Un paso más hacia un abordaje integral con Homeopatía

Hace un par de entradas me comprometía a profundizar sobre uno de los aspectos que más me sorprendió en el congreso internacional de homeopatía que se celebró en junio en Chicago: “los diagnósticos homeopáticos pueden ayudar a elegir no sólo el medicamento homeopático apropiado, sino también el fármaco convencional más acorde a las características del paciente, o mejor dicho de la enfermedad en ese paciente”.

Cuando una persona llega a la consulta, lo primero que debe hacer el médico homeópata es establecer o confirmar el diagnóstico y complementarlo con el diagnóstico homeopático, más holístico. En seguida, determinar cuál o cuáles son las terapias adecuadas y prioritarias (por ejemplo, siempre empezaría a tratar la ansiedad con homeopatía para evitar problemas de sedación y dependencia, pero en cambio priorizaría los fármacos convencionales en un problema del ritmo cardiaco, de cáncer o en determinadas infecciones, en los que la homeopatía se situaría como un buen complemento).

La evolución observada tras el tratamiento pautado nos anima a reajustarlo, tanto si la evolución es desfavorable como si tenemos éxito. Y no sólo debemos ajustar el tratamiento homeopático, sino también el resto de las intervenciones (sobre todo las farmacológicas) cuando tengamos competencias para ello; otras veces pediremos al paciente que acuda a otro especialista para que ajuste según los cambios observados y/o previsibles.

El enfoque adicional que se propone ahora es aún más ambicioso: los médicos a menudo observamos que los pacientes responden de forma muy diferente a los mismos medicamentos, lo cual obliga a hacer ajustes de dosis o a cambiar de fármaco para poder conseguir los resultados deseados. Los factores genéticos se han estudiado bastante bien para algunos medicamentos, los más novedosos y caros (por lo que hay que tratar de garantizar al máximo la respuesta) y en particular los que tienen el cáncer por diana. Sin embargo, la variabilidad existe también para los medicamentos más antiguos y en relación a todo tipo de enfermedades: por eso todos comentamos en nuestras conversaciones cotidianas que tal o cual medicamento nos hace más efecto o nos sienta mejor en relación a las molestias menstruales, los dolores de cabeza o los síndromes gripales.

Las “guías de práctica clínica” que elaboran las sociedades científicas y las autoridades sanitarias intentan ayudarnos a elegir el mejor tratamiento según el estadio o la severidad del problema del paciente. Sin embargo, no suelen hablarnos del paciente, de quién es cuando es observado en su totalidad. Como ya hemos comentado, el “diagnóstico homeopático” sí que nos dibuja un perfil individual del paciente, y este perfil nos permite entender cómo es, por qué es así, qué podemos esperar en su futuro, y de ese modo adaptar las recomendaciones y tratamiento.

Como nos decían de forma muy inspirada en esta conferencia: “Háblame de tus enfermedades y te diré quién eres (para poder tratarte); dime quién eres y podré hablarte de tus riesgos de padecer enfermedades (para poder prevenirlas)” à “Dime quien eres y te describiré tu tipo de hipertensión arterial primaria y tus riesgos cardiovasculares” = Medicina de la Persona.

Un paso más es utilizar el conocimiento que la homeopatía nos da sobre el paciente, para elegir y ajustar el tratamiento farmacológico convencional.

Para que se entienda, no hay como poner ejemplos que en este caso voy a centrar sobre el abordaje integrado de la hipertensión arterial con homeopatía y fármacos convencionales:

(los expertos que nos leen perdonarán que simplifique mucho para poder explicarme mejor, ¿a que sí?)

Sobre el pronóstico y la evolución:

  • Podemos anticipar que un paciente podrá recuperarse (dejar de ser hipertenso) si hemos diagnosticado que está en una fase Nux vómica o Sulphur,  pero solo podremos esperar detener o aminorar la progresión si ya está en una fase Lachesis y sólo podremos tratar de reducir los daños ocasionados por la hipertensión en una fase Aurum.
  •  En el primer caso podremos empezar tratando sólo con homeopatía, pero en las últimas los fármacos convencionales y la homeopatía tendrán que ayudarse: los primeros reducirán la tensión arterial y los homeopáticos podrán ayudar a proteger los órganos que sufren a consecuencia de la misma.

Sobre la elección y ajuste del tratamiento farmacológico:

  • Podemos anticipar la respuesta a los fármacos, por ejemplo evitando dar vasodilatadores a un paciente en estado Sulphur, al que le sentarán mejor los betabloqueantes y los diuréticos. Tiene toda la lógica, porque a este paciente le caracteriza la “congestión” (se pone rojo en seguida al hacer esfuerzos o emocionarse) y los vasodilatadores empeorarían ese aspecto del paciente mientras que los otros medicamentos le ayudarían.
  • Al contrario, a una paciente en estado Natrum mur le perjudicarían los calcioantagonistas y los diuréticos, y será preferible darle IECAs o betabloqueantes, pero siempre empezando por pequeñas dosis para evitar problemas.
  • En cambio, en un paciente al que decidimos dar Lachesis como medicamento homeopático evitaríamos darle esos IECAs porque será muy probable que le causen tos, los diuréticos porque producirán hipotensión o los calcioantagonistas porque entonces tendrá sofocos.

Adonde quiero llegar es a que ese tratamiento “holístico” o “integral” del que tanto hablamos, va más allá de sumar estrategias: hay que darles sentido y coherencia.

No tendría sentido ser más exhaustivo con las explicaciones, porque lo único que me gustaría que retuvierais es que la homeopatía y otras intervenciones se complementan no sólo porque suman beneficios, sino porque nos ayudan a comprender mejor al paciente y su problema.

Sobre el Autor

Dr. Gualberto Díaz
Dr. Gualberto Díaz

Médico y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, más tarde me titulé como Especialista Universitario en homeopatía clínica y tanto me atrajo su ejercicio (y sus resultados) que ahora soy profesor de homeopatía y formador-de-formadores en la academia internacional CEDH.

¿Qué me atrajo tanto? Descubrí que conociendo bien a los pacientes y sus problemas, y abriendo el abanico de posibilidades terapéuticas, podemos hacer más por cada uno de ellos. La homeopatía permite sacar el máximo partido a esta forma de trabajar, actualmente desde una unidad hospitalaria de oncología Integrativa en Madrid.

Mi experiencia en investigación se remonta a la Unidad de Investigación de Álava, y pasé a dedicarme a ella profesionalmente en la empresa de servicios médicos Softmed, en el Laboratorio Servier y luego en el Departamento Medico de Laboratorios BOIRON. Ahora impulso los esfuerzos de investigación y divulgación de varias sociedades científicas alrededor de la Homeopatía y la Medicina Integrativa. Desde mi experiencia clínica y de investigación, procuro difundir una visión científica e integradora de la Homeopatía, tanto de sus bases elementales como de su aplicación en la consulta.

En este blog, espero aportar las notas de actualidad sobre investigación de una forma accesible y, cuando pueda, divertida o sorprendente.

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