La Terapia Breve en la consulta médica

“El medio de salir es a través de la puerta. ¿Por qué nadie quiere utilizar esta salida?”

(Confucio)

¿Qué os parece el “caso” que comento al inicio del vídeo? Qué economía de maniobras y, sin embargo, ¡qué certeras y esenciales! Esto es la terapia breve. El arte de resover problemas más o menos complejos con maniobras (aparentemente) sencillas. Y Milton Erickson fue un maestro. Muchos de sus casos han pasado a la historia de la psicología casi como mágicos pero son fruto de un trabajo laborioso y concienzudo como nos muestra en sus escritos.

“Jesucristo”, “carpintero”, “hacer cosas por los demás”… ¡sencillamente genial! Y con ese sentido del humor tan sutil que es de las cosas que más he apreciado en estos casi 20 años de práctica. Y es que sin humor, qué nos queda en la vida.

En fin, esta fue pues una de esas intervenciones (aparentemente) sencillas pero tan precisa y certera que fue capaz de generar un verdadero aluvión de cambios en el paciente. Cambios rápidos y, a la vez, profundos.

El cambio

Y es que todo es cambio. “Lo único que no cambia es el cambio”, dice el zen. Y Heráclito hacía la comparación con la corriente de un río al que no se puede descender dos veces en las mismas aguas… Sí, tantas teorías y tradiciones que nos hablan de ese carácter aparente y transitorio de la realidad.

Y un cambio es precisamente lo que quieren también la mayoría de las personas que vienen a una consulta. Un cambio en su situación, en su carácter, en su conducta, en su entorno… Más evidente en problemas de tipo psicológico pero incluso también en los más estrictamente médicos a poco que demos el tiempo de escucha suficiente al paciente. Porque, como ya tengo dicho, tan material es, si nos ponemos a eso, los niveles de colesterol como la sensación de angustia o la tristeza.

Por eso si hubiera que definir qué es la terapia breve, diría que es una terapia que se centra en el cambio. En estudiar y promover el cambio efectivo y real en las personas.

Y creo que la introducción de algunas de sus técnicas o saberes en la consulta médica significaría un avance importante en muchos de los problemas con los que se encuentra la atención primaria y la medicina en su conjunto.

Y como terapias breves hay muchas diré, antes de nada, que yo me refiero a la Terapia Breve Estratégica de Bateson, la de Foerster, la de Watzlawick, la de Weakland, la de Nardone

Para aclarar también, y en contra de lo que pudiera parecer a primera vista, en modo alguno se trata de una terapia conductual o sintomática superficial. Se trata de una reestructuración y modificación del modo de percibir la realidad del sujeto y en consecuencia de su comportamiento o conducta disfuncional.

En efecto, siguiendo el esquema, sólo con una experiencia diferente se realiza un cambio profundo en la comprensión y en el comportamiento. Solo mediante una experiencia emocional distinta el paciente puede percibir la realidad de un modo diferente al de sus viejos y rígidos patrones.

Tal como reza el imperativo estético del gran H. Von Foerster, físico y cibernético entre otras cosas: “Si quieres ver, aprende a obrar”

Y para empezar a transitar por esta terapia la comunicación médico/terapeuta-paciente es esencial. Conocer y entender bien las diferencias entre el lenguaje digital (contenido) y el analógico (no verbal, de relación). Pero sobre todo practicar, practicar el lenguaje analógico, la paralingüística, la proxémica, la mímica, la gestualidad… Porque es el lenguaje analógico el que condiciona siempre el mensaje. Y cuando existe incongruencia entre los dos (digital y analógico) vuelve a ser el analógico al que creemos.

Si hubiera que definir qué es la terapia breve diría que es una terapia que se centra en el cambio. En estudiar y promover el cambio efectivo y real en las personas.

Y si, como sabemos también, en el impacto comunicacional de un mensaje la parte verbal, el contenido, representa alrededor de un 10% y todo el resto es patrimonio del lenguaje no verbal y del cómo se dice, ¿a qué esperamos para cambiar nuestro proceder ya no solo médico sino cotidiano con nuestros amigos y familiares? ¿A qué esperamos para practicar, esta sí, verdadera revolución copernicana?

