¿Qué puede hacer la medicina integrativa por los pacientes con cáncer?

La medicina integrativa ha llegado para sumar y contribuye a aliviar algunos de estos efectos secundarios mediante la utilización de herramientas no convencionales, como la homeopatía, que han demostrado su seguridad, su tolerancia, su eficacia y su compatibilidad.

Nosotros podemos. Yo puedo. Es el lema elegido este año para conmemorar el 4 de febrero el Día Mundial contra el Cáncer. El objetivo de esta jornada es concienciarnos a todos, también los profesionales sanitarios, de que podemos aportar algo para reducir el impacto global de la enfermedad. El cáncer, de una u otra forma, nos afecta a todos, nos iguala. Amigos, pareja, familia. O lo hemos sufrido personalmente o en alguien muy cercano. Se estima que 1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres padecerán la enfermedad en algún momento de sus vidas[1]. En nuestro país se diagnostican casi 250.000 casos cada año. La estadística es llamativa pero no debe ser motivo de alarma. La buena noticia es que cada vez más cánceres se curan, en tanto que otros muchos se convierten en una enfermedad crónica más con la que convivir.

La llamada medicina convencional, es justo reconocerlo, ha tenido un enorme papel en la mejora de la calidad de vida y en el incremento de la supervivencia de los pacientes con cáncer. Miles de personas siguen hoy con vida gracias a la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Admitiendo su enorme contribución, en mi opinión, es necesario ahora dar un paso más allá, hacia la que se conoce ya como medicina integrativa, un nuevo paradigma para ayudar al enfermo de cáncer.

La medicina integrativa, que engloba tanto a la convencional como a la complementaria, nace con el propósito de poner a disposición del paciente todos los instrumentos posibles para contribuir a potenciar su calidad de vida durante los tratamientos.

Desde que el paciente es diagnosticado y a medida que recibe el tratamiento, aparecen en el enfermo oncológico una serie de problemas colaterales y efectos secundarios como la ansiedad, el estrés, la fatiga, los trastornos del sueño, el dolor, los  sofocos, la falta de apetito, las náuseas, los vómitos… Gracias a este aumento de la supervivencia de los pacientes con cáncer, vemos cada vez más lo que empieza a denominarse “post-cáncer”: en teoría el paciente está curado y, sin embargo, se siente vulnerable, persisten síntomas residuales a consecuencia del proceso que ha sufrido y ya no encuentra el acompañamiento de su oncólogo (puesto que ha sido dado de alta y se ha reducido la frecuencia de visitas) ni su fatiga y esos otros síntomas parecen merecer atención (“es normal, has tenido un cáncer”).

La medicina integrativa ha llegado para sumar y contribuye a aliviar algunos de estos efectos secundarios mediante la utilización de herramientas no convencionales, como la homeopatía, que han demostrado su seguridad, su tolerancia, su eficacia y su compatibilidad. Este abordaje atiende al paciente desde una perspectiva personal y única en aspectos como su fisiología, psicología, alimentación o relaciones sociales. Su utilización combinada con las terapias convencionales potencia los resultados de forma muy significativa y, de ninguna manera, deberíamos obviarla cuando se trata de aportar bienestar al paciente tanto durante como después de esta enfermedad.

La necesidad de que la medicina convencional abra sus puntos de mira y sea capaz de integrar las terapias naturales como tratamientos coadyuvantes a los oncológicos convencionales contribuiría a que pacientes del mundo entero ganaran en calidad de vida. Un estudio realizado por la Universidad de Harvard con más de 2.000 mujeres supervivientes de cáncer de mama reveló que el 62% de ellas, sobre todo las más jóvenes, había utilizado terapias complementarias para mejorar su calidad de vida.

La medicina integrativa es todavía extremadamente heterogénea y su utilización y sus técnicas deben también generar seguridad para los pacientes y ofrecer resultados estadísticos al modelo médico basado en la medicina de la evidencia. Creo que nos encontramos en una fase de transición; caminamos hacia un nuevo paradigma que espero no se demore mucho, en beneficio de todos pacientes. La medicina integrativa ha llegado para quedarse.

[1] Gepac. Día Mundial contra el Cáncer 2018. [Internet] Consultado online el 24 de enero de 2018: http://www.gepac.es/dmcc2018/

Sobre el Autor

Inmaculada Vicente
Inmaculada Vicente

Licenciada en Farmacia por la Universidad de Salamanca.
Master en Nutrición y Dietética para la Promoción de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid.
Diplomada en Homeopatía por el CEDH.
Experta en Dermocosmética para el Cuidado Avanzado de la piel.
Experta en Nutrición Celular Activa.
Profesora del CEDH.
Autora del Blog "Autocuidado, Salud y Belleza".
Farmacéutica Comunitaria y Consulta Homeopática.

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