NO hay que dejar el tratamiento convencional para usar homeopatía

Últimamente escucho y leo con más frecuencia que la homeopatía amenaza la salud de los pacientes, no por sus efectos secundarios (que son poco frecuentes y de intensidad leve) sino por el perjuicio que para el paciente puede suponer el rechazo o abandono de opciones convencionales que podrían ser más eficaces.

En primer lugar me llama la atención que el sustento habitual de esa afirmación son las situaciones excepcionales publicadas en Twitter, Youtube y algunos blogs. De hecho, desde hace un año soy incapaz de ver ninguna que no sea la triste experiencia de Mario, fallecido por leucemia (pero se trata de una caso juzgado por intrusismo y no por terapias naturales, es decir se trata de “quién” lo hizo y no de “qué” hizo) y de un niño con otitis en Italia (el cual no recibió antibióticos, aunque de momento tampoco se han hecho públicos datos que nos permitan juzgar la situación). ¿De verdad no hay otros casos?, y aun así ¿la terapia no convencional supone un “peligro para la salud pública”?

Recientemente se ha creado un proyecto de “Observatorio” promovido por la OMC, que nuevamente se nutre de un formulario breve en una página web (ni siquiera pide el DNI del “denunciante”) y del que no obstante aún no se ha desprendido ninguna acusación (ni mucho menos derivado sentencia) contra la homeopatía o algún médico homeópata. Si la actuación inadecuada proviene de un médico, ya contamos con cauces de tramitación a través de los Comités de Deontología de los Colegios de Médicos. Por tanto, tendría más sentido, en mi opinión, que el observatorio sirviera para hacer cumplir la Ley de modo que los centros asistenciales en los que se ofrecen Terapias No Convencionales (TNC) cumplieran con los requisitos exigidos (U.101, Terapias no convencionales: unidad asistencial en la que un médico es responsable de realizar tratamientos de las enfermedades por medios de medicina naturista o con medicamentos homeopáticos o mediante técnicas de estimulación periférica con agujas u otros que demuestren su eficacia y su seguridad).

Si nos vamos a los argumentos científicos, los estudios publicados demuestran que los incumplimientos terapéuticos y abandonos llegan al 50-60% por diversos motivos, ninguno de los cuales incluye las TNC. Teniéndolo en cuenta, justificar que el abandono está ligado a la adopción de otras medidas terapéuticas me parece estadísticamente difícil (y de poco sentido común y escasa autocrítica). Más aún si tenemos en cuenta que al paciente ya se le recomiendan medidas adicionales (higiénicas, dietéticas, ejercicio, etc.) que no implican por sí mismas el abandono del fármaco. En todo caso, es lo correcto que los médicos recomendemos el abandono progresivo de los fármacos a medida que se produce una mejoría que lo justifique, y sin perjuicio de las medidas preventivas (farmacológicas o no) que sea preceptivo utilizar.

Volviendo a la cuestión de los abandonos de tratamientos, podemos también preguntarnos en cuántos casos ha ocurrido y además ha conllevado un perjuicio para el paciente. En el caso de la homeopatía, sólo se han recogido 8 sospechas de reacción adversa indirecta (por abandono o sustitución) en todo el mundo y durante 33 años, en una revisión que por cierto fue llevada a cabo por conocidos detractores de esta terapia. Con números así, podríamos considerar que esta situación es excepcional incluso si la revisión sólo analizara la tercera parte de los informes existentes. Tenemos que tener en cuenta que muchos de los casos declarados como “homeopáticos” lo eran al confundirse con terapias herbales.

El caso es que algunos redactores se toman este tema muy en serio y justifican con estudios científicos esta postura alarmista que culpa a la homeopatía de dejar (o no comenzar) otros tratamientos farmacológicos (a veces necesarios), como la quimioterapia. Aquí un ejemplo: “Un estudio asocia un mayor uso de terapias alternativas con un menor seguimiento de la quimioterapia”. Por los datos ofrecidos, se trata de este artículo que enlazo. Pocos lectores comprarán el acceso al artículo (22,70€ para acceder 24h), pero si lo hicieran y supieran leer artículos científicos en inglés comprobarían que los autores explican que la mayoría de estas pacientes con cáncer de mama se trataban con TNC (87%) y que la mayoría seguía el tratamiento con quimioterapia (89%). ¿Es entonces razonable el titular de la noticia?

Además, normalmente la decisión de no tratarse con quimioterapia tiene que ver con creencias previas y otros factores (como vimos en el artículo sobre cumplimiento) y no con una indicación del médico que ofrece las TNC. Estos pacientes que rechazan el tratamiento recurren a las TNC en busca de ayuda allí donde el sistema no sabe ofrecerles nada más; es decir el uso de terapias complementarias es un efecto y no una causa de la decisión de no tomar otros tratamientos. ¿Debe negarse el médico a ofrecerlo? En ese caso, ¿no habría que negar también el tratamiento para su problema cardiovascular a un paciente que no deja de fumar?

Por cierto, que de estar interesado en dar una información completa, el redactor hubiera mencionado también otro estudio con 2.562 pacientes con cáncer de mama (la misma situación del estudio anterior) que encuentra justamente lo contrario: más aceptación de la quimioterapia en los pacientes que usaban TNC (además este artículo es de acceso libre porque es un proyecto promovido por el NIH, Instituto Nacional de Salud de EEUU).

Pero para comprobar si podemos generalizar esta asunción, otro estudio sugiere que la aceptación de la homeopatía no implica el rechazo a los fármacos convencionales.