Las palabras

Parece que, con tanta tecnificación y tantos adelantos, los médicos nos hemos olvidado de la comunicación (verbal y no verbal). Hemos olvidado nuestra primera herramienta terapéutica. Aquello que, no nos engañemos, más valoran los pacientes y con lo que más satisfechos nos encontramos los médicos.

Esta verdadera comunicación médica de la que hablo no es tanto informar, no es recomendar o aconsejar. Con eso conseguiremos solo un pequeño porcentaje de resultados positivos. No, no se trata tanto de razonar sino de “mover hacia…”, o sea, emocionar. En eso se basa la comunicación, como bien saben en publicidad, en política, y en todos los ámbitos sociales donde se utiliza. Porque la comunicación es una herramienta, el cómo se use pertenece a la ética.

Y tampoco tenemos excusa en que con tan pocos minutos de una consulta médica tipo no se puede hacer nada.
Y tanto que sí, y tanto que se puede hacer mucho.

Ya decía Gorgias que “la palabra es ese pequeño soberano, que puede hacer obras sumamente divinas…” Y es que los grandes maestros en comunicación siguen siendo los sofistas (tan maltratados históricamente, los pobres), otros filósofos de la época greco-romana u orientales como se ve en obras como “El arte de la guerra” o “Las 36 estrategias chinas”.

Qué tener en cuenta

Estos son algunos de los aspectos a tener en cuenta en esta terapia:

  • La escucha activa

Lo primero para comunicar bien es escuchar. Escuchar y no interrumpir que es lo que hacemos los médicos según los estudios. Al final, escuchando atentamente, y en contra de lo que pudiera parecer, se gana tiempo. Y se gana relación.

  • Es el terapeuta (médico) el que se adapta al paciente

No importa qué maniobra o técnica se utilice, lo importante es que todas ellas deben modificarse y adaptarse al mundo del paciente. Es algo así como el aikido o el judo…o el “similia similibus” de la homeopatía.

Hay que hablar el lenguaje del paciente, no solo con sus predicados, sino, y sobre todo, con su forma de entender el mundo, su lógica, por muy extraña que esta nos pudiera parecer. Esto es del todo fundamental.

  • No es imprescindible ningún tipo de toma de conciencia o “insight”:

La mayor parte de terapias defienden que es el conocimiento del origen y del desarrollo de un problema en el pasado la condición previa para su solución en el presente. Pero, a pesar de su general implantación, eso es solo una idea, una teoría, pero no una obviedad que necesariamente estuviera inserta en la naturaleza de las cosas.

De hecho continuamente vemos individuos que cambian radicalmente sin saber muy bien por qué. Cambios repentinos que sólo después se esfuerzan (nos esforzamos) en justificar racionalmente.

Ejemplificando de nuevo en el zen, el alumno alcanza la iluminación de forma brusca, súbita, como en un relámpago. Y los koan, esas cuestiones teóricas paradójicas, en verdad imposibles de resolver, que los maestros les dan para que piensen en ellas día y noche, trabajan de hecho para cortocircuitar su mente consciente y favorecer la receptividad a ese cambio brusco.

  •  Creer en el cambio

En mi experiencia, tan solo el hecho de que el médico o terapeuta crean ellos mismos, confíen de verdad, que el paciente puede cambiar y no está condenado, por ejemplo, a llevar en su espalda la mochila de los abusos, el maltrato, o cualquiera de los muchos hipotéticos traumas en los que nos vemos inmersos, genera una situación en la consulta totalmente diferente.

Sí, cada día podemos ser una persona diferente. Y eso hay que “hacérselo sentir” a los pacientes que quieren un cambio. En realidad, como dicen los budistas, nuestra presunto “yo” solo serían una serie de sucesiones e imágenes en el tiempo que confundiríamos con algo que hemos llamado identidad.

Como decía el maestro Erickson con ese sutil, de nuevo, sentido del humor:   “nunca es tarde para hacerse un buen pasado”.

  • El qué y el cómo más que el porqué

Por lo dicho anteriormente ya no nos importa tanto qué oscuro origen pudo tener tal síntoma sino, y sobre todo, en qué consiste, cómo se forma y cómo queda delimitado el sistema para buscar un cambio mínimo que trastoque todo ese sistema.

