Acidum Phosphoricum: qué es y para qué sirve en Homeopatía

Cuando estás agotado y ya no puedes más

El ácido fosfórico concentrado o acidum phosphoricum puede ser de utilidad en patologías del sistema nervioso con astenia profunda, agotamiento mental e incapacidad para los esfuerzos intelectuales y digestivo con diarrea indolora. En este post abordamos su utilidad como medicamento homeopático.

Aprender en las crisis

Verano de 2021. Parece que las noticias sobre el virus que nos acecha disminuyen, mientras la erupción volcánica cercana nos recuerda lo frágil que es la naturaleza humana.

Hemos sido capaces de tanto. De adaptarnos a cualquier tipo de clima y de hábitat. De superar guerras y revoluciones. También de sobrevivir a terremotos y sequías. De creer que venceríamos a los microorganismos porque después de la serendipia de Fleming todo sería coser y cantar.

Y ahora, parece que vivimos en un duelo permanente. Por los que nos han dejado y por nosotros. Por el miedo y la inseguridad de una civilización occidental que parece estar en crisis.

Pensamos, deseamos, que el futuro próximo sea muy diferente pero, en realidad, no lo sabemos, porque la incertidumbre (esa compañera inseparable de los médicos, y ahora parece que de toda la comunidad científica) se ha instalado entre nosotros.

Es un gran momento para desaprender, reaprender y reinventarnos. Algo que venimos haciendo desde hace miles de años, pero que a diario parece que se nos olvida.

El fósforo, fuente de energía

En la muerte, en la desesperación, en el miedo, hay que buscar la vida y vivirla de verdad, sin artificios y sin superficialidad. Hay que encontrar la luz que nos guíe y la energía necesaria para superar los obstáculos que nos ponen y nos ponemos a nosotros mismos.

Y si hablamos de luz y de energía, surge en nuestra mente el fósforo. Un mineral que constituye el 1% de nuestro peso corporal total y que es el segundo más abundante en el organismo humano, presente en nuestras células y gran aliado en el funcionamiento del cuerpo humano y en la salud.

El fósforo tiene un importante rol en la utilización de las fuentes de energía (carbohidratos y las grasas), en la estructura y andamiaje de nuestro organismo a través de las proteínas (crecimiento, conservación y reparación de células y tejidos) y es imprescindible en la producción de ATP (adenosín trifosfato), un nucleótido fundamental en la obtención de energía celular. El fósforo es importante para la función muscular, cardíaca, renal y nerviosa del cuerpo humano.

Todo eso es para nosotros el fósforo, una fuente de energía y de vida.

El medicamento homeopático Acidum Phosphoricum

En las materias médicas homeopáticas podemos estudiar varios medicamentos en cuya composición química está presente el fósforo.

El ácido fosfórico concentrado (acidum phosphoricum) tanto en experimentación cómo en observación clínica y terapéutica ha mostrado ser de utilidad especialmente en patologías del sistema nervioso con astenia profunda, agotamiento mental e incapacidad para los esfuerzos intelectuales y digestivo con diarrea indolora.

El paciente refiere hiperestesia sensorial, hormigueos, sensación de presión en la cabeza, de inseguridad al andar y cefalea con vértigo.

Tanto desde el punto de vista científico como clínico y metafórico el fósforo está íntimamente unido a la vida, la luz, el fuego y la energía.

Pensemos en una cerilla e iluminemos el espacio y el tiempo para compartir ideas sobre el medicamento homeopático acidum phosphoricum.

El paciente agotado

A menudo acuden a la consulta personas que se sienten vacías. Relatan un cortejo de síntomas físicos, mentales y emocionales y a veces recuerdan el momento o la historia de su brecha energética.

En todas estas situaciones en las que el paciente precisa recuperar la energía tanto física, como mental y emocional los medicamentos fosfóricos pueden ser de gran ayuda: Phosphorus, Kalium phosphoricum o Acidum phosphoricum están entre ellos.

Los síntomas que más frecuentemente nos cuentan los pacientes en la consulta cuando el medicamento más apropiado puede ser acidum phosphoricum son indiferencia, emotividad, falta de concentración, apatía, astenia con falta de fuerzas tanto física como mental que puede llegar incluso a la postración, dificultad de concentración, falta de memoria y bradipsiquia.

La cefalea especialmente en estudiantes y opositores, la astenia y los cuadros depresivos después de enfermedades agudas debilitantes nos invitan a pensar en este medicamento.

Nada es casual

La etiología es muy importante en la historia clínica del médico homeópata a la hora de comprender el proceso y buscar el mejor tratamiento posible. En el caso de este medicamento el contexto causal independientemente de su antigüedad es fundamental.

El estrés que nos invade, las preocupaciones prolongadas, el exceso de trabajo físico y especialmente el intelectual, las largas jornadas de vuelos y viajes o delante de la pantalla del ordenador, el agotamiento intelectual de cualquier causa, el duelo, las decepciones amorosas o de cualquier otro tipo, el sentimiento de no ser amado, la pena prolongada (por ejemplo, después de la separación de los padres) provocan un vacío psicológico y emocional.

Todos los médicos, muy especialmente en estos últimos meses, atendemos pacientes que nos cuentan estos síntomas y nos enfrentamos a su preocupación y a las dificultades en el proceso diagnóstico y terapéutico.

También la pérdida intensa o prolongada de líquidos y las convalecencias difíciles después de enfermedad aguda debilitante pueden provocar una disminución de energía que coloquialmente el paciente puede señalar como falta de pilas.

