar los calambres musculares.

Y siempre recordad la seguridad de los medicamentos homeopáticos que nos permite usarlos en niños, pacientes mayores y polimedicados y en mujeres embarazadas y en lactancia.

#HomeopatíaSuma

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

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