“Ansiedad, estrés, autoestima y homeopatía”

Mañana en la batalla piensa en mí…
Escena III del acto V de Ricardo III
Shakespeare
 

Esta mañana de enero, además de muchas otras personas he intentado atender a un hombre de 50 años con intensos síntomas de ansiedad y bajo estado de ánimo relacionados con la situación social y laboral que desgraciadamente vive nuestro país.

Hacía años que no acudía a la consulta. De hecho, era la primera vez que hablábamos. Pero la angustia, la frustración y la impotencia se reflejaban en su rostro y su cuerpo.

Me preguntaba para mi cómo es posible que determinadas empresas y superiores pueden ser tan nocivos para la salud de los trabajadores.

De hecho, en los últimos años viene siendo habitual que personas competentes y trabajadoras que desempeñan su vida laboral en entidades bancarias acudan solicitando ayuda cuando ya no pueden más.

No pueden trabajar, dormir, respirar, sonreír, relacionarse….

No pueden con su vida.

Y aparece la tensión arterial elevada como una espada de Damocles sobre su corazón, metáfora de la herida moral que sienten por cómo están siendo tratados en su trabajo.

Muchos términos y palabras he tenido que escuchar en estos años, pero en general llama la atención la incapacidad para rebelarse de estas personas, encerradas en una cueva sin salida que recuerda al mito de la caverna de Platón.

Impotencia. Incapacidad de reacción. Miedo. Imposibilidad de llevar el cuerpo y el alma consigo mismo.

Y en este contexto, el terapeuta debe intentar por todos los medios posibles la recuperación de la capacidad de reaccionar, reestablecer la autoestima y volver a vivir.

Pero en este bosque en llamas, no es suficiente la manguera de los psicofármacos que casi siempre empleamos. Son personas, no máquinas bioquímicas las que sufren estas enfermedades.

Es preciso repensar y buscar en su interior aquellas músicas personales que les saquen del pozo. Ese es el mensaje.

Quizás la solución está en aunar razón y emoción para salir de la caverna.

La escucha activa, el interés verdadero por ayudar al paciente, las técnicas de psicoterapia, la biblioterapia y muy frecuentemente los medicamentos homeopáticos personalizados son las herramientas que utilizo con la intención de volver a empezar una vida normal.

Así, a menudo escucho frases como “ya no me hace daño la relación con mis superiores “, “han desaparecido la rabia que sentía, la ira, la irritabilidad difícil de contener” o “ya puedo llorar a gusto” ….

Impotencia, frustración, irritabilidad, incapacidad de contener la ira. Era lo que el paciente sentía.

Entrar en el mundo emocional de estos pacientes no es solo una necesidad terapéutica. Es una obligación.

En Ricardo III Shakespeare nos habla entre otras cosas de los remordimientos como emoción principal, del mismo modo que Javier Marías en su precioso libro. Y ambos textos nos hablan del azar.

La mayoría de estas personas sienten remordimiento en el contexto de la espiral de emociones. Sienten que no son capaces de darse a sí mismos, a sus familias y empresas lo preciso. Y están sometidos al azar de encontrar un terapeuta que les ayude y no les prescriba solo pastillas.

Y ahora pienso.

Si yo fuera el paciente desearía que mañana en la batalla de su consulta el médico pensara en mí.

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

4 Comentarios

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  • Creo en la homeopatia. Mi doctor de cabezera, me receto un tratamiento para control de asma, rinitis aguda y otros y fue un exito. Ahora estoy en busca de tratamiento para la ansiedad. ..

    • Me alegro de que los medicamentos homeopáticos te hayan ayudado.
      Si tu médico de cabecera te trató por el problema alérgico muy probablemente pueda ayudarte con el problema de ansiedad.
      En este tipo tan frecuente de problemas de salud los medicamentos homeopáticos son de gran ayuda.
      Consulta con tu médico o con un especialista en homeopatía

  • Suena a ciencia ficción, pero ojalá algún día cualquier terapeuta fuera capaz de ayudar y no sólo de prescribir pastillas.

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