Acidum Phosphoricum en pacientes con convalecencias difíciles

Podemos valorar la posible utilidad de este medicamento en pacientes que presentan convalecencias difíciles después de enfermedad aguda debilitante, y en estos momentos un cuadro clínico frecuente (hasta el 10% de los pacientes que han presentado infección por COVID-19) es el COVID-19 persistente.

Actualmente se considera que un paciente padece COVID-19 persistente cuando la sintomatología persiste en el tiempo más de 4 semanas desde el inicio del primer síntoma y se ha confirmado la infección por SARS-COV 2 con las pruebas diagnósticas.

Entre los síntomas informados en los pacientes con COVID-19 persistente a las cuatro semanas la fatiga (35%), el conjunto dolor muscular, cefalea y fatiga (36%) y la confusión (21%) están entre los más habituales y a las doce semanas el más frecuente es la fatiga (16-55%). La pérdida de memoria (34,2%), los trastornos del sueño (30,8%), la cefalea (18%) y la alopecia (20%) también están presentes en muchos de estos pacientes. Y son síntomas que habitualmente mejoran con la prescripción de este medicamento homeopático.

Un medicamento de duelo congelado

El duelo congelado, retardado, inhibido o pospuesto se presenta en personas que, en las fases iniciales del duelo no dan signos de afectación o dolor por el fallecimiento de su ser querido. Se instaura en el deudo una especie de prolongación del embotamiento afectivo, con la dificultad para la expresión de emociones. En el duelo congelado cuesta reaccionar a la pérdida.

En cualquier proceso de duelo, pero muy especialmente en el duelo congelado la experiencia clínica avala la posible utilidad de medicamentos homeopáticos, siendo acidum phosphoricum en teoría y en la experiencia el más apropiado.

Luz, energía y vida

El empleo de este medicamento homeopático por parte de los médicos será de gran ayuda en todas aquellas personas cuya vida está apagada por la pena, el exceso de trabajo o la enfermedad física aguda no resuelta facilitando la recuperación de energía, de luz y vitalidad en estos pacientes.

En momentos de gran necesidad energética también podemos contar con una gran aliada de la salud, por su seguridad y eficacia; la homeopatía.

Bibliografía

Sobre el Autor

Dr. Jose Ignacio Torres
Dr. Jose Ignacio Torres

Jose Ignacio. Médico de familia. Después de un año breve pero intenso de formacion en la Fundación Jiménez Díaz como médico residente de hematología, realicé mi residencia de medicina de familia en el Hospital Universitario Marques de Valdecilla (Santander). He trabajado en muchos aspectos relacionados con la medicina de familia: jefe de estudios, tutor de residentes, presidente de la comisión de calidad... Pero sobre todo en mi consulta en los centros de salud de las antenas (Santander), Barcelona en Móstoles (Madrid), San Agustín y Gamonal Antigua (Burgos) y actualmente en Montesa (Madrid). Siempre me han interesado la investigación, la docencia y la asistencia y por eso he tenido la suerte de poder formar muchos médicos residentes la mayoría de los cuales han compartido conmigo la ilusión y el cariño de tratar con personas, de cuidar personas. Me considero un terapeuta, alguien que intenta ayudar a mejorar la salud de los que acuden a su consulta. En los años 90 sentí la necesidad de aprender otras formar de terapia y tuve la gran fortuna de conocer la homeopatía. Soy especialista universitario en homeopatía por la universidad de Valladolid. Desde entonces, tanto en el centro de salud como durante algunos años en mi consulta privada he tenido la maravillosa experiencia de escuchar, comprender y tratar a muchos pacientes con medicamentos homeopáticos y me he sentido realmente útil.

Mis áreas de interés prioritario han sido las actividades preventivas, las enfermedades cardiovasculares crónicas, y las técnicas de comunicación. Pertenezco al grupo-programa comunicación y salud de SEMFYC y he sido varios años parte de un extraordinario grupo de profesionales y amigos en el grupo de comunicación y salud de Burgos.

Como docente actualmente soy profesor del CEDH y he tenido la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con alumnos de pregrado (alumnos de medicina de la facultad de medicina de Zaragoza), médicos, veterinarios y farmacéuticos.

La homeopatía me ha dado la oportunidad de conocer a excelentes profesionales y personas, ayudar a muchos pacientes y proporcionarme las herramientas más poderosas para un médico: la humildad, el sentido común, la escucha activa y unos fármacos seguros y eficaces.

2 Comentarios

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  • Gracias, José Ignacio, por este post tan necesario como completo. En efecto, la Homeopatía aporta salud, no solo al cuerpo, sino también a las emociones y a la mente. Además de activar la actitud autoterapéutica e inseparable del alma y la conciencia que nacen del espíritu. En realidad nada podría curarnos sin nuestra participación y disposición personal de apertura a las posibilidades del infinito en el que vivimos inmersos, aunque repartidos en las habitaciones separadas,-pero conectadas-, de espacios, tiempos y circunstancias.
    La Homeopatía es un regalo del Cosmos, sin duda alguna, una manifestación material y cooperativa de la energía infinita repartida por todas partes. Ya se aprecia en el poder curativo de la dilución entre la química, la física, la matemática de la potenciación y la biología, más la integración que humaniza y ahonda en la realidad concreta del Ser, o sea, en el amor, que cuida y acoge, que acompaña y enseña desde la humildad y el silencio como eco fundamental que emana de la palabra y viceversa. Los médicos auténticos ya lo sabéis y experimentáis constantemente.
    Muchas gracias, una vez más, por este post, querido maestro.
    Un fuerte abrazo!

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