Además, un programa de investigación llamado EPI3, liderado por un comité científico intachable y que ha producido 11 publicaciones con los resultados, sugiere que los médicos clasificados como homeópatas o no, todos ellos prescriben tanto medicamentos homeopáticos como convencionales aunque en distinta proporción. Y por cierto, los que prescriben más homeopatía y menos fármacos convencionales consiguen resultados similares o mejores, pero con la mitad de consumo de fármacos convencionales (y por tanto la mitad de reacciones adversas asociadas, lo cual beneficia al paciente que es lo que finalmente nos interesa a todos).

Como alguien podría aducir que no podemos asegurar que realmente la opción homeopática sea eficaz, me referiré a los casos para los que los medicamentos convencionales tampoco han demostrado eficacia a la luz de los ensayos clínicos: un 65%, según Clinical Evidence/BMJ (recordando que la ausencia de evidencias no quiere decir que no funcionen). Suponiendo que los resultados de todos los estudios sean creíbles, claro, pero B. Goldacre ya profundiza bastante en su libro “Bad Pharma”.

Así que por favor, tratemos de promover una medicina y una homeopatía acorde a las evidencias, acorde a la experiencia, acorde a los valores de los pacientes (los 3 pilares de la Medicina Basada en la Evidencia), y sobre todo acordes al sentido común. 

Casi me atrevería a decir que negar al paciente un tratamiento homeopático que podría beneficiarle más que uno convencional o junto a éste, sí que constituye un riesgo del que deriva un problema ético para el que rechaza opciones posiblemente efectivas como la homeopatía.

Sobre el Autor

Dr. Gualberto Díaz
Dr. Gualberto Díaz

Médico y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, más tarde me titulé como Especialista Universitario en homeopatía clínica y tanto me atrajo su ejercicio (y sus resultados) que ahora soy profesor de homeopatía y formador-de-formadores en la academia internacional CEDH.

¿Qué me atrajo tanto? Descubrí que conociendo bien a los pacientes y sus problemas, y abriendo el abanico de posibilidades terapéuticas, podemos hacer más por cada uno de ellos. La homeopatía permite sacar el máximo partido a esta forma de trabajar, actualmente desde una unidad hospitalaria de oncología Integrativa en Madrid.

Mi experiencia en investigación se remonta a la Unidad de Investigación de Álava, y pasé a dedicarme a ella profesionalmente en la empresa de servicios médicos Softmed, en el Laboratorio Servier y luego en el Departamento Medico de Laboratorios BOIRON. Ahora impulso los esfuerzos de investigación y divulgación de varias sociedades científicas alrededor de la Homeopatía y la Medicina Integrativa. Desde mi experiencia clínica y de investigación, procuro difundir una visión científica e integradora de la Homeopatía, tanto de sus bases elementales como de su aplicación en la consulta.

En este blog, espero aportar las notas de actualidad sobre investigación de una forma accesible y, cuando pueda, divertida o sorprendente.

7 Comentarios

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  • En mi práctica médica de cincuenta y cinco años he navegado por los más diferentes centros médicos de primer nivel (Hospital de Jesús de México, Hospital Español de México, Hospital Contreras de cancerología en Tijuana, México así como haber trabajado como cirujano de la Zona Maya de Quintana Roo, México, Director de Hospital de la Sria de Salud de ese estado) además de práctica privada y he comprobado que la homeopatía trabaja con, sin y a pesar de los tratamientos químicos, sin embargo, en ocasiones si dificulta y hasta detiene su acción benéfica pero en general es factible aceptar los tratamientos químicos sobre todo los supletorios, cuando sirven para sustituir la función perdida o para mantener al paciente estable mientras la homeopatía hace su trabajo. He tenido diabéticos recientes a los que no les suspendo ni los hipoglucemiantes ni la insulina hasta que no veo respuesta en el paciente, momento en el que empiezo a disminuir los fármacos. Tengo pacientes que actualmente están normales en su glicemia y sin medicación química alguna, llegando a suspender la homeopática cuando han mostrado estar estables. (el primero, venía de estar enc coma diabético y en la actualidad, a sus ochenta y cuatro años maneja niveles de glucosa normales sin tratamiento alguno.

    • Gracias por tu testimonio, Honorato.

      En efecto incluso si la efectividad de un tratamiento se ve empañada por otro, a veces hay que usar ambos porque globalmente compensa al paciente (y esto vale sobre todo para la asociacion de fármacos convencionales entre sí y no solo con homeopáticos).

      Y en efecto cuando el paciente mejora y se estabiliza, hay que ir retirando tratamientos de forma inteligente, en función de su efectividad pero sobre todo en función de sus riesgos.
      En mi experiencia a menudo son los mismos especialistas que pusieron los medicamentos los que los van retirando (a veces bajo solicitud del paciente que se encuentra mejor).
      Los homeopatas también tenemos que intentar retirar los medicamentos homeopáticos, no podemos sentirnos cómodos sin intentarlo porque eso también sería medicalizar innecesariamente (además escribí en este blog un post sobre ello! http://www.hablandodehomeopatia.com/excesiva-medicalizacion-un-riesgo-tambien-en-homeopatia/).

      Lógicamente, también hay que estar atentos por si la evolución vuelve a requerir la administración de unos u otros medicamentos.

      Otra vez gracias por tan impresionante testimonio y por tu buen hacer. Un saludo afectuoso,
      Gualberto

    • Aunque supone un esfuerzo adicional, es importante que nuestros argumentos y opiniones estén respaldados. De lo contrario, es “tu versión contra la mía” y no se llega a ninguna parte.

      Además, es la forma que tenemos de ganar en credibilidad frente a esos “tertulianos” negacionistas desde el cientifismo, que a pesar de presumir de ciencia casi nunca presentan estudios sino artículos opinión, entrevistas personales e informes realizados con la colaboración del lobby homeófobo.

      Gracias por tu apoyo! Un abrazo.

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