Homeopatía para el tratamiento de la psoriasis

Recuerdo a la que creo que fue la primera paciente con psoriasis que intenté ayudar con Homeopatía. Era una mujer joven con un brote de psoriasis en placas en ambas piernas que había comenzado hacía ya casi un año. Para los médicos que nos acercamos a nuestros pacientes y a su enfermedad desde la mirada de la Homeopatía siempre, y digo siempre, tenemos muy en cuenta el origen, la posible causa con la que el paciente pueda relacionar el origen de su dolencia. Y así, cuando le pregunté si ella relacionaba el origen de su psoriasis con algo que hubiera sucedido en su vida, ella me contestó que estaba segura de que tenía que ver con una situación emocional muy difícil por la que estaba pasando cuando comenzó su primer brote.

Recuerdo también que, después de hacer su historia clínica completa y observar el aspecto de las lesiones de su piel, la traté con SEPIA 30CH y el resultado fue espectacular: en pocas semanas sus piernas estaban limpias después de tanto tiempo con las lesiones. Permaneció mucho tiempo estable hasta que volví a verla por un nuevo brote relacionado, de nuevo, con otra situación emocional muy difícil por la que estaba pasando. Valoramos la nueva situación, ajustamos el tratamiento y la respuesta volvió a ser muy buena. Por circunstancias de la vida, perdí de vista en poco tiempo a esta paciente y no pude volver a saber de su evolución.

Desde entonces, he tenido y tengo en consulta a pacientes con psoriasis y he de confesaros que es una de esas dolencias que, en general, me resultan más difíciles de tratar. De hecho, desde un punto vista convencional, no se conoce un tratamiento capaz de curarla aunque sí hay, por supuesto, tratamientos para intentar controlar sus manifestaciones. De esto y del papel de la Homeopatía os hablaré más adelante.

La mayoría de las personas con psoriasis presentan placas de piel roja y engrosada cubiertas de escamas color blanco plateado. Es lo que se denomina psoriasis en placas y es la más frecuente. Estas placas suelen aparecer sobre todo en codos, rodillas y zona baja de la espalda, aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo con distinto tamaño e intensidad, como en las palmas de las manos, en las plantas de los pies o en las zonas genitales, esto último sobre todo en varones.

La sintomatología más frecuente, a parte del aspecto estético que ya en sí mismo es algo muy perturbador para muchos pacientes que la sufren, suele ser el picor, pero en algunas ocasiones estas placas pueden también doler e, incluso, fisurarse.

Además de la forma descrita hay otras como la psoriasis inversa, la eritrodérmica, la pustulosa o la psoriasis en gotas. Esta última también es una forma frecuente en donde los pacientes van a presentar pequeñas manchas entre rojas y rosadas distribuidas por el cuerpo, como salpicaduras menores de 2 cm. Es más frecuente en niños y en jóvenes, y se asocia en ocasiones a infecciones de garganta pudiendo aparecer el brote cada vez que hay una nueva infección. En algunos pacientes, este tipo de psoriasis en gotas puede acabar evolucionando a una psoriasis en placas. 

Aunque las causas que originan la psoriasis no se conocen, sí que sabemos que en muchos casos el comienzo se suele relacionar con algunas de estas circunstancias:

  • Estrés, como parece que fue el caso de la paciente de la hablábamos al comienzo.
  • Infecciones bacterianas o víricas como cuadros gripales o faringitis infecciosas.
  • Traumatismos y lesiones en la piel como golpes, heridas, picaduras, quemaduras
  • Algunos medicamentos.
  • Abuso en el consumo de alcohol.
  • Exceso o defecto de exposición solar (¡cuidado con el sol!)

También sabemos que la enfermedad tiene una carga familiar; es mucho más frecuente padecerla si uno de los padres ya la sufre y más aún si la sufren los dos. Pero también es verdad que factores ambientales y vitales en general juegan un papel fundamental de forma que muchos hijos de pacientes con psoriasis no padecerán la enfermedad en la vida y que otros muchos pacientes de psoriasis no tienen en sus antecedentes familiares ningún caso de la enfermedad.