Podríamos hablar ahora, para entenderlo todo mejor, del constructivismo radical, movimiento filosófico con gran predicamento entre los autores mencionados, y su afirmación de que no podemos conocer la realidad, es más, que ni tan siquiera podemos saber si existe una realidad externa, un “ahí fuera” independiente del observador. Construimos pues la realidad que vivimos. Y eso engarza a cómo cambiando el relato, la narración, las historias de cada uno, contribuimos a cambiar realidades.

O cómo el similia similibus homeopático y la prescripción del síntoma, un fenómeno fascinante en mi opinión, es una de las técnicas que más utilizamos con resultados sencillamente espectaculares.

Así que, dejando pendiente otro post más práctico, acabo con una cita que vuelvo a traer aquí. Pertenece a La danza de los maestros de Wu Li (Gary Zukav):

Realidad es aquello que tomamos por cierto. Lo que tomamos por cierto es aquello en que creemos. Nuestras creencias se basan en nuestras percepciones. Lo que percibimos depende de lo que tratamos de ver. Lo que tratamos de ver depende de lo que pensamos. Lo que pensamos depende de lo que percibimos. Lo que percibimos determina lo que creemos. Lo que creemos determina, a su vez, lo que tomamos por verdad. Y lo que tomamos por verdad es nuestra realidad.”

Y, ya saben, si tienen que salir no se líen y utilicen la puerta confuciana, por favor.

Sobre el Autor

Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga
Dr. Gonzalo Fernández-Quiroga

Nací en un pequeño pueblo de montaña donde por la noche se contaban historias. Ahora ejerzo de médico (y docente) en Barcelona; actualmente soy director académico del Máster de Medicina Homeopática de la AMHB (Academia Médico Homeopática de Barcelona), pero sobre todo sigo escuchando historias. Historias extrañas, dramáticas, desesperanzadas, vitales. Intento curarlas o aliviarlas con mi arte y con mi ciencia. En la consulta con un paciente, y todos lo somos, busco comprender su historia verdadera. La historia verdadera de cada uno de nosotros.

Me apasiona la literatura, el cine y la comunicación. La belleza de todas las cosas. El humor. Todo es como debe ser jaja. La vida.

Como médico (y científico) aún creo en la antigua magia de las palabras. Ordet.

8 Comentarios

Comentar
  • ¡¡¡Que post más bonito !!! Me ha encantado.
    Yo también creo que el cambio es posible desde el aquí y el ahora, que es lo más real que tenemos (o, a lo mejor, lo único).
    Mucha sabiduría en estos pocos párrafos.

    Un abrazo. Bueno, ya puestos, dos. jeje

    • Gracias Guillermo! E insisto en algunas de sus similitudes con la homeopatía… Lo de la analogía y la similitud es un concepto que está presente en todos los campos del saber humano. Por eso me sonrío cuando alguien con cierto aire de superioridad menosprecia lo de que “lo similar se cura con lo similar”.
      Por cierto acabo de leer una frase de Borges, “aquello que te hiere es aquello que te cura”
      ¡Otro abrazo!

  • Es un placer leer tu pubilcacion, desconozco la terapia breve estratégica pero me formare en ella.Gracias por tu trabajo.

  • Espectacular post Gonzalo, muy interesante todo lo que nos comentas. La Terapia Breve es capaz de generar cambios profundos de forma rápida y permanente, y sería fantástico que se pudiera incluir dentro de los recursos a utilizar por los profesionales sanitarios incluyendo a los del Sistema Público de Salud, que muchas veces ignoran la dimensión que pueden tener sus desafortunados comentarios, en la evolución del paciente. Gracias por compartirlo

    • Gracias María, sé que tú estás formada y sabes de lo útil y bonito que es disponer de alguno de estos recursos en ese encuentro tan especial que se produce con el paciente.
      Y, efectivamente, como muy bien dices y como decía no sé quién “dios está en los detalles”.
      Y, ya no una palabra, sino un gesto puede influir sobremanera en la entrevista y en su evolución. Conocerlo nos sería de mucha ayuda a todos los profesionales.
      un fuerte abrazo!

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