La experiencia del Paciente: tratamiento de la alergia con Homeopatía

La homeopatía, una compañera de toda la vida

Nací muy cerquita del Instituto Homeopático, o como lo conocíamos en aquella época, el Hospitalillo. La época en que por la calle de Eloy Gonzalo circulaban cantidad de tranvías y poquísimos coches.

En el verano, nos salíamos a tomar el fresco a los bancos que había enfrente de sus verjas, porque el jardín recién regado despedía un fresquito muy agradable, además del maravilloso aroma de un magnolio. A mí me llamaba la atención que abriera sus flores y desprendieran su aroma solo por la noche.

En un extremo del jardín y separado del resto de los edificios de más empaque, había una construcción de planta baja que constaba de dos salas alargadas a las que se entraba por una puerta de dos hojas.

En el interior de la sala, cercana a esa puerta, había dos bancos de madera corridos pegados a las paredes, bancos que a mí me parecían muy largos. Se trataba de la sala de espera que daba acceso a otra sala de proporciones más reducidas en la que se encontraban una mesa y dos sillas. Tenía alrededor de las paredes unos armarios con muchos cajoncitos.

Era la consulta de homeopatía en la que Don Antonio, un día a la semana, recibía gratuitamente a los pacientes y, además, les daba las bolitas que se tenían que tomar.

Mi familia no era mucho de homeopatía, pero yo iba con la madre de mis vecinos y hablábamos todos con el doctor. Era muy familiar.

Me casé y me fui a vivir a una urbanización nueva muy lejos de mi barrio, tuve mis hijos y la suerte de encontrar un pediatra que no era partidario de dar a los niños medicamentos si no los necesitaban, así que mis hijos han sido de los pocos niños de su generación que prácticamente no han tomado calcio ni antibióticos, ni vitaminas, lo cual a mí me parecía muy bien. Puede que haya sido debido a don Antonio.

No recuerdo cuando cerraron la consulta, yo ya no vivía allí.

Después de muchos años, en un viaje a Jaén, cuando los olivos estaban en plena floración, empecé a sentir que me costaba respirar. Después de muchas pruebas, me diagnosticaron alergia a los olivos, me pusieron un tratamiento que me tenía todo el día adormilada, amén de tener que ir al centro de salud cada poco a que me pusieran una mascarilla con Ventolín y una inyección de Urbasón.

Aburrida, le dije a Mar (entonces era estudiante de medicina) que me diera una solución y me recomendó una doctora homeópata: Chus.

Inmediatamente, me hizo efecto el tratamiento que me puso y dejé de usar el Urbasón y raramente utilizaba el Ventolín.

Desde entonces, a mediados de Mayo me da unas bolitas y estoy estupendamente.

A partir de ahí me hice adicta a la homeopatía y cuando tengo un problema de salud, acudo a Chus y hasta ahora, muy sabiamente, me receta las bolitas con esos nombres tan raros que remedian mis males.

Pienso que la homeopatía está tan denostada porque las grandes farmacéuticas tienen mucho interés en que así sea. Los medicamentos homeopáticos tienen un precio muy asequible, no caducan y por lo general un tubito te puede durar casi toda la vida, además no tiene efectos secundarios con lo cual es una ruina para ellos porque no pueden recetar otros medicamentos para contrarrestar esos efectos secundarios.

En fin, que el negocio es el negocio y la salud es lo menos  importante.

Es mi punto de vista, posiblemente esté equivocada, aunque no lo creo.

Gracias por aguantar este rollo.

Sobre el Autor

Gloria Barajas
Gloria Barajas

Gloria Barajas López nació en Madrid en la postguerra. Por dificultades económicas no pudo cursar estudios superiores. Después de casada y con dos hijos estudió para profesora de EGB impartiendo clases hasta su jubilación.

Jubilada se inscribió en un curso de escritura creativa y ha conseguido dos premios locales en un concurso de relatos cortos.

3 Comentarios

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  • gracias por opinar. Es importante que los pacientes den sus opiniones tanto positivas como negativas para que podamos mejorar entre todos la salud.

  • Muchas gracias Gloria, tu experiencia corrobora los resultados tan positivos que, tanto en alergia como en otras muchas patologías, encontramos los médicos que prescribimos homeopatia.
    Espero que no lo necesites, pero si así fuera, que sigas beneficiándote de estos medicamentos eficaces y seguros.

    Un saludo
    Nieves López

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