Hoy en día la psoriasis es considerada una enfermedad autoinmune, es decir, que tiene que ver con una mala regulación de nuestro propio sistema de defensas que genera  reacciones inflamatorias allí donde no existe ningún motivo para que esto ocurra. De esta manera, los pacientes con psoriasis parece que pueden tener mayor predisposición a padecer otro tipo de enfermedades de este tipo a la vez que su problema de piel, siendo la más frecuente la afectación a nivel articular, lo que se conoce como artritis psoriásica.

En España parece que afecta a, aproximadamente, un 2 por ciento de la población. Puede aparecer en cualquier momento de la vida pero es más frecuente que lo haga entre los 15 y los 35 años, como ocurrió también con la paciente que os contaba.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que es una enfermedad que puede manifestarse a brotes,con periodos en los que la persona permanece sin lesiones, o de una forma más crónica, con lesiones permanentes con fases de mayor o menor intensidad de la manifestación. Y también pueden darse casos en los que observemos una remisión definitiva de las lesiones. No olvidemos que la capacidad de autorregulación del cuerpo es extraordinaria. 

Ah, y no es contagiosa.

En relación a su tratamiento, desde el punto de vista convencional, tenemos tres estrategias básicas combinables en caso de que fuera necesario:

Tratamientos usados directamente sobre la piel:

Son los más utilizados y suelen incluir cremas, pomadas y ungüentos a base de cortisonas y alquitranes. 

Tratamientos orales:

Incluyen medicamentos cuyo objetivo será frenar la respuesta de nuestro sistema inmunitario. Los medicamentos más usados en este sentido serán el metotrexato y las ciclosporinas.

También se utilizarán retinoides y, en los casos más severos, los denominados fármacos biológicos.

El uso de todos estos fármacos requiere un control constante de los pacientes ante el alto riesgo de efectos no deseados. 

Fototerapia:

Consiste en la exposición de la piel a la luz ultravioleta y puede hacerse sola o combinada con medicamentos que hagan más sensible la piel estos rayos.

Insisto, el tratamiento de la psoriasis no es fácil y todas las herramientas de las que dispongamos pueden tener su lugar en algún momento del tratamiento y en algunos tipos de pacientes según su severidad. Y por eso mismo no podemos renunciar a otros aspectos del tratamiento que pueden contribuir en gran medida a la mejoría de estos pacientes.

La alimentación:

Si introducimos armonía en el cuerpo generaremos armonía en sus funciones, por lo que una dieta equilibrada y libre de sobrecargas tóxicas y metabólicas será de gran ayuda.

Una dieta basada en verduras, frutas, cereales integrales y legumbres será la ideal, complementada con semillas (sésamo, girasol…), frutos secos (nueces, almendras…) y algo de pescado, carne blanca y huevos si se desea. Todo ello, si fuera posible, de producción ecológica.

El consumo de carnes rojas, dulces y azúcares refinados (incluidos los refrescos y los zumos), alimentos industrializados ricos en grasas refinadas y trans, lácteos y todos los alimentos producidos y criados de forma industrial contribuirán a aumentar todos los procesos inflamatorios de nuestro organismo. Así que, mi consejo: no echéis en el carro de la compra nada que no hubieran podido encontrar nuestros abuelos en la tienda.

A mí me gusta especialmente la dieta macrobiótica, sobre todo cuando un médico cualificado la ajusta a las necesidades particulares de cada paciente. Como en la Homeopatía, la individualización manda.

El manejo del estrés y nuestro mundo emocional:

Hay un momento de nuestra vida intrauterina en el que estamos formados por tres capas de células. De cada una de esas tres capas saldrán los distintos tejidos y órganos que nos irán formando. Pues bien, la capa a partir de la cual se formará nuestra piel y nuestro sistema nervioso es la misma. Esto os tiene que dar una idea de la intensidad del vínculo entre nuestras emociones y nuestra piel.

Hay que pensar que no solo nos alimentamos de lo que entra por nuestra boca, también lo hacemos de lo que entra por nuestros oídos y nuestros ojos. Y, de la misma manera, la dieta no es la única fuente de toxinas. Lo que pensamos y sentimos también puede acabar intoxicándonos.

Mirar hacia dentro para encontrar armonía y paz no es fácil, no nos han enseñado nunca a hacerlo. Manejar nuestras emociones es fundamental para conseguir un equilibrio emocional que se traslade también a nuestro cuerpo. Y, por supuesto, a nuestro sistema inmunitario. De eso habla la psiconeuroinmunoendocrinología.

Una relación ejercicio-descanso bien balanceada, el yoga, la meditación, la psicoterapia…todo aquello que contribuya a nuestro equilibrio emocional contribuirá al equilibrio en nuestra piel.

Y recordad el inestimable valor que tienen los medicamentos homeopáticos a la hora de modular todos esos estados de ansiedad, desánimo, tristeza que pueden sufrir estos pacientes a lo largo de su proceso.

La Homeopatía con sus  niveles de acción:

Medicamentos homeopáticos como CHELIDONIUM, BERBERIS, SOLIDAGO, LYCOPODIUM, NUX VOMICA, entre otros, serán de gran utilidad para estimular los mecanismos de detoxicación de nuestro organismo potenciando la acción drenadora de órganos como hígado, riñón e intestinos. Esto, junto con la dieta, contribuirá al equilibrio de nuestro sistema inmunológico y a disminuir todos los procesos inflamatorios.

Otro nivel de acción es el que tiene que ver con las propias lesiones del paciente. Según sean éstas podremos usar distintos medicamentos homeopáticos, como ARSENICUM ALBUM, ANTIMONIUM CRUDUM o PETROLEUM, que nos ayudarán a controlarlas en los peores momentos. Y, como digo, siempre individualizando el tratamiento según el aspecto particular que presenten esas lesiones.

Y el nivel de acción más importante, el más profundo, es el que tiene que ver con el terreno individual de cada paciente. La Homeopatía siempre intenta entender quién es cada paciente y cómo está enfermando para poder poner el tratamiento no a un diagnóstico, en este caso el de psoriasis, sino a cada enfermo y a su forma particular de manifestar la enfermedad.

Desde cuándo y en qué contexto comenzaron las lesiones, qué otras enfermedades ha padecido y padece, sus hábitos, cómo es a nivel emocional (tímido, extrovertido, espontáneo, previsor…), cómo está viviendo su psoriasis, cómo le afecta…Nada que tenga que ver con el paciente le es ajeno al médico homeópata a la hora de individualizar el tratamiento para cada persona.

A mí la Homeopatía me ha aportado una herramienta más a la hora de tratar esta difícil enfermedad de la que aún sabemos tan poco, como ocurre con la mayoría de las enfermedades a las que los médicos intentamos dar respuesta. Y creo que no contar con ella supone restar oportunidades de tratamiento a nuestros pacientes. Y ¿quién quiere eso?

Yo, prefiero sumar.

Sobre el Autor

Dr. Guillermo Basauri
Dr. Guillermo Basauri

Soy Guillermo Basauri, médico formado en Homeopatía y Osteopatía. Ejerzo la medicina desde el año 92, actualmente en Getxo (Bizkaia), y siempre me han interesado las terapéuticas que estimularan los propios recursos del organismo, que son extraordinarios, para llevarlo de nuevo a la salud.

Además, dirijo un espacio sobre salud y Homeopatía todos los domingos por la mañana en Radio Popular de Bilbao-Herri Irratia y soy profesor del CEDH. Y ambas cosas me apasionan.

Y, eso sí, en mi tiempo libre lo que más me gusta es ir con mi mujer a la montaña. Me ayuda a no olvidar que vivimos en un planeta de una belleza que emociona